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GIRO DE ITALIA 2012 – 3ª SEMANA

22 mayo, 2012 7 comentarios

Las entradas previas sobre el Giro 2012:

  • Etapas reinas (Cortina d´Ampezzo y Stelvio, antes de la presentación oficial)
  • Previo (análisis general y enlaces a perfiles de etapas y puertos, en 2011)

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Análisis de las etapas 16ª a 21ª


16ª ETAPA (Martes 22 Mayo):  LIMONE SUL GARDA – FALZES/PFALZEN  (173 km).  RutómetroÚltimos km

-Dificultades montañosas:

  • Vigolo Baselga, np (km 39):  489 m – 4,9 km – 4,7
  • Nas-Sciaves/Natz-Schabs, np (km 149,5):  755 m – 2,5 km – 6,7 %
  • Issengo, np (km 170,7):  980 m – 2,25 km – 8,8 %

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La última semana de carrera se inicia con una etapa de distancia media entre Limone sul Garda, en la provincia de Brescia, y la localidad de Falzes, perteneciente a Bolzano y muy cerca de la frontera con Austria, con un trazado en general llano pero con 2 cotas no puntuables (aunque por dureza podrían hacerlo) en los últimos 25 km del recorrido.

Los primeros km de la  etapa, junto al Lago di Garda, no tienen dificultades reseñables, pero al dejar atrás las poblaciones de Arco y Dro el terreno empieza a picar hacia arriba en busca de Vigolo Baselga, una ascensión de 5 km cercanos al 5 % de media (si bien con un inicio bastante duro) que da paso a una zona de falsos llanos hasta alcanzar Cadine, donde comienza la bajada hacia Trento. La parte final de este descenso coincide con el inicio del Monte Bondone, donde en 1956 Charly Gaul se impuso en una etapa mítica -> Gaul en el Bondone; y en cuya última ascensión, en el Giro 2006, Ivan Basso hizo una buena “escabechina” -> clasificación.

Superada la ciudad de Trento el recorrido seguirá dirección norte en busca de Bolzano, por un terreno casi completamente llano junto al río Adige. A partir de Bolzano la ruta volverá a picar hacia arriba, aunque de un modo muy suave, hasta llegar a Bressanone, para después de cruzar la ciudad afrontar la subida a Nas-Sciaves, con 2,5 km cercanos al 7 % de media y situada a unos 25 km de la llegada. Terminado ese tramo duro la carretera sigue picando ligeramente hacia arriba, antes de un pequeño descenso que da paso a una zona llana de casi 15 km por el valle del río Rienza.

Los 30 km finales, con las subidas a Naz-Sciaves e Issengo. *El terreno entre ambas subidas es más llano de lo que aparenta este perfil*

Será al llegar a la localidad de Chiens/Kiens y girar hacia la izquierda cuando se entre en la parte decisiva de la etapa, con la subida a Issengo. Es una ascensión corta pero muy constante al 9%, con un tramo de pavé y puntas del 12 % para una cifras totales de 2,25 km al 8,8 %, por lo que si hay ataques serios o el ritmo es muy elevado el pelotón podría romperse completamente. La subida real finaliza al llegar a la carretera SP40 y girar hacia la derecha, a poco más de 2,3 km de la llegada, restando una zona de falsos llanos hasta alcanzar la línea de meta en Falzes, situada tras una larga recta de casi 2 km aunque con un giro muy leve a la derecha a 250 m del final.

Los últimos km, con la corta pero dura subida a Issengo antes de Falzes. Click para ver el mapa.

En reseumen, una etapa sin mucha dureza pero muy atractiva en su parte final, siendo además una llegada impredecible al no acabar justo en el alto, ampliándose el abanico de corredores con opciones de luchar por la victoria, aunque a priori parten con ventaja los clasicómanos y corredores rápidos que pasen bien los pequeños puertos, sin que se pueda descartar una escapada lejana. En cuanto a los favoritos a la general, se juegue o no la victoria en el pelotón no pueden despistarse ya que habrá cortes en el grupo.

Esta será la 3ª vez en que una etapa del Giro finalice en la localidad de Falzés, si bien en anteriores ocasiones los recorridos eran muy diferentes al de este año: etapón de alta montaña en 1997, con el Passo Furcia + Valico di Riomolino (Montassilone) como puertos finales y obteniendo un gran triunfo Chechu Rubiera mediante una escapada lejana; y de nuevo jornada de montaña dura (aunque no tanto como la de 1997) y de largo kilometraje en 2004, con victoria y liderato para Damiano Cunego, siendo a la postre una etapa decisiva ya que sus rivales no pudieron recuperar la ventaja obtenida por Cunego en esta jornada.

En cuanto a posibles alternativas para la jornada de este año, por el sentido de la ruta  hubiera encajado perfecta la subida a Terento, el puerto final de la etapa de 2004 (en aquella ocasión se llegaba al revés, de este o oeste, pero se dio un rodeo) y desde cuya cima restarían sólo 8 km a la línea de meta, pero teniendo en cuenta la dureza de la semana final, con 3 etapas muy exigentes de alta montaña, tampoco es mala idea haber evitado los grandes puertos en esta jornada.

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17ª ETAPA (Miércoles 23 Mayo):  FALZES/PFALZEN – CORTINA D´AMPEZZO  (186 km).  Rutómetro / Mapa de los puertos/ Últimos km

-Dificultades montañosas:

  • Passo Valparola, 2ª (km 71,6):  2.197 m – 20,5 km – 4,9 %

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El primer “tappone” de alta montaña del Giro 2012, con alrededor de 4500 m de desnivel acumulado y 70 km finales sin prácticamente llano gracias al perfecto encadenado de Duran, Staulanza y Giau, este último una subida de casi 10 km al 9,4 % de media y a sólo 18 km de la llegada en Cortina d´Ampezzo, una de las localidades más representativas de los Dolomitas y un auténtico paraíso para los amantes de la montaña.

Nada más iniciarse la etapa los corredores tendrán que afontar la ascensión no puntuable a Terento, aunque con más de 5 km al 5 % de media (sin contar el falso llano de la cima) se podría considerar perfectamente un 3ª, siendo un buen lugar para la formación de escapadas. Terminado el descenso de Terento se entra en una zona más sencilla, con unos 20 km llanos, pero al girar hacia el sur el terreno volverá a picar hacia arriba en busca del Passo Valparola, de un modo en general tendido hasta llegar a la localidad de Stern/La Villa -> perfil (hasta el km 10,8), donde tras girar hacia la derecha se entra en la carretera definitiva hacia Valparola, con unas cifras de 14 km al 5,7 % … aunque muy engañosas, ya que hay varios descansillos que bajan la media, siendo el tramo más duro de 5,5 km al 8,2 %, cerca de la cima. A poco que el ritmo sea elevado este puerto debería provocar una primera selección en el pelotón.

El largo descenso de Valparola termina oficialmente al llegar a Caprile, localidad de inicio de varios puertos colosales (como el Passo Fedaia -Marmolada- o el propio Passo Giau), pero en esta ocasión se seguirá dirección sur, con un terreno muy favorable durante 20-25 km, por lo que salvo que algún equipo marque un ritmo fuerte es probable que el pelotón “engorde” bastante, entrando corredores que se hayan quedado en los km finales de la subida a Valparola.

Será al llegar a la población de Agordo, a 70 km del final de la etapa, cuando el terreno vuelva a complicarse … y de que manera, con el inicio de la subida al Passo Duran, una ascensión sin rampas muy llamativas (aunque alcanzan el 14 %) pero que destaca por la increíble constancia de su tramo central, con 7,4 km al 9,4 %, para unas cifras totales de 12,2 km al 8,1%, siendo un buen punto para que  intentar seleccionar el grupo. La última vez que se incluyó esta subida fue en el Giro 2005, en la 11ª etapa, y resultó espectacular, con la carrera totalmente rota en sus rampas merced a un ataque de Basso, con triunfo final para Savoldelli -> clasificación, si bien el puerto estaba más cerca de meta, con la cima a sólo 19 km de la llegada en Palafavera-Zoldo Alto (2/3 de la subida a Forcella Staulanza).

Una vez coronado Durán, a 58 km de meta, complicado descenso hasta llegar a la localidad de Dont, donde sin un km llano da comienzo la subida a Forcella Staulanza, una ascensión muy irregular al contar con tramos duros y descansillos intercalados pero que se puede considerar un auténtico 1ª, con unas cifras totales de 12,3 km al 6,9 % de media, si bien la catalogación a la baja del Giro, especialmente acusada en esta etapa, ha hecho que esté marcado de 2ª.  Lo más duro de la subida está en el inicio, con 2 km por encima del 9 %.

Después de coronar Staulanza, a 37 km de la llegada, descenso hasta llegar a Pescul, dando paso a una zona de falsos llanos antes de que la bajada se reanude en busca de Selva di Cadore, donde se tomará un desvío hacia la derecha para afrontar la última subida de la jornada … y la más dura, el espectacular Passo Giau, uno de los puertos más impresionantes de los Dolomitas tanto por su dureza, con 9,8 km al 9,4 % desde Selva di Cadore, como por la belleza de sus paisajes -> imagen aérea / foto de la cima. Este puerto es una de las subidas más transitadas por el Giro en los últimos años, con 4 ascensiones desde 2007 incluyendo esta edición (en contraste con las apenas 3 subidas que hubo en el siglo XX) aunque en todas ellas se ha afrontado por una variante distinta, si bien compartiendo el muro final de la jornada de este año en 2007 y 2008, al llegar desde el este -> por Santa Lucía en 2007 y desde Caprile en 2008, siendo en ambos casos el puerto más duro de la etapa reina de esas ediciones. Y curiosamente colocado en el mismo lugar, como antepenúltimo puerto.

En el Giro 2011, en cambio, se subió por la vertiente oeste (por donde se bajará este año), aunque de nuevo formó parte de la etapa reina: una durísima jornada con final en Gardeccia. Y precisamente en sus rampas, a 60 km de meta, se rompió la carrera, merced a un movimiento de “Purito” Rodríguez al que dio continuidad el ataque de Nibali en el descenso, aunque por delante del grupo ya circulaba Mikel Nieve, a la postre vencedor final de la etapa tras un inolvidable duelo con Garzelli -> clasificación / vídeo (últimos 70 km).

Volviendo a la etapa de este año, desde la cima de Giau hasta meta restarán algo menos de 18 km: 16 de ellos de fuerte bajada -> plano, con una primera mitad complicada al tener muchas curvas y una carretera estrecha hasta el cruce con la vía del Passo Falzarego, donde tras un repecho y el paso por Pocol se reanudará el descenso (aunque ya con menor pendiente); y los últimos 2 de falsos llanos, incluyendo una tendida subida final de 1,2 km a casi el 3 % ya en las calles de Cortina d´Ampezzo.

Los últimos km de la etapa, con el final de la bajada de Giau y la travesía por Cortina Click para ver el mapa.

A priori, una etapa realmente interesante, con mucha dureza y sobre todo un fantástico diseño: Terento y Valparola para la formación de escapadas y acumular desgaste y tres puertos finales completamente encadenados, siendo una jornada muy propicia para los movimientos lejanos, con posibilidad de ver una bonita lucha entre los corredores durante muchos km y en terrenos diferentes, tanto en las exigentes subidas como en los complicados descensos. Si hay ataques de corredores importantes o un fuerte ritmo ya desde Duran, las diferencias en meta podrían ser enormes, aunque lo más probable es que los favoritos dejan la batalla para el Passo Giau. En cualquier caso, una jornada clave para la general, donde la lista de aspirantes a la victoria final puede quedar ya muy reducida.

Este será el 6ª final en Cortina d´Ampezzo en la historia del Giro, si bien hacía ya 35 años desde el último antecedente, en 1977, y además la etapa no acabó exactamente en Cortina sino en el cercano Col de Druscie tras superar los puertos de Rolle, Pordoi y Falzarego. El triunfo fue para el italiano Giuseppe Perletto. Antes de eso hay que remontarse a la década de los 50, con llegadas en 1951 y 1955 (victorias para Louison Bobet y Angelo Conterno respectivamente), y a los finales previos de 1939 y 1948. De todos modos, en ninguna de estas etapas se subió Giau.

En cuanto a posibles alternativas, la etapa de este año tiene un diseño prácticamente inmejorable (al menos en nuestra opinión), contando además con el aliciente de ser la única gran etapa de montaña del Giro 2012 sin final en alto. Aparte, será la primera vez en que el Passo Giau tenga absoluto protagonismo en una jornada siendo el último puerto de la etapa, ya que en otras ocasiones estaba lejos de meta y con subidas muy duras entremedias (a excepción de 1992, cuando entre Giau y la meta de Corvara sólo restaba la 2ª mitad de Valparola E).

El problema para que se aproveche al máximo viene por el recorrido global de la prueba, ya que restando todavía las durísimas etapas de Pampeago y Stelvio, con finales en subidas de categoría Especial (aunque realmente esta categoría no exista en el Giro), los corredores pueden pensar en reservar fuerzas para esas jornadas y no arriesgar aquí con ataques lejanos. Y tampoco ayuda la escasez de contrarreloj, haciendo que los escaladores no necesiten recuperar tiempo frente a los rodadores. En ese sentido y para favorecer el espectáculo, ademas de equilibrar el recorrido, creemos que hubiera sido muy conveniente que una de los 2 etapas finales de montaña no tuviera una llegada tan dura, asi como haber programado una larga contrarreloj individual en las 2 primeras semanas de carrera, forzando a los escaladores a ser más ofensivos.

En cualquier caso, la última palabra la tienen los corredores. Y si muestran una actitud valiente y ambiciosa, centrándose en esta jornada y “olvidándose” por el momento de las etapas de Pampeago y Stelvio, podría acabar siendo una de las mejores etapas de los últimos años. Ójala sea así y se vea un gran espectáculo.

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18ª ETAPA (Jueves 24 Mayo):  SAN VITO DI CADORE – VEDELAGO  (149 km).  Rutómetro / Últimos km

-Dificultades montañosas:

  • Cesiomaggiore, np (km 84):  475 m – 4,7 km – 3,5 %

Superada la dura jornada de Cortina y en vísperas del terrible tríptico final, le toca el turno a una etapa llana y bastante corta entre las localidades de San Vito di Cadore, en la provincia de Belluno, y Vedelago, también en el Veneto pero perteneciente a la región de Treviso.

Más allá del tendido repecho de Cesiomaggiore, a mitad de la ruta y donde estará situado el “Traguardo Volante”, el recorrido no tiene ninguna dificultad reseñable, con una tendencia casi siempre favorable hasta llegar a Vedelago, lo que puede provocar que la velocidad media sea muy elevada, siendo la última oportunidad para los sprinters, que además se encontrarán con una llegada muy favorable para el trabajo de equipo: carretera ancha y sin curvas. De todos modos, a estas alturas de carrera tampoco se puede descartar al 100% una escapada lejana.

Los últimos 5 km, llanos y en línea recta (salvo por un ligero “serpenteo” en el km y medio final). Click para ver el mapa.

En cuanto a los favoritos a la general, a priori clara jornada de transición con la mnete ya puesta en las decisivas etapas de montaña de los días siguientes. Por otro lado, cabe indicar que tanto San Vito di Cadore como Vedelago se estrenan en el Giro de Italia, ya que hasta ahora no habían albergado nunca salidas ni llegadas.

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19ª ETAPA (Viernes 25 Mayo):  TREVISO – ALPE DI PAMPEAGO/VAL DI FIEMME  (198 km).  Rutómetro / Mapa de los puertos / Últimos km

-Dificultades montañosas:

  • Quarei, np (km 67,2):  504 m – 2,8 km – 4,6 %
  • Sella di Roa, 3ª (km 78,5):  908 m – 6,95 km – 6,6 %
  • Passo Forcella, np (km 87):  905 m – 2,7 km – 4,1 %
  • Castello di Fiemme, np (km 142,9):  1.006 m – 3,6 km – 5,5 %
  • Passo Pampeago/Reiterjoch, 1ª (km 160,1):  2.006 m – 10,45 km – 9,8 %
  • Alpe di Pampeago, 1ª (Meta):  1.740 m – 7,7 km – 9,8 %

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El tríptico final se inicia con una durísima etapa de montaña entre la ciudad de Treviso y Alpe di Pampeago, con 4700 m de desnivel sólo en los últimos 135 km e incluyendo, además de la “pared” final y el Passo Lavaze, los colosales Manghen y Pampeago/Reiterjoch, ambos por encima de los 300 de coeficiente APM.

Los primeros 60 km, casi siempre en dirección noroeste, son la parte más sencilla de la etapa, con un trazado bastante llano (salvo por un repecho a la altura de la localidad de Quero) aunque picando muy ligeramente hacia arriba. Como curiosidad, durante gran parte de este tramo, desde Pederobba a Arten, se circulará por las “faldas” del Monte Grappa, pasando muy cerca del inicio de las vertientes norte y noreste de este mítico puerto, así como de la espectacular e inédita ascensión a Bocca di Forca, una subida brutal (sobre todo por las vertientes sur) y que se puede considerar una variante del Grappa.

Será al dejar atrás la localidad de Fonzaso y tomar un desvío hacia la izquierda cuando el recorrido empiece a complicarse, con el largo repecho de Quarei y la posterior ascensión a Sella di Roa, sin rampas demasiado duras pero muy constante al 7 % durante los primeros 5,5 km, suavizando en el tramo final, para unas cifras globales de casi 7 km al 6,6 %. Esta subida es en realidad la primera parte del Passo del Brocon, un puerto inédito en el Giro de Italia desde 1967, aunque afrontado en el Giro del Trentino 2010 (camino de San Martino di Castrozza). En esta ocasión se evitará el tramo final al seguir dirección oeste en busca de Castel Tesino.

Después de coronar Roa hay una zona de falsos llanos, incluyendo la subida al Passo forcella, antes de iniciar la auténtica bajada hacia Strigno y Castelnuovo -> perfil de este tramo (de derecha a izquierda, a partir del km 15,3). Finalizado el descenso y tras apenas un par de km llanos se llegará a Borgo Valsugana, donde tras un giro a la derecha comienza la impresionante ascensión al Passo Manghen, con casi 1700 m de desnivel -> perfil completo y un coeficiente por encima de los 400 puntos. Los primeros 2/3 de la subida son bastante irregulares, con tramos muy exigentes pero también descansillos intercalados, hasta que poco antes de una zona conocida como la Malga Valtrighetta la carretera alcanza dobles dígitos … una pendiente que ya no abandona hasta la cima, con 6,5 km finales al 10 %. Este último tramo es además muy escénico, con carretera estrecha y múltiples herraduras hasta coronar a más de 2000 m de altitud -> imagen de la cima.

De todos modos, a pesar de ser un auténtico coloso, su situación en la etapa, a más de 70 km de meta y restando 3 puertos muy duros, hace muy poco probable que se muevan los favoritos … si bien incluso a ritmo lento el pelotón ya debería quedar seleccionado, como sucedió la última vez que se afrontó este puerto, en 2008 y camino también de Alpe di Pampeago (aunque terminando en el primer paso).

El complicado descenso de Manghen, con una primera mitad muy técnica debido a la estrechez, pendiente y trazado de la carretera, llevará a los corredores hasta Molina di Fiemme, donde tras superar un puente sobre el río Avisio se inicia la subida no puntuable a Castello di Fiemme, con 3,6 km al 5,5 %. Finalizada la ascensión y tras un km llano se llegará a Cavalese, entrando en el duro circuito final que han programado los organizadores, con los puertos de Pampeago y Lavaze antes de la última subida.

El plano de los 60 km finales, con doble paso por Pampeago (la 2ª vez no entero) y Lavaze.

Al dejar atrás la población de Cavalese hay un tramo llano de 5 km hasta llegar a la localidad de Tesero, en cuyas mismas calles y tras girar a la izquierda comienza la ascensión a Pampeago. En ediciones previas, ya fuera de esta carrera o del Giro del Trentino, Pampeago se subió “sólo” hasta la cota 1740 m, con un durísimo tramo de 4,2 km al 11,5 % para finalizar en la estación de esquí … pero en esta ocasión se continuará la subida con casi 3 km inéditos, por una carretera muy estrecha y recientemente asfaltada hasta alcanzar el Passo Pampeago, a 2006 m de altitud y con unas cifras totales que asustan: 10,45 km al 9,8 % de media y un coeficiente de 337, entrando en la lista de puertos más duros que se han afrontado en carrera, en la que también está el Passo Manghen, además de estar ya en la de km enteros. Habrá que ver el ritmo con el que lo afrontan los corredores, pero en condiciones normales debería romper el grupo, incluso sin necesidad de ataques. Y restando todavía 40 km a meta y otras 2 subidas, incluyendo un 2º paso por Pampeago hasta la cota 1740 m, el favorito que se quede cortado puede acabar perdiendo una minutada.

Después de coronar Pampeago, vertiginosa bajada por una carretera muy estrecha hasta llegar a Obereggen/San Floriano, donde tras tomar un desvío hacia la izquierda continúa el rápido descenso (hasta el km 3) en busca del cruce de Rauth/Novale. Cabe indicar que esta es sólo la 2ª vez en que el pelotón del Giro circulará por esta carretera, con el antecedente del Giro 1998, aunque en aquella etapa se llegaba a San Floriano por su terrible vertiente norte, con un tramo de 3 km al 13 % de media. Una vez en Rauth/Novale los corredores tendrán que girar de nuevo a la izquierda, iniciando la ascensión al Passo Lavaze, una subida de más de 20 km -> perfil desde Bolzano y fotos, pero que al llegar desde San Floriano se reduce a poco más de 6 km … aunque muy duros, al 8,6 % de media y con 2,5 km iniciales a casi el 11 %, que con las piernas frías tras el descenso pueden hacer mucho daño y terminar de dar la puntilla a más de un corredor.

Coronado Lavaze, a 23 km del final de la etapa, fuerte descenso hacia Cavalese, con un final de la bajada muy revirado que da paso a 5 km llanos en busca de la localidad de Tesero, donde comenzará la subida final a Alpe di Pampeago. Será la misma ascensión realizada 40 km antes, pero en esta ocasión terminando en la estación de esquí, a 1740 m de altitud. Lo más duro son los 4 km finales, con una pendiente muy regular al 12 % y carretera ancha y rectilínea, lo que psicológicamente hace todavía más dura la subida, destacando especialmente un tramo de 500 m a casi el 13 % y con puntas del 16 % -> perfil 3 km finales. Y si por si sola ya es una ascensión durísima, con unas cifras totales de 7,7 km al 9,8 %, la suma del desgaste previo la convierte en un auténtico muro, pudiendo provocar hundimientos inesperados y que los corredores lleguen a meta de uno en uno.

Los 100 km finales, con los puertos de Manghen, Pampeago y Lavaze antes de la última subida Click para ver el mapa.

Un “taponne” durísimo, con probablemente la 2ª mitad de una etapa más dura jamás programada en profesionales: 4 puertos muy exigentes (además del repecho de Castello di Fiemme), todos con km por encima del 10 %, bajadas muy técnicas y muy poco terreno para recuperar más allá de los 5-6 km llanos entre Cavalese y Tesero, acumulando más de 4100 m de desnivel sólo en los últimos 100 km. Sin lugar a dudas, a la altura de las etapas más duras de la historia. Esta enorme dureza, con la puntilla de la subida a Pampeago, puede provocar que las diferencias en meta sean muy grandes, incluso entre los favoritos, siendo una etapa decisiva para la general de la prueba, aunque restando todavía la jornada del Stelvio y la crono final puede haber vuelcos en la clasificación.

Desde su estreno en 1998, Alpe di Pampeago se ha convertido en un clásico del Giro, con nada menos que 5 llegadas contando la de este año. En 1998 iba acompañado por la mencionada subida a San Floriano y Lavaze, en una etapa muy corta pero que resultó espectacular gracias a un ataque lejano de Alex Zulle, enrabietado tras haber perdido el liderato en la jornada previa, aunque al final pagó el esfuerzo y la victoria fue para Pavel Tonkov por delante de Marco Pantani, los cuales en la etapa siguiente, subiendo Montecampione, libraron un duelo inolvidable del que salió vencedor “El Pirata”. Precisamente Pantani fue el ganador en 1999, con los puertos previos de Cima di Campo y Manghen y la carrera ya muy seleccionada en este último merced al fuerte ritmo del equipo Mercatone. En 2003 la victoria fue para Gilberto Simoni, a la postre vencedor final de la carrera, y con los puertos de Rolle, Vallés (últimos 7,8 km) y San Pellegrino (últimos 5,9 km) antes de la subida a Pampeago.

En 2008 Manghen volvió a ser el penúltimo puerto, con triunfo para Emanuele Sella mediante una fuga lejana, si bien la actitud de los aspirantes a la general fue la más conservadora de todas las llegadas en Pampeago, con un ritmo lento en Manghen y sin ataques hasta los 3 km finales de la etapa. Además de la “Corsa Rosa”, también el Giro del Trentino ha acabado etapas en Pampeago durante los últimos años: en 2009, con victoria para Przemyslaw Niemiec por delante de Basso, este último vencedor final de la prueba; y en 2010, con triunfo para Domenico Pozzovivo.

Volviendo al Giro 2012, creemos que el trazado de esta etapa es una de las sorpresas más agradablesdel recorrido, ya que en vez de repetir el típico trazado con Pampeago sólo como final en alto, los organizadores le han dado una vuelta de tuerca utilizándolo como puerto de paso, convirtiendo una etapa dura pero en los últimos años previsible y demasiado centrada en la subida final en una jornada donde puede pasar de todo y a muchos km de meta. En ese sentido, chapeau a los organizadores por su atrevimiento y ganas de innovar.

La mayor pega del trazado viene por el llano antes de la subida final, que a pesar de ser corto puede perjudicar los ataques individuales. Y lo cierto es que era fácilmente evitable, ya que cabía la posibilidad de haber ido desde mitad del descenso de Lavaze hasta el inicio del tramo más duro de Pampeago, bajando el Passo Pramadiccio. Eso eliminaría el llano entre Cavalese y Tesero de la etapa original, además de acercar los puertos de paso a meta. Por otro lado, se perdería dureza, al no subir los 3,8 km iniciales de la última subida a Pampeago, pero eso sería algo positivo para favorecer los ataques lejanos, al no haber una ascensión final que impusiera tanto respeto.

Alternativa para los km finales atajando por Pramadiccio después de Lavaze, eliminando el llano original y reduciendo la dureza de la última subida.

Otra de las posibilidades sería acabar directamente en Cavalese, tras el descenso de Lavaze, de tal modo que los favoritos no pudieran esperar al final en alto para ganar tiempo, sino que estarían “obligados” a moverse en el Passo Pampeago o en el propio Lavaze, favoreciendo el espectáculo.

Por otro lado, quizás hubiera sido conveniente intercambiar el orden de esta etapa y la del Stelvio, para que el desarrollo de esta jornada no se viera condicionado negativamente por la del Stelvio, a priori más llamativa y mediática. Otra opción sería mantener el orden de las etapas pero acabando la del sábado en un puerto más blando que el Stelvio (o incluso en bajada), para que se aprovechara al máximo el final duro del primer día y en la siguiente etapa hubiera que atacar desde lejos.

De todos modos, como siempre la última palabra es de los corredores. Y si muestran una actitud combativa y ambiciosa, esta etapa, así como la jornada del Stelvio, tienen terreno más que de sobra para que se pueda ver un magnífico espectáculo.

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20ª ETAPA (Sábado 26 Mayo):  CALDES/VAL DI SOLE – PASSO DELLO STELVIO  (219 km).  Rutómetro / Mapa de los puertos / Últimos km

-Dificultades montañosas:

  • Teglio, 3ª (km 98,1):  851 m – 5,85 km – 8 %
  • Motta, np (km 133,8):  648 m – 4,2 km – 6,4 %
  • Sernio, np (km 147,2):  601 m – 2,6 km – 6,4 %
  • Mortirolo, 1ª (km 162,4):  1.718 m – 11,4 km – 10,5 %

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El penúltimo día de carrera llega la etapa reina, con un durísimo recorrido entre Caldes (Val di Sole) y el Passo dello Stelvio, acumulando 5900 de desnivel y con 2 puertos colosales en los últimos 70 km: el Mortirolo por una vertiente inédita, Tovo Sant´Agata, aún más rompedora que la tradicional; y la subida final al Stelvio, con más de 22 km de longitud y casi 2750 m de altura, siendo la Cima Coppi de este año.

Nada mas iniciarse la etapa el terreno ya picará hacia arriba en busca de la localidad de Fucine, inicio del Passo del Tonale, uno de los puertos más transitados por el Giro a lo largo de su historia. No tiene rampas demasiado duras, pero es muy constante al 6-7 % durante casi toda la ascensión, por lo que además de añadir desgaste puede propiciar una escapada de nivel ya desde el principio de la etapa. En el Giro 2010 Tonale fue el final de la 20ª etapa, aunque llegando por la vertiente contraria y tras superar el Gavia norte, obteniendo la victoria el ciclista suizo Johann Tschopp ->clasificación, si bien la general no sufrió cambios de importancia.

Después de coronar Tonale, larguísimo descenso hasta llegar a Edolo, aunque con un tramo central casi llano a mitad de la bajada. Como curiosidad, durante la parte final del descenso se pasará junto al desvío a la vertiente este del Mortirolo, normalmente usada como bajada (salvo en 1990 y en el Giro Donne 2010, cuando se utilizó como ascenso). Una vez en Edolo, giro a la derecha para afrontar la tendida subida a Aprica, que a excepción de un km al 6,5 % cerca del inicio y un tramo de 2,5 km a casi el 5 % pasado Corteno Golgi es prácticamente un falso llano … aunque como final de etapa, y cuando antes se sube el Mortirolo, suele hacer muchísimo daño, siendo la llegada de varias de las mejores etapas de los últimos 20 años. Cabe indicar que hay una variante más exigente, utilizada en la 19ª etapa del Giro 2010 -> clasificación, pero teniendo en cuenta la  dureza de la jornada de este año y su situación en la etapa nos parece un acierto que suban por la vertiente tradicional.

Al dejar atrás la localidad de Aprica habrá un fuerte descenso, muy técnico en su 2ª mitad, en dirección a Stazzona, para sin apenas llano y tras cruzar un puente sobre el río Adda llegar a Bianzone, comienzo de la inédita subida a Teglio (al menos por esta vertiente). Se trata de una ascensión irregular pero con tramos muy duros, destacando la parte central, con 4 km al 9,6 % de media y un muro de 500 m a casi el 15 %. Toda una encerrona, que desde luego tiene más dureza de lo que indica la 3ª categoría asignada por los organizadores, aunque en condiciones normales quedará sólo como desgaste.

Coronado Teglio, suave bajada (hasta el km 8,2) por la vertiente oeste hacia Ponte in Valltellina y Poggiridenteo, donde tras 5 km más o menos llanos se reaunudará el descenso en busca de la carretera principal y la población de Chiuro, regresando hacia el este por el valle del río Adda, con alrededor de 15 km casi completamente llanos hasta llegar a la localidad de Tresenda, siendo el único tramo más sencillo de la etapa.

Pero a partir de Tresenda el recorrido vuelve a complicarse con la subida a Motta (hasta el km 8,8), que aunque no puntúa se podría considerar perfectamente un 3ª, con 3 km finales a más del 7 % de media. La subida terminará al alcanzar la cota 650 m, tomando un desvío hacia la izquierda en busca de la localidad de Stazzona, repitiendo la parte final del descenso (desde el km 8,5) que se habrá realizado justo antes de Teglio, cerrando un bucle de 47 km. Acabo el descenso y tras algo más de 5 km llanos, se llegará a Tirano, una de las localidades más importantes de la Valtellina y final de 2 etapas en los últimos años: la 20ª del Giro 2008, con victoria para Sella  y “Purito” Rodríguez en tercer lugar -> clasificación; y en el  Giro 2011, en la 17ª jornada, con triunfo para Diego Ulissi sobre Pablo Lastras -> clasificación.

A la salida de Tirano se inicia el duro repecho de Cologna-Sernio, cuyo suave descenso llevará a los corredores hasta Lovero y Tovo Sant´Agata, tomando en esta última un desvío hacia la derecha para iniciar la terrible ascensión al Mortirolo por una vertiente inédita, con unas cifras globales de 11,4 km al 10,5 %. Se trata de una carretera muy estrecha y revirada, con multitud de curvas de herradura -> plano de la subida, especialmente en su primera mitad, y rampas durísimas, destacando un km al 14 % cerca del inicio y un tramo central de 3 km a más del 13 % de media. Sin embargo, lo zona más dura esta casi al final, cuando después de 800 m de suave bajada los corredores tendrán que afrontar 1 km al 16,6 %, con puntas del 22 %, entrando en las listas de km mas duros en competición y rampas máximas. Sin lugar a dudas, una subida brutal, en el “top-10″ de los puertos más duros y que a pesar de estar lejos de meta debería romper el grupo, incluso sin ataques, en un sálvese quién pueda a más de 60 km de la llegada.

Comparada con la vertiente tradicional, que parte de la localidad de Mazzo, la dureza global es parecida aunque con características diferentes, siendo más irregular al tener tanto más descansillos como tramos más duros. De todos modos, la comparación no es del todo justa ya que este perfil no llega hasta el verdadero puerto, el Passo di Foppa, sino sólo hasta el cruce con la propia carretera de Mazzo, en la cota 1.718 m y a 57 km de meta, dónde se girará hacia la izquierda para iniciar la bajada, con un primer tramo de 1,6 km antes de llegar a un nuevo cruce y continuar el complicado descenso (desde el km 3) hacia Grossio, una vertiente inédita en el Giro masculino pero utilizada el año pasado en el Giro Donne, también como bajada. La estrechez de la carretera, asi como su fuerte pendiente y constante curveo, obligará a los corredores a estar muy atentos para evitar problemas.

Una vez en Grossio, a 45 km del final de la etapa, se iniciará un largo falso llano ascendente en busca de Bormio, con 22 km al 2,3 % de media. Sin embargo, estas cifras son muy engañosas, ya que hay algunos tramos bastante más duros y que en otras carreras podrían incluso puntuar de 3ª, como el repecho justo a la salida de Grossio, con algo mas de 2 km al 5,5 %, y sobre todo el posterior a Le Prese, con 2 km a más del 7 %. El resultado de esta zona es impredecible, pudiendo haber reagrupamientos si las diferencias tras el Mortirolo son pequeñas y los de cabeza no se ponen de acuerdo en colaborar … o bien provocar el efecto contrario, que el grupo cabecero imponga su mayor fortaleza y aumente la distancia sobre sus perseguidores, “enterrando” las aspiraciones a la general de los favoritos que se hayan quedado cortados. En cualquier caso, lo que si hará seguro este falso llano es añadir mucho desgaste, pudiéndo notarse en la subida final.

Será en las mismas calles de Bormio, a poco más de 22 de meta, cuando de comienzo la interminable subida al Passo Stelvio (Stilfserjoch en austríaco), con 22,4 km al 6,9 % y más de 1500 m de desnivel, si bien de acuerdo a otras fuentes sería incluso más duro, con algo menos de longitud pero mayor pendiente media -> altimetria de APM / perfil de cyclingcols. Los primeros 3 km no tienen especial dificultad, pero a partir de ahí la ascensión se pone seria, situándose en torno al 7-8 % hasta casi la cima (a excepción de 3 descansillos en los que la pendiente baja al 4 %) y con zonas muy escénicas, repletas de curvas de herradura. Precisamente la parte final del puerto, una vez que se deje atrás el desvío al espectacular Pass Umbrail, frontera con Suiza, es el tramo más exigente (más allá de un km suelto al 10,5 % a mitad de subida), con los 3 últimos km a casi el 9 % de media y el añadido de la gran altitud, con la meta situada a 2.757 m -> imagen de la cima. En definitiva, una ascensión sin grandes rampas pero cuya longitud, constancia y altitud de la parte final puede hacer muchísimo daño, máxime teniendo en cuenta el gran esfuerzo previo que ya habrán realizado los corredores.

Cabe indicar que el Passo Stelvio/Stilfserjoch es el tercer puerto de montaña asfaltado más alto de Europa, sólo por detrás de los franceses Col de l´Iseran, con 2.770 m, y La Bonette, con 2.802 m, aunque este último gracias a un “lazo” final cuya carretera fue realizada expresamente para tener ese récord (el auténtico puerto está casi 100 m más abajo) … aunque como subida sin salida lo supera Sierra Nevada/Pico Veleta, además de la carretera del IRAM, si bien en el ciclismo profesional nunca se ha pasado de la cota 2.520 m. Donde si bate un record de altitud el Stelvio es como final de etapa en carreras europeas, aunque empatado consigo mismo.

El plano de la subida al Stelvio por Bormio

Globalmente, una etapa brutal, rivalizando con las más duras de la historia debido a su kilometraje, desnivel acumulado y coeficiente de los puertos, con una “pared” como el Mortirolo para romper desde lejos y el colosal Stelvio como guinda final (aunque no por su vertiente más mítica). Pero además hay que tener en cuenta el desgaste de los días anteriores, formando un dúo terrible con la etapa de Pampeago, y el de todo el Giro en general, llegando después de 3 semanas de carrera. Salvo que pase algo raro (como un “pacto de no agresión” o plante de los corredores), las diferencias en meta pueden ser enormes, con un final del Stelvio agonístico y la posibilidad de hundimientos en los últimos km, siendo a priori una etapa totalmente decisiva para la clasificación general, aunque dependerá también del resultado de la etapa previa.

Estrenado en el Giro de 1953, pasando Fausto Coppi en primer lugar por la cima, y con un total de 10 subidas (contando la de esta edición) -> historia en el Giro, este será el 4º final de etapa en el Stelvio, con los antecedentes de 1965, con victoria para Graziano Battistini; 1972, con triunfo para José Manuel Fuente, “el Tarangu”; y 1975, con victoria agridulce para Francisco Galdós, ya que era la etapa final de la carrera y aunque realizó múltiples ataques no pudo desbancar del liderato a Fausto Bertoglio, terminando 2º en la general.

Eso si, hay que aclarar que sólo en 1965 se llegó por la vertiente de Bormio … y en realidad no era lo previsto, ya que el final programado era la estación de Solda (desde el km 11,3), pero la nieve impidió que se pudiera bajar el Stelvio. De hecho, de las 10 ascensiones a este puerto, sólo 3 han sido por la vertiente de Bormio (1956, 65, 12), frente a las 7 de la vertiente de Prato allo Stelvio (1953, 61, 72, 75, 80, 94, 05), la más dura y escénica gracias a sus 23 km al 7,8 % y a la increíble sucesión de herraduras del tramo final. La última vez que se subió, en 2005, estaba muy lejos del final de la etapa pero aún así provocó el hundimiento de Basso, que hasta esa jornada iba 2º en la general. El ganador de la etapa fue Ivan Parra -> perfil / clasificación.

Volviendo a la etapa de este año, a pesar de su enorme dureza y aunque a la hora de la verdad puede acabar siendo espectacular, sobre todo si los corredores son valientes y hay ataques serios ya en el Mortirolo, a priori tanto su diseño como su colocación resultan bastante discutibles: hay varios rodeos extraños en la parte central y sobre todo mucha distancia entre los 2 últimos puertos, siendo un terreno demasiado favorable para el trabajo de un grupo frente a corredores en solitario. En cuanto a su colocación, siendo una jornada tan llamativa y con un final tan duro puede resultar perjudicial para las etapas de montaña previas, aumentando el conservadurismo al estar los corredores demasiado pendientes de esta jornada.

En el tema del recorrido concreto, si lo realmente importante era acabar en el Stelvio se podría haber llegado a Bormio a través del Passo di Gavia, menos rompedor que el Mortirolo pero completamente encadenado con la subida final. Para que la etapa no fuera demasiado corta bastaría con hacer un bucle inicial en torno a Caldés, pudiendo incluir en ese tramo la subida a Ronzone, 2/3 del Passo Mendola (hasta el km 6,5) u otro puerto más duro, como Forcella di Brez, aunque teniendo en cuenta la exigencia del resto de la etapa, con 95 km finales sin nada de llano, esto último quizás sería demasiado.

Recorrido alternativo manteniendo salida y llegada, con Ronzone (2), Tonale (1), Gavia (Es) y Stelvio (Es).

De todos modos, con ese final y siendo la última etapa de montaña seguiría condicionado negativamente el resto de etapas de montaña, por lo que creemos que sería más acertado terminar en una subida más blanda que el Stelvio, por ejemplo la clásica llegada en Aprica, haciendo que los corredores no pudieran especular en las jornadas previas y favoreciendo además los ataques lejanos en la propia etapa. Aparte, con esa llegada el estreno de la nueva vertiente del Mortirolo tendría todo el protagonismo, pudiéndose subir entero (12,9 km al 10,3 %),  además de añadir antes alguno de los grandes puertos cercanos, como Trivigno por Santa Cristina, para compensar la ausencia del Stelvio. Quedaría una jornada dura, aunque no tan exagerada como la original, y muy propicia para ver muchos km de batalla entre los favoritos.

Alternativa con final en Aprica, repitiendo los 100 km iniciales de la etapa original pero con Trivigno antes del Mortirolo* (esta dibujado por Mazzo, ya que en el tracks no sale la carretera de T.S.Agata, pero el perfil sería parecido).

En caso de querer mantener el Mortirolo y Stelvio juntos, al haber sido elegidos como la “etapa de los fans” mediante una votación en forma de eliminatorias  (aunque realizada de un modo muy dirigido, enfrentando puertos que poco o nada tenían que ver), creemos que la mejor opción habría sido adelantar la disputa de esta etapa, para que no condicionara de un modo negativo la carrera.

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21ª ETAPA (Domingo 27 Mayo):  MILANO – MILANO  (30,1 km)  (C.R.I.).  RutómetroÚltimos km

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Como es tradición en los últimos años, el Giro de Italia 2012 se despide con una contrarreloj individual, en este caso en la ciudad de Milan, con salida en la Piazza Castello y llegada en la Piazza del Duomo tras un recorrido completamente llano de 30,9 km por las calles milanesas.

El trazado, a excepción de una parte central de ida y vuelta al barrio de Gallaratese con largas rectas, es bastante complicado, con multitud de curvas que obligarán a los corredores a realizar muchos cambios de ritmo, por lo que a pesar de ser una contrarreloj muy llana no es del todo beneficiosa para los rodadores. De todos modos, a estas alturas de carrera, llegando después de toda la montaña, lo más probable es que no se produzcan muchas diferencias entre los favoritos, importando más las fuerzas que el hecho de ser un especialista contra el crono, por lo que salvo que la general esté muy apretada no deberían producirse grandes cambios en la clasificación.

La preciosa Piazza del Duomo de Milán, punto final del Giro 2012

El año pasado, en una contrarreloj de 26 km también en la ciudad de Milán (repitiendo el final en la Piazza Duomo aunque con un recorrido previo distinto), la victoria fue para David Millar, con los 8 de los 10 primeros de la general, excluyendo a Contador y Gadret, llegando en un intervalo de apenas 1’10”. En 2009 y 2010 fueron cronos todavía más cortas, de 14 y 15 km respectivamente, con triunfos para Ignatas Konovalovas y Gustav Larsson.

Es un modo atractivo de finalizar la carrera, pero teniendo en cuenta la escasez de C.R.I., con un total de apenas 39 km, y la gran dureza de la montaña hubiera sido más lógico hacer una contrarreloj más larga, forzando a los escaladores a ser más ofensivos en las etapas de montaña. De todos modos, creemos que la mejor opción hubiera sido programar otra contrarreloj larga en las 2 primeras semanas de carrera, pudiendo mantener esta última jornada tal cual. De esta manera quedaría una recorrido global mucho más equilibrado, dando oportunidades a corredores de diferentes características y haciendo que los primeros de la general tuvieran que demostrar ser los mejores globalmente en todos los terrenos, no sólo subiendo.

Como hemos dicho en anteriores análisis, la escasez de km contra el crono en las GV de los últimos años (a excepción del próximo Tour) nos parece un grave error, sobre todo cuando a la vez se está aumentando el nº y dureza de los finales en alto. Esto sólo provoca un mayor conservadurismo entre los corredores, perjudicando el espectáculo, además de hacer que la balanza quede demasiado inclinada a favor de los escaladores, premiando ser un especialista y no un corredor completo.

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GIRO DE ITALIA 2012

4 mayo, 2012 2 comentarios

Al igual que en el Giro de Italia 2011 y demás carreras de 3 semanas, hemos dividido el análisis en varias partes, para que no quede una entrada excesivamente larga y perjudique la búsqueda de información.

En esta primera parte: Introducción e historia, análisis general del recorrido y participación.

Las demás entradas sobre el Giro de Italia 2012:

  • Etapas reinas (análisis de Cortina d´Ampezzo y Stelvio, antes de la presentación oficial)
  • Previo (análisis general y enlaces a perfiles de etapas y puertos, en octubre 2011)

Por otro lado, ya podéis descargaros el nº 7 de la revista DLC, que incluye un Especial Giro, así como la Guía Giro de Javi Fuertes:

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Introducción


El sábado 5 de mayo llega uno de los momentos más esperados de la temporada para los aficionados al ciclismo, con el inicio de la 95ª edición del Giro de Italia, la primera de las tres grandes vueltas por etapas del calendario y la más espectacular y entretenida de ellas en los últimos años.

En esta  edición, la primera con Michele Acquarone como director de carrera en sustitución de Angelo Zomegnan, la prueba comenzará en Herning (Dinamarca) y terminará en Milán después de 3 semanas de durísimo recorrido, especialmente en su 2ª mitad, donde estará concentrada toda la alta montaña y destacando las etapas de Cortina d´Ampezzo (17ª), con Giau como puerto estrella; Alpe di Pampeago (19ª), con Manghen y doble paso por la ascensión final; y Passo Stelvio (20ª), estrenando una nueva vertiente del Mortirolo antes de la “Cima Coppi”; además de la contrarreloj final de 30 km en la capital lombarda.

Fausto Coppi durante la primera ascensión al Stelvio, en el Giro 1953 Foto de campionenews.com

HISTORIA

El origen de esta carrera data del año 1908, cuando La  Gazzetta dello Sport, en base a una idea del periodista Tullo Morgagni y en un intento por distanciarse de su principal competidor, Corriere della Sera, anunció en portada el 24 de agosto la celebración del primer Giro de Italia para mayo de 1909, adelántandose al diario “rival” que estaba a punta de lanzar una carrera por etapas del mismo estilo.

Esta primera edición, homenajeada en el Giro 2009 con motivo de su centenario, partió de la Plaza Loreto de Milán, finalizando en la misma ciudad tras ocho etapas con kilometrajes casi siempre superiores a los 200 kilómetros, si bien entre cada etapa había como mínimo 1 jornada de descanso. La general se estableció en base a una clasificación por puntos, con victoria final para Luigi Ganna. Cabe indicar que de los 127 corredores que iniciaron la carrera, 123 eran italianos, presentándose sólo 4 corredores extranjeros: todos  franceses e incluyendo a los ganadores del Tour Louis Trousselier (1905) y Lucien Petit Breton (1907, 08), aunque finalmente ninguno de ellos fue uno de los 49 ciclistas que consiguieron acabar la carrera.

Durante los años siguientes se mantuvo un nº de etapas similar, entre 8 y 12, y la clasificación general por puntos, incluyendo la edición de 1912 en que la carrera se disputó por equipos, hasta que en 1914, justo antes del parón de 4 años provocado por la 1ª Guerra Mundial, se adoptó definitivamente la clasificación por tiempos individuales. En la década de los 30 se produjeron 2 novedades muy importantes en la historia del Giro: el maillot rosa, el mismo color emblema del periódico organizador, como distintivo del líder a partir de 1931; y un aumento considerable en el nº de etapas hasta llegar a las 20 de 1935, una cifra que ya se mantendría más o menos estable hasta la actualidad, a excepción de los años en que la carrera no pudo disputarse debido a la 2ª Guerra Mundial, con un parón entre 1941 y 1945.

En su primera época el Giro fue una carrera bastante localista, tanto en participación como en resultados, pero a partir de los años 50 empezó a ganar protagonismo internacional, situándose prácticamente al nivel del Tour de Francia en la década de los 60 y primera mitad de los 70. Sin embargo a mediados de esa década empezó su declive, que terminaría dejando al Tour sólo “en cabeza” de las GV. Y parte de esa pérdida de importancia fue motivada por una considerable rebaja en la dureza de los recorridos. Afortunadamente eso cambió a finales de los 80, y si bien ya no ha vuelto a estar al nivel mediático del Tour (al menos internacionalmente, en Italia si) la carrera ha recuperado su dureza y prestigio.

Los primeros grandes dominadores del palmarés fueron Giovanni Brunero, con 3 victorias y otros 3 podios entre 1920 y 1927, y sobre todo Alfredo Binda, apodado “la Gioconda” y que obtuvo 5 victorias en la general (1925, 27, 28, 29, 33) además de 41 triunfos de etapa, una cifra sólo superada por las 42 victorias parciales de Mario Cipollini. El dominio de Binda en el Giro a finales de la década de los 20 fue tal que los organizadores le ofrecieron dinero en 1930 para que no participara en la carrera.

A continuación llegó el turno de Gino Bartali (1936, 37, 46) e “Il Campionissimo” Fausto Coppi (1940, 47, 49, 52, 53), probablemente los mejores corredores italianos de la historia (junto con Binda) y que si no hubiera sido por la 2ª Guerra Mundial habrían conseguido todavía más victorias y gestas de las que ya acumula su impresionante palmarés. La rivalidad deportiva entre ambos fue enorme, con el país entero dividido entre “Coppistas” y “Bartalistas”, si bien a nivel personal eran grandes amigos. En esta misma época hay que destacar también a Fiorenzo Magni, triple ganador de la prueba (1948, 1951, 1955).

Con 5 triunfos en la general, igualando a Binda y Coppi, está “el caníbal” Eddy  Merckx  (1968, 70, 72, 73, 74), que a finales de la década de los 60 principios de los 70 impuso su supremacía en el Giro, aunque la calidad de sus rivales, probablemente en la época de mayor esplendor de la prueba, hizo que estos no se fueran de vacío, destacando la perseverancia de Felice Gimondi, con 3 victorias (1967, 69, 76) y otros 6 podios, acabando en el “top-10″ durante la friolera de 12 años consecutivos. También con 3 victorias está “el tejón” Bernard Hinault (1980, 82, 85), siendo después de Merckx el corredor no italiano con mayor éxito en el Giro, aunque tampoco hay que desdeñar a Jacques Anquetil, con 2 victorias (1960, 64) y otros 4 podios.

En los últimos años el gran protagonista de la carrera ha sido Gilberto Simoni, retirado en 2010 con 2 victorias (2001, 03) y otros 5 podios en su haber, sin bajarse del “cajón” desde 1999 hasta 2006 salvo por su polémica expulsión en 2002 (positivo por cocaína del que después fue exculpado). Los otros corredores con 2 triunfos en lo que llevamos de siglo son Paolo Savoldelli (2002, 05) e Ivan Basso (2006, 10), aunque también sería de justicia incluir a Alberto Contador: ganador en 2008 y 2011, pero que fue desposeído de la última victoria debido a la  sanción por su positivo en el Tour de Francia 2010.

En cuanto a los corredores españoles, más allá de Contador sólo el gran Miguel Indurain, con doblete en 1992-1993, ha podido vencer en esta carrera, siendo además 3º en 1994, una edición memorable gracias sobre todo a la irrupción de Pantani y a la impresionante jornada de Aprica, posiblemente la mejor etapa de los últimos 20 años. Sin triunfos en la general pero con actuaciones muy destacadas hay que mencionar a Miguel Poblet, el pionero español en el Giro (y en muchas otras carreras), con 20 victorias de etapa entre 1956 y 1961; Jose Manuel Fuente “El Tarangu”, que mantuvo inolvidables duelos con Merckx y Gimondi, siendo 2º en 1972 y 5º en la espectacular edición de 1974 tras ganar 5 etapas y la clasificación de la montaña; y Francisco Galdós, 2º en 1975 y 3º en 1973. Más recientemente sobresale Abraham Olano, con podios en 1996 y 2001, en el primer caso llegando líder hasta la penúltima etapa.

El año pasado se produjo la mencionada victoria de Contador, que arrasó a sus rivales en la carretera hasta acabar imponiéndose con más de 6 minutos de ventaja sobre Michele Scarponi y Vincenzo Nibali, recayendo en el primero de ellos el triunfo oficial después de la sanción que anuló todos los resultados del corredor madrileño desde julio de 2010.

El podio de 2011: Contador, Scarponi y Nibali delante del Duomo de Milán. Foto © Sirotti.

RECORRIDOS

A nivel de recorridos, y como es lógico en una prueba con tantas ediciones disputadas, la carrera ha pasado por épocas muy diversas -> dossier recorridos históricos de las GV, pero a partir de los años 40 casi siempre ha tenido espacio para la alta montaña, con grandes puertos de paso que unidos al modo en que se corría entonces rompían completamente el pelotón a muchos km de meta, destacando en ese sentido jornadas como la de Pinerolo 1949 y Moena 1963, ambas por méritos propios entre las etapas más duras de la historia. A finales de los 60 y principios de los 70 empezaron a tomar protagonismo los finales en alto, ya fueran subidas sin salida, como Tre Cime di Lavaredo y el Blockhaus, o puertos de paso utilizados como llegada, como el Stelvio por Prato (estrenado varios años antes, en 1953), aunque sin pasar de los 2-3 por edición.

Sin embargo, terminando la década de los 70 el Giro entró en una “época oscura” en todo lo relativo a los recorridos, con la dureza muy rebajada y trazados que no beneficiaban los movimientos lejanos. Y lo cierto es que si se seguían incluyendo puertos duros pero en etapas muy “descafeinadas”, con pocas subidas importantes y mal encadenadas. Todo parece indicar que eran recorridos pensadas para el lucimiento de los mejores corredores italianos del momento, Saronni, Moser y Visentini, cuya fuerte no era precisamente la montaña. Esta situación dio un giro completo a finales de los 80, cuando los organizadores no sólo volvieron a recuperar los grandes encadenados de montaña, con especial protagonismo para las etapas con la Marmolada como puerto estrella, sino que sobre todo a partir de los años 90 dieron una vuelta de tuerca estrenando diversas ascensiones, entre ellas el mítico Mortirolo por Mazzo en 1991.

La famosa etapa de Aprica 1994, con el Stelvio y el Mortirolo aunque subidos por vertientes distintas a las que se harán este año.

Ya en los últimos años y salvo ediciones aisladas, el Giro se ha consolidado como la gran vuelta por etapas más llamativa a nivel de recorridos, algo también propiciado por los discutibles trazados del Tour de Francia. Y es que en el Giro, gracias a la enorme riqueza orográfica italiana y a unos organizadores atrevidos, todo es posible: algunos de los puertos más impresionantes de Europa, ya sean “muros” de durísimas rampas o subidas interminables, de hecho en la lista de los puertos más duros en carrera el dominio del Giro es abrumador; carreteras secundarias que estarían vetadas en otras pruebas por su estrechez o supuesta peligrosidad; pistas de tierra que recuperan un ciclismo épico; maratones de alta montaña que actualmente no se ven en ninguna otra carrera, etc.

Ahora bien, aunque esa actitud valiente y atrevida por parte de los organizadores es digna de alabanza, creemos que no siempre aciertan en los recorridos, ya que las virtudes han sido muy grandes … pero también los defectos (al menos en nuestra opinión), como el abuso de los finales en alto duros y la disminución exagerada de los km contra el crono, aunque con algunas excepciones. Esto ha dado lugar a recorridos tan atractivos como en ocasiones desequilibrados, dejando casi todos los años varias de las etapas más espectaculares de la temporada pero también la sensación de que puliéndolos un poco podrían haber sido todavía mejores, aparte de más justos y propicios para el lucimiento de todo tipo de corredores.

Analizando a partir de 2005, los bandazos han sido casi constantes de un año para otro, pasando de un Giro 2005 espectacular, con buenas cronos y montaña muy exigente y propicia para los ataques lejanos, incluyendo grandes puertos de paso y destacando el estreno de la Finestre ->vídeo Sestriere 2005 (últimos 45 km de la etapa), a un Giro 2006 todavía más duro … pero ya descompensado y abusando de llegadas en alto duras, aunque también había varias etapas muy bien diseñadas y que funcionaron a la perfección, como la jornada de Aprica. El trazado del Giro 2007 estaba un poco mas “controlado” e incluía muy buenas etapas de alta montaña, aunque con una estructura global discutible y muy poca contrarreloj. En la edición de 2008 la primera mitad era fantástica, pero luego se caía en un tríptico de “muros” finales (Pampeago-Marmolada-Coronés) que propiciaron mucho conservadurismo, si bien otras etapas resultaron muy entretenidas, como la jornada de Monte Pora.

En 2009, edición del centenario, hubo un recorrido bastante extraño, sin apenas grandes puertos de paso (excepto en la etapa reina de  Monte Petrano) y con las etapas decisivas en los Apeninos, aunque con una media montaña muy interesante y una espectacular contrarreloj de 60 km a mitad de la prueba. En 2010 la alta montaña regresó a lo grande, con etapas muy propicias para los ataques lejanos, si bien se echaba de menos una C.R.I. larga, siendo un trazado muy descompensado. En cualquier caso, gracias a una actitud muy ofensiva de los corredores y algunas circunstancias especiales, como la fuga-bidón camino de L´Aquila, la carrera acabó resultando muy entretenida, con varias etapas entre las mejores del año (Aprica, Montalcino, Asolo y Zoncolan). No obstante el desequilibrio en el recorrido se notó mucho en la clasificación, con los 4 primeros puestos copados por escaladores.

El trazado de 2011 fue muy polémico, llevando al límite las virtudes y defectos de la “era Zomegnan”: enorme dureza, con impresionantes etapas de alta montaña y también mucha media montaña; valentía, incluyendo puertos muy complicados logísticamente y varias etapas con “sterrato”; y un absoluto desequilibrio entre la montaña y el resto de terrenos, con una cantidad ridícula de km contra el crono y abusando de los finales en alto. Sin embargo, no fue este último aspecto el que generó más críticas, sino un supuesto exceso de peligrosidad y la desgraciada muerte de Weylandt -> Seguridad y protestas en el Giro, lo que unido a las opiniones que tildaban el recorrido de “inhumano” llevó a la cancelación de la subida que más expectactivas había generado, Monte Crostis, además de la sustitución de Zomegnan por Michele Acquarone como cabeza visible de cara a las siguientes ediciones.

Recorrido del Giro 2012


Los recorridos de las Grandes Vueltas (y no tan grandes) siempre han sido fuente de controversia entre aficionados, ciclistas, directores deportivos y periodistas. Y como hemos visto, el recorrido del Giro del año pasado fue un muy buen ejemplo de ello. Quizás para rebajar las fortísimas críticas (por parte del estamento ciclista y algunos medios de comunicación, que no de los aficionados) que hubo hacia ese recorrido, la nueva dirección del Giro de Italia optó por explicar el trazado de 2012 como uno “más humano y equilibrado”. Sin embargo, la cantidad de puertos duros que se suben en esta edición es muy similar a la del año pasado, y no faltan grandes colosos, teniendo una exigencia global parecida a la de 2011 … y muy superior al Tour de Francia y sobre todo a la Vuelta a España de este año -> comparativa de las GV 2012.

Los puertos con más de 120 de coficiente APM de esta edición.

Es cierto que hay más jornadas propicias para el sprint, que la media montaña pierde algo de presencia y que sólo 2 etapas superan los 220 km frente a las 4 del año pasado, además de haber reducido algo los traslados (sin tener en cuenta el inicial de Dinamarca a Italia). Pero la lista de puertos exigentes sigue siendo muy larga: Stelvio, Mortirolo, Pampeago (doble paso), Manghen, Duran, Giau, Valcava, etc; hay 8 etapas por encima de los 205 km, sólo una menos que en 2011; y los traslados entre etapas, pese a reducirse, continúan siendo importantes. Y más allá de estas consideraciones, hay algo que no ha cambiado prácticamente nada en el recorrido del Giro: frente a toda una serie de colosos y grandes etapas de montaña, escasez de contrarreloj, con menos de 40 km de crono individual.

El recorrido del Giro 2012 está claramente dividido en 2 mitades: desde el inicio hasta la 13ª etapa, donde predominan las jornadas llanas, quebradas y de media montaña; y desde la 14ª etapa hasta el final de la prueba, donde están concentradas la mayoría de las etapas a priori decisivas de la carrera y toda la alta montaña, incluyendo 4 llegadas en alto y la contrarreloj final de Milán.

La carrera comienza en la ciudad danesa de Herning, donde se disputará una contrarreloj inicial de 8,7 km. Los hombres más aptos se pondrán delante en la clasificación general, pero las diferencias serán escasas como para que se den muchas alegrías. Dos etapas llanas más en Dinamarca, una de ellas con trayecto cercano al mar del norte y peligro de abanicos, Herning 2ª, precederán al primer descanso, que reagrupa al pelotón en la ciudad de Verona para disputar la contrarreloj por equipos de esta edición: llana y sobre un trayecto de ida y vuelta, deparará alguna diferencia interesante pero en principio no será decisiva.

Después de una jornada llana intercalada se celebrará la etapa del sterrato, en ésta ocasión perdiendo protagonismo con respecto a anteriores ediciones, especialmente la de 2010. Aquel largo tramo de Montalcino no se repetirá. Será sustituido por la corta y muy empinada subida a Capella, en la quebradísima 6ª etapa con final en Porto san Epildio, pero muy lejos de la línea de meta. Más allá de esa jornada y las cronos previas, el primer test importante para los líderes llegará con las etapas de Rocca di Cambio 7ª, con una subida final larga aunque muy tendida, y sobre todo en la 8ª, con final en Lago Laceno tras superar la dura ascensión al Colle Molella: 3 km centrales al 10 %.

La 8ª etapa, muy larga y con final en Lago Laceno tras superar el Colle Molella.

A partir de este momento se alternarán las etapas llanas (9ª, 11ª y 13ª) con jornadas más complicadas: el final en “doble muro en Asisi (10ª) y la etapa de media montaña de Sestri Levante (12ª), corta pero con un trazado exigente que la hace muy imprevisible, con Villa Tassani como último puerto a 11 km de meta. Acierta desde nuestro punto de vista el organizador: salvo en las primeras jornadas, no se verán 2 etapas llanas seguidas, y si las hay, serán con trampas finales que den espectáculo o imposibiliten el sprint. Los amantes de las distintas disciplinas del ciclismo tendrán dónde disfrutar, con terreno para que casi todo tipo de corredores puedan lucirse: clasicómanos, especialistas en fugas, sprinters, escaladores, etc. Ahora bien, este tipo de trazado, en general sin mucha dureza pero variado, terminará en la etapa 14ª, donde comienza la segunda parte del recorrido y la alta montaña.

La primera etapa de alta montaña, con final en Cervinia y paso previo por el Col de Joux.

Una jornada con dos puertos largos y duros, Cervinia y Joux (aunque salvo tramos aislados sin una pendiente muy elevada), y donde los líderes tendrán que quitarse las caretas y luchar por las primeras posiciones de la etapa. Lo mismo ocurrirá al dia siguiente, camino de Lecco-Pian dei Ressinelli (15ª), si bien esta etapa podría ser más peligrosa, con la inclusión de un “puertaco” como Valcava y 100 km finales sin apenas llano, con la meta situada tras la dura ascensión a Resinelli, pudiendo deparar sorpresas. Tras el segundo descanso vuelven las etapas alternas: una sin mucha dureza global con llegada en Falzes, aunque con un final complicado, seguida de una etapa interesante … en este caso algo más que interesante, con llegada en Cortina d´Ampezzo tras un recorrido espectacular.

La primera jornada dolomítica, con Duran, Staulanza y Giau completamente encadenados.

Con las categorías de todos los puertos degradadas (Valparola y Staulanza son puertos de 1ª categoría, Duran ronda los 260 puntos APM y Giau los supera) estamos ante uno de los tappones dolomíticos de está edición, con un gran desnivel acumulado, alrededor de los 4500 metros, y con el coloso Giau a 18 km de meta, siendo una jornada muy propicia para que la carrera se rompa desde lejos y se vean bonitas persecuciones hasta meta. Al día siguiente etapa de recuperación, con llegada en Vedelago tras poco más de 120 km relativamente llanos, antes de afrontar el gran trío de etapas decisivas del Giro 2012: Pampeago, Stelvio y contrarreloj de Milán.

La durísima etapa de Pampeago, con doble paso por esta ascensión y el colosal Manghen.

La primera de estas etapas llevará a los corredores hasta la estación de Alpe di Pampeago, con un durísimo recorrido que en los 100 km finales incluye, entre otros puertos, el impresionante Manghen, con más de 1600 m de desnivel, y un primer paso por la “pared” de Pampeago pero hasta una cota superior a la de la llegada, con 3 km  inéditos y una cifras totales de 10,5 km al 9,7 %. Al día siguiente, final en la “Cima Coppi” de esta edición, el Passo Stelvio: uno de los puertos más famosos de Italia, aunque en esta ocasión no se afrontará por su cara más mítica sino por la vertiente de Bormio, y precedido por el estreno de una nueva y terrible vertiente del Mortirolo, por Tovo S. Agata, con 11,4 km al 10,5 % y rampas de hasta el 22 %, siendo muy irregular pero todavía más rompedora que la clásica de Mazzo.

El penúltimo día de carrera la etapa reina, con casi 6000 m de desnivel y final en el Stelvio.

Difícil distinguir qué etapa es más dura de las dos, ya que si bien la jornada de Pampeago tiene 130 km finales muy exigentes, sin apenas llano y con multitud de km por encima del 10 %, la etapa del Stelvio acumula nada menos que 5900 m de desnivel, con 2 puertos finales colosales: una por la exigencia de sus rampas y otro por su gran longitud y elevación, siendo la llegada a mayor altitud en la historia del ciclismo europeo (junto con los anteriores finales en el propio Stelvio, en 1972 y 1975). En cualquier caso, no cabe duda de que ambas forman un “combo” brutal, igualando o incluso superando a las 2 últimas etapas de montaña del Giro 1996: Pordoi (con Manghen y Fedaia) + Aprica (con Gavia y Mortirolo), la combinación más dura que se había visto hasta ahora. Para acabar el Giro y el trío de etapas decisivas, una contrarreloj individual el último día de la carrera. Poco más de 30 kms completamente llanos por las calles de Milán, donde si la montaña previa no lo ha hecho ya terminará de decidirse la clasificación general, aunque al llegar tan tarde no es probable que se marquen grandes diferencias.

En definitiva, como decíamos al principio, se presenta un Giro muy duro y llamativo, con grandes etapas de montaña en la última semana pero que sigue insistiendo en algunos defectos de años anteriores (al menos en nuestra opinión), como el abuso de las llegadas en alto y la escasez de contrarreloj, estando muy desequilibrado. Bien es cierto que en esta edición se ha buscado al menos un etapón de alta montaña sin final en alto, Cortina d´Ampezzo, y otro donde el último puerto no es el más duro del día, aunque sigue siendo muy exigente, Alpe di Pampeago. Pero el principal problema para ver un amplio abanico de corredores con opción al triunfo es la falta de kilómetros de crono individual que limiten la gran ventaja que tienen los escaladores. Este año se han añadido los casi 9 km llanos del prólogo inicial, pero la escasa longitud de la única crono individual larga hace que el total sea de apenas 39 km de C.R.I. Una cifra muy insuficiente, máxime teniendo en cuenta la dureza de la montaña.

La evolución de los km contra el crono desde 1979, con las 3 últimas ediciones batiendo records negativos de C.R.I. Click para ver las cifras detalladas por año.

Sin necesidad de cambiar salidas ni llegadas, se podría haber programado la etapa inicial como contrarreloj por equipos y la de Verona como individual, ganando así una segunda C.R.I. que sin ser demasiado larga si equilibraría algo la carrera, además de forzar a los escaladores a ser más ofensivos desde la primera semana. Otra opción sería adelantar la C.R.I. de Milán una semana, colocándola antes de las 3 etapas de alta montaña más duras. Eso conllevaría un final de carrera en el Stelvio, lo que puede parecer muy exagerado pero ya se hizo en 1975. Por otro lado, habría una solución más sencilla: alargar la distancia de las cronos manteniéndolas en la misma jornada. En cualquier caso, está claro que si los organizadores han programado tan poca contrarreloj es porque lo prefieren así. Y están en su derecho … pero no deberían intentar engañar a la gente vendiendo que es un “recorrido equilibrado y con oportunidades para todo tipo de corredores”, ya que al menos en lo que se refiere a la general es falso.

En cuanto a los finales en alto, habrá 7 llegadas en la cima de un puerto o repecho duro (aunque en realidad una de ellas, Lago Laceno, estará situada tras 4 km de llano final), que si bien son menos que en 2011 siguen siendo una cifra excesiva, sobre todo teniendo en cuenta que 3 de ellos son puertos de categoría especial, y 2 son justo en las 2 últimas etapas de montaña: Pampeago y Stelvio. Esto puede provocar que la carrera vaya poco menos que bloqueada hasta el último fin de semana  de carrera, con los corredores más pendientes de reservar fuerzas que de atacar, lo cual restaría brillantez al resto de la prueba.

No obstante y pese a estas pegas, terreno hay para ver una carrera excepcional si los corredores se muestran combativos, con varias etapas propicias para que haya un gran espectáculo y donde algunos de los mejores ciclistas del momento pueden deparar jornadas memorables. Solo hace falta que a la hora de la verdad los corredores muestren una actitud valiente y ambiciosa. Esta es sin duda una carrera propicia para ello, como lo demuestra la espectacular etapa reina del año pasado -> vídeo Gardeccia 2011 (últimos 70 km).

En cualquier caso, no podemos sino felicitar y agradecer a los organizadores por la estupenda información ofrecida en la página web de la Gazzetta, así como en la extensa guía oficial (archivo PDF de 46 megas), en ambos casos con detallados perfiles y mapas, tanto de las etapas completas como de los puertos (aunque en el caso de la guía salen borrosos). Ójala otras carreras y organizadores siguieran el ejemplo que da RCS en este tema. Además, se podrá ver la carrera online a través de su web. Una magnífica noticia, sobre todo teniendo en cuenta que este año no habrá retransmisión en abierto en España a nivel nacional, aunque si en el País Vasco, en la televisión autonómica ETB1 (también se podrá ver online en eitb.com). Habrá resúmenes de las etapas en Marca TV, aunque según su programación no todos los días.

Sin embargo, el modo en que están catalogados los puertos resulta muy discutible, si bien, al contrario que en la mayoría de carreras, no están inflados de categoría sino rebajados, algo provocado en parte al no existir la categoría Especial en el Giro (salvo casos muy excepcionales y la Cima Coppi). De todos modos, el mayor problema es que no mantienen el mismo baremo para juzgar todas las subidas, ni siquiera dentro de una misma etapa, dejando sin puntuar puertos que son claramente más duros que otros que si están marcados como tales. En cuanto al tema de las bonificaciones, en meta serán de 20, 12 y 8 segundos y se darán en todas las etapas en línea excepto en las jornadas de alta montaña: 14ª, 15ª, 17ª, 19ª y 20ª. Algo muy extraño, ya que de acuerdo a las normas de la UCI deberían existir en todas las etapas (salvo en las cronos) o en ninguna, sin poder elegir ponerlas en unas etapas sí y en otras no.

Por otro lado, el maillot de la montaña pasa del tradicional color verde al color azul de su patrocinador, Banca Mediolanum, echando por tierra los casi 40 años de historia de esta prenda en el Giro de Italia, desde su implantación en 1974 (coincidiendo con la 4ª victoria de Fuente en esta clasificación). En anteriores ocasiones nos hemos mostrado muy críticos con la Vuelta a España por cambiar constantemente el color de los maillots por motivos económicos. Lamentablemente, parece que el Giro en este tema está siguiendo el mismo camino, ya que hace 2 años también cambió la tradicional maglia ciclamino de la regularidad por un maillot rojo.

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Participación


Este año las invitaciones entregadas por RCS para sus carreras han suscitado una fuerte polémica, ya que el Acqua & Sapone de Di Luca, Garzelli y Betancur ha quedado fuera del Giro, entrando en su lugar el NetApp alemán, junto a los tres equipos italianos Continentales Pro fijos: Farnese Vini, Colnago y Androni, que  junto a los 18 equipos Pro Tour completan un total de 22 equipos participantes.

Gran parte de la polémica de las invitaciones tiene su origen en las críticas al respecto de la seguridad que recibió la carrera el año pasado, alegando como uno de los problemas el mayor número de corredores en el pelotón, de forma injusta y parcial según nuestro punto de vista. De esta forma, de los 23 equipos que tomaron la salida los dos últimos años, se ha vuelto a los 22, para un total de 198 corredores. Y, lógicamente, la decisión ha conllevado el descarte de un equipo para el Giro, en este caso el A&S, amén de una política de “compensación” de las invitaciones para las carreras de RCS, donde Farnese y Colnago han recibido el mejor trato, siendo invitados a todo, y otros equipos como Androni, el mejor Continental Profesional de los últimos años, sólo podrá correr Giro y Lombardía dentro del calendario RCS. Por tanto cabe pensar que han primado otros aspectos, principalmente económicos, antes que el deportivo.

En cualquier caso, hay otro tipo de acciones que se pueden llevar a cabo y podrían resultar beneficiosas en ambos aspectos, tanto en el número de equipos invitados como en el tema de la seguridad, y es la reducción de ciclistas por equipo y por tanto el aumento de equipos participantes. Sobre este tema realizamos hace un año una encuesta-debate en el blog -> ¿Cuantós corredores por equipo?.

Volviendo a la participación de este año, como es lógico Italia contará con el mayor número de ciclistas en el Giro, alcanzando un total de 57. España está situada segunda en este ranking, con 19, a la que sigue Bélgica con 15 corredores.

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FAVORITOS

Michele Scarponi (Lampre)

Michele es el campeón vigente tras la anulación de resultados de Contador, lleva dos años entre los mejores del Giro (4º en 2010 y ganador de la etapa de Aprica) y este año volverá a ser un favorito claro al triunfo. Además en esta ocasión compondrá una interesante dupla junto a su compañero de equipo Cunego. Su inicio de temporada ha sido más suave que otros años, posiblemente reservándose para la terrorífica última semana del Giro.

Ivan Basso (Liquigas)

Su nivel en el pasado Tour y sobre todo el mostrado en lo que llevamos de año no son muy esperanzadores para el varesino. Sin embargo en Trentino y Romandía ya comenzó a dejarse ver, y es un corredor muy meticuloso en su preparación al que no conviene infravalorar. Además su equipo se presenta como uno de los más potentes de la prueba, a pesar de la ausencia de Nibali, que ha optado finalmente por correr el Tour. En caso de que Ivan se alzara con la victoria habría que remontarse hasta Hinault para encontrar a un triple vencedor del Giro, después de sus triunfos en 2006 y 2010.

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Roman Kreuziger (Astaná)

La eterna promesa checa se enfrenta a un importante test en el que deberá demostrar su valía para las grandes rondas por etapas, tras su 8º puesto en el Tour y su 5º puesto en el pasado Giro, así como una actitud menos anónima y más atrevida  que le permita aspirar a lo más alto. Este año lleva en forma desde principios de Marzo, rindiendo a buen nivel en Strade Bianche, Tirreno-Adriático, Trentino y Romandía.

Joaquim Rodríguez (Katusha)

La principal baza española para la carrera vuelve al Giro (4º en 2011 tras la sanción a Contador) sin haber escatimado esfuerzos previos y sin renunciar a carreras como las clásicas de las Árdenas, País Vasco y Tirreno-Adriático, donde acabó “mojando” en todas ellas. Puede ofrecer algunas dudas en la alta montaña, pero tendrá muchas etapas aptas para sus características y su forma ha ido “in crescendo” hasta el momento.

Frank Schleck (Radioshack)

A última hora se ha apuntado a la fiesta el mayor de los hermanos Schleck, podio el año pasado en el Tour y uno de los hombres más fuertes cuesta arriba del panorama actual de vueltómanos. Su preparación no ha sido la más idónea y ofrece muchas dudas, pero si realmente va a más desde las Ardenas, donde estuvo a un nivel discreto, y va a correr el Giro con intención, no cabe duda de que será un hombre a tener muy en cuenta.

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Damiano Cunego (Lampre)

Ha llovido mucho desde la victoria del veronese en el Giro 2004. Sin embargo su pasado Tour, donde finalizó 6º, invita al optimismo. Y aunque no asuma el rol de líder del equipo, posiblemente tenga mucha presencia en carrera. Además, enmarcado en una situación en la que esté libre de presión, podrá moverse más libremente.

John Gadret (AG2r)

El escalador francés fue la sorpresa del pasado Giro, donde terminó 4º (podio sin Contador) y fue el único de los primeros de la general en ganar etapa sin contar al pinteño. Este año ha estado muy discreto allá donde ha participado … pero también fue así el año pasado y luego rindió a muy buen nivel en el Giro.

José Rujano (Androni)

Del venezolano sabemos a ciencia cierta que es uno de los mejores escaladores que tomarán la salida en el Giro, destacando sus actuaciones en esta misma carrera en 2005 (3º y 1 etapa) y 2011 (6º y 2 etapas). Pero debe demostrar que puede con la general, no perdiendo tiempo en alguna etapa de la primera mitad de la carrera, su talón de Aquiles.

Domenico Pozzovivo (Colnago)

Aunque no ha podido refrendar todo lo que apuntó en su prometedor Giro 2008, las dotes para la escalada de Pozzovivo escapan a toda duda. Y si lo mostrado en el Giro del Trentino, donde venció con brillantez, se traslada a la “corsa rosa” será una de las ruedas a vigilar.

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Emanuele Sella (Androni)

El corredor que dominara la montaña en el Giro hace cuatro años, incluyendo 3 victorias de etapa, formará junto a Rujano un poderoso dúo que puede ser uno de los principales animadores de la carrera.

Mikel Nieve (Euskaltel)

El navarro vuelve al Giro dispuesto a repetir o incluso mejorar su gran actuación del año pasado, donde obtuvo una espectacular victoria en la etapa reina y terminó 10º en la general, llegando esta vez como líder absoluto del Euskaltel.

Rigoberto Urán (Sky)

El a priori señalado para llevar los galones en Sky es este polivalente corredor colombiano, que deberá demostrar de una vez por todas que puede rendir a buen en una gran vuelta.

Ryder Hesjedal (Garmin)

El canadiense ya sabe lo que es quedar entre los mejores de una gran vuelta, con un 7º puesto en el Tour 2010. Quizá la alta montaña de este Giro sea excesiva para él, pero no es descartable una buena actuación por su parte, aprovechando otro tipo de terrenos.

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Al tratarse de una carrera tan abierta, sin a priori un dominador claro, muchos corredores pueden dar la campanada y hacer una gran general, sorpresas que siempre se han dado en el Giro. Por ello destacamos otros nombres que pueden adquirir bastante protagonismo.

Habrá que tener muy en cuenta el equipo Movistar, que no contará con un líder claro, pero sí con una serie de buenos escaladores como Intxausti, reciente vencedor de la Vuelta a Asturias, y Pardilla, y todoterrenos como Bruseghin y Rui Costa, este último en un gran momento de forma. El líder de BMC será el veterano Pinotti, 9º en 2010 y que aunque en la montaña sufra es probable que se le vea delante en la general. En Sky acompañará a Urán el sorprendente Henao, que viene de hacer un buen mes de Abril. El líder del Omega Pharma será Cataldo, que querrá reivindicarse de una vez por todas en la carrera de casa. Por parte francesa, además de Gadret, habrá que tener en cuenta a su compañero Dupont, 11ª el año pasado, y al incombustible Casar (FDJ). Aparte de otros corredores que en principio serán segundas o terceras bazas de sus equipos, pero que pueden tener una buena actuación como son Dani Moreno (Katusha), Ulissi (Lampre), Vandevelde (Garmin-Barracuda) y Serpa (Androni), entre otros.

Además, habrá una serie de corredores que pueden ser protagonistas de una forma u otra en esta edición del Giro, entre los que cabe destacar a Ballan, el mejor BMC en la temporada de clásicas y podio en Flandes y Roubaix; Felline, reciente ganador del Appennino; Gasparotto, en el mejor momento de su carrera tras ganar Amstel y ser 3º en Lieja; Tiralongo, siempre presente en las carreras italianas; Szmyd, que viene de hacer 3º en Trentino y Capecchi, gregarios de Basso en Liquigas; Tschopp, el buen cazaetapas suizo; Pozzato, que este año en Farnese ha recuperado su mejor nivel; Visconti, el campeón italiano, así como los combativos Vacansoleil Carrara y De Gendt.

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SPRINTERS

El Giro contará con una buena nómina de velocistas, encabezada por el vigente campeón del mundo y dominador de la especialidad, Mark Cavendish (Sky), que además vendrá escoltado por lanzadores de lujo de la categoría de Eisel y Thomas.

Cavendish, con el maillot de campeón del Mundo, acompañado por Eisel. Foto de skysports.com

Sus principales rivales para darle réplica serán presumiblemente el americano Tyler Farrar (Garmin); el campeón del mundo en 2010, Thor Hushovd, que aunque no lleva una buena temporada puede ser un rival muy duro en los sprints, especialmente en grupos reducidos; el vencedor de Sanremo y excompañero de Cavendish, Matthew Goss; la opción italiana, el Colnago Sasha Modolo; así como otros velocistas como Theo Bos y Renshaw (Rabobank), Juanjo Haedo (Saxo Bank), Roman Feillu (Vacansoleil), Arnaud Demare (FDJ), además de otra gente muy rápida que puede aprovechar los finales sinuosos para sorprender a los sprinters puros, como Daniele Bennati (Radioshack) y nuestra principal baza española en las llegadas: el cántabro Fran Ventoso (Movistar), que ya el año pasado fue el vencedor de una etapa.

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