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Las mejores etapas de las GV desde el 2000 – Año 2001

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 7 diciembre, 2010

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Seguimos recordando las mejores etapas de cada año en las Grandes Vueltas, en esta tercera entrega tratamos el año 2001.

Giro de Italia

Montebelluna – Passo Pordoi (Valle di Fassa)

Perfiles: Rolle, Pordoi, Fedaia y Pordoi

La primera etapa que comentamos es la reina de esa edición del Giro y la primera de verdadera montaña, por lo que  la general estaba muy apretada, con 25 hombres en menos de 2 minutos (tampoco había habido CRI larga, solo prólogo). La etapa presentaba el típico diseño de las jornadas con la Marmolada, con puertos de desgaste (en esta ocasión el largo Rolle y un primer paso por el Pordoi) antes de las tremendas rampas de Fedaia, tras las que quedaba un puerto, en este caso el Pordoi, donde estaba colocado el final. Y una distancia de “etapa reina” con 225 Km.

Los primeros dos puertos se pasaron sin movimientos importantes, con el Fassa Bortolo del líder Dario Frigo en cabeza del pelotón, y varios intentos de escapada como el de Cuapio en Rolle (posteriormente abortado) o los 10 hombres que se marcharon en el Pordoi. Ya en la subida a Fedaia, los compañeros de Simoni comenzaron a marcar un duro ritmo que no pudieron aguantar corredores importantes como Pantani o Garzelli. A 27 Km. de meta se producía el ataque de Simoni que reduce el grupo a solo 5 corredores (Simoni, Frigo, Contreras, P. Cuapio y Osa), a los que se unen Belli y Buenahora primero y Gotti y Bruseghin después en el descenso.

En las primeras rampas del Pordoi comienzan los ataques de Buenahora, Simoni, P. Cuapio, de nuevo Simoni… hasta que finalmente Simoni, Osa y Cuapio se marchan, dejando atrás al líder Frigo con su compañero Belli y Gotti a unos 7 Km. de meta. Simoni sigue acelerando el ritmo en busca de la maglia rosa y solo Perez Cuapio consigue mantener su rueda mientras que Frigo seguía perdiendo segundos. Al final el mexicano se llevó la etapa y para Simoni fue el liderato:

1 Julio Perez Cuapio (Mex) Ceramiche Panaria-Fiordo 7.24.48 (30.35 km/h)
2 Gilberto Simoni (Ita) Lampre-Daikin
3 Dario Frigo (Ita) Fassa Bortolo 0.45
4 Hernan Buenahora (Col) Selle Italia-Pacific 0.48
5 Carlos Contreras Caño (Col) Selle Italia-Pacific 0.49
6 Unai Osa Eizaguirre (Spa) iBanesto.com 0.57
7 Wladimir Belli (Ita) Fassa Bortolo 1.01
8 Ivan Gotti (Ita) Alessio 1.03
9 Jose’ Castelblanco Romero (Col) Selle Italia-Pacific 2.16
10 Abraham Olano Manzano (Spa) O.N.C.E.-Eroski 3.02
11 Andrea Noe’ (Ita) Mapei-Quick Step
12 Sergej Gontchar (Ukr) Liquigas-Pata
13 Marzio Bruseghin (Ita) iBanesto.com 4.15
14 Peter Luttenberger (Aut) Tacconi Sport 4.46
15 Paolo Savoldelli (Ita) Saeco Macchine Per Caffe’

Cuapio y Simoni fueron los mejores. Foto AFP.

Podríamos clasificar esta etapa como una “típica” de la Marmolada, con los mejores atacando en sus rampas y rompiendo la carrera, y el puerto siguiente (ya sea Sella como en 2000 o Pordoi en 2001) se convierte en un espectáculo y en una dura lucha cuerpo a cuerpo.

Busto Arsizio – Arona

Perfiles: Mottarone x2

Con la no salida en esta etapa de Dario Frigo, hasta ese momento 2º en la general a pocos segundos del líder Gilberto Simoni, se llegaba a la última etapa montañosa de Arona con el ganador final del Giro bastante claro, pese a los dos pasos por el duro Mottarone del día. El último se coronaba a 40 Km. de meta, con la bajada del puerto, algo de llano y una cota final.

Y lo cierto es que la etapa apenas tuvo trascendencia en la clasificación final de la carrera… sin embargo es una de las más grandes exhibiciones ciclistas de los últimos tiempos. Con el Lampre del líder controlando la etapa para que las fugas no se marcharan demasiado, nada más llegar a las primeras rampas del puerto atacó Gilberto Simoni y nadie pudo seguirle, mientras que el pelotón saltaba en pedazos, con Olano intentando defender su 2ª plaza de Osa, que marchaba por delante de él.

Simoni coronó el puerto con 1’30″ sobre el grupo de Osa, y un minuto más tarde pasaba el grupo de Olano, lo que colocaba provisionalmente a Osa por delante en la general, y se avecinaba una dura persecución hasta meta. En la peligrosa bajada (por la lluvia) Simoni mantiene su ventaja, Osa intenta sacar más tiempo pero Olano recupera mucho terreno cazando al 2º grupo y salvando así su plaza en la general. Aprovechando el lógico parón, Savoldelli se marcha solo intentando recortar con Simoni, pero este sigue incrementando su ventaja, a la vez que más unidades llegan al grupo de Osa y Olano.

Tras 50 Km. en solitario vestido de rosa entre la lluvia, Gilberto Simoni consiguió una de sus mejores victorias:

1 Gilberto Simoni (Ita) Lampre-Daikin 5.03.38 (35.766 km/h)
2 Paolo Savoldelli (Ita) Saeco Macchine Per Caffe’ 2.25
3 Giuliano Figueras (Ita) Ceramiche Panaria-Fiordo 2.43
4 Daniele De Paoli (Ita) Mercatone Uno-Stream TV
5 Matteo Tosatto (Ita) Fassa Bortolo 3.03
6 Marco Velo (Ita) Mercatone Uno-Stream TV
7 Sergej Gontchar (Ukr) Liquigas-Pata
8 Vladimir Duma (Ukr) Ceramiche Panaria-Fiordo
9 Unai Osa Eizaguirre (Spa) iBanesto.com
10 Andrea Noe’ (Ita) Mapei-Quick Step
11 Peter Luttenberger (Aut) Tacconi Sport
12 Ivan Gotti (Ita) Alessio
13 Abraham Olano Manzano (Spa) O.N.C.E.-Eroski
14 Carlos Contreras Caño (Col) Selle Italia-Pacific
15 Jose’ Azevedo (Por) O.N.C.E.-Eroski

La etapa de Simoni fue legendaria. Fotoreporter Sirotti.

Una etapa con un brillantísimo Simoni, cuyo recorrido le permitió exhibirse desde lejos, y con una bonita lucha entre Osa y Olano por las plazas del podium con persecuciones y ataques tanto subiendo como bajando.

Tour de Francia

Aix Les Bains – L’Alpe d’Huez

Perfiles: Madeleine, Glandon (solo hasta Glandon) y Alpe d’Huez

Esta etapa, la primera de montaña de ese Tour, es muy recordada por todos  los aficionados debido al “farol” que jugó Lance Armstrong en las ascensiones del Col de la Madeleine y el Col du Glandon, dejandose caer a las últimas posiciones del pelotón principal y actuando como si tuviera problemas para seguir el ritmo. Esta táctica, surgida de la debilidad de su equipo en aquel día, tenía como objetivo que el Telekom de Ullrich controlara la carrera y marcara el ritmo hasta la base del Alpe d’Huez, donde el equipo ya tiene poco trabajo que hacer. Así, en las subidas a los dos primeros colosos alpinos, el fuerte ritmo del Telekom, que quería castigar a un supuestamente débil Armstrong, puso en apuros a muchísimos hombres que se descolgaron en sus rampas y sin duda mermó las fuerzas de todos los corredores de cara a la ascensión final.

Sin embargo, nada más comenzar la subida al Alpe, se produjo una imagen que quedaría grabada en la retina de todos los espectadores: Chechu Rubiera hace un sprint en las primeras (y las más duras) rampas del puerto con Armstrong a su rueda, pillando a todos sus rivales por sorpresa y sin casi poder reaccionar. Cuando Rubiera no puede más, se aparta, y queda Lance Armstrong en cabeza, que mira hacia atrás, acelera y se marcha solo a la victoria dejando claro desde el primer momento quien era el más fuerte, en una tremenda exhibición dejando a todos los demas corredores a dos minutos o más (el 6º en la etapa llegó a cuatro minutos…)

En cuanto al recorrido de la etapa, cabe destacar que en la misma jornada se subieron tres verdaderos HC, largos y duros, con el perfecto encadenado Madeleine+Glandon en el camino. Sin embargo, y como ocurre siempre que se llega al Alpe d’Huez, el largo tramo llano, favorable, y por buena carretera a través del valle que nos lleva a Bourg d’Oisans permite reagrupamientos, trabajo de equipo y casi es una “condena” para cualquier intento de escapada anterior.

1 Lance Armstrong (USA) US Postal Service 6.23.47 (32.67 km/h)
2 Jan Ullrich (Ger) Telekom 1.59
3 Joseba Beloki (Spa) ONCE-Eroski 2.09
4 Christophe Moreau (Fra) Festina 2.30
5 Oscar Sevilla (Spa) Kelme-Costa Blanca 2.54
6 Francisco Mancebo (Spa) iBanesto.com 4.01
7 Laurent Roux (Fra) Jean Delatour 4.03
8 Igor Gonzalez De Galdeano (Spa) ONCE-Eroski
9 Roberto Laiseka (Spa) Euskaltel-Euskadi
10 Leonardo Piepoli (Ita) iBanesto.com 4.07
11 Michael Boogerd (Ned) Rabobank 4.37
12 Andrei Kivilev (Kaz) Cofidis 4.39
13 Santiago Botero (Col) Kelme-Costa Blanca 5.07
14 Sven Montgomery (Swi) Française Des Jeux 5.09
15 Didier Rous (Fra) Bonjour 6.18

 

Los movimientos de la etapa llegaron en el final en alto, pero la tensión estuvo presente  ya desde el primer gran puerto, debido al “juego” de Lance y al fuerte ritmo de Telekom que sin duda se pagó al final. El vídeo corresponde a la primera de las 5 partes que hay en Youtube, con la aproximación y la subida a Alpe d’Huez.

Foix – Saint Lary Soulan (Pla d’Adet)

Perfiles: Aspet, Mente, Portillón, Peyresourde, Azet y Pla d’Adet

La segunda de las tres etapas pirenaicas de aquel Tour era probablemente la más dura de todas ellas, pues contaba con 6 puertos, los últimos 4 perfectamente encadenados en un continuo sube y baja. La general llega liderada por F. Simon con Kivilev segundo (ambos gracias a una “fuga bidón”), y entre los favoritos el primero es Armstrong a 9’10″.

La carrera comienza marcada por una escapada de 9 corredores que consiguen bastante ventaja, pero en el descenso del primer puerto del día (Aspet) Jalabert ataca en ese grupo y se marcha solo, en lo que será el inicio de una impresionante cabalgada por los Pirineos que le permitieron ganar la clasificación de la montaña.

Por detrás la lucha empieza en serio subiendo el Peyresourde, donde Telekom marca un fuerte ritmo que reduce el grupo a 23 corredores. Ya cerca de la cima Ullrich ataca (a 45Km. de meta) y solo Armstrong puede seguirle. El dúo corona y se lanza en la bajada, donde cazan a Livingston, compañero de Lance. Sin embargo, el alemán se equivoca en una curva y se cae barranco abajo… con lo que el movimiento queda abortado al pararse los corredores del USPS y llegar más gente por detrás, reorganizandose el grupo.

La situación sigue estable al paso por Val Louron – Azet, con Jalabert en solitario jugándosela en las bajadas, con varios corredores como Garzelli y Vinokourov persiguiéndole, y el grupo de favoritos ya muy reducido recortado tiempo por detrás.

El otro momento clave llegó ya en el puerto final, con Rubiera y Heras preparando el camino a su líder. El bejarano consiguió dejar de rueda a todo el mundo menos a Ullrich, que atacó cuando se apartó Heras, solo para que Armstrong contraatacara y se fuera solo hacia la victoria y el maillot amarillo, que ya no soltaría hasta París.

1 Lance Armstrong (USA) US Postal Service 5.44.22 (33.80 km/h)
2 Jan Ullrich (Ger) Telekom 1.00
3 Joseba Beloki (Spa) ONCE-Eroski 1.46
4 Roberto Heras (Spa) US Postal Service
5 Stefano Garzelli (Ita) Mapei-Quick Step 2.29
6 Igor Gonzalez De Galdeano (Spa) ONCE-Eroski 2.52
7 Laurent Jalabert (Fra) CSC – Tiscali 3.12
8 Marcos Serrano (Spa) ONCE-Eroski 3.15
9 Inigo Chaureau (Spa) Euskaltel-Euskadi 3.25
10 Andrei Kivilev (Kaz) Cofidis 4.02
11 Santiago Botero (Col) Kelme-Costa Blanca 4.46
12 Oscar Sevilla (Spa) Kelme-Costa Blanca 5.46
13 Francisco Mancebo (Spa) iBanesto.com 6.03
14 Alexandre Botcharov (Rus) Ag2R-Prevoyance
15 Didier Rous (Fra) Bonjour 6.59

 

Las diferencias al final fueron muy significativas, sin duda gracias a todos los puertos de paso de la etapa. Además, la emoción de la misma no se centró solo al final, ya que tanto el ataque lejano de un Ullrich que nunca se rindió, como la cabalgada entre montañas de Jalabert fueron un gran aliciente para ver la etapa casi completa.

Vídeo de la ascensión final a Saint Lary Soulan: Parte 1Parte 2

Vuelta a España

Alp – Andora (Estación de Pal)

Perfiles: Eyne (hasta cruce Km. 3), Font Romeu, Puymorens+Envalira, Ordino (desde Canillo Km. 8) y EE de Pal (desde Km. 6)

La etapa partió de Alp  con Beloki como líder incontestable y con todo de cara para llevarse la victoria en la Vuelta. El ritmo fue rapidísimo desde el inicio, produciéndose múltiples intentos de escapada. Simoni se metió en un corte del que se seleccionaron tan sólo tres corredores, los cuales subieron en grupo Puymorens, pero el grupo, lejos de dejarles marchar, puso un ritmo infernal, con la pléyade de escaladores del Ibanesto.com tirando del pelotón.

Parecía un abanico subiendo, con el grupo enfilado y cayendo uno a uno los hombres del grupo principal. Mientras comenzaba Envalira, los corredores del ONCE se quejaron de la presencia de las motos de televisión, denotando nerviosismo y que algo pasaba. Efectivamente, de repente, el líder comienza a perder rueda de los Ibanesto y deja pasar muchas posiciones hasta quedarse totalmente clavado, acompañado por sus compañeros de equipo. En el grupo se veían escenas como a Óscar Sevilla con cara desencajada peleando por no perder comba. Tan sólo aguantaron 19 corredores, con la gran mayoría de corredores del equipo navarro. Entonces, llegando a la parte dura de Envalira, se produjo un parón que aprovecharon algunos hombres para comenzar un festival de ataques y contrataques: Heras, Aitor Osa, Chava, Casero… Todo esto a tres puertos de meta.

Al final la cosa se serenó y salvo Beloki  todos los favoritos coronaron  juntos Envalira. En el descenso, el equipo ONCE al completo exceptuando a Igor González Galdeano, el cual se quedó en el grupo delantero, arropó a un líder ya sin opciones y envuelto en lágrimas (acabaría retirándose unos días después debido a su infección vírica). Por delante seguían los ataques, con David Millar intentando tomar ventaja fuera de su terreno. Llegamos al pie del penúltimo puerto, el Coll d’Ordino, aunque sólo desde Canillo. En sus rampas atacó dos veces Chava Jiménez, al cual no pudo seguir nadie. Lo intentó Heras, pero no tenía piernas y al final acabó en el seno del grupo principal, comandado por los Festina de Ángel Casero.

En la última subida continuó la estelar exhibición del Chava, venciendo con 1’44 sobre el grupo de Casero, Escartín, Mercado, Heras… del cual había tirado Casero durante toda la subida final, marcando su marcheta en cabeza al “estilo Indurain”. El único que cedió en este puerto fue  un desconocido Leipheimer, a la postre 3º en el podio final, aunque tan sólo unos segundos gracias a su co-equipier Rubiera. Beloki cedió 20 minutos pasando el liderato a manos de Óscar Sevilla.

1 Jose María Jimenez (Spa) iBanesto.com 4.08.28 (37.19 km/h)
2 Fernando Escartin (Spa) Team Coast 1.44
3 Juan Miguel Mercado (Spa) iBanesto.com
4 Roberto Heras (Spa) US Postal Service
5 Aitor Osa (Spa) iBanesto.com
6 Oscar Sevilla (Spa) Kelme-Barclaycard
7 Angel Casero (Spa) Festina
8 Klaus Möller (Den) Milaneza-MSS 1.49
9 Iñigo Cuesta (Spa) Cofidis 2.10
10 José Luis Rubiera (Spa) US Postal Service 2.31
11 Levi Leipheimer (USA) US Postal Service
12 Roberto Laiseka (Spa) Euskaltel-Euskadi 2.48
13 Iban Mayo (Spa) Euskaltel-Euskadi
14 Igor Gonzalez de Galdeano (Spa) O.N.C.E.-Eroski
15 David Plaza (Spa) Festina

El momento del ataque del Chava. Foto AFP.

Una etapa con puertos enlazados y terreno para moverse desde lejos (casi la única de la edición) fue la que mejor funcionó y más espectáculo deparó de toda la carrera. Aunque fuera muy mejorable o los puertos tuviesen poca entidad, el encadenar subidas da lugar a ver cosas diferentes.

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Las mejores etapas de las GV – Año 2000

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 14 noviembre, 2010

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Comenzando con esta serie de entradas, toca analizar las mejores etapas de las Grandes Vueltas que tuvieron lugar en el año 2000.

Giro de Italia

Prato – Abetone

Perfiles: Prunetta, San Pellegrino in Alpe y Abetone

Los protagonistas absolutos de esta etapa fueron Francesco Casagrande y el durísimo San Pellegrino in Alpe, perfectamente colocado y enlazado antes de un final en alto en Abetone, un mito donde los haya pero de escasa dureza (no mas de un 2ª) en una perfecta muestra del tipo de etapa “puerto duro + final en alto menos duro” que tanto alabamos y queremos ver en nuestra Vuelta.

Lógicamente, la carrera se rompió en las durísimas rampas de San Pellegrino in Alpe, donde el equipo de Casagrande puso un fuerte ritmo terminando con el ataque de éste, que pasó en solitario por la cima del puerto y ya nadie más le vio hasta la meta, donde llegó con 1’39″ sobre el grupo de 9 perseguidores en una cabalgada espectacular, consiguiendo no solo ganar la etapa sino vestirse de rosa. La clasificación de la etapa fue:

1 Francesco Casagrande (Ita) Vini Caldirola-Sidermec 4.22.58 (31.94 km/h)
2 Stefano Garzelli (Ita) Mercatone Uno-Albacom 1.39
3 Dario Frigo (Ita) Fassa Bortolo
4 Gilberto Simoni (Ita) Lampre-Daikin
5 Danilo Di Luca (Ita) Cantina Tollo
6 Ivan Gotti (Ita) Team Polti
7 Pavel Tonkov (Rus) Mapei-Quick Step 1.41
8 Wladimir Belli (Ita) Fassa Bortolo
9 Andrea Noe’ (Ita) Mapei-Quick Step 1.50
10 Leonardo Piepoli (Ita) Banesto 1.53
11 Hernan Buenahora Gutierrez (Col) Nectar-Selle Italia 3.21
12 Davide Rebellin (Ita) Liquigas-Pata 3.43
13 Paolo Lanfranchi (Ita) Mapei-Quick Step
14 Jan Hruska (Cze) Vitalicio Seguros
15 Axel Merckx (Bel) Mapei-Quick Step

 

Esta etapa era la primera de montaña, y dejó claro que el ganador del Giro saldría de entre los 10 primeros de la misma, mostrándose Casagrande como el gran favorito tras su exhibición. En definitiva, una etapa con 40Km. finales de acción y un grandísimo movimiento del nuevo líder.

Feltre – Selva Val Gardena

Perfiles: Falzarego, Fedaia y Sella

Esta etapa es una gran muestra de como utilizar los puertos en su máximo potencial sin necesidad de abusar de la dureza. El encadenado final es casi perfecto no solo por la falta de llano, sino por las características de cada puerto: Falzarego, pto. largo de desgaste, la terrible Marmolada para romper el pelotón, y para rematar el Passo Sella, exigente pero menos que el anterior. Y final justo tras la bajada del último puerto.

Y la carrera siguió el guión previsto, ya que en el Passo Fedaia saltó todo por los aires. Pese a haber superado ya una CRI y algunas etapas difíciles, la general seguía muy abierta con 13 hombres en menos de 3 minutos. El líder, Casagrande, hace una tremenda ascensión a la Marmolada tras un durísimo ataque y deshace el pelotón en pequeños grupitos, y solo Garzelli (6º) consigue mantenerse a su rueda al paso por la cima con Gotti (9º) sufriendo unos pocos metros detrás,  mientras que corredores importantes como Belli (2º), Tonkov (3º),  Simoni (11º) o Frigo (7º) pierden alrededor de los 40″.

En la bajada hay un parón y el grupo perseguidor, ahora más grande, conecta en el pequeño llano justo antes de comenzar la subida final a Sella. Atacan entonces Rubiera y Santi Blanco (que venía de la escapada del día) que tienen margen y ganan tiempo, y poco después Simoni ataca también y se marcha en su persecución. Mientras tanto en el grupo Gotti y Garzelli atacan varias veces a Casagrande, que no tiene problemas en seguir su rueda, hasta que finalmente Garzelli y Casagrande se van solos mientras mientras los Gotti, Savoldelli… pierden tiempo. Por delante, Simoni alcanza la cabeza de carrera y corona el Passo Sella en solitario. Sin embargo, en la bajada le pilla Rubiera que finalmente se lleva la etapa:

1 José Luis Rubiera Vigil (Spa) Kelme-Costa Blanca 5.16.45 (36.94 km/h)
2 Gilberto Simoni (Ita) Lampre-Daikin
3 Stefano Garzelli (Ita) Mercatone Uno-Albacom 0.31
4 Francesco Casagrande (Ita) Vini Caldirola-Sidermec
5 Hernan Buenahora Gutierrez (Col) Nectar-Selle Italia 0.35
6 Paolo Savoldelli (Ita) Saeco-Valli & Valli
7 Santiago Blanco Gil (Spa) Vitalicio Seguros
8 Serhiy Honchar (Ukr) Liquigas-Pata 1.28
9 Dario Frigo (Ita) Fassa Bortolo
10 Pavel Tonkov (Rus) Mapei-Quick Step
11 Wladimir Belli (Ita) Fassa Bortolo
12 Ivan Gotti (Ita) Team Polti
13 Leonardo Piepoli (Ita) Banesto
14 Andrea Noe’ (Ita) Mapei-Quick Step 1.34
15 Davide Rebellin (Ita) Liquigas-Pata 2.01

 

Una etapa muy movida con ataques y alternativas desde que faltaban 45 Km. a meta, con hombres que primero perdieron terreno pero se recuperaron para acabar ganando tiempo y con los líderes dando la cara en casi todo momento.

Saluzzo – Briançon

Perfiles: Agnello e Izoard

Si las anteriores llegaban más o menos pronto y con la clasificación abierta, esta era la última etapa de montaña antes de la dura CRI final (con Montgenevre y Sestriere) que decidiría el Giro, y la nómina de favoritos estaba muy reducida. Se llegaba a ella con la clasificación muy apretada (Casagrande, Garzelli, Simoni y Belli en 1’11″) y tenía un recorrido espectacular, con el enorme coloso del Agnello antes del mítico Izoard (dos especiales de paso enlazados) para terminar en el clásico repecho final por las calles de Briançon.

El perfil de etapa obligaba al ataque lejano, y así sucedió. Gilberto Simoni se lanzó ya en el Agnello, y aunque la mayoría le “cogieron rueda” su movimiento descartó pronto a Belli de la lucha final. Con el grupo de favoritos reducido al mínimo se llego a la base del Izoard, puerto donde Simoni volvió al ataque repetidamente pero Pantani (trabajando para Garzelli), Garzelli y Casagrande le siguieron siempre. En la bajada se produjeron más ataques, como el de Lanfranchi (que había contactado en el descenso y que le sirvió para ganar la etapa), Pantani o Simoni, aunque este último no consiguió ganar tiempo. La clasificación de la etapa:

1 Paolo Lanfranchi (Ita) Mapei-Quick Step 5.32.07 (31.79 km/h)
2 Marco Pantani (Ita) Mercatone Uno-Albacom 0.54
3 Gilberto Simoni (Ita) Lampre-Daikin 1.01
4 Francesco Casagrande (Ita) Vini Caldirola-Sidermec
5 Stefano Garzelli (Ita) Mercatone Uno-Albacom
6 Pavel Tonkov (Rus) Mapei-Quick Step 1.06
7 Hernan Buenahora Gutierrez (Col) Nectar-Selle Italia 1.08
8 Leonardo Piepoli (Ita) Banesto 2.00
9 Andrea Noe’ (Ita) Mapei-Quick Step 2.48
10 José Luis Rubiera Vigil (Spa) Kelme-Costa Blanca 2.51
11 Serhiy Honchar (Ukr) Liquigas-Pata 3.31
12 José Jaime Gonzalez Pico (Col) Nectar-Selle Italia 3.44
13 Santiago Blanco Gil (Spa) Vitalicio Seguros 4.23
14 José J. Castelblanco Romero (Col) Kelme-Costa Blanca 4.30
15 Wladimir Belli (Ita) Fassa Bortolo 4.37

 

En definitiva, una etapa lanzada y con guerra entre los primeros de la general a más de 60 Km. de meta, con continuos ataques y emoción hasta la meta.

Tour de Francia

Dax – Lourdes / Hautacam

Perfiles: Marie-Blanque, Aubisque y Hautacam

La etapa con final en Hautacam era la 10ª de aquel Tour, y la primera de montaña, con lo que estaba todo por clarificar. La “fuga buena”a la protagonizaron Mattan, Durand y Javier Otxoa, que sería el héroe del día pues ganó la etapa en un final agónico. En el perfil se aprecia claramente la estructura de la etapa, con 3 puertos muy bien enlazados en la parte final, con las durísimas rampas de Marie-Blanque como primer escollo, luego el Col d’Aubisque como coloso de paso enlazado sin llano con otro gran puerto, Hautacam.

La lucha por la etapa y la general comenzó en serio en el Aubisque, donde numerosos intentos de escapada en el pelotón terminaron formando un grupo de escapados de mucho nivel con peligrosos “outsiders” como Virenque, Escartín, Chava Jimenez, Botero, Casero o Beltrán que pasaron por la cima del puerto con unos 2 minutos sobre el pelotón de favoritos (Armstrong, Zulle, Ullrich…).

Pero el momento decisivo llegó poco después de empezar la subida final, con el ataque de Pantani y Zulle primero, y el contraataque definitivo de Armstrong que se mostró como el más fuerte dando una exhibición, remontando a todos menos a Otxoa y ganando mucho tiempo en la general en una enorme ascensión. La clasificación de la etapa fue:

1 Javier Otxoa (Spa) Kelme-Costa Blanca 6.09.32 (33.29 km/h)
2 Lance Armstrong (USA) US Postal Service 0.42
3 José Maria Jimenez (Spa) Banesto 1.13
4 Richard Virenque (Fra) Team Polti 1.57
5 Manuel Beltran (Spa) Mapei-Quick Step
6 Fernando Escartin (Spa) Kelme-Costa Blanca 2.02
7 Roberto Heras (Spa) Kelme-Costa Blanca
8 Christophe Moreau (Fra) Festina 3.05
9 Joseba Beloki (Spa) Festina 3.35
10 Alex Zulle (Swi) Banesto 3.47
11 Francisco Mancebo (Spa) Banesto
12 Kurt Van De Wouwer (Bel) Lotto-Adecco 3.55
13 Jan Ullrich (Ger) Team Deutsche Telekom 4.01
14 Michele Bartoli (Ita) Mapei-Quick Step 4.18
15 Geert Verheyen (Bel) Lotto-Adecco 4.52

 

Como se ve la etapa terminó con los corredores llegando de uno en uno, con importantes diferencias de tiempo y con todos teniendo que luchar y dar la cara. Pero pese a que lo importante ocurrió en el final en alto, los duros puertos de paso también jugaron un importante papel, no solo permitiendo peligrosas fugas sino sirviendo de desgaste, algo que sin duda se notó al final. A continuación mostramos un video resumen de lo que pasó en Hautacam:

Courchevel-le-Praz – Morzine

Perfiles: Saisies, Aravis, Colombiere (últimos 13km), Chatillon y Joux-Plane

Sin duda la etapa más recordada de aquel año fue la que terminaba en Morzine, como última etapa de montaña del Tour y que fue uno de los momentos más complicados de la carrera de Lance Armstrong en el Tour de Francia, y el canto de cisne de Marco Pantani. El recorrido es un clásico del Tour, encadenando tres puertos en la zona central (donde destaca Saisies como el más duro) con un terreno más cómodo antes del final con el durísimo Joux-Plane y la técnica bajada a Morzine.

La clave del día fue el ataque ¡a 120 Km. de meta! de Pantani (ganador de la anterior etapa en Courchevel) en las primeras rampas del Col de Saisies. Estó provocó más movimientos, como los de Virenque (7º) o Ullrich (2º), pero el fuerte ritmo del US Postal no permitó que se fueran. Los que si consiguieron ventaja fueron Escartín (9º) y Hervé, que se unieron al italiano en el descenso formando un trío en cabeza. Sin la colaboración de Hervé y el fuerte ritmo de caza la escapada fue absorbida antes de la cota de Chatillon, pero el daño ya estaba echo tanto en los gregarios de Lance (Hamilton y Livingston) como en las fuerzas de todos los favoritos.

En las primeras rampas de Joux-Plane, Pantani, enfermo perdió rueda, y pronto quedaron solos en cabeza Armstrong, Ullrich, Vireqnue y Heras (5º). Heras atacó y se puso en cabeza, mientras que Armstrong se “cogia una pajara” y no era capaz de seguir el ritmo de Ullrich y Virenque. Por la cima del puerto pasaban en cabeza Heras y Virenque, con Ullrich unos 30″ detrás mientras que los Beloki (3º) o Escartín dejaban también a Lance. La bajada final fue vertiginosa con todo el mundo necesitado de arriesgar para ganar o recuperar unos segundos… lo que provocó que ya muy cerca de la meta Heras se saliera en una curva dejando a Virenque la victoria en bandeja.

Armstrong consiguió limitar las perdidas dejado su maillot amarillo fuera de peligro, mientras que Beloki conseguía aumentar su ventaja en 50″ sobre su compañero y rival por el podium Moreau, que fueron cruciales en la CRI final. La clasificación de la etapa fue la siguiente:

1 Richard Virenque (Fra) Team Polti 5.32.20 (35.47 km/h)
2 Jan Ullrich (Ger) Team Deutsche Telekom 0.24
3 Roberto Heras (Spa) Kelme-Costa Blanca 0.27
4 Fernando Escartin (Spa) Kelme-Costa Blanca 1.09
5 Joseba Beloki (Spa) Festina 1.11
6 Pascal Herve (Fra) Team Polti
7 Guido Trentin (Ita) Vini Caldirola-Sidermec 2.01
8 Lance Armstrong (USA) US Postal Service
9 Christophe Moreau (Fra) Festina
10 Santiago Botero (Col) Kelme-Costa Blanca
11 Daniel Atienza (Spa) Saeco-Valli & Valli 2.05
12 Roberto Conti (Ita) Vini Caldirola-Sidermec 2.13
13 Francisco Mancebo (Spa) Banesto 2.25
14 Javier Otxoa (Spa) Kelme-Costa Blanca
15 Manuel Beltran (Spa) Mapei-Quick Step

 

En resumen, una grandísima etapa con tensión durante toda la jornada y un gran desenlace final. Un vídeo resumen de la subida y bajada de Joux-Plane:

Vuelta a España

Alp – Andorra / Arcalís

Perfiles: Rabassa (hasta km 4, cota 1810), Ordino y Arcalís

La etapa andorrana de este año llegaba a mitad de carrera (etapa 11) y con todos los contrarrelojistas en los primeros puestos de la general, ya que solo la etapa de Xorret de Catí había permitido sacar algo de tiempo a los escaladores. Suponía una repetición del encadenado final del año anterior  que tan bien había funcionado… aunque en este caso no se ascendía el Port del Cantó.

El primer puerto, La Rabassa, se hizo durísimo por la lluvia de ataques, especialmente del Kelme con Escartín, Sevilla, Gutierrez, Cárdenas… pero también de otros como Laiseka, Beltrán, Zulle o Di Luca, que obligaron al equipo del líder a forzar la marcha y donde incluso el propio líder, Santos González, salió en primera persona a neutralizar algunos intentos.

El la siguiente subida, el Coll d’Ordino, de nuevo el Kelme pasó al ataque con Escartín, Rubiera, Sevilla y Botero, a los que se unieron Di Luca o Sastre. La lucha es entre Kelme, que tira delante para meter a Escartín en carrera, contra Festina, que ahora controla detrás para Casero (3º). Ya más cerca de la cima, Olano (2º) sufre por mantenerse en el pelotón mientras que los Polti (Virenque y Hervé) tira del pelotón, partiendolo en dos.

En el inicio de la subida final, de nuevo es Festina quien tira (con alguna aparición de Tonkov (8º)), pero a 5 Km. de meta ataca Heras y se marcha solo, encontrando ayuda por le camino de todos sus compañeros escapados mientras Laiseka se va solo hacia la victoria de etapa. Por detrás Igor González de Galdeano (3º) y Casero se mostraban como los más fuertes entre los “contrarrelojistas” mientras que Ullrich (4º) y Santos González perdían mucho tiempo.

1 Roberto Laiseka Jaio (Spa) Euskaltel-Euskadi 3.43.25 (36.7 km/h)
2 Carlos Sastre Candil (Spa) ONCE-Deutsche Bank 0.50
3 Santiago Blanco Gil (Spa) Vitalicio Seguros 1.04
4 Roberto Heras Hernandez (Spa) Kelme-Costa Blanca 1.50
5 Manuel Beltran Martinez (Spa) Mapei-Quick Step
6 Fernando Escartín (Spa) Kelme-Costa Blanca 2.00
7 José Luis Rubiera Vigil (Spa)  Kelme-Costa Blanca 2.37
8 Óscar Sevilla Ribera (Spa) Kelme-Costa Blanca 2.40
9 Pavel Tonkov (Rus) Mapei-Quick Step 2.42
10 Richard Virenque (Fra) Team Polti 2.57
11 Angel Casero Moreno (Spa) Festina Watches
12 Igor González de Galdeano (Spa) Vitalicio Seguros
13 Wladimir Belli (Ita) Fassa Bortolo 2.59
14 Pascal Hervé (Fra) Team Polti 3.05
15 Raimundas Rumsas (Ltu) Fassa Bortolo 3.26

 

Ullrich llegó a 4’17″, mientras que Santos González se dejaba 6’20″. Así, Casero se ponía de líder mientras que Heras alcanzaba ya la 2ª plaza. El tiempo perdido por Santos González en esta etapa resultó ser determinante ya en Madrid, donde terminaría 4º en la General a 5’52 de Heras y cerca del podio. La etapa por todo ello resultó apasionante debido a la cantidad de movimientos y la jugada táctica del Kelme, que dio un gran ritmo a la carrera que se pagó con mucho tiempo y fuertes “pájaras” al final. En el siguiente vídeo se pueden ver lo 3 Km. finales aprox.:

Gijón – Alto de l’Angliru

Perfiles: Colladiella, Cordal y Angliru

Esta etapa es, al igual que la anterior, una repetición de algo que había funcionado en la edición de 1999, donde se había estrenado el Angliru, aunque en este caso se sustituía La Cobertoria (donde ya habían empezado las obras) por el estreno de La Colladiella. Algo que muchas veces se pasa por alto del Angliru es que resulta obligatorio subir antes el Cordal, de solo 5,5 Km. pero al 9% y con un final terrible (y complicada bajada) que se enlaza rapidísimamente con el inicio del Angliru, no dando posibilidad de recuperar tiempo o energías. Otro cambio respecto al año anterior fue que el Angliru llegaba en la etapa 16, mucho más tarde que en 1999 (etapa 8).

La etapa vino marcada por una numerosa fuga casi de salida donde destacaba el podium del Giro Gilberto Simoni, que consiguiendo suficiente ventaja con la escapada acabó ganando la etapa en solitario. En la lucha por la general, Heras llegaba de líder pero empatado a tiempo con Casero, lo que era un peligro teniendo en cuenta la CRI final de Madrid.

Por ello, el Kelme llevó siempre el peso en el pelotón con un duro ritmo ya en La Colladiella, pero donde se produjo la verdadera selección en el grupo fue en las rampas del Cordal, donde se quedaron tres corredores del Top-10 (Igor Glez, Belli y Beltrán) y por la cima solo 12 corredores aguantaban el ritmo del Kelme. En la subida final, a 6 Km. de meta, Escartín lanza un ataque conjunto con Heras y solo Tonkov, peleando por el podio, puede seguirlos durante un tiempo. Heras se marcha finalmente en solitario mientras su rival, Casero, sufre y pierde tiempo. El bejarano se muestra muy superior,  sacand0 minuto y medio a Tonkov y Laiseka, los dos siguientes del grupo de favoritos, y sentenciando La Vuelta.

1 Gilberto Simoni (Ita) Lampre Daikin 4.37.34 (36.42 km/h)
2 Jan Hruska (Cze) Vitalicio Seguros 2.19
3 Roberto Heras Hernandez (Spa) Kelme-Costa Blanca 2.58
4 Tomas Brozyna (Pol) Banesto 3.11
5 Pavel Tonkov (Rus) Mapei-Quick Step 4.27
6 Roberto Laiseka Jaio (Spa) Euskaltel-Euskadi
7 Laurent Brochard (Fra) Jean Delatour 4.44
8 Raimundas Rumsas (Ltu) Fassa Bortolo 5.16
9 Gorka Gerrikagoitia Arrien (Spa) Euskaltel-Euskadi
10 Fernando Escartín (Spa) Kelme-Costa Blanca 5.46
11 Rafael Diaz Justo (Spa) ONCE-Deutsche Bank
12 Txema Del Olmo Zendegi (Spa) Euskaltel-Euskadi 5.48
13 Richard Virenque (Fra) Team Polti 6.39
14 Angel Casero Moreno (Spa) Festina Watches
15 Manuel Beltran Martinez (Spa) Mapei-Quick Step 6.52

 

La etapa no es muy diferente al resto de jornadas con final en el Angliru, aunque destaca la selección en el Cordal debido al buen encadenado final. Comentar que es la única etapa del Angliru donde llegó una escapada.

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Las mejores etapas de las Grandes Vueltas desde el 2000 – Índice

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 13 noviembre, 2010

Muchas veces cuando argumentamos que la mayoría  de las mejores etapas, las más legendarias del ciclismo, no tenían final en alto o, si lo tenían, este no era muy duro y venia precedido de un gran coloso de paso, se nos responde que eso es historia, que en el “ciclismo moderno” no funciona y que hacen falta finales en alto terribles para ver espectáculo.

Sin embargo, nosotros creemos que las mejores etapas que se han visto en las tres grandes desde el año 2000 (11 temporadas) siguen siendo en su mayoría etapas con grandes puertos de paso y finales tras bajada, llano o en un puerto no muy duro, como por ejemplo los finales en Aprica tras el Mortirolo o el final en Le Grand Bornand tras Romme y Colombiere en el Tour 09.

Pero hay que matizar el anterior párrafo: es así sobre todo en el Giro y el Tour, no tanto en La Vuelta. ¿Y eso por qué? Pues porque los recorridos de La Vuelta no suelen tener etapas del modelo que proponemos, sino que lo basan casi todo en el final en alto, no dando la oportunidad de ver cosas diferentes … salvo la honrosa excepción de los finales en Granada tras el Monachil.

Por ello, vamos a recopilar en una serie de entradas las que creemos mejores y más divertidas etapas de cada año en Tour, Giro y Vuelta desde el año 2000, comentando su recorrido y desarrollo. Con esto queremos averiguar que tipo de etapa ha proporcionado los mejores momentos y ha funcionado mejor desde un punto de vista deportivo, intentando hacer un análisis objetivo de lo sucedido en estos años. Esto es complicado, ya que definir las “mejores etapas” es algo totalmente subjetivo y muy variable, sin embargo creemos que se puede llegar a conseguir una buena lista de estas etapas escogiendo las más recordadas, las que mayor trascendencia tuvieron en carrera o aquellas donde más acción se vio.

Así, una vez finalizado el repaso a estos 11 años de Grandes Vueltas haremos un análisis de las etapas escogidas y del tipo de perfil de las mismas.

Índice de entradas:

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Dossier – Recorridos históricos de las GV – 1995-2007

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 3 mayo, 2010

Enlaces a las entradas con el análisis de otros años:

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La Vuelta tras el cambio de fechas: desde 1995 hasta 2007.

Había muchos argumentos posibles para justificar dicho cambio, pero también había motivos más que sobrados como para que muchos no lo desearan ni le vieran ventaja alguna y sí bastantes inconvenientes. Nosotros no vamos a entrar ahora en esa controversia. El cambio se hizo, no hubo vuelta atrás ni perspectivas de que vaya a ocurrir a corto plazo, y esto ha tenido unas consecuencias que debemos asumir. Nuestro objetivo es analizar qué se pretendía con el cambio de fechas y qué se ha conseguido realmente, comprobar los problemas reales que comporta y tratar de buscar soluciones si es que ello fuera posible.

Lo que se buscaba era obvio. Había que mejorar la participación de la Vuelta porque se había llegado a un extremo en que prácticamente no venía ninguno de los corredores importantes. Por un lado la temporada de primavera de las clásicas concluía justo antes de empezar la Vuelta y casi nadie de los habituales en ellas tenía previsto continuar corriendo sino que lo normal era tomarse un descanso. Por otro lado los mejores del Tour acudían casi en masa al Giro. Y encima muchos de los que no iban al Giro veían más interesante preparar las clásicas antes que la Vuelta a España.

Se pensó que huir de la competencia del Giro y de las clásicas de primavera podría ser positivo porque los corredores no se verían en la tesitura de tener que elegir. También se pensó que muy pocos corredores tras el Tour tendría colmadas sus expectativas y que no sería difícil convencerles de que en la Vuelta podían conseguirlo, de que era esa su última oportunidad de salvar la temporada.

¿Qué efectos tuvo el cambio de fechas? La temporada de clásicas se alejaba en el tiempo de la disputa de la Vuelta, y también desapareció la competencia directa con el Giro. Sin embargo, el Giro no ha cedido protagonismo a La Vuelta, sino que éste lo ha concentrado en mayor cantidad el Tour de Francia.

Sierra Nevada vuelve a aparecer en la Vuelta del ’95, esta vez en algo más que una etapa ‘unipuerto’, pues se superaba con anterioridad el Mirador de la Cabra Montés. No obstante, los organizadores siguen apostando por la subida tradicional a la estación, sin atreverse a pasar por la carretera vieja que asciende por el municipio de Güéjar Sierra y el Collado de las Sabinas.

La etapa de Pamplona del ’96. Pensada para homenajear a Induráin, la etapa acabó convirtiéndose en un auténtico suplicio para el campeón navarro. Se trataba de una jornada durísima, con 260km y el tremendo Port de Larrau (15km al 8%) en el camino.

El tremendo San Pellegrino in Alpe, en los Apeninos, regresa al Giro en el ’95. Pese a estar muy lejos de meta, el terreno posterior era tremendamente complicado y la etapa se presentaba favorable para los valientes que quisieran dinamitar la carrera en el coloso.

En estos momentos la inmensa mayoría de los ciclistas destacados en carreras por etapas lo único que preparan específicamente es el Tour. Al Giro sólo se va para que sirva como entrenamiento, salvo los corredores italianos y los extranjeros en equipos italianos, y no todos. La excusa es que se trata de una carrera muy dura y que si se disputa a tope puede perjudicar el estado de forma pretendido para el Tour. A la Vuelta en Septiembre sólo vienen a disputar la victoria los españoles y los extranjeros en equipos españoles, y no todos, pero con la particularidad de que la temporada está terminando y se cuenta con la excusa de que los corredores llegan muy cansados y con la mayoría de sus objetivos cumplidos, de manera que ni hay fuerzas ni hay motivación para disputarla.

Pero no sólo se han visto perjudicados el Giro y la Vuelta, es que tampoco en otras carreras de las tradicionalmente importantes es ya habitual que los mejores corredores del Tour las disputen a tope, Y el perjuicio no se limita a las carreras por etapas de una semana, sino que también se extiende a las clásicas de un día. Los mejores corredores del Tour tiene un calendario muy limitado y aún dentro de él disputan muy pocas de esas carreras con intención de ganarlas.

Objetivamente los datos fríos no dejan lugar a dudas. Sólo hay que comparar las cifras de las 13 ediciones del Giro tras el cambio de fechas de la Vuelta con las de las 13 ediciones anteriores a dicho cambio. En ese tiempo podemos comprobar que:

  • Antes del cambio hubo hasta 11 vencedores del Tour que disputaron el Giro, mientras que después del cambio sólo hubo un vencedor del Tour que disputara también el Giro, en concreto fue Pantani en el 98 ganando ambas carreras.
  • Antes del cambio hubo hasta 26 corredores que quedaron el mismo año entre los diez primeros del Giro y del Tour, mientras que después del cambio sólo habría 4 ciclistas entre los diez primeros del Giro y el Tour la misma temporada. Y lo que es más grave, tras el doblete de Pantani en el 98 ni un solo corredor bien clasificado en el Giro haría un buen papel en el Tour del mismo año.
  • Antes del cambio cada edición del Giro contaba hasta con 10 top-ten del Tour por término medio, mientras que después del cambio la cifra baja a 8 top-ten del Tour participando en cada edición del Giro.

En el ’97 la Vuelta estrena el tremendo Morredero como final en alto. Lamentablemente esta montaña ha sido siempre final en alto, precedida de poco o nada antes. Nunca ha sido aprovechada, junto a otros puertos de la zona del Bierzo y La Cabrera como Fonte da Cova, para diseñar auténticos ‘taponnes’ en la Vuelta.

En el ’98, Pantani dinamita el Tour en el Galibier con un ataque de leyenda. En el coloso alpino consigue zafarse del férreo marcaje de Ullrich y llegar en solitario a la cima de Les Deux Alps, dónde se enfundaría el maillot amarillo que lograría defender con éxito hasta París.

En el Giro del ’96 Olano pierde la ‘maglia’ rosa en la última etapa de montaña de aquella edición. El bravo corredor de Anoeta consigue superar los Passos de Mendola, Tonale y Gavia, pero el terrible Mortirolo le hace ceder ante el empuje de Tonkov y los escaladores italianos.

Es decir, que en el Giro participan ahora muchos menos corredores importantes que antes del cambio de fechas de la Vuelta, y aún los que lo hacen rinden bastante menos. El Giro se ha quedado en una carrera muy especializada, en la que sólo intervienen algunos de los mejores italianos o de los extranjeros en equipo de ese país, más algún que otro joven meritorio en búsqueda de rodaje de cara al futuro.

La Vuelta es evidente que ha mejorado la participación, al menos en cantidad. En esos 13 años anteriores al cambio de fechas había 8 top-ten del Tour por edición y en los 13 posteriores se ha llegado a 12 top-ten del tour por edición, que supone un crecimiento muy alto. Es más, en esos 13 años anteriores hubo hasta 21 corredores que se meterían el mismo año entre los diez primeros de la Vuelta y del Tour, mientras que en los 13 años posteriores al cambio esa cifra es de 20, prácticamente la misma.

Aún hay más. Durante los siete años de dominio de Armstrong en el Tour, del 99 al 2005, corrieron la Vuelta hasta 15 top-ten del Tour por edición, mientras que sólo había 7 top-ten del tour por edición del Giro. Nunca ha habido mayor diferencia en la cantidad de corredores buenos que participaban en la Vuelta con respecto a los del Giro.

Sin embargo en esos últimos 14 años sólo dos ganadores del Tour han participado ese mismo año en la Vuelta, Pereiro en el 2006, que lo hizo sin saber todavía que había ganado la carrera francesa pues le adjudicarían la victoria un año después tras la descalificación definitiva de Landis, y Sastre en 2008. Es decir, que los ganadores del Tour ya no participan en el Giro, pero tampoco lo hacen en la Vuelta.

Además las cifras de participación de la Vuelta son un tanto engañosas, sobretodo a partir del 98. Durante las últimas 9 temporadas, de los 12 corredores que han coincidido entre los diez primeros del Tour y la Vuelta el mismo año, 11 de ellos eran españoles (Sastre y Mancebo lo consiguieron tres veces, Heras dos veces, y una cada uno Sevilla, Beloki y Escartín). Es decir, que la mejora experimentada en la participación de nuestra carrera se debe más bien a que los corredores nacionales han subido sus prestaciones, y no tanto a que los corredores extranjeros se hayan visto seducidos por la Vuelta.

En el ’99 la Vuelta programa un etapón pirenaico que no se ha vuelto a repetir. Cantó, Rabassa, Ordino y Arcalís en tan sólo 150km.

Encadenado alpino del Tour ’02 con La Colombière como último puerto.

Manghen – Pampeago. Terrorífico final para esta etapa del Giro del ’99.

Como mejor ejemplo tenemos la edición del 2004. Ese año participarían en la Vuelta corredores importantes del Tour como Vinokourov, Hamilton o Botero, tres ganadores del Giro (incluido el campeón vigente) como Tonkov, Garzelli y Cunego, más otros ciclistas que habían destacado alguna vez en el Giro o el Tour, como es el caso de Luttemberger, Buenahora, Cioni o Valjavec. No era una participación extranjera de campanillas pues faltan los Armstrong, Kloden, Basso, Ullrich, Azevedo, Totschnig y Leipheimer de entre los diez primeros del Tour de ese año, (también faltaba Pereiro), pero tampoco era despreciable. Sin embargo en la clasificación final de esa Vuelta los diez primeros fueron españoles. O dicho de otro modo, los buenos extranjeros que llegaron a participar en nuestra carrera no rindieron como cabría esperar de ellos.

En realidad no podemos hablar de una diferenciación acusada de la Vuelta de primavera con respecto a las primeras cuatro ediciones de septiembre. Mejora muy ligeramente la participación de la carrera española mientras que la del Giro se mantiene ligeramente por debajo de lo habitual en años anteriores. Y los recorridos son muy similares pues entre el 95 y el 98 apenas aparecen novedades. Nos limitamos a Cabra Montés en el 95, La Ragua en el 97 y Santa Inés en el 98 , más los finales inéditos de El Morredero en el 97, Xorret de Catí en el 98 y Lagunas de Neila también en el 98.

De hecho el 96 fue un año especialmente pobre, sin un puerto nuevo que llevarse a la boca y con la única noticia significativa del regreso de Indurain a la carrera, con los decepcionantes resultados ya conocidos. Tal vez lo más llamativo fue que en el 97 programaron 4 finales en alto consecutivos, Morredero, Brañillín, Naranco y Lagos de Covadonga. En el 95 se volvió al Pirineos francés pero no tuvo mucha incidencia porque la carrera ya venía resuelta debido a la escapada de Jalabert en la primera semana camino de Ávila.

En el ’06 regresa La Covatilla, en una etapa en la que previamente se ascendían Piornal, Honduras y Lagunilla.

Final en Morzine tras subir y bajar el Joux-Plane en el Tour del ’97.

Sta. Barbara, Bordala y final en Folgaria – Passo Coe en el Giro del ’02

Pero el cambio en la edición del 99 fue sustancial. Por lo pronto la aparición del Angliru, debidamente publicitada para que ejerciera como reclamo, eclipsó todo lo demás. Pero hubo otra variación también importante y que han perdurado corregida y aumentada. Se trata de una notable reducción del kilometraje, sobretodo en las etapas montañosas. Además el tipo de etapas también presentaba una variación porque los encadenados de puertos fueron en general más duros y con las subidas más seguidas. Y ese año aparecen otros puertos de paso novedosos como El Portillo de las Batuecas, El Cordal o La Rabassa, este último en Andorra.

La participación del año 99 fue buenísima. Aparte de los mejores del Tour de ese año, los Zulle, Escartín, Dufaux, Casero, Olano, Nardello y Belli (sólo faltaban Armstrong, Virenque y Peron de entre los diez primeros), es que también participaron Ullrich, Julich, Rinero y Meier segundo, tercero, cuarto y séptimo del año anterior en el Tour respectivamente, dos ganadores de la Vuelta como Jalabert y Mauri que también habían sido top ten en algún Tour, otros corredores destacados en el Tour de años anteriores como Jiménez ( además tercero de la Vuelta del 98) o Luttemberger, algunos podiums del Giro como Lelli, Guerini o Tonkov (Olano también lo era) y algunos top ten del Giro como Heras, Rubiera, Serrano, Bettini, Rebellin, De Paoli, Miceli, Faresin, Camenzind o Shefer, más otros corredores que habían destacado en la Vuelta únicamente como Zarrabeitia, David García, Álvaro González de Galdeano o Faustini.

Además de los esfuerzos del organizador por mejorar la participación, la existencia de un recorrido selectivo y la presencia de una estrella mediática como el Angliru favoreció de hecho ese gran cambio en la participación. Esto desmonta la teoría de que en septiembre no se puede meter demasiada dureza. A la inmensa mayoría de los ciclistas lo que les importa es el prestigio, y evidentemente otorga más prestigio vencer en una carrera realmente selectiva.

El año 2000 siguió siendo bueno para la Vuelta, nuevamente vinieron casi todos los que habían hecho un buen Tour, incluído Ullrich que defendía la victoria de la Vuelta del 99. La participación fue parecida en calidad y en cantidad a la del año anterior. Estuvieron de los diez primeros del Tour los Ullrich, Beloki, Heras, Virenque, Botero y Escartín, cambiaron ligeramente los procedentes de Italia, entre ellos Tonkov, Gotti, Simoni, Gonchar, Miceli,Camenzind, Shefer, Di Grande, Faresin, Peron o Sgambelluri, y se redujo el número de extranjeros buenos en general, Zulle y Luttemberger como más destacados de los restantes, a lo que había que añadir todos los españoles buenos. Mientras tanto el Giro sigue en caída libre y ningún extranjero importante acude ese año.

En el ’99 La Vuelta estrena el Angliru. El coloso asturiano levanta una expectación nunca antes vista y se convierte en mito antes incluso de ser ascendido. La etapa tiene además una gran dureza previa, con Cobertoria y Cordal en el camino.

Tour ’97: Llegada a Arcalis en Andorra tras pasar el larguísimo Envalira.

Taponne dolomítico del Giro del ’98, con Duran, Staulanza, Marmolada y Sella por el camino.

Por lo que se refiere al recorrido de la Vuelta ese año, todavía se redujo mucho más el kilometraje de las etapas, perdiéndose unos 500km en total respecto al año anterior, que ya había perdido casi 300 respecto al precedente. Ni una sola etapa de montaña, ya fuese alta o media, supera los 175km, e incluso habrá una por debajo de los 140km y otra por debajo de los 130km. Eso sí, se repitió la llegada al Angliru, si bien en una etapa tal vez un pelín más suave, sustituyendo el paso por La Cobertoria por el de la inédita Colladiella.

A partir del año 2001 se mantienen los criterios de kilometrajes reducidos, y en general la participación seguirá siendo en la Vuelta bastante superior en calidad a la del Giro, si bien el efecto llamada del Angliru se pierde. Sin embargo lo que se convierte en una constante definitiva es la de programar muchos finales en alto, en buena parte deseando compensar la falta del coloso asturiano pero sobretodo pensando en la audiencia televisiva.

En esta edición lo que destaca es principalmente que habrá hasta 7 finales en alto, cifra sin precedentes en el ciclismo profesional y no sólo en la Vuelta. Pero se busca un tipo de etapa donde los finales sean no demasiado duros, como La Molina, Pal o Abantos, o bien donde el último puerto esté bastante aislado, como Lagos de Covadonga o La Demanda, o una etapa como la de Aitana donde sólo el último puerto es significativamente duro y además hay muchos kilómetros desde el penúltimo al último. Se añadiría una cronoescalada a otra subida que tampoco es demasiado dura, como Arcalís. También se vieron algunas etapas que se echaban en falta, las de media montaña puras, es decir, varios puertos de segunda y tercera encadenados, como fue la de Torrelavega, y las llanas pero con un segunda o tercera cerca de meta, como la de Murcia subiendo Cresta del Gallo y la de Cuenca con el alto del Castillo.

El problema de esta edición fue que los finales en alto, por muchos que fueran, no daban para sacar mucha ventaja dadas las características de las etapas. En Lagos de Covadonga, la subida más dura de España durante varios lustros hasta la irrupción del Angliru, entraron 13 corredores en un minuto y medio. En el resto de etapas tampoco hubo unas diferencias considerables, incluyendo la cronoescalada. Si a esto le añadimos que pusieron tres cronos más o menos llanas, el resultado final es que gana un rodador que además no destacaba ni tan siquiera en las cronos y que no fue capaz de ganar ninguna etapa. Casero se limitó a no fallar ningún día y a esperar que cada uno de sus rivales fallase en algún momento, es decir, todo lo contrario a la épica.

La Sierra de La Pandera es un final en alto reciente que poco a poco se va ganando un hueco entre los mitos de La Vuelta.

El Mont Ventoux regresa al Tour en el ’00. Allí se vive una intensa lucha por la etapa entre Pantani y Armstrong.

Agnello – Izoard. Clásico y duro encadenado del Giro antes de la meta en Briançon (Francia).

Además un dato especialmente significativo. Pese a que la participación extranjera resultaba aceptable, incluyendo al ya decandente Pantani, varios podiums del Tour como Zulle o Virenque, o a varios ganadores del Giro como Gotti, Savoldelli y Simoni, los 13 primeros ese día de los Lagos fueron españoles. La participación en la Vuelta empezaba a ser buena sólo porque los corredores españoles eran competitivos, pero no porque se atrajese a las figuras extranjeras.

En los años siguientes la Vuelta sencillamente frenó su crecimiento y empezaría una época de paulatino retroceso en la participación extranjera. Ya ni tan siquiera el Angliru servirá para atraer figuras de fuera, por lo menos las procedentes del Tour, porque las del Giro si que vienen, muchas de ellas debido a que renuncian al Tour directamente.

En el 2002, de nuevo con el Angliru y otras novedades como la Pandera, la Covatilla, Marabio y Tenebredo, la participación extrajera no será demasiado brillante. Vienen los que corren en equipos españoles como Azevedo o Botero, bastantes podiums del Giro como Tonkov, Savoldelli, Simoni, Casagrande, Caucchiolli o Lelli, y algún corredor más no demasiado importante como Luttemberger, Di Grande o Noe. pero siguen faltando Armstorng y Ullrich, a los que se suman en la lista de ausencias otros como Rumsas o Leipheimer, que tampoco había participado en el Giro.

Etapa con final en Pla de Beret en la Vuelta ’03. El falso llano previo a la última ascensión prácticamente imposibilitaba los ataques lejanos.

Etapón pirenaico del Tour ’03 con el Peyresourde como puerto decisivo.

En el ’99 el Giro estrena un coloso impresionante llamado Fauniera. ‘Chava’ Jiménez intenta dinamitar allí la carrera, aunque luego acabaría cediendo ante el empuje de Pantani y el resto de escaladores italianos.

Al estar el Angliru reducen el número de finales en alto dejándolo en 4, si bien la estructura de esas etapas sigue siendo la de siempre, pocos puertos anteriores al último y más bien suaves. Ese año habrá varias etapas con puertos durillos no demasiado lejos de meta, como Las Palomas con final en Ubrique, Navacerrada con final en Villalba y Pajares con final en León, pero tampoco es una tendecia que cuaje.

En el 2003 se vuelve a los 6 finales en alto, y de nuevo se pasa a Francia. Pero no habrá novedades en cuanto al perfil de las etapas, todo lo contrario, o hay pocos puertos, en ocasiones solo la subida final, y poco desnivel acumulado, o bien hay varios puertos largos pero muy separados entre sí o muy alejados del último. Encima los puertos elegidos para ser final de etapa no son excesivamente selectivos salvo la Pandera.

Tal vez lo único que podamos destacar es que la primera etapa en línea tiene un primera corto como el Fito a poco de la meta de Cangas de Onís, y que la carrera se decide al final en dos etapas, una como la de Villalba del año anterior, con Navacerrada como último puerto pero la meta tras la bajada, y la otra una cronoescalada pura y corta al monte Abantos. También dan juego, como de costumbre las etapas de Cuenca, con el Alto del Castillo, y la de Córdoba, con San Jerónimo, ambos puertos muy cerca de las metas respectivas. Y resultó interesante la etapa de Burgos, con El Escudo a casi 100km de meta.

En 2004 aparece la subida a Calar Alto en la Vuelta, con un gran desgaste previo en tan sólo 150 km de etapa.

El tremendo Port de Pailhères es una de las últimas incorporaciones de la Grande Boucle.

El Giro trata de buscar un antídoto contra el Angliru, y parece haberlo encontrado en el tremendo Zoncolan.

Sin embargo las etapas de alta montaña que estaban previstas en el Pirineo no dan juego en absoluto porque su diseño no lo propicia. Y eso que van seguiditas y previamente se ha disputado una crono muy dura por el viento en Zaragoza, de manera que son 4 días de alta exigencia. Las diferencias serán exiguas y en la última etapa del bloque se llega al punto de acabarla con abanicos subiendo y llegada en un sprint de más de diez corredores (en medio minuto llegan 16 ciclistas). De nada servirá que en tres días se suba un coloso como el Aubisque, otros 4 puertos de los habituales en el Tour como Cauterets, Aspin, Peyresourde y Portillon, y 5 puertos de más de 20km cada uno, Portalet, Pla de Beret, Bonaigua, Cantó y Envalira.

Y sobre la participación, más de lo mismo. Vienen los españoles, y no todos porque faltan Zubeldia y Mayo que acabaron ese año quinto y sexto del Tour respectivamente. Los extranjeros buenos ni aparecen, sólo vemos a Azevedo o Leipheimer o Julich como más destacados, más los ya muy decadentes Virenque y Zulle o los italianos Frigo y Belli.

Lo más característico de la edición del 2004 en la Vuelta es que el diseño fue muy atípico y a nuestro juicio bastante acertado, probablemente porque los organizadores se dejaron aconsejar por profesionales en varias de las etapas montañosas. Hubo por fin una etapa que sin lugar a dudas podemos considerar de alta montaña en territorio español, con varios puertos de primera categoría enlazados sin apenas llano entre ellos, la de Calar Alto (que se subió por dos vertientes distintas, más una previa a Velefique). Hubo varias etapas en las que antes de la última subida había bastante desgaste aunque fuese con puertos cortos, así tenemos las etapas de Aitana, Xorret de Cati o Covatilla, y hasta hubo una etapa sin final en alto y con un primera relmente selectivo muy cerca de meta, la de Granada subiendo y bajando El Purche. Hubo bastante media montaña que por fin se pone sin final en alto, como las etapas de Castellón, Ávila o Villalba, y alguna emboscada como las de Soria o Morella. Habría que añadir una cronoescalada dura de verdad, la de Pradollano por Monachil, y el típico final en Navacerrada. Por si fuera poco, en la última semana hubo hasta 4 etapas seguidas con puertos de primera categoría y a continuación una contrarreloj ondulada, es decir, nada de descanso.

Etapa con final en Granada en la Vuelta del 2006. El desgaste provocado por el Puerto de la Contraviesa pasa factura en Monachil, en cuya bajada consigue marcharse Vinokourov para arrebatar el maillot oro a Valverde.

En 2004 el Tour regresa a Plateau de Bieille tras una sucesión interminable de puertos. Como consecuencia, en la cima se abren diferencias muy notorias.

En 2007 regresan al Giro las Tres Cimas de Lavaredo, con el terrible Passo Giau como desgaste previo.

El espectáculo ciclista resultó muy interesante, por competido y porque se dio bastante batalla y unas diferencias mayores de las que venían siendo habituales. Seguía sin haber ataques lejanos, pero en los puertos finales se notaba el desgaste, tanto el de cada día como el acumulado, de manera que no llegaban fresquitos a pie de puerto y no se mantenían juntos hasta los últimos 5 kilómetros. La carrera se hizo muy dura no sólo por la dureza del terreno sino por la manera de correr, precisamente propiciada por las características del terreno escogido. Si hubiera habido algo menos de distancia entre puertos o si el puerto final de cada día no hubiera sido siempre el más duro, probablemente estaríamos hablando de una edición brillante, hasta sobresaliente, pero aún así resultó muy notable y digna de recordar.

Por desgracia ni los extranjeros que vinieron se implicaron en la carrera, como ya quedó dicho antes, ni los medios de comunicación valoraron positivamente este recorrido al no pasar ni por la Cordillera Cantábrica ni por los Pirineos, crítica errónea pues esa ausencia no fue en detrimento ni de la dureza ni del espectáculo.

El 2005 por el contrario supuso varios pasos atrás en el diseño del recorrido, volviendo prácticamente a los años 80 o principios de los 90. Los finales en alto fueron más o menos los de siempre, Arcalís, Cerler, Lagos de Covadonga o Pajares, con la única novedad de Valdelinares en una etapa ondulada pero con mucha llano antes de la subida final, a lo que habría que añadir una etapa de media montaña con final en un puerto de tercera categoría que ya se había visto en el 78, el Santuario de la Bien Aparecida. La distancia entre el penúltimo y el último puerto de cada día volvía a ser casi siempre muy amplia, de manera que la posibilidad de que los corredores no llegasen juntos a pie del último puerto era casi nula a priori, máxime teniendo en cuenta que los puertos previos eran siempre muy suavecitos.

Ni siquiera las etapas de media montaña o las emboscadas eran novedosas, otra vez la típica etapa de Ávila, otra vez la de la sierra madrileña con Navacerrada como último puerto, otra vez la llegada a Córdoba tras subir San Jerónimo, otra vez la llegada a Cuenca con la emboscada de El Castillo. La única novedad fue la etapa de Vinaroz, con varios segundas y terceras inéditos pero con muchísima distancia desde el último a meta.

Dos grandes encadenados de puertos en la Vuelta. En 2004 se llega a Aitana tras un recorrido plagado de puertos de 2ª y 3ª, sin un metro llano entre ellos y algunos con rampas verdaderamente exigentes. En 2006, la etapa que une Fonsagrada con La Cobertoria se convierte en una de las mejor diseñadas de las historia de la carrera. Por el camino Connio, Rañadoiro, el terrible San Lorenzo y La Cobertoria. El desgaste acumulado provoca buenas diferencias en la cima pese a que nadie se atrevió a mover el árbol en San Lorenzo y que todavía nos encontrábamos en la primera semana.

En 2007 el Tour programa unos Pirineos tremendos, con la novedad de Balès y con el retorno de Larrau en una etapa final de bloque que terminaba en la cima del Aubisque.

En el Giro se atreven con casi todo. Encadenar en una misma etapa Fauniera y Sampeyre antes del final en Chianale solo puede servir para que el mejor Simoni de todos los tiempos ponga patas arriba la carrera. En 2005 se programa como puerto de paso el tremendo Finestre, con sus últimos 8km sin asfaltar, antes del final en Sestriere.

La participación fue peor que la del 2004. Nuevamente faltaban la inmensa mayoría de los primeros del Tour, es decir, los Armstrong, Basso, Ulrich, Vinokourov, Leipheimer, Rasmussen o Evans. Sólo estaban los españoles Mancebo y Pereiro, cuarto y décimo del Tour respectivamente, más Floyd Landis, noveno. Otros top ten de ediciones anteriores del Tour eran Botero, Azevedo, Peron o Nardello, más un ganador del Giro como Simoni, pero el resto de los participantes destacados eran españoles, y esta vez faltó la figura emergente, Alejandro Valverde.

El desarrollo de la carrera fue muy flojo, aunque en la etapa de Pajares se vio un espectáculo fenomenal con un ataque de Heras en una bajada desde muy lejos que terminó siendo definitivo. Sin embargo en el resto de etapas las diferencias fueron muy pequeñas, apenas se vieron ataques que merecieran la pena y muy poca combatividad en general, claro que tampoco el recorrido favorecía la posibilidad de que se plantease un ciclismo de batalla continua. Para colmo de males el ganador final fue descalificado y como quiera que el resto de corredores no ofrecieron precisamente un brillante espectáculo, el sabor de boca fue bastante amargo.

En el 2006 nuevo bandazo de la Vuelta, que diseña un recorrido bastante novedoso sobretodo en la distribución de las etapas, con una primera semana de muchas etapas de montaña con final en alto pero alternándose con etapas llanas , una segunda semana prácticamente llana pero con emboscadas muy interesantes y una crono de terreno quebrado, y una tercera semana que empieza con tres etapas de montaña y termina con una etapa ondulada que finaliza en Ciudad Real, una crono no demasiado larga y una etapa llana en Madrid.

Además de nuevo vemos la alta montaña de verdad, repitiéndose la etapa de Calar Alto o añadiendo otra en Asturias que incluye varios primeras, Connio sería novedad, así como un puerto que puede catalogarse de categoría especial, San Lorenzo, que además no será el último del día. Por si fuera poco los cinco finales en alto, Covatilla, Morredero, Cobertoria, Calar Alto y Pandera, son realmente selectivos, aunque dos de ellos, los de Morredero y Pandera, en etapas sin otros puertos antes. Habría que añadir otra etapa que funcionó muy bien dos años antes, la de Granada subiendo y bajando Monachil, que a la postre resultaría la decisiva contra todo pronóstico.

En 2003 la Vuelta supera el Col d’Aubisque, en plenos pirineos franceses, antes de alcanzar el final en la cima de Cauterets.

En 2006, el Tour decide prácticamente calcar la etapa con final en Beret de la Vuelta ’03. La presencia del Tourmalet provoca que las dferencias sean al final sensiblemente más grandes, pero nuevamente el llano previo a Viella vuelve a confiarlo todo a una subida final no demasiado exigente.

Pantani gana el Giro del ‘98 tras un ataque sostenido en las rampas del Montecampione. Tonkov acabaría cediendo ante el empuje del mítico escalador italiano.

Desde luego que fue considerablemente más duro este recorrido que el del año anterior, probablemente uno de los más duros de la historia, desmintiendo una vez más a los que opinan que en Septiembre se deben poner recorridos suaves. No obstante los medios de comunicación consideraron que era un edición suavizada respecto al año anterior, no entendemos bien el por qué.

Por lo que se refiere a la participación, estuvo en la línea del año precedente pero con la suerte de que hubo más participantes de entre los diez primeros del Tour incluyendo al ganador Pereiro, tras la descalificación de Landis. El caso es que estuvieron Menchov, Sastre, Dessel y Zubeldia, más el mencionado Pereiro, a los que debemos añadir Vinokourov, antiguo podium del Tour, y otros top ten como Boogerd, Rasmussen, Nardello y Mayo. También hubo unos cuantos italianos como Caucchiolli, antiguo podium del Giro, Di Luca, Rebellin, Cioni, Bettini o Piepoli, más Karpets, todos ellos top ten del Giro, y algún extranjero que ya había destacado en la Vuelta como Ardila o Danielson. Entre las ausencias contamos a Kloden, Evans , Moreau o Rogers, y desde luego que, al contrario de otros años, no vino ningún ganador del Giro.

La edición del 2007 en cambio es la culminación de todos los defectos que se habían venido dando en el diseño de la carrera durante la última década. Poquísimos puertos de primera, nunca más de dos en una sola etapa; muchísima distancia entre puertos, predominando la etapa en la que el último puerto es el único más o menos duro y previamente apenas se programa dureza; finales en alto repetitivos, con la particularidad de que en tres de ellos la parte más dura no estaba al final del puerto y como no había desgaste antes, todos los favoritos llegaban juntos a los últimos kilómetros, que como eran más suaves tampoco generaban diferencias; y muy poca media montaña. Todos estos factores consumaron un recorrido descompensado, que sumado a la presencia de un claro dominador extranjero, derivó en un espectáculo pobre y reducido a los 2 últimos días de carrera.

Tal era la falta de dureza que una simple contrarreloj llana en la primera semana de 50km, Unipúblic ha programado cronos más largas en más de una ocasión, decide la carrera por completo porque las diferencias que obtuvo el ganador, que ni siquiera era un especialista, imposibilitaron que nadie pudiera recortarlas en las 5 o 6 etapas supuestamente montañosas que quedaban.

La participación no estuvo del todo mal, aunque los sancionados por dopaje y los vetados sin sanción provocarían que el número de top-ten del Tour que participase se redujera bastante. Aún así estarían en la salida el segundo, el cuarto, el quinto y el décimo del último Tour, respectivamente Evans, Sastre, Zubeldia y Pereiro, más el quinto del año anterior, Menchov. También habría varios top-ten del Giro, como Karpets, Rubiera, Mc Gee, Rebellin, Pellizotti o Garate, incluyendo también un ganador como Cunego y dos podiums como Cauchiolli y Guerini. Por desgracia faltarían varios de los españoles buenos, empezando por el vigente ganador del tour, Contador, y siguiendo por Valverde o Astarloza, sexto y octavo respectivamente del último Tour.

Entre la falta de dureza, la clasificación decidida tan pronto, y la ausencia de las principales figuras españolas, la audiencia terminó cayendo espectacularmente, aunque en realidad no hacía más que seguir la tendencia de los últimos años.

Por último, en 2008 se vuelve a la senda del 2006, con alguna etapa larga y con puertos bien enlazados (Rabassa), a la vez que se busca innovar con trampas al final de algunas etapas llanas (Jaén, Toledo…) así como con la inclusión de auténticas jornadas de media montaña (Sabiñánigo, Ponferrada, Suances…). Todo ello unido a la presencia de una participación excepcional en cuanto a españoles y más o menos habitual en cuanto a extranjeros provocaron un buen espectáculo ciclista y una recuperación parcial de las audiencias.

Nuestro último ‘tres en uno’: en el Giro del ’95 la tremenda combinación Pennes- Giovo antecede al final en Val Senales, en una etapa que además contaba con 240km. El Tour del ’06 introduce un diseño bastante novedoso en la etapa reina de los Alpes. El Glandon antecede al encadenado Mollard-Toussuire. Ni un solo metro llano en los últimos 80km de la etapa. La Vuelta del 2007 cuenta con una única etapa para hacer daño desde lejos. Es la penúltima de la ronda con final en Abantos tras un paso previo por este puerto de la sierra madrileña.

Una visión conjunta de los recorridos diseñados en la Vuelta desde el cambio de fechas indica que por regla general, salvo muy pocas excepciones, ha habido más etapas montañosas y más puertos que antes del cambio de fechas, con la particularidad de que aparecieron bastantes puertos inéditos considerablemente más duros casi siempre que los habituales hasta entonces, y no solo el ANGLIRU, sino también EL MORREDERO, CATÍ, LAGUNAS DE NEILA, LA RABASSA, AITANA, LA PANDERA, MARABIO, LA COVATILLA, AUBISQUE, VELEFIQUE, CALAR ALTO, MONACHIL, VALDELINARES, SAN LORENZO y ALBONDÓN, además de otros primera no tan duros pero respetables como son CABRA MONTÉS, LA RAGUA, PORTILLO DE LAS BATUECAS, CONNIO, CORDAL, COLLADIELLA, SANTA INÉS, PORTALET o CAUTERETS, manteniéndose también en la lista buena parte de los puertos que ya se habían subido en los 80 y principios de los 90. Por si fuera poco, la cantidad de participantes destacados sube de manera notable.

Y sin embargo, en los últimos años el interés por la carrera ha decrecido, principalmente porque la participación era mejor pero las grandes figuras seguían sin venir y las pocas que vienen no se emplean a fondo, porque hasta las principales figuras españoles han desaparecido con mucha frecuencia, y porque los recorridos, aún habiendo sido más duros casi todos los vistos en septiembre que los de primavera de antaño, no resultan atractivos por los aficionados, de manera que la ausencia de estrellas no se ve compensada por un espectáculo ciclista satisfactorio.

La proliferación de finales en alto, siendo casi todas esas metas las subidas más duras del día, unido a la gran distancia entre el penúltimo (cuando lo hay) y el último, o el escasísimo kilometraje, ha supuesto que a los corredores no les merezca la pena moverse desde lejos porque el recorrido no lo propicia, y que tampoco saquen demasiadas diferencias moviéndose desde cerca porque no hay gran desgaste y apenas se producen desfallecimientos. Tampoco hay muchas oportunidades de moverse en etapas de alta montaña sin final en alto porque prácticamente no existen, o en etapas de media montaña porque el esfuerzo de mantener la ventaja sacada antes del último puerto cuando todavía queda toda una bajada y algún llano hasta meta es demasiado en comparación con lo que se puede sacar teniendo tantas oportunidades para atacar a menos de 5km de meta en esa multitud de etapas con final en alto.

Los espectadores no esperan divertirse salvo en los últimos kilómetros de las etapas con final en alto, y tampoco demasiado, y ni siquiera tienen el aliciente de ver a los mejores ciclistas en liza. De ahí que las audiencias hayan bajado tanto. En consecuencia si hay alguna esperanza de remontar la caída sólo puede provenir de un cambio radical en el diseño de los recorridos, de tal manera que incluso faltando las estrellas los aficionados esperen un buen espectáculo.

Es justo lo que ha pasado en el Giro. La participación internacional es realmente floja, considerablemente peor que la de la Vuelta, y aunque estén casi todas las figuras italianas tampoco es que en estos momentos destaquen especialmente entre los mejores corredores mundiales para pruebas por etapas. Y sin embargo la audiencia no ha caído debido a unos recorridos espectaculares que atraen a los aficionados y que generan grandes expectativas.

Probablemente no podamos competir con la montaña italiana, ni tan siquiera con la francesa, al menos en cantidad de grandes puertos, pero en este informe habrá quedado más que demostrado que existe terreno de sobra en España para construir una carrera prestigiosa que todos los aficionados quieran ver y que todos los ciclistas quieran correr. Y no es tanto cuestión de incluir más dureza como de distribuirla con eficiencia y de aprovechar puertos que hasta ahora se han mantenido inexplicablemente inéditos.

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Los puertos más duros en carrera

Publicado por Plataforma Recorridos Ciclistas en 19 abril, 2010

Anteriormente hemos presentado un par de listas sobre puertos donde se tenían en cuenta las rampas máximas o el kilómetro más duro que se han visto en carrera. Lo bueno de esas listas es que el dato a medir está claro: el porcentaje máximo y el porcentaje medio, que puede ser algo diferente según las mediciones pero sabemos “a que agarrarnos”. Sin embargo, a la hora de listar los puertos más duros, ¿que parámetro tenemos en cuenta?: ¿desnivel?, ¿porcentaje medio?, ¿dureza de las rampas?.

Parece claro que hay que tener en cuenta todos estos aspectos y agregarlos para que cada puerto nos de un valor final comparable entre sí. El método más usado, aceptado y que más fielmente refleja la realidad para nosotros consiste en ponderar las rampas mediante una función geométrica. Y eso es exactamente lo que hace el Coeficiente APM, cuyo funcionamiento puede consultarse aquí.

Obviamente este sistema tiene sus problemas: no valora la altitud del puerto, que superando los 2000 m comienza a ser un factor importante; se restringe solo a km enteros, por lo que rampas muy duras que queden partidas no se reflejan en el coeficiente y sí lo hacen en las piernas; y no valora la presencia de descansos de forma negativa. Además, está el eterno problema de donde tomar el comienzo del puerto si existen falsos llanos anteriores. Pero en general, el coef. APM cumple muy bien su función: representa bastante bien la realidad y es fácil y sencillo de calcular.

Por lo tanto, para hacer la lista de los puertos más duros que se han subido jamás en una carrera ciclista, hemos tomado el dato del Coeficiente APM como referencia, quitando mayoritariamente los falsos llanos al inicio de los puertos. En la lista se incluyen puertos con más de 300 puntos de coeficiente. Cuando se nombra la vertiente del puerto, es que hay otra cara del mismo que también está presente en la lista (por ejemplo Zoncolan).

  • Páramo de Letras desde Mariquita (Colombia) - 623 - se ha pasado en la Vuelta a Colombia y/o en el Clásico RCN.
  • Mount Washington (USA) - 594 - se sube en una “hillclimb”, una carrera donde compiten corredores élite y amateur subiendo el puerto.
  • Monte Zoncolan por Ovaro (Italia) - 543 - dato perfil de la Gazzetta, según perfil de APM se iría a los 586 puntos. Giro 2007, 10 y 11.
  • Punta Veleno/Prada Alta (Italia) – 534 – dato de Cyclingcols, según el perfil de Salite alcanzaría los 552. Giro del Trentino 2012.
  • Angliru (España) - 515 - el último de los que superan los 500 puntos, si bien la gran dureza de sus rampas no se refleja en el coef. APM al calcularse por kilómetros enteros. Habitual de La Vuelta desde 1999.

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Hay otro puerto en el que según el perfil que se tome como referencia pasa o no de 300:

Aparte está el caso del Monte Crostis, un durísimo puerto italiano programado para el Giro 2011 … pero cuyo paso fue suspendido a última hora por presiones externas a la organización:

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En cuanto a los números, si contamos los puertos presentes en la lista de cada país tenemos: Italia 50; Francia 23; España, Suiza y Colombia 7; Austria 5; Portugal 2; Liechtenstein y USA 1.

Si comparamos los puertos de la lista que ese han subido en alguna de las tres grandes: Giro 50, Tour 27 y Vuelta 8.

Como vemos, los números dejan en evidencia que La Vuelta está lejísimos del nivel de exigencia de las otras dos grandes, porque además esos 8 puertos no se han subido en demasiadas ocasiones: Angliru 5 veces; Morredero, Calar Alto, Tourmalet, Bola del Mundo y Ancares 2 veces; y Cuitu Negro 1; siendo el más habitual Sierra Nevada, 11 veces (y no todas llegaban a 300 APM).

En cuanto a Giro y Tour, vemos como la variedad de grandes puertos de la carrera italiana es asombrosa, mientras que el Tour tiene menos puertos tan duros en su haber pero que se repiten muchísimo (Tourmalet, Galibier, Croix de Fer…), por lo que el número total en carrera es parecido.

Por último debemos comentar que en Colombia hay otros puertos de muchísimo desnivel que seguramente también sobrepasen los 300 puntos de coeficiente, pero de los que no se dispone de altigrafía para calcularlo. Por lo que nos han informado “foreros” colombianos de APM, esta sería la lista de los otros grandes puertos del ciclismo profesional colombiano:

  • Alto de Minas, 41Km. y 1800m. desnivel.
  • Páramo de Ventanas, 2500m. desnivel.
  • Alto de Rosas, 61km. y 2250m. desnivel.
  • La Tribuna, 36km. y 1800m. desnivel.
  • Páramo de Letras por Manizales, posiblemente por encima de 400 APM.

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