Plataforma Recorridos Ciclistas

En España sí hay montaña: nuevos puertos, etapas, análisis de recorridos, opiniones…

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Dossier – Recorridos históricos de las GV – 1935-1955

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 9 enero, 2010

Una parte importante del Estudio para la mejora de los recorridos (aka Dossier) era el análisis que se realizó sobre los recorridos históricos de las tres grandes vueltas, así como de su participación. Queremos presentarlo ahora en el blog con una serie de entradas, cada una referente a una época distinta. En esta, copiamos la introducción y las primeras ediciones.

Enlaces a las entradas con el análisis de otros años:

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Introducción

En este apartado nuestra intención no es elaborar un análisis exhaustivo de todas y cada una de las ediciones disputadas en la Vuelta, más de 60 hasta el momento. Más bien trataremos de comentar aquellas características relevantes de las ediciones pasadas que sirvan para explicar en alguna medida lo que vemos hoy en día o, en todo caso, aquellas etapas que tal vez tendrían vigencia en nuestros tiempos.

El ciclismo vive de las audiencias, y estas mejoran si los aficionados auguran un buen espectáculo porque el recorrido así lo propicie, sobretodo si esta prevista la participación de buenos corredores. Pero la participación no puede ser predeterminada por los organizadores mientras que el recorrido es prácticamente la única variable que controlan casi por completo.

Es evidente que los motivos para que un ciclista en un momento determinado decida participar en una carrera pueden ser mútiples, unos serán más o menos públicos y notorios pero otros serán estríctamente personales, y desde luego muchos de ellos no tendrán que ver con el recorrido, ni tan siquiera tienen necesariamente que ser razones relacionadas de una manera directa con el ciclismo.

No obstante sí se puede afirmar que la participación mejora por regla general con recorridos a priori más atractivos, por su dureza o por otras razones. Esto no es una verdad absoluta pues hay momentos en la historia que no se ha dado, mientras que sí ha habido espectáculo o buena participación en ocasiones con recorridos muy mediocres, pero estadísticamente sí que hay una correlación entre recorridos, participación y espectáculo.

Este estudio pretende demostrar que los recorridos de la Vuelta a España a lo largo de la historia no fueron los más adecuados demasiado a menudo, en especial si los comparamos con los del Giro y el Tour, y no tanto por falta de dureza como por un diseño poco propicio para alcanzar dos objetivos:

  • Que hubiese batalla, fuesen quienes fuesen los participantes.
  • Atraer figuras.

Las primeras ediciones (1935-1955)

La Vuelta nace tardíamente en 1935 con la muy loable pretensión de darle réplica a las ya muy prestigiosas carreras de otros países europeos, como eran el Tour de Francia y el Giro de Italia, rondando los 30 años de historia cada una de ellas. Incluso Bélgica, Alemania, Portugal o Suiza ya tenían sus carreras por etapas desde hacía tiempo. También se disputaba ya la Paris-Niza. Hasta en España ya había otras carreras por etapas, como la de Cataluña, la del País Vasco o la de Asturias.

Sin embargo por diversas circunstancias la Vuelta no tuvo continuidad en sus primeros años. La Guerra Civil española, seguida casi de inmediato por la Segunda Guerra Mundial provoca que sólo se disputen en principio las ediciones del 35 y el 36, ambas organizadas por el Diario Informaciones.

La participación, eso sí, no era demasiado buena desde un punto de vista internacional, destacando sólo los españoles Mariano Cañardo, Fermín Trueba y Salvador Cardona, así como el italiano Luigi Barral, todos ellos con un puesto entre los 10 primeros del Tour en alguna edición de años anteriores. Aún así la carrera la domina los dos años Gustaaf Deloor, que tampoco es que fuera un ciclista muy destacado, y en el año 35 sólo se mete un español, Cañardo, entre los diez primeros.

En el 41 reaparece la carrera, cuya organización corre a cargo de la Obra Sindical de Educación y Descanso, y colaborando con ella el diario Gol. Pero entre las dificultades económicas, la falta de infraestructuras y la imposibilidad de contar con corredores extranjeros en plena Guerra Mundial, poco éxito cabía. En el 42 retoma la organización el Diario Informaciones y la participación mejora un tanto porque por Francia e Italia compiten sendas selecciones de cierta entidad entre los que se encuetran corredores como Vietto, Cosson y Thietard por parte de los franceses o Gianello, Camellini y Brambilla por parte de los italianos (Vietto, Cosson y Gianello ya habían sido top ten del Tour). De todas maneras sólo Camellini se mete entre los 10 primeros, haciendo décimo a casi una hora del ganador, Julián Berrendero.

No se pudieron resolver los problemas y hasta el 45 no vuelve a verse la Vuelta, organizada esta vez por el Diario Ya durante 4 ediciones consecutivas. Son los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y la verdad es que la participación extranjera no es nada brillante. En el 49 hay un paréntesis y en el 50 el Diario Ya consigue organizar la carrera por última vez dado que los problemas económicos se hacen insalvables.

Durante 4 años la carrera no se disputa y sólo en el 55 aparece un organizador nuevo, El Correo Español-El Pueblo Vasco. Este periódico ya sí consigue darle continuidad a la carrera y consolidarla como la tercera gran carrera por etapas del ciclismo mundial. Pero lo cierto es que por unas causas o por otras durante los primeros 20 años de vida de la Vuelta sólo se llegan a disputar 9 ediciones, con una participación en general bastante pobre, casi restringida a los corredores españoles, que tampoco es que destacasen mucho en el panorama internacional.

El Giro empieza a recorrer los Dolomitas para la disputa de las jornadas clave.

El Escudo era uno de los puertos más emblemáticos de las primeras ediciones de La Vuelta.

El encadenado alpino Allos – Vars – Izoard es uno de los más duros de los afrontados por los Tours de los años 30.

Por lo tanto poco se puede rescatar de aquella época. Los recorridos no eran especialmente llamativos. Mientras que en el Tour, por ejemplo, ya llevaban décadas viendo el encadenado Aubisque – Tourmalet – Aspin – Peyresourde o el Allos – Vars – Izoard o subiendo el Galibier por cualquiera de sus dos vertientes (en el 47 se vió un encadenado Croix de Fer – Telegraphe – Galibier con final en Briançon), incluso se vio una contrarreloj subiendo el Iseran por su vertiente de Bonneval (la dura) y bajando más de 45km hasta Bourg Saint Maurice, y en el Giro durante los 20 años del 35 al 54 ya había cronoescaladas al Terminillo o encadenados tan duros como Falzarego – Pordoi – Sella (con final en Ortisei) o Maddalena – Vars – Izoard – Montegenevre – Sestriere, incluso se había subido un coloso como el Stelvio, en España pocos puertos de cierta entidad se subían. No pasábamos de Navacerrada (con meta en Madrid) , o Pajares (con meta en Léon), o El Escudo (con meta en Reinosa) o Urkiola u Orduña (con meta en Vitoria), pero sin apenas encadenarlos con otros puertos en la misma etapa y con sus respectivas cimas lejísimos de las metas correspondientes.

Ya suponemos que las infraestructuras en España eran muy deficientes y que las carreteras no debían estar demasiado disponibles para estos acontecimientos deportivos, pero también en Francia y en Italia habían sufrido guerras bastante destructivas y sin embargo nunca se dio de lado a la alta montaña por mucho que las carreteras de esos países no estuvieran en unas condiciones ni tan siquiera decentes. Es más, nunca faltó en el Tour la típica etapa por el adoquinado de la Paris-Roubaix.

Se nos hace muy cuesta arriba comprender los motivos por los que en España no había grandes etapas de montaña, defecto que se ha repetido sistemáticamente desde que la Vuelta surgió y que aún hoy pervive, de ahí que lo señalemos como una característica fundamental de la carrera. Es cierto que las carreteras españolas debían ser horrorosas, pero no serían mucho peores que las carreteras pirenaicas o alpinas de Francia en los años 10 a juzgar por las fotos de entonces. También era otra época en la que las diferencias no tenían porqué hacerse en la montaña y tal vez por ahí se pueda justificar dicha ausencia de grandes puertos, al menos visto con la perspectiva de los tiempo actuales.

Tal vez lo más destacado de aquellos primeros años fueran las etapas contrarreloj, tanto individuales como por equipos. No solían bajar de 40 km y, por ejemplo, en la edición del 46 hay una crono por equipos de 67km entre Valencia y Castellón, más dos cronos individuales, la Salamanca-Béjar, de 73km, y la Gijón-Oviedo, de 53km.

No quisiéramos dejar de decir que en 1935 se subió El Portillo de la Sía por su vertiente larga, la de Arredondo, con sus 20 km al 5,3% y sus tramos de 6 – 8km al 7% mantenido, justo después de haber subido y bajado Alisas, si bien la etapa terminaba en Bilbao y había muchísimo llano tras bajar La Sía por lo que quedaba un tanto desvirtuada. Si este puerto fue posible subirlo en el 35, si por aquella época ya se subieron otros cercanos como Alisas, Los Tornos, Estacas de Trueba, Braguía, Carmona, Portillón o el Escudo y ya hubo finales de etapa en Torrelavega o Reinosa, ¿qué dificultad había en encadenar varios de estos puertos y poner una línea de meta relativamente cerca de ellos hoy en día?

Pajares, otro de los grandes puertos de La Vuelta durante sus primeras ediciones, solía estar lejos de la meta.

El Giro se atreve a adentrarse en Francia de vez en cuando para disputar etapas brutales.

Los encadenados de grandes puertos formaron parte del Tour ya desde sus inicios.

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La media montaña, esa gran desconocida.

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 25 junio, 2009

Presentamos ahora el apartado del Estudio para la Mejora de los Recorridos de la Vuelta a España dedicado a la media montaña.

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Como ya hemos dicho anteriormente, España es un país muy montañoso. Ciertamente nuestra alta montaña, aunque hayamos demostrado que existe, tampoco es que pueda compararse con la francesa o la italiana. Por lo tanto consideramos un error grave intentar competir con el Giro o con el Tour a base de etapones y muchos grandes puertos encadenados pues en igualdad de condiciones los suyos serán considerablemente más espectaculares.

No debemos renunciar a una o dos etapas de alta montaña por edición, ya hemos demostrado también que disponemos de ella en suficiente medida. Pero en lo que ni Italia ni mucho menos Francia pueden competir con España es en la media montaña, en los puertos pequeños.

Francia básicamente tiene dos focos de altísima montaña, Alpes y Pirineos, y dos focos más en donde se encuentra sobretodo la media montaña, Macizo Central y Vosgos. El resto del territorio, más o menos las tres cuartas partes, es muy llano. Por lo tanto, como quiera que la aspiración de los organizadores es recorrer la mayor parte de la geografía francesa,les quedan muy pocas jornadas para dedicárselas a la montaña ya sea alta o media, así que es de obligado cumplimiento rentabilizarlas al máximo. Lo normal es que despachen la carrera con dos o tres etapas pirenaicas y otras tantas alpinas. En algunas ocasiones hacen incursiones en la media montaña pero siendo conscientes de que pueden estar restando jornadas a los colosos. En cualquier caso, dada la tremenda dureza de la alta montaña francesa, rara vez queda la media montaña de ese país mas que como un mero complemento para lucimiento de los gregarios.

El caso de Italia es algo distinto. Allí sí que hay abundantísima media y alta montaña. Su problema es la distribución. Casi toda la alta montaña se encuentra en los Alpes, al norte del país, mientras que casi toda la media montaña está en los Apeninos, la cordillera que recorre el país de norte a sur. Por lo tanto es habitual que en la primera semana recorran la bota e incluyan sobretodo etapas de media montaña o como mucho etapas con un solo puerto duro. Los encadenados de grandes puertos quedan para la segunda mitad de la prueba y casi todos se hacen en los Alpes. Pero la riqueza alpina llega a tanto que la tendencia es minimizar el espacio dedicado a la media montaña para dedicarle más tiempo a la montaña grande, lo contrario sería mal recibido tanto por los aficionados como por los propios corredores. El resultado es que la alta montaña está muy concentrada en el tiempo y que la media montaña tiene poco peso.

En España la ventaja es que tenemos menos alta montaña pero muy dispersa de manera que podemos colocarla en cualquier momento de la carrera. Pero es que además la media montaña es tanta que prácticamente se puede hacer una Vuelta entera de tres semanas contando solo con etapas de estas características sin necesidad de centrarse en una sola zona del territorio. Esto sería difícil en Italia e impensable en Francia.

Por eso entendemos que la media montaña debería ser la nota distintiva de nuestra carrera, la que nos haga originales y más atractivos. El Giro y el Tour no pueden competir con nosotros en este terreno.

Por si fuera poco, la media montaña tiene otras ventajas muy dignas de tener en cuenta:

  • En primer lugar no intimida tanto, por lo que resulta ideal para atraer a buenos corredores durante las fechas en que se disputa la Vuelta.
  • En segundo lugar, los puertos pequeños por si solos no suelen servir para romper la carrera, pero una sucesión de ellos bien enlazados dificulta mucho el control por parte del pelotón convirtiéndose la carrera en un espectáculo más vibrante porque habrá muchos corredores con posibilidad de escaparse e intentar sacar ventaja.
  • En tercer lugar porque las etapas de media montaña no suelen terminar en alto y por ello es muy poco probable que los equipos de los líderes, especialmente si son escaladores, estén interesados en bloquear la carrera e impedir las fugas.

Y la prueba de que, en efecto, la media montaña propicia un ciclismo más ofensivo y espectacular está en la propia Vuelta a España. Unipúblic ha organizado 28 ediciones, 29 contando la de este año, y en todo ese tiempo jamás ha habido un ganador final de la carrera que culminase con éxito una escapada lejana en alguna etapa que terminase en un puerto de primera categoría. Las veces que ocurrió fue siempre en etapas de media montaña, y tan solo en una ocasión acabó en alto, pero se trataba de una subida que solo puede catalogarse como de segunda categoría (el Naranco).

Veamos los ejemplos:

La edición de 1980, que no tenía ningún final en alto, vería como Rupérez consigue escaparse y llegar en solitario en una etapa con pocos puertos y lejos de meta que además se programó en la primera semana. La ventaja le sirvió para hacerse con la victoria final.

san-quirze-seo-de-urgell

En 1985 se disputó una etapa mítica que coronó inesperadamente a Perico Delgado, escapado junto a Pepe Recio y consiguiendo remontar una desventaja de seis minutos largos con respecto a un Robert Millar completamente desasistido de compañeros.

perico

En 1990 fue Giovanetti el que escapado con otros corredores, entre los que se encontraba por ejemplo Gorospe, logró una ventaja que se haría insalvable pese a que faltaba todavía por disputar toda la alta montaña de la prueba así como las cronos largas.

loja - ubrique

En 1993 el que se escapó descendiendo la Cobertoria bajo la lluvia fue Rominger y logró sacar una ventaja a Zulle (que se cayó en ese mismo descenso), suficiente como para terminar ganando la carrera. Es cierto que terminaba en el Naranco, pero no se trata de un “primera”, ni lo eran el resto de puertos de la jornada excepto la propia Cobertoria.

gijon - naranco

Mención aparte merece la famosa etapa desde Salamanca hasta Ávila recorriendo la sierra de Gredos porque hasta en tres ocasiones sirvió para que el ganador final consiguiera aventajar decisivamente al resto de competidores.

- La primera y memorable vez fue cuando un Hinault contra las cuerdas, en compañía de Belda y Lejarreta que a duras penas le podían seguir, destrozó a todos los rivales en Serranillos y probablemente hundió a Gorospe hasta el punto de que jamás llegó a recuperarse del todo.

- La segunda fue en el 87, cuando Lucho Herrera consolidó la ventaja que ya tenía (en este caso se salía de Barco de Ávila y se ascendía Pedro Bernardo enlazando con la ascensión a Serranillos.

- La tercera, en el 95, fue tal vez la más sorprendente, pues Jalabert se escapó en solitario desde lejísimos y le metió una minutada al pelotón arruinando las posibilidades de Olano.

salamanca - avila

Pero es que hay múltiples ejemplos a lo largo de la historia que certifican la bondad de la media montaña cuando se trata de hablar de espectáculo ciclista. Se trata de etapas muy nerviosas, muy difíciles de controlar, que favorecen a los corredores valientes y suelen penalizar a los conservadores, que pueden servir para que se luzcan tanto los líderes como los gregarios, tanto los escaladores como los rodadores, que pueden rendir un beneficio en forma de segundos ganados o en forma de desgaste para los rivales.

Por supuesto, para los espectadores resulta mucho más divertido porque suele haber movimiento durante buena parte de la etapa. Recordemos que el ciclismo vive de sus patrocinadores, los cuales no rentabilizan sus respectivas inversiones publicitarias si no hay audiencia. Hay que proporcionar a los aficionados un espectáculo que les atraiga y que les convenza de que merece la pena pegarse al televisor desde el principio hasta el final, algo que no suele conseguir una etapa más o menos llana pero con un final en alto pues los espectadores tienden a desentenderse de la retransmisión hasta los últimos kilómetros.

Nuestra intención es demostrar que se pueden hacer grandes etapas de media montaña sin el menor problema de infraestructuras por toda España, que este tipo de etapas pueden ser más decisivas que las de alta montaña y que, en nuestra opinión, deben ser la base sobre la que se construya la Vuelta.

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LOS BENEFICIOS DE ALBERGAR LA VUELTA

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 24 febrero, 2009

El siguiente artículo publicado el 19 de septiembre de 2008 en www.gaceta.es, firmado por L.M. Farreces y H. Asensio, profundiza en los beneficios turísticos y económicos que proporciona el paso de la Vuelta a España, que ya se han tratado en este blog en artículos anteriores como El Angliru y el turismo, o en La Vuelta como escaparate turístico. Pero en este caso se apunta también a los  beneficios directos, especialmente en la hostelería, por la enorme cantidad de gente que un acontecimiento así mueve, además de los beneficios indirectos de promoción turística.


¿Es rentable pagar un millón de euros para albergar una etapa de la Vuelta?

Granada ha abonado este año un millón y ha generado tres para la ciudad. Huesca ya puja por abrir la Vuelta 2009.

L.M Farraces / H. Asensio

Madrid.- No es ningún secreto, aunque muchos lo desconozcan, que el trazado de la Vuelta Ciclista a España no es algo aleatorio ni se guía exclusivamente por criterios de conveniencia deportiva. Detrás de esta gran cita de la bicicleta, existen numerosos intereses económicos que son al final los que deciden por dónde debe pasar cada una de las etapas de la competición. Tales intereses se concentran en torno a los ayuntamientos, que son los que ofrecen a Unipublic, la compañía que gestiona la Vuelta, sumas a veces millonarias para ser los anfitriones de la caravana de la competición.

Pero, ¿cuáles son los motivos que llevan a los consistorios a rascarse el bolsillo de esa manera para recibir a la Vuelta? ¿Qué ha llevado, por ejemplo, al Ayuntamiento de Granada a desembolsar en esta edición un millón de euros a Unipublic para ser sede de la salida de la ronda ciclista? Pues, aunque parezca a primera vista que se trata de un despilfarro, lo cierto es que los alcaldes lo tienen todo estudiado. “Es cierto que el Ayuntamiento realizó una inversión de un millón de euros para ser el punto de salida”—comentan desde el Ayuntamiento de Granada— “pero es que el millón desembolsado ha dado unos beneficios a la ciudad de unos tres millones.” Y no mienten. Basta con llamar a cualquier hotel de la ciudad y preguntar por la disponibilidad que tenían el fin de semana que arrancó la competición. “La caravana de la Vuelta mueve entre equipos, organización y medios a unas 3.000 personas que tienen que alojarse en algún sitio. Eso, más alrededor del millar de seguidores que atrae el evento, supone una gran inyección para el sector hotelero, la restauración, etc.”, asegura el consistorio granadino.

La Vuelta elevó la tasa de ocupación hotelera en Granada durante su estancia en la ciudad de la Alhambra hasta el 80% en un mes que no es particularmente bueno según los empresarios. En Ciudad Real, el día de la etapa de la primera contrarreloj resultaba imposible conseguir una habitación. “En estas fechas solemos tener una buena ocupación, pero lo que nos ha permitido la Vuelta es poder fijar unos precios mucho más altos de los que una demanda normal nos hubiera permitido”, afirman desde el Hotel NH de la ciudad manchega.

Promoción turística

Amén de los beneficios directos de la inversión en la Vuelta (ocupación hotelera y despegue del sector servicios), desde Jaén, donde el Ayuntamiento pagó 120.000 euros para desplegar la meta de la tercera etapa, apuntan a otros réditos indirectos que deja el paso de la competición. “Jaén apareció, con motivo de la Vuelta, 15 minutos en las televisiones de países de toda Europa. Si no fuese por la etapa que discurrió por la ciudad hubiéramos tenido que pagar unos 250.000 euros en espacios publicitarios para lograr el mismo efecto”, asegura el consistorio. Y es que para los ayuntamientos, la Vuelta es una ganga en lo que se refiere a promoción turística, como también confirman desde Granada. “El ciclismo es uno de los mejores deportes para promocionar una ciudad. La cobertura televisiva de la Vuelta muestra imágenes de los rincones más turísticos a los cinco continentes. Cuando Granada fue sede del Eurobasket, apenas aparecieron las inmediaciones del pabellón”, dicen.

Con la ronda de 2008 tocando a su fin, la edición del próximo año estará llena de novedades. La primera de ellas es que la globalización aterrizará en la Vuelta, ya que las tres primeras etapas de la misma se disputarán entre Holanda y Bélgica. Con este panorama, Huesca ya ha pujado por ser la primera etapa de la Vuelta en territorio español en 2009. Y lo ha hecho con una propuesta curiosa, colocar al pelotón en el aeropuerto para que tome ahí la salida. Conforme al simbolismo de que la Vuelta llegue desde el extranjero a un aeródromo, lo que se busca es promocionar el propio aeropuerto, que en 2007 fue el segundo con menos  tráfico de toda España. Ello convierte la ronda nacional en un escaparate para hostelería e infraestructuras.

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ESTUDIO PARA LA MEJORA DE LOS RECORRIDOS (DOSSIER)

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 29 enero, 2009

Quizá el trabajo que defina mejor a la Plataforma sea el conocido como Dossier, o “Estudio para la mejora de los recorridos: puertos desconocidos y etapas innovadoras”, y su introduccion es una buena muestra de la filosofía de la misma, que a continuación presentamos.

El documento completo se puede descargar de forma directa desde el siguiente enlace (click dcho–>guardar enlace como):

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INTRODUCCIÓN

La Vuelta a España es una de las tres grandes carreras ciclistas en ruta por etapas del calendario profesional internacional, junto con el Giro de Italia y el Tour de Francia, contando todas ellas con 21 días de competición más dos jornadas de descanso intercaladas y no habiendo otras carreras con esas características.

Es verdad que la Vuelta nació 32 años después que el Tour y 26 años después del Giro. No es menos cierto que el desarrollo de la Vuelta durante sus primeros 20 años fue muy intermitente, hasta el punto de que por diversas circunstancias sólo llegaron a disputarse 9 ediciones. Tal vez ese déficit histórico todavía lo estemos pagando. Tampoco se puede decir que la Vuelta fuera una carrera con una participación excepcional desde sus inicios. Más bien parecía una carrera nacional casi en exclusiva, con algunos ciclistas extranjeros incluidos que tampoco solían estar entre la élite mundial.

Sólo a partir del año 1955, en que se hace cargo de la organización de esta carrera el periódico EL CORREO ESPAÑOL-EL PUEBLO VASCO, cuya implicación se extendería durante 24 ediciones consecutivas, se puede decir que la Vuelta alcanzó la estabilidad y la continuidad necesarias para convertirse en una prueba ciclista importante que compitiese más o menos en igualdad de condiciones con las carreras de similares características que se venían disputando, desde mucho años antes, tanto en Italia como en Francia.

Con mayor o menor acierto los organizadores fueron realizando su labor. En todo ese tiempo aparecieron por España algunos de los mejores corredores mundiales, no todos ni siempre, pero nunca perdió la Vuelta entre los profesionales la consideración de carrera ”grande”, pese a que los recorridos no pudieran compararse en dureza con los de las otras grandes y pese a que las infraestructuras de nuestro país no estuvieran a la altura de las francesas o italianas.

En 1979 la empresa UNIPUBLIC toma el relevo y lo mantiene hasta nuestro días. El año que viene por tanto celebrará su trigésimo aniversario como organizadora de esta carrera, también con aciertos y errores a lo largo de estas tres décadas.

No obstante, a nuestro entender, y a pesar de que se han ido introduciendo mejoras en aspectos puntuales, consideramos que la Vuelta necesita nuevos recorridos, nuevas aportaciones y nuevas sugerencias. De esta perspectiva parte nuestro trabajo.

No nos mueven intereses económicos, y mucho menos políticos, ni de ningún otro tipo que no sea dedicar mucho tiempo, esfuerzo y recursos a nuestra mayor afición, lo cual damos por bien empleado. Sólo pretendemos contribuir a la consolidación definitiva de la Vuelta como una de las competiciones ciclistas más importantes del mundo, y a ser posible trataríamos de colaborar con todos los medios a nuestro alcance, los cuáles, por supuesto, pondremos a disposición gratuita de los organizadores actuales o futuros.

Lógicamente comprendemos la dificultad que entraña organizar una competición deportiva tan compleja y tan larga como la Vuelta, implicando a tantas personas y a tantos lugares. Ya suponemos que algunos aspectos de la organización ni tan siquiera pudieran ser previstos de antemano y mucho menos controlados. No obstante, simplificando tanto como sea posible, toda carrera ciclista consiste básicamente en un determinado número de corredores que compiten recorriendo unas determinadas carreteras.

En realidad el diseño del recorrido constituye la mayor aportación del organizador y casi la única que puede controlar por completo, pues ni tan siquiera es potestad suya la elección de los ciclistas, como mucho puede elegir a los equipos participantes pero nunca a los corredores que los equipos escojan.

Y el diseño es fundamental porque si bien no se puede asegurar que un determinado recorrido garantice al 100% el espectáculo ciclista, al fin y al cabo los recorridos los hacen buenos o malos los corredores con su actitud, lo que si es cierto es que unos recorridos lo propician más que otros.

Debemos tener en cuenta que el ciclismo profesional tiene su principal y casi exclusiva fuente de ingresos  en los patrocinadores, los cuales sólo rentabilizan la inversión si la competición genera expectativas que hacen aumentar las audiencias, teniendo en cuenta que dichas expectativas sólo se dan si el espectáculo a priori resulta atractivo.

Estamos convencidos de que muchos de los problemas que sufre La Vuelta pueden subsanarse a través de una mejor ubicación de las etapas de montaña, un diferente diseño de las mismas, así como una innovación en los finales de etapa (que en parte se ha hecho) y la introducción de nuevos puertos de montaña (semejantes a los del Giro y el Tour) en las grandes etapas de montaña de La Vuelta.

Queremos demostrar con datos objetivos que es posible mejorar sustancialmente los recorridos de la Vuelta, hacerlos más atractivos para aficionados, periodistas y profesionales. Esto pasa por aprovechar con mayor eficiencia los recursos orográficos de que disponemos, lo cual no supondría necesariamente endurecer la carrera de una manera significativa.

Por eso presentamos en este dossier una serie de puertos inéditos en competiciones profesionales o en la propia Vuelta, junto con otros que ya se han visto en esta carrera. Algunos de ellos resultan de gran interés por ser los más duros de España mientras que algunos otros, sin ser tan duros como los primeros, no dejan de resultar también novedosos. La combinación de todos ellos auguraría un más que digno espectáculo ciclista y, en cualquier caso, descubriría otras posibilidades que casi nunca se han podido contemplar en la gran ronda española.

De ahí que las etapas propuestas sigan un concepto diferente al habitual en la Vuelta. Están pensadas para mantener la expectación de principio a fin y que los puertos intermedios jueguen un papel importante, en ocasiones decisivo, procurando que no sea el último puerto el único en que se vea espectáculo.

También queremos dejar claro que, a nuestro entender, en una carrera ciclista de tres semanas caben todo tipo de etapas, en línea o contrarreloj, llanas o montañosas, con muchos puertos o con pocos, grandes o pequeños, con final en alto o sin él. La misión del organizador consiste en encontrar una combinación eficiente de todos esos elementos, sin despreciar ninguno porque cada uno de ellos puede aportar algo valioso a la competición dependiendo de las circunstancias.

En este dossier sólo mostramos aquello que no ha sido aprovechado hasta ahora por los organizadores, pero de ninguna manera pretendemos que todas las etapas de la Vuelta sean similares a las sugeridas por nosotros. En definitiva mostramos lo que se podría hacer, como complemento a buena parte de lo que ya se viene haciendo y de lo que no renegamos pues no todo tiene que ser necesariamente negativo.

Agradecemos de antemano la atención que nos dispensen y esperamos que les sea de utilidad este nuestro trabajo.

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