En esta entrada presentamos la introducción y el primer recorrido. El segundo recorrido propuesto se puede ver en esta otra entrada.
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Como ya hemos dicho en varias ocasiones, es de justicia reconocer que en España hay menos grandes puertos que en Francia y muchos menos que en Italia. Eso confiere a los organizadores del Giro y del Tour una ventaja significativa sobre los de la Vuelta dado que tienen más alta montaña donde elegir, y siempre pueden sustituir una brillante etapa por otra alternativa muy diferente sin que se resienta en absoluto la calidad del recorrido.
Sin embargo no es menos cierto que esa desventaja de la Vuelta se diluye si tenemos en cuenta que en una carrera ciclista de tres semanas cabe un limitado número de grandes puertos. De hecho a lo largo de la historia no ha sido muy frecuente que ni el Giro ni el Tour pasen de 6 puertos de categoría especial en una misma edición y, desde luego, nunca se ha llegado a 10.
Digamos que una carrera con 8 puertos de categoría especial más otros tantos de primera categoría ya supondría una dureza excepcional incluso para Francia o para Italia. Y esas cifras están al alcance de la Vuelta sin demasiadas complicaciones.
Por otro lado el sentido común dicta que en una carrera de tres semanas tiene que existir un equilibrio entre las etapas llanas y las de alta montaña, dejando un cupo similar para el resto que incluiría las cronos o la media montaña. Es decir, si hay 21 etapas deberían programarse unas siete para cada tipo, eso sí, sin que los límites sean muy rígidos.
La experiencia confirma este punto, pues en cualquiera de las tres grandes a lo largo de la historia el número de etapas que incluyeron grandes puertos en su trazado tradicionalmente osciló entre 5 y 7, con pocas excepciones, lo cual cumpliría los límites comentados.
Pretendemos demostrar que, si se eligen bien los puertos, la dureza de la Vuelta puede estar a la par que la del Giro o la del Tour (como se hizo con el Giro 06 en España). Pero nuestro objetivo va un paso más allá. Manteniendo una distribución razonable de esa dureza, es decir, diseñando un recorrido equilibrado entre la alta montaña, la media montaña, las cronos y el llano, queremos comprobar cuánta dureza acumulada podemos programar en la Vuelta sin que parezca abusiva.
Evidentemente la clave está en los puertos de paso, que al poder subirse y bajarse en la misma etapa permiten encadenar varios. Sin pasar de esas siete etapas de alta montaña que comentábamos, ¿cuántos grandes puertos nacionales se podrían incluir razonablemente en una Vuelta a España?.
Si pudiéramos meter un par de Hors Categorie por etapa, de los que como mínimo la mitad deben ser de paso, superaríamos con creces la dureza de cualquier Giro o cualquier Tour que se haya disputado antes, con lo cual desmontaríamos la idea de que la Vuelta necesariamente tiene que ser inferior a las otras dos grandes en ese apartado con la falsa excusa de que nuestra orografía no permite otra cosa.
A tal fin, hemos preparado dos recorridos diferentes en los que tratamos de incluir la mayor cantidad posible de puertos especiales de paso. Esos puertos se encuentran concentrados en tres grandes zonas, la Cordillera Penibética, el Pirineo catalán y la Cordillera Cantábrica restringida a Asturias más los montes de León.
Puede parecer que ya son regiones muy utilizadas en la Vuelta, pero en realidad muy rara vez se han visto juntas en la misma edición, en concreto cuatro años (1981, 1994, 2003 y 2007) y nunca ha habido al menos un puerto de paso de primera categoría en cada una de esas zonas el mismo año.
En cualquier caso, incluso si aceptamos la Cordillera Cantábrica completa, Andalucia entera y todos los Pirineos (no sólo los catalanes), tampoco es que hubiera muchos más años que añadir a la lista (únicamente 1990). En 1995 se paso por los tres sistemas montañosos, pero en el Cantábrico no hubo primeras auténticos.
Una Vuelta con puertos de paso especiales en cada uno de los sistemas montañosos principales sería una grandísima novedad. Y nosotros pretendemos incluir más de diez de esos puertos. En realidad no resultará tan complicado pues no dejan de ser tres bloques montañosos, a uno por semana.
Hemos confeccionado dos recorridos distintos variando el orden de paso por las cordilleras. Algunas etapas son similares, incluso idénticas, porque la elección de los puertos así lo aconseja, y la semana final de ambos es muy parecida. Dejamos a vuestra elección la posibilidad de confeccionar recorridos alternativos (nos encantaría que mandaseis los vuestros).
En este primer recorrido, se empieza por los Pirineos para dirigirse hacia la montaña del sur, dejando para la última semana el noroeste y una última etapa de media montaña en Madrid.
Etapa por etapa
Sab – Etapa 1, Jaca – Jaca, de 138.5 kilómetros.
Hemos optado por una etapa en línea corta y algo quebrada, con puertos no demasiado duros pero con un buen segunda como San Juan de la Peña relativamente cerca de meta. El objetivo es seleccionar un poco el pelotón para que los mejores corredores queden por delante y en la crono del tercer día los mejores equipos salgan los últimos.
Dom – Etapa 2, Jaca – Zaragoza, de 196.40 kilómetros.
Muy probable llegada al sprint, aunque hemos procurado evitar las autovías, prefiriendo las carreteras secundarias. Además la carretera de Alcubierre resulta bastante pestosilla. El paso por Monrepós al principio es obligado, pero no debería tener la menor incidencia.
Lun – Etapa 3, Caspe – Alcañiz, contrarreloj por equipos de 28.41 kilómetros.
Entendemos que en un recorrido con mucha montaña tiene que haber mucha contrarreloj para equilibrar. Al haber descartado un prólogo, hemos preferido poner una crono por equipos no demasiado larga, aunque esta tiene un trazado complicado porque incluye un puertecito hacia la mitad. Es probable que haya viento.
Mar – Etapa 4, Alcañiz – Villafranca del Penedés, de 192 kilómetros.
Etapa básicamente llana con la amenaza del viento, y otro previsible sprint si los abanicos no lo impiden.
Mie – Etapa 5, Terrassa – Banyoles, de 150 kilómetros.
También es una etapa llana con muchas posibilidades de llegarse al sprint.
Jue – Etapa 6, Banyoles – Port del Compte, de 205 kilómetros.
Primera etapa de alta montaña y única que se disputará en los Pirineos. De entrada Collfred es un puerto de categoría especial muy engañoso por irregular, alternado descansos con rampas temibles, donde no es fácil coger el ritmo. Luego viene un largo terreno de transición con un segunda intercalado (Castellar de n’Hug km 10) para evitar que haya 70 kilómetros llanos antes del segundo coloso de la jornada, Pradell por la vertiente de Fumanya, otro terrible hors categoríe con una primera parte de más de diez kilómetros muy regulares en torno al 8%, una bajada de dos kilómetros largos y un tramo final tremendo, con rampas muy continuidas de dos dígitos. A partir de ahí, un sube y baja de 50 kilómetros por puertos de segunda y tercera hasta la meta en la estación de Port del Compte.
Es una etapa diseñada específicamente para favorecer los ataques lejanos, o en todo caso para que queden muy pocos corredores al final de manera que los líderes tengan que enfrentarse entre sí sin ayuda de gregarios.
Vie – Etapa 7, Solsona – Tarragona, de 151 kilómetros.
Pocas complicaciones en el recorrido, pero al estar entre una etapa de alta montaña durísima y una crono individual larga sería posible que quedara para escapadas consentidas.
Sab – Etapa 8, Vinarós – Vinarós, contrarreloj individual de 48 kilómetros.
Crono circular con una primera parte ligeramente ascendente alejándose de la costa, y una segunda parte descendente acercándose a la costa, con lo que es muy probable que el viento sople de cara o de frente dependiendo del tramo. Tras la etapa de los Pirineos seguro que la clasificación está muy definida, por lo que no habría sorpresas en los primeros puestos, los buenos saldrían al final.
Dom – Etapa 9, Onda – La Vall d’Uxo. de 181 kilómetros.
Media montaña pura, sin apenas descanso en todo el trazado. No hay grandes porcentajes en los puertos, pero son muchos y muy seguidos, con Almedijar y Eslida cerca de meta, de manera que sería muy difícil de controlar por parte del pelotón. Escapada con éxito casi asegurada, y dependiendo de quien entre en ella podría tener alguna incidencia en la general. Además al día siguiente va el descanso por lo que habrá más corredores con ganas de arriesgarse.
——— DESCANSO ———
Mar – Etapa 10, Mini Hollywood – Calar Alto, de 180 kilómetros.
Comienza el bloque de alta montaña andaluz con un encadenado de puertos muy exigente. Collado García viene para abrir boca, pero luego se sube Venta Luisa por la vertiente de Bacares, que incluye un tramo central de 5 kilómetros entre Bacares y Ramal rondando el 9-10% de media, a continuación el alto de Filabres, un segunda para evitar el llano entre colosos, y el alto de Velefique, con sus 5 kilómetros iniciales demoledores y el tramo final más suave pero plagado de herraduras. Bajada muy técnica y nueva ascensión por esos 5 kilómetros de Ramal y su continuación hasta la cima de Calar Alto.
Un puerto de categoría especial de paso (Venta Luisa), otro que muy bien podría serlo (Velefique), y un final en alto muy exigente que también se acerca a la categoría especial. Lo mejor es que se evita el llano entre puertos y las bajadas no son más fáciles. otra etapa en la que no sería descartable atacar desde lejos, pero que en cualquier caso suma mucho desgaste incluso si los líderes se esperasen al final.
Mie – Etapa 11, Berja – Sierra Nevada, de 189 kilómetros.
Etapa muy similar a la del 2009, con una ascensión muy temprana a la Ragua, un especial en toda regla, larguísimo y con una pendiente muy mantenida en torno al 7 % durante un tramo de más de diez kilómetros seguidos. Luego hay un terreno de transición que incluye un tercera, para acabar con la subida a Sierra Nevada por Monachil y Sabinas, otro categoría especial durísimo con kilómetros enteros por encima del 10% al principio y con muchos kilómetros seguidos en torno al 7% cuando ya se llevan más de 20 de subida.
La originalidad está en que al llegar a la cima se baja por la urbanización de Pradollano y por la carretera nueva durante algo más de 12 kilómetros hasta llegar al cruce de Sabinas, volviendo a subir por la carretera vieja para afrontar de nuevo los 10 kilómetros finales de Sierra Nevada. Con este bucle hemos convertido un puerto que siempre era final en alto en otro con dos vertientes, y hemos buscado una opción para incluir una etapa con un puerto de categoría especial para atacar desde lejos seguido de un puerto más suave donde consolidar la ventaja.
Jue – Etapa 12, Lanjarón – Lanjarón, de 216 kilómetros.
Etapa circular de alta montaña sin final en alto, muy larga, con muchos puertos, con mucho desnivel acumulado y con mucha pendiente en bastantes tramos de las subidas. Se busca terminar el bloque montañoso con la posibilidad de que el desgaste acumulado pase factura y se produzcan grandes desfallecimientos.
De entrada se sube a Trevélez, un primera larguísimo pero tendido. Tras una bajada complicada subimos Haza del Lino por su vertiente norte, de menos enjundia que las vertientes costeras pero con sus buenos tramos rondando el 10%. Bajamos por la vertiente de Polopos y al llegar a la costa tras un corto llano subimos al eterno Puerto de La Contraviesa, es decir, la subida por Albondón y la Venta del Tarugo, sin grandísimas pendientes pero con muchos kilómetros rondando el 7% que casi le permiten alcanzar la categoría de especial (tras el cruce a Haza del Lino del perfil se sigue subiendo). Tras crestear en la cima llegamos de nuevo a Haza del Lino y volvemos a bajar por Polopos para afrontar por último la subida a Camacho por Rubite (hasta el cruce de Orgiva), otro especial sin lugar a dudas, de casi 20 kilómetros y con un tramo central de 7 kilómetros que solo bajan del 9 % en un descansillo. Bajada de 15 kilómetros seguida de un tramo final de diez kilómetros hasta meta en subida suave.
Tras la bajada de Camacho no deberían quedar muchos corredores por delante, incluso es probable que fueran llegando en grupitos pequeños.
Vie – Etapa 13, Granada – Linares, de 152 kilómetros.
Tras tres etapones de alta montaña no conviene meter mucha dureza. Esta etapa algo quebrada casi seguro que quedase para escapadas consentidas.
Sab – Etapa 14, Linares – Valdepeñas, de 150 kilómetros.
Etapa completamente llana que podrían controlar sin mayores problemas los equipos de los sprinters, de no ser porque se ha diseñado para que vaya cambiando de dirección y si hay viento es muy probable que en algún momento sople de costado.
Dom – Etapa 15, Valdepeñas – Daimiel, contrarreloj de 41 kilómetros.
Es completamente llana y sin curvas, ideal para especialistas puros. Puede soplar el viento y en ese caso las diferencias serían considerables. La vemos imprescindible para compensar tanta montaña. A continuación se pone el descanso.
——— DESCANSO ———
Mar – Etapa 16, León – La Farrapona, de 177 kilómetros.
Primera etapa del bloque montañoso del norte, y única que tiene tres puertos claros de categoría especial. Tras un primer tercio más o menos llano se baja Pajares y comienza el infierno. en primer lugar se sube Cobertoria por la vertiente oriental, la que siempre se bajó en carrera, unos 10 kilómetros rondando el 9% de media muy mantenida (esperamos que las obras de la carretera terminen ya después de tantos años), bajada complicada por donde siempre se subía y largo falso llano hasta el inicio de San Lorenzo, otro puerto de algo más de diez kilómetros y con los 5 finales entre el 10 y el 12%. Otra bajada complicada y acabamos con la bellísima subida a la Farrapona, bastante largo y más tendido que los otros dos pero con 7 kilómetros finales exigentes, siempre por encima del 7.5% (alguno supera el 9%).
Pese a la extrema dureza de los dos primeros especiales no sería muy probable que hubiera ataques lejanos, pero los corredores llegarían muy cascados a los 7 kilómetros finales de la etapa y podría haber grandes diferencias.
Mie – Etapa 17, Navia – Fabero, de 210 kilómetros.
Etapa reina sin lugar a dudas. Un serrucho con un montón de puertos que en la mayor parte de los casos guardan pendientes asesinas, aparte de que no hay un metro de descanso.
Empieza con la irregular pero durísima subida a Bustántigo, que es La Marta pero sin su tramo final algo más suave. Tras una bajada corta se sube el Collado Couso (desde la dcha.), un puerto cortito pero tremendo, casi siempre en una pendiente de dos dígitos y por carretera estrecha. Luego viene una bajada larga y una subida aún más larga al puerto del Acebo y a continuación más que bajada lo que hay es falso llano descendente por bastantes kilómetros aunque al final esa bajada se empina algo más. A continuación un segunda como Louxas no demasiado duro pero por una carretera local que le añade algo de dificultad.
Tras la bajada de Louxas comienza el tramo decisivo. Primero el alto de Sierra Morela, un buen primera no demasiado largo, con una bajada complicada y sin solución de continuidad el puerto de Ancares por su vertiente de Pan de Zarco, lo más parecido que hay en España al Mortirolo, y no hace falta decir más. El final es más suave porque tras la bajada de Ancares solo queda la tachuela de Lumeras antes de la meta en Fabero, pero para entonces los corredores podrían ir de uno en uno y echando pestes del que parió esta brutalidad de etapa.
Jue – Etapa 18, Ponferrada – Ponferrada, de 146 kilómetros.
Tras la tremenda jornada de Fabero se incluye una etapa cortita y con los pasos por Fonte da Cova, puerto larguísimo y con muchos kilómetros cercanos o superando el 9% sobre todo al final, seguido de otro puerto como Llano de las Ovejas, de características similares.
Tras la bajada larguísima, por donde se suele subir al Morredero, todavía quedaría la trampa de Lombillo pero en sentido contrario a como se pasó en el 2008. Es de suponer que el equipo del líder tratase de tomarse esta etapa con tranquilidad, pero también es probable que, como última oportunidad de alta montaña, sus rivales tratasen de complicarle la vida con ataques lejanos, así que probablemente quedaría como una etapa en la que las estrategias de equipo ofensivas y defensivas tuvieran mucha importancia y donde los gregarios fueran esenciales.
Vie – Etapa 19, La Bañeza – Salamanca, de 190 kilómetros.
Completamente llana y última oportunidad para los sprinters, pero después de tanta dureza acumulada igual sus equipos no eran capaces de controlarla.
Sab – Etapa 20, Salamanca – San Lorenzo del Escorial, de 200 kilómetros.
Última trampa del recorrido. Etapa de media montaña pura, con una primera mitad llana pero con una segunda parte plagada de puertecitos, algunos tan duros como El Mediano. Al final se incluye el circuito corto en El Escorial subiendo dos veces el inicio de Abantos por las calles empinadísimas de San Lorenzo.
Los efectos podrían ser los mismos que en un circuito mundialista, por la dureza intrínseca de la etapa y por la acumulada de toda la Vuelta. La subida es lo suficientemente dura como para sacar diferencias significativas, recuerda a la de Domancy en Sallanches, y un ataque en el primero de los pasos muy bien pudiera dar una ventaja que se mantuviese en el segundo paso, porque el resto del circuito tampoco es que tenga llano (o se sube o se baja).
Dom – Etapa 21, Madrid – Madrid, contrarreloj de 30 kilómetros.
Crono muy técnica con muchas subidas y bajadas, con muchas curvas y con muchos cambios de ritmo. Empieza en Cibeles y se van pasando sucesivamente por las subidas de la Puerta de Toledo (desde el río Manzanares), del cementerio de San Isidro, del Cerro Garabitas (en la Casa de Campo), y de la Cuesta de la Vega (junto a la catedral de la Almudena), acabando los dos últimos kilómetros por la calle Mayor, la Puerta del Sol, la carrera de San Jerónimo, la calle Sevilla, la calle de Alcalá y el final en la Puerta de Alcalá.
No es probable que resulte decisiva porque con este recorrido tan montañoso las diferencias el último día podrían ser muy altas, pero se ha buscado un trazado espectacular a la par que turístico como fin de fiesta. Además tanta montaña exige que también haya muchos kilómetros cronometrados.

































































































