Coppi 1949, una temporada de leyenda – 2ª parte

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El Tour de Francia de 1949, con salida en París el día 30 de junio y llegada también en la capital francesa el 24 de julio, venía marcado por tres grandes etapas de montaña, dos de ellas superando los 250 km, y dos largas cronos individuales, de 92 y 137 kilómetros respectivamente, para un recorrido total de casi 5000 km, unas distancias muy superiores a las que se ven hoy en día. Así pues, la llegada a Bagneres de Luchon en los Pirineos, tras afrontar la clásica ruta con Aubisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde; y los finales en Briancon y Aosta tras sendos “slaloms” alpinos, en ambos casos superando los 5000 m de desnivel, se verían compensados por los más de 200 kilómetros de contrarreloj acumulados camino de la Rochelle y Nancy.

Los grandes favoritos eran los italianos, que acudían al Tour con sus 2 principales figuras (gracias al trabajo del seleccionador Alfredo Binda por apaciguar los ánimos): Fausto Coppi, reciente vencedor del Giro, y Gino Bartali, ganador del Tour al año anterior, pero también con el “león de Flandes”, Fiorenzo Magni, que había renunciado al Giro para centrarse en la carrera francesa. Entre los 3 acumulaban ya la friolera de 9 victorias en Grandes Vueltas, incluídos los 2 Tours a cargo de Bartali (1938 y 1948), aunque para Coppi y Magni era su estreno en la “Grande Boucle”.

Por parte francesa, el escalador Jean Robic, ganador en 1947, y el joven Louison Bobet, 4º en 1948 (además de portador del  amarillo durante varias jornadas), eran las figuras que se intuían como posibles rivales de los italianos. Sin olvidar al belga Stan Ockers o al suizo Ferdinand Kubler, ganador el año anterior de las 2 carreras más importantes del país helvético: la Vuelta a Suiza y el Tour de Romandía. Es importante aclarar que al contrario que en el Giro, donde se corría por marcas comerciales, en el Tour los equipos eran nacionales, si bien algunos países estaban divididos en varias escuadras.

Mapa de ledicotour, click para ver vídeos de las etapas.

La carrera empezaba con una gran tensión en el seno de un equipo italiano, en el que Coppi no estaba de acuerdo con el doble liderazgo. Y esa situación de intranquilidad se notó en las primeras etapas, en las que Coppi y Bartali cedían más de 18 minutos sobre el líder, la revelación francesa Jacques Marinelli.

Coppi no quería que esta situación se prolongara y en la 5ª etapa, de 293 km entre Rouen a Saint Malo, se embarcaba en una fuga lejana con Marinelli, Kubler y otros 4 corredores. Sin embargo, la mala suerte y un espectador provocaban la caída de Marinelli y Coppi: sin repercusiones para el francés, que se reincorporaba con prontitud a la carrera … pero no así el italiano, cuya bicicleta estaba seriamente dañada, con la rueda y horquilla rotas. Este momento pudo resultar decisivo para aquel Tour.

Uno de los coches del equipo italiano le ofreció una bicicleta de repuesto, pero la rechazó por no ser la suya. Binda no llegaba y Coppi se desesperaba viendo como su liderazgo no había sido tenido en cuenta, al no ir el coche del director a su lado. Cuando el italiano ya estaba pensando en abandonar, Bartali llegaba a su altura y se paraba junto a él, esperando la llegada de Binda. Finalmente, el coche del director alcanzó a ambos y le dio a Coppi su bicicleta de respuesto. Reemprendieron juntos la marcha y aunque habían perdido mucho tiempo aún había esperanzas de reconducir la situación, ya que eran los 2 hombre más fuertes. Pero Coppi, que seguía cabreado por la situación, empezó a dejar de pedalear aduciendo fatiga y hambre, por lo que Bartali, cansado de esperar, tiró finalmente hacia adelante.

El resultado: enormes diferencias en meta. Kubler se imponía en el grupo de 5, colocándose 3º en la general aunque a más de 15 minutos de Marinelli, que aumentaba distancias sobre casi todos sus rivales. El siguiente grupo, con Bartali y Robic como corredores más destacados, perdía 5’30”, mientras que el grupo de Coppi se dejaba 18’43”. El Tour parecía estaba acabado para el “Campionissimo”, que en la general se encontraba a más de 36 minutos de Marinelli. Tampoco parecía fácil para Bartali, que era 9º pero a más de 23 minutos del líder. Aún así, quedaba  toda la montaña y 2 largas contrarrelojes, por lo que la carrera no estaba ni mucho menos decidida.

Aquella noche Coppi era convencido a duras penas por Binda para no abandonar. El triple campeón mundial y quíntuple ganador del Giro explicaba a Coppi que le había sido imposible estar más cerca de él, que no había mala intención ni favoritismo hacia Bartali en su actitud. Sólo 2 días más tarde demostraba que a pesar del retraso en la general era el más fuerte, imponiéndose en la contrarreloj de la Rochelle por delante de Kubler (a 1’32”) y Van Steenbergen (a 2’47”), mientras que Bartali era 6º (a 4’31’) y el líder Marinelli 22º (a 7’32”). “Il Campionissimo” había recortado la diferencia en la general a 28 minutos, colocándose 14º. Quizás no estaba todo perdido, faltaban las etapas de montaña, muy duras en esta edición, y otra contrarreloj de más de 130 kilómetros. El doblete aún era posible.

El perfil general de las etapas de montaña. Imagen de "Tour de Francia - Historia en Imagenes"

Perfil general de las etapas de montaña. Imagen de “Tour de Francia – Historia en Imagenes”

Tras entrar en territorio español por primera vez en la historia del Tour, en una etapa con final en San Sebastián, llegaban los Pirineos, y la ciudad de Pau era la antesala a éstos. El campeón italiano Magni provocaba una fuga que llegaba a meta con más de 20 minutos sobre el pelotón, colocándose líder por delante de Marinelli y mandando a Coppi a más de 32 minutos. Había quedado claro que Coppi era el más fuerte, pero Magni no era ningún advenedizo y no se sabía como iba a responder mentalmente Fausto. La joven promesa Bobet, que no estaba realizando un buen Tour, abandonaba. Así estaba la general antes de los Pirineos:

  1. Fiorenzo Magni: 65h 1′ 19′
  2. Jacques Marinelli a 4′ 9”
  3. Edouard Fachleitner a 10′ 51”
  4. Ferdy Kübler a 12′ 41”
  5. Marcel Dupont a 17′ 54”
  6. Raymond Impanis a 18′ 46”
  7. Stan Ockers a 19′ 18′
  8. Serafino Biagioni a 19′ 31”
  9. Pierre Tacca a 19′ 53”
  10. Gino Bartali a 24′ 30′

Después de la 2ª jornada de descanso (la 1ª habia sido antes de la crono), comenzaba la “fiesta”, con una etapa que saliendo de Pau atravesaba los míticos Col d´Aubisque, con 10,5 km finales a más del 8% de media; Col du Tourmalet, que con sus 19 km al 7,5 % forma parte de la lista de puertos más duros en carrera; el más modesto Col d´Aspin, con 5 km finales al 7,6 %; y el Col de Peyresourde, con la meta situada en Bagneres de Luchon tras el rápido descenso de este último. Una jornada terrorífica, ya que si hoy en día ya resulta muy exigente, rozando los 5000 m de desnivel, en aquella época había que añadir el tipo de bicicletas y los puertos sin asfaltar.

La etapa reina de los Pirineos, con el recorrido clásico entre Pau y Bagneres de Luchon.

Ya en el Aubisque la carrera salta por los aires, con los hermanos Lazarides (Apo y Lucien), Geminiani, Rodic, Dupont, Coppi y Bartali saltando del pelotón, uniéndose a ellos más tarde Fachleitner. Este grupo va haciendo camino durante la subida … hasta que se produce un hecho lamentable: una botella de cristal impacta en el rostro de Bartali, el cual cae al suelo por el golpe, perdiendo 2 minutos hasta que puede reincorporarse a la bicicleta -> crónica. Nunca se cogió al responsable ni se aclararon los motivos de esta agresión, aunque hubo rumores de que se debía al pasado supuestamente fascista de Bartali, algo totalmente injusto ya que en realidad Bartali salvó la vida a centenares de judíos durante la 2ª Guerra Mundial -> “La bicicleta de Bartali”.

Volviendo a la etapa, Coppi pasa en primer lugar por la abarrotada cima del Aubisque, seguido por los hermanos Lazarides y Robic, mientras que Bartali cruza el puerto en 6ª posición, demostrando un enorme coraje. El pelotón principal, con Magni y Marinelli, circula ya a 4 minutos … Coppi corona también el Tourmalet, seguido a muy corta distancia por Apo Lazarides y ya más lejos Lucien y Robic, un orden que se mantiene en el Aspin aunque con el dueto perseguidor reduciendo las distancias, tanto que se acaba produciendo el reagrupamiento. La mala suerte (en forma de pinchazo), unida a la sed y el cansancio, pasan factura a Coppi durante la subida al Peyresourde, perdiendo contacto con el trío de franceses.

Coppi en la cima del Tourmalet. Fotografía de bikeraceinfo.com

Coppi en la cima del Tourmalet. Fotografía de bikeraceinfo.com

Finalmente la victoria sería para Robic, con Lucien Lazarides 2º en el mismo tiempo y Coppi 3º a 57”, mientras que Apo Lazarides llegaría a más de 6 minutos tras ser arrollado por el coche de la revista deportiva “Miroir-Sprint”. Bartali entraba 6º, a 4’32”, una pérdida de tiempo considerable pero muy meritoria dadas las circunstancias. Peor les fueron las cosas a los 2 primeros de la general, Magni y Marinelli, que se dejaban en meta más de 15 minutos, si bien el italiano conseguía retener el liderato, con 2’40” de ventaja en la general sobre Fachleitner. Sus compatriotas estaban ya en el “top 10″: Bartali 8º a 13 minutos y Coppi 9º a casi 15.

Todo se mantuvo prácticamente igual hasta la llegada de los Alpes, que en esta edición contaban con 2 durísimas etapas de alta montaña. La primera de ellas terminaba en Briancon tras superar de inicio los puertos del Col du Pilon, Pas de la Faye y Col de Valferriere (no puntuables para la montaña) y ya en la 2ª parte de la ruta Col d´Allos, con 13 km finales al 6%; Col de Vars, con 5 km finales al 9%; y el mítico Col d´Izoard (que al igual que Vars ya formó parte de la etapa reina del Giro), con la meta situada tras su descenso. Un encadenado final clásico en el día en que Bartali celebraba su 35º cumpleaños. Se salía desde Cannes, junto al mar Mediterráneo, haciendo que la etapa tuviera 275 kilómetros.

La larguísima etapa entre Cannes y Briancon, con un terreno “pestoso” de salida y 3 grandes puertos en su 2ª mitad.

El protagonista de la 1ª parte de la etapa fue el suizo Kubler (6º en la general), que atacó casi de salida aunque un pinchazo hizo que fuera atrapado a la altura de Castellane, en el km 86. Ya en la 2ª mitad del recorrido, Coppi pasa en primer lugar por la cima de Allos, obteniendo los segundos de bonificación … pero en la bajada el protagonismo vuelve a Kubler, que se lanza “a tumba abierta” distanciando al grupo en unos 2 minutos, una ventaja que aumentaría durante la subida a Vars, alcanzando los 4 minutos sobre un grupo formado por Coppi, Bartali, Ockers, Robic y los hermanos Lazaridès. Pero de nuevo la mala suerte, con 2 inoportunos pinchazos en el descenso, hacen que Kubler se retrase, perdiendo finalmente más de un cuarto de hora en Briancon.

La clave de la etapa estaría, como no, en el Izoard, donde la dupla italiana se marchaba abriendo un gran hueco sobre sus rivales. La superioridad de Coppi era evidente, pero cuando avisó a Bartali de que se iba a ir en solitario éste le pidió que no lo hiciera, que llegaran juntos y le cediera la etapa en el día de su cumpleaños: “Tu podrás ganar todo mañana, la etapa y el Tour”.

Coppi y Bartali en el Izoard. Imagen de Bycicling.com

Los dos escalaban juntos las duras pendientes, e incluso Bartali espera a Coppi cuando éste sufre un pinchazo cerca de la cima, una situación que se repite a la inversa durante la bajada. Finalmente cruzan la línea de meta, con victoria de Bartali (que ya había ganado en Briancon el año anterior) y Coppi a rueda sin disputarle el sprint. Habían empleado casi 10 horas y media en recorrer los 275 km, provocando diferencias dantescas en meta:

  1. Gino Bartali: 10h 25′ 35′
  2. Fausto Coppi  m.t.
  3. Jean Robic a 5′ 6”
  4. Jean-Apo Lazarides a 6′ 28”
  5. Stan Ockers a 6′ 44”
  6. Jacques Marinelli a 9′ 27”
  7. Raphaël Géminiani a 12′ 9”
  8. Fiorenzo Magni a 12′ 12”
  9. Nello Lauredi a 12′ 59”
  10. Robert Chapatte a 15′ 13”

Sin embargo, ésto hizo que la general estuviera bastante apretada en sus primeros puestos, con Bartali líder y Coppi, Marinelli y Magni cediendo en torno al minuto y medio. En 5º lugar estaba el belga Ockers, ya a 7 minutos y medio.

Al día siguiente, la jornada en que todos daban por hecho que Coppi se iba a vestir de amarillo, el 19 de Julio de 1949. Otra terrorífica etapa alpina, en este caso con doble incursión en Italia: 257 km entre Briancon y Aosta atravesando los puertos del Col de Montgenevre; el espectacular Col du Mont Cenis, con más de 1500 m de desnivel; el Col de l´Iseran, “techo” del Tour con 2.770 m de altura; y el Col du Petit St. Bernard, sin rampas duras pero con casi 30 km de subida. En total, más de 5100 m de desnivel acumulado, pudiendo entrar perfectamente en la lista de etapas más duras de la historia. Cabe señalar que todos los puertos eran novedad en el Tour salvo el Iseran, que ya había sido ascendido en las ediciones de 1938 y 1939.

El perfil de la etapa Briancon-Aosta del Tour 1949.

El perfil de la etapa Briancon-Aosta del Tour 1949, con Montgenevre, Mont Cenis, Iseran y Petit Saint Bernard.

A pesar de la aparente igualdad en la general, sólo dos hombres optaban realmente al triunfo, Bartali y Coppi. Viendo además como se había desenvuelto “Il Campionissimo” en la primera contrarreloj y en las etapas de Luchon y Briancon, parecía que era cuestión de tiempo que Coppi sentenciara el Tour. Y las previsiones no se equivocaban, ya que efectivamente era la jornada en que Coppi se iba a enfundar por 1ª vez el amarillo …

El día amaneció frío en Briancon, con rumores en la salida de que Bartali había sido “comprado” con 8 millones de liras para dejar ganar el Tour a Coppi. Primeros kilómetros intrascendentes y sólo leves intentos de Kubler en Montgenevre, con Bartali ganando los segundos de la bonificación al ser 1º en la cima. Una vez coronado, larguísimo e irregular descenso hacia Susa para iniciar el colosal Mont Cenis. Era paso por Italia y las cunetas estaban llenas de “tiffosi” queriendo ver a Magni y sobretodo a Coppi y Bartali. Se hacía difícil pedalear ante un público que enloquecía al ver a sus ídolos.

Por la cima de Mont Cenis pasan en cabeza la dupla Geminiani-Tacca, con algo más 2’20” de ventaja sobre el pelotón, encabezado por Bartali y Marinelli. Hasta ahora no había habido mucha batalla entre los favoritos, debido al miedo a la dureza de la etapa, pero esta situación pronto iba a cambiar … Después del Mont Cenis se volvía a Francia para ascender al temido Iseran, en cuya ascensión Tacca se queda solo en cabeza mientras que por detrás la carrera “salta en pedazos”, formándose un grupo con Bartali, Coppi, Marinelli, Robic y otros 6 corredores. El resto del pelotón era historia, de hecho el 11º en la etapa llegaría a meta a más de 25 minutos.

Bartoli y Coppi liderando el grupo d ecabeza. Foto de "El Tour de Francia en imágenes"

Bartoli y Coppi encabezando el grupo. Foto de “Tour de Francia en imágenes”

Corona el puerto Tacca, con Coppi 2º a 40″ y el resto del grupo llegando a continuación con pequeñas diferencias, aunque es alcanzado en el descenso y se produce el reagrupamiento. Sólo quedaba la última ascensión del día, el “Piccolo” San Bernardo. Y éste, con su larga pero tendida subida y posterior bajada, iba a sentenciar el Tour. Magni hacía tiempo que no estaba con los de cabeza, pero aún aguantaba Marinelli. El otro posible peligro era Robic. Precisamente estos 2 corredores son los que iban a iniciar las hostilidades … pero Coppi y Bartali salieron a su rueda, lanzándose al ataque y dejando atrás a todos sus rivales. El Tour se lo iban a disputar entre ellos, si bien Coppi disponía de una contrarreloj final que le favorecía.

Coppi y Bartali durante la ascensión al P.S.Bernard. Foto Grandeboucle.com

Cada metro de escalada era mayor el hueco con los perseguidores. Coppi tenia claro que este era el día definitivo, no pararía ya hasta Aosta. Por la cima del Pequeño San Bernardo pasaba 1º Bartali, con Coppi a rueda. Las diferencias se contaban en minutos sobre sus perseguidores (y hubieran sido aún mayores sin un pinchazo de Bartali poco antes de coronar), de los que se había rezagado Robic por problemas mecánicos, pasando a más de 7 minutos por la cima.

Y en el descenso, el momento clave: a 42 km de meta Bartali pincha y cae al suelo, lastimándose el tobillo. Inicialmente Coppi decide esperarle … pero su director Binda le dice que siga adelante. Coppi le hace caso y “vuela” hacia Aosta, con un pedaleo sublime a pesar del estado de la carretera. Finalmente Coppi llegaría a meta con casi 5 minutos de ventaja sobre Bartali y más de 10′ sobre el grupo perseguidor encabezado por un bravo Robic y en el que también se encontraba Marinelli. Al igual que en la jornada previa las diferencias fueron enormes, aunque en general con grupos de más corredores debido al llano hasta Aosta:

  1. Fausto Coppi: 9h 8′ 48”
  2. Gino Bartali a 4′ 55”
  3. Jean Robic a 10′ 16”
  4. Stan Ockers  m.t.
  5. Jacques Marinelli  m.t.
  6. Marcel Demulder  m.t.
  7. Marcel Dupont  m.t.
  8. Georges Aeschlimann  m.t.
  9. Jean Goldschmit  m.t.
  10. Jean-Apo Lazarides a 14′ 34”
  11. Gino Sciardis a 25′ 36”

Coppi ya era líder, su primer amarillo con 3’53” de ventaja sobre Bartali, ahora 2º; y 12’08” sobre Marinelli, 3º, el cual se confirmaba como la gran revelación del Tour. El belga Ockers y el francés Robic quedaban ya muy lejos: a más de 18 y 20 minutos respectivamente.

La remontada de Coppi, que había estado por 2 veces a más de media hora del liderato, era increíble. Pero el “Campionissimo” quería más, y tras 2 etapas de transición para salir de los Alpes (aunque la 1ª de ellas con los puertos de Gran San Bernardo y Mosses, en los que Bartali ganó 50 segundos gracias a las bonificaciones), se imponía en la penúltima jornada, una increíble contrarreloj de 137 km entre Colmar y Nancy que incluía el paso por el Col du Bonhomme casi de inicio. Coppi ganó con más de 7 minutos de ventaja sobre Bartali … y un mundo respecto a los demás. De hecho, a excepción de su compatriota, sólo el luxemburgués Goldschmidt perdería menos de 11 minutos en meta …

La general era de Coppi, que al día siguiente hacía su entrada en París como gran triunfador, obteniendo el primer doblete Giro-Tour de la historia, una gesta que volvería a repetir en 1952. A Bartali le correspondía el doloroso honor de hacer el primer doblete de segundos puestos en Giro y Tour. La clasificación final no dejaba lugar a dudas: Coppi no sólo había remontado, sino que había masacrado a todos sus rivales salvo a Bartali.

  1. Fausto Coppi (Italia): 149h 40′ 49”
  2. Gino Bartali (Italia) a 10′ 55′
  3. Jacques marinelli (Francia – Isla de Francia) a 25′ 13”
  4. Jean Robic (Francia noroeste) a 34′ 28”
  5. Marcel Dupont (Belgica B) a 38′ 59”
  6. Fiorenzo Magni (Italia B) a 42′ 10”
  7. Stan Ockers (Belgica) a 44′ 35”
  8. Jean Goldschmit (Luxemburgo) a 47′ 24”
  9. Jean-Apôtre “Apo” Lazaridès (Francia) a 52′ 28”
  10. Pierre Cogan (Francia noroeste) a 1h 08′ 55”

De los 120 corredores que habían tomado la salida sólo acababan 55. Los abandonos más significativos, el joven francés Bobet en las primeras etapas y el peleón Kubler en la jornada de Lausanne, tras la etapa de Aosta. Era sin duda un Tour que pasaría a la leyenda de la prueba francesa. Los eternos enemigos habían conseguido bajo la batuta de Binda correr como equipo y hacer 1º y 2º en la prueba más prestigiosa del calendario.

Sin embargo aún no había acabado el año para Coppi, que buscaba el triunfo en el Campeonato del Mundo para redondear su fantástica temporada, si bien el recorrido, con 33 vueltas a un suave circuito de 8,7 km en las afueras de Copenhague, no le beneficiaba. La carrera tuvo lugar el 21 de agosto, 4 semanas después del Tour de Francia. Y aunque el elevado kilometraje (rondando los 290 km) acabó haciendo dura la prueba, cortándose el pelotón, la suavidad del trazado perjudicó finalmente a Coppi, que pese a ser el más fuerte acabó 3º, siendo batido por el belga Rik Van Steenbergen, un gran sprinter y especialista en las pruebas de un día, y por el suizo Ferdi Kubler -> clasificación completa. El belga ganaba el 1º de sus tres mundiales, mientras que Kubler subía por primera vez a un podio que pisaría los 2 años siguientes, incluída su victoria en 1951. Coppi tendría que esperar algo más, pero finalmente se haría con el Campeonato del Mundo de 1953, celebrado en Lugano.

Volviendo a 1949, Coppi se desquitaría del resultado de Copenhague 2 meses más tarde, el 23 de octubre, con una gran exhibición en el Giro de Lombardía dejando al 2º, de nuevo Kubler, a casi 3 minutos. Ganaba así el italiano su 4ª “clásica de las hojas muertas” consecutiva, palmarés que completaría con un 5º triunfo en 1954. También se impuso en el Campeonato de Italia (por 3ª vez tras sus triunfos de 1942 y 1947), completando el podio Luciano Maggini y Adolfo Leoni.

Terminaba así una de las mejores temporadas de un corredor de siempre, en la que Coppi había mostrado una superioridad tal sobre sus rivales como pocas veces se ha visto (Merckx y quizás Hinault en 1980 si no hubiera tenido que abandonar en el Tour), dejando múltiples exhibiciones para el recuerdo.

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Bibliografía principal consultada para el texto: “The story of the Giro d´Italia” y “The story of the Tour de France”, ambos de Bill and Caroll McGann; “Etapas de leyenda”, de Oscar Cudeiro; lagrandeboucle.com; bikerainfo.com; wikipedia.org; cyclingcols.com; y las hemerotecas digitales de ABC, La Vanguardia y Mundo Deportivo.

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Por último y a modo de epílogo, queríamos hacer una reflexión sobre los recorridos actuales comparados con los de aquel año, que sobre todo en el caso del Tour de Francia era especialmente interesante (y en el Giro contaba con el etapón de Pinerolo y en menor medida Bolzano), y de como se podrían aprovechar algunas de esas rutas hoy en día.

La primera gran diferencia estriba en los kilometrajes, tanto en el global como en las etapas concretas. En el Tour de 1949 los ciclistas tuvieron que recorrer más de 4800 km, incluyendo 10 etapas por encima de los 250 km, 2 de ellas de altísima montaña, y sólo una jornada en línea por debajo de los 180 km. Y no era algo extraño, ya que por ejemplo las ediciones anterior y posterior tuvieron un kilometraje muy parecido. Sin embargo, en lo que llevamos de siglo XXI la media ronda los 3500 km, teniendo que remontarse hasta el año 2000 para encontrar una etapa que supere los 250 km. Y no es que se hayan quedado cerca, ya que por ejemplo en la suma de las últimas 5 ediciones, incluyendo 2013, sólo ha habido 7 etapas de más de 220 km … menos de las se han quedado por debajo de 150 km (9). Y de esas 7, ninguna era de alta montaña, aunque 2 si tenían una dura subida final: Mont Ventoux y Arcalís.

Hay que decir que el caso del Tour no es algo aislado, siendo incluso más acusado en la Vuelta a España, donde la media total de kilometraje desde el año 2000 ronda los 3200 km por edición. Y ya no es sólo que haya muy pocas etapas por encima de 220 km, sino que en la suma de las 4 últimas ediciones apenas hay jornadas que superen los 200: 6 … y únicamente Peyragudes 2013 de alta montaña. El caso del Giro es diferente, ya que si bien el kilometraje total suele ser parecido al del Tour hay varias etapas muy largas todos los años, algunas de ellas además con un recorrido durísimo, como Petrano 2009 (237 km), Zoncolan 2010 (222 km), Gardeccia 2011 (229 km) y Stelvio 2012 (219 km), o sin grandes puertos pero también con un gran impacto en la carrera, como L´Aquila 2010 (262 km).

Volviendo a la prueba francesa, también llama mucho la atención el tema de las contrarrelojs, con casi 230 km de CRI frente a los 65 km de media de los últimos 5 años (y gracias a 2012, si no la media estaría en 56 km). Hay que decir que si bien la cifra de 1949 fue más elevada de lo habitual, tampoco es que el resto de ediciones de aquella época se quedaran cortas, por ejemplo 1951 y 1952 tuvieron alrededor de 180 km de crono individual. Y en 1947, aunque sólo hubo una CRI, ésta fue aún más larga que la de Nancy: 139 km. En el Giro de Italia la comparación es complicada, ya que los vaivenes eran enormes (ni una sola CRI en 1948 y 1950, frente a los 65 km de 1949 y más de 100 en 1951) y actualmente va por rachas: de 2 ediciones seguidas con más de 70 km de CRI se pasó a 3 años con menos de 45 (2010, 11 y 12) … y de nuevo a 75 km en 2013. Respecto a la Vuelta a España, en 1949 no se disputó la carrera pero en 1950 hubo mas de 200 km de CRI (en 3 etapas), aunque ésto si fue algo excepcional en la historia de la prueba.

Centrándonos de nuevo en el Tour, puede parecer que las cifras de 1949 son cosa del pasado, del “ciclismo antiguo” … pero aunque no se llegara a esos extremos, en las décadas de los 80 y 90 lo normal era que el kilometraje total se acercara a los 4000 km, con alrededor de la mitad de las etapas superando los 200 km, entre ellas las míticas jornadas de Val Louron 1991 y Sestriere 1992, de 232 y 254 km respectivamente. Otro tanto en el tema de las contrarrelojes. De hecho, desde 1976 hasta 1999 hubo siempre más de 100 km de crono individual, con picos como los 214 km de 1982 o los 168 km del famoso Tour 1987, este último con una primera CRI de casi 90 km.

No estamos pidiendo que se vuelva a las etapas en línea de 300 km y cronos de más de 100, ni mucho menos. Pero tampoco creemos que sea lógico que a día de hoy sean casi más habituales las etapas de 160 km que las de 200 km. O que haya grandes vueltas sin una sola crono por encima de los 40 km. Si el ciclismo en carretera siempre ha sido un deporte de fondo, donde los largos kilometrajes han aportado parte de la épica, ¿por qué no una o dos etapas de montaña de gran fondo en cada edición, con dureza y superando los 210 km (más de 6 horas de etapa), y al menos una CRI por encima de 50 km?. Ésto por si solo no tiene por qué provocar un mayor espectáculo, ya que al final los corredores son los que tienen la ultima palabra (y en el caso de 1949, aunque la dureza ayudó, está claro que el factor principal fue Coppi), pero favorecería que hubiera más hundimientos y a la vez grandes remontadas, acercando este deporte a sus raíces.

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En cuanto a los diseños de etapa y puertos concretos, no cabe duda de que el ciclismo ha cambiado mucho y los recorridos que en 1949 favorecían una buena “escabechina” no tienen por qué hacerlo ahora, debido a la mejora de las carreteras, tipo de bicicletas, mayor velocidad (lo que perjudica ir en solitario frente a la proteccion de un grupo), nivel de los gregarios, etc. Pero si creemos que es un buen ejemplo de que no hace falta terminar en un alto duro para que haya un gran espectáculo y diferencias entre los favoritos, siendo además trazados muy aprovechables hoy en día a poco que se hagan algunos retoques.

Por ejemplo en la etapa Pau – Luchon, exigente pero cuyos falsos llanos entre puertos (sobre todo antes del Peyresourde) perjudican que actualmente haya batalla lejana entre los líderes, bastaría con sustituir Aspin por Hourquette d´Ancizan y tras su bajada añadir el Col d´Azet, como propusimos en la entrada de etapas alternativas Tour 2012, para conseguir 100 km finales muy atractivos y favorables para los ataques, asemejando algo más su dureza a la que suponía en los años 50.

Ruta alternativa para la clásica etapa entre Pau y Bagneres de Luchon.

En el caso de las etapas alpinas, el encadenado Allos-Vars-Izoard con final en Briancon fue un clásico durante muchos años, de hecho en la edición anterior ya fue una jornada mítica, con Bartali destrozando la carrera. Pero extrañamente los organizadores casi no lo han vuelto a incluir desde entonces (sólo en el Tour del 2000). Es cierto que Allos sur ya no supone una gran dificultad para los favoritos … pero se podría sustituir por el impresionante Col de la Bonette, que además reduce el llano antes de Vars, o por el Col de la Cayolle, inédito desde 1973, consiguiendo una etapa muy interesante y donde el Izoard, con todo el desgaste previo, podría hacer mucho daño, viéndose bonitas persecuciones hasta Briancon. Es una pena que un puerto tan mítico en la historia del Tour, que además tiene el plus de sus preciosos paisajes, haya quedado relevado en las últimas décadas al papel de “acompañante” en lugar de ser potenciado como puerto decisivo.

Alternativa para la etapa de Briancon, con salida desde Vence y la Bonette en lugar de Allos

Respecto a la jornada Briancon-Aosta, seguramente la mayor pega hoy en día sería el falso llano desde el final del descenso de Petit St. Bernard hasta meta, algo que manteniendo la llegada en Italia se podría solucionar terminando en Courmayeur, con repecho previo incluído. Además, cabría la opción de subir el “Piccolo” San Bernardo por St. Foy Tarentaise (desde el km 20,6), una variante más dura que la tradicional, lo que además reduciría la distancia entre el Col de l´Iseran y este último puerto. La pérdida de kilometraje se podría compensar subiendo la vertiente oeste de San Carlo (últimos 6,4 km), tras cuyo espectacular descenso habría unos 10 km hasta meta, pero quizás eso haría menos probables los ataques previos.

Alternativa manteniendo los primeros 160 km, pero con P.S.Bernard por una variante más dura y terminando en Courmayeur.

De todos modos, lo que resulta incomprensible es que el Iseran sur, el puerto de paso natural más alto de los Alpes y con 13 km finales impresionantes, lleve inédito como subida desde hace 50 años! (aunque se ha bajado en 2 ocasiones: 1992 y 2007). Es más, el encadenado Mont Cenis + Iseran no se ha vuelto a ver desde el Tour 1949 pese a que podría ser una parte final de etapa excelente acabando en la estación de Val d´Isere, a mitad del descenso del Iseran. Incluso se podría aprovechar la vertiente E de Moncenisio (estrenada en el Giro 2009 y con 5,6 km finales al 10 %) antes de regresar a la carretera principal de Mont Cenis a la altura de la cota 1310 m, aunque ya la variante normal, que se subirá en el próximo Giro, es un auténtico coloso, con más de 1600 m de desnivel acumulado.

Posible etapa con el Iseran como último puerto.

Posible etapa con final en Val d´Isere después del encadenado Mont Cenis + Iseran.

En cuanto a la etapa de Cuneo del Giro, el mismo recorrido pero con llegada en Sestriere (evitando los 55 km finales de suave bajada y falso llano) podría dar mucho juego, con el Izoard en el lugar justo para romper. Y aún mejor si para compensar la pérdida de kilometraje se añadiera Madonna del Colleto antes de Larche/Maddalena. O sustituir este último y Vars por Montemale di Cuneo y el espectacular Agnello, que además de su enorme dureza, con 9,5 km finales a casi el 10 %, se encadena mejor con el siguiente puerto. Las posibilidades son múltiples.

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