GIRO DE ITALIA 2019 – Recorrido

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Las demás entradas sobre el Giro de Italia 2019:

  • Previo (un pequeño análisis del recorrido tras la presentación, a finales de 2018).
  • Historia (evolución de la prueba, grandes dominadores, recorridos, puertos míticos, últimas ediciones).
  • 3ª semana (un análisis detallado de las etapas 16ª a 21ª, tras el último descanso)

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Como decíamos en el artículo previo, se cumple la 102ª edición de la prueba, con salida desde Bologna, capital de la región de Emilia Romagna, el sábado 11 de mayo y llegada en Verona, perteneciente al Veneto, el domingo 2 de junio, para un total de 21 etapas y 3579 km a recorrer, destacando la presencia de 3 cronos individuales, aunque sólo suman 60 km, y 4 etapas de alta montaña, todas en la 2ª mitad de la prueba: Ceresole Reale, con el estreno del precioso Nivolet hasta Lago Serrú; Courmayeur, con 6 puertos en solo 130 km, destacando San Carlo; la etapa reina de Ponte di Legno, con 226 km y 5500 m de desnivel, incluyendo los míticos Gavia y Mortirolo; y Monte Avena, con 4 puertos, entre ellos el colosal Manghen, antes de la subida final. Habrá además 7 etapas media montaña (Anterselva y San Martino di Castrozza acabando en alto), 2 jornadas quebradas y 5 llanas, en un recorrido que va de menos a más.

Vídeo presentación  /  Libro de ruta (PDF 76 MB)

El perfil general, con la montaña concentrada en la 2ª mitad de la carrera

PRIMERA SEMANA

De este modo, la prueba comienza con una contrarreloj de 8 km en la mencionada Bologna, uniendo la zona centro y el Santuario de San Luca, subida corta pero de rampas duras, con 2 km al 10%, y clásico final del Giro de Emilia, con victoria en 2018 para De Marchi, mientras que en el Giro de Italia ha sido llegada en 3 ocasiones, con una cronoescalada en 1956, imponiéndose Gaul, y etapas en línea en 1984 y 2009, con triunfos para Argentin y Gerrans. En resumen, una CRI para corredores explosivos y donde los favoritos que hayan llegado cortos de forma pueden perder un tiempo precioso. Al día siguiente, etapa de 205 km entre Bologna y Fucecchio, en la región de La Toscana, atravesando los Apeninos con un perfil quebrado que incluye 4 ascensiones, aunque solo puntúan las 2 últimas: Montalbano, con un tramo de 4 km al 8%, y San Baronto, más tendido y coronándose a 26 km de meta, en una jornada con opciones tanto para los aventureros como para velocistas completos. En la 3ª etapa se rendirá homenaje a Leonardo da Vinci, genio del Renaciminto del que se cumple el 500º aniversario de su muerte, con 220 km entre su localidad natal y Orbetello, junto al mar Tirreno, con un recorrido que si bien no es del todo llano tampoco incluye grandes dificultades orográficas, siendo favorable para los sprinters, aunque ojo a los km finales, muy expuestos al viento, con un largo puente y un peligroso “zig-zag” antes de meta.

La CRI inaugural en Bologna, con final en el Santuario de San Luca

La 4ª jornada vuelve a destacar por su longitud, 235 km, en este caso uniendo Orbetello con Frascati, en las cercanías de Roma, teniendo un recorrido ondulado, que si bien no incluye subidas duras, con sólo una ascensión puntuable, puede hacer daño si hay buen ritmo, acabando la etapa con un repecho final de 2 km al 4-5%, siendo un día para fondistas y con opciones para la fuga si ningún equipo quiere asumir responsabilidades. En contraposición, la 5ª etapa es de las más cortas, con 140 km entre Frascati y Terracina, población costera al sur del Lazio, teniendo un inicio complicado, con las subidas a Rocca di Pruna y Rocca di Papa, extrañamente no puntuadas, pero que tras su descenso y salvo por la cota de Sezze se vuelve muy llana, incluído un peligroso circuito final de 9 km con varias curvas de 90º, siendo favorable para los sprinters, que en la etapa del 2000, ya impusieron su ley, con triunfo para Quaranta. El día siguiente aumenta la dureza, con 238 km entre las localidades de Cassino y San Giovanni Rotondo, ya en las cercanías del Adriático, cruzando los Apeninos de oeste a este con varias subidas tendidas, para tras una zona llana al paso por Foggia encarar la subida a Coppa Casarinelle, que tiene 11,5 km al 4,8% de media antes del falso llano de la cima, coronándose a 18 km de meta, habiendo después un repecho, de 2,5 km al 6%, a unos 11 km de la llegada, que pica hacia ligeramente hacia arriba.

La 6ª jornada, con 240 km y un puerto de 2ª cerca de la meta en San Giovanni Rotondo

En la 7ª etapa continúa la media montaña, con 185 km entre Vasto y L’Aquila, en los Abruzos, 10 años después del terremoto de 2009, en el que murieron más de 300 personas. La parte inicial de etapa, junto al mar Adriático, es muy llana, pero tras el paso por Ortona la ruta gira hacia el interior, con varias cotas no puntuadas entre las que destaca Chieti, final habitual en la Tirreno-Adriático aunque por otra vertiente. Tras su descenso, nuevo tramo llano hasta Popoli, inicio de la subida a Capo di Valle (Le Svolte di Popoli), con 8 km a más del 6%, incluyendo un tramo central de 2,2 km al 9%, y coronándose a 46 km de meta, dando paso a una zona amesetada en busca de Barisciano, cuyo descenso termina en las cercanías de L’Aquila, restando la subida a Torrione, con 1,5 km iniciales al 7,3%, y el repecho final, con un km al 7,6% -> últimos 10 km / mapa, siendo propicio para los “up-hill finishers”. Respecto a los antecedentes, sin contar este año ha habido 9 finales en L’Aquila, el último en 2010, con 55 km finales casi idénticos pero una ruta previa más exigente, con el duro encadenado de Rionero SanniticoRoccaraso y una distancia de 262 km. El resultado, una enorme fuga-bidón, con triunfo de Petrov y liderato Porte, colocándose 2º Arroyo -> clasificación / vídeo, que días más tarde se haría con la maglia, perdiéndola en la jornada del Mortirolo tras el ataque de los Liquigas.

La jornada de L’Aquila (7ª), con un recorrido de media montaña en los Abruzzos

Al día siguiente, la etapa más larga, rozando los 240 km entre las localidades costeras de Tortoreto Lido y Pesaro, con una 1ª parte de la ruta muy llana, circulando junto al Adriático, pero con la 2ª mitad rompepiernas, incluyendo 3 subidas puntuables y múltiples repechos, coronando el último, Monte San Bartolo, a 6 km de meta, dando paso a un descenso muy técnico, con múltiples “tornanti”, que acaba a 2,5 km de la llegada -> perfil del final. Una jornada imprevisible, pudiendo resolverse tanto con una escapada como con un sprint reducido en el pelotón. Y como cierre de la 1ª semana, una etapa clave: crono individual de 35 km entre Riccione y San Marino, con los primeros 2/3 de la ruta llanos, aunque con ligera tendencia ascendente, sobre todo a partir de la mitad de la crono, y los últimos 12 km de irregular subida hasta San Marino, alternando zonas duras, con varios tramos de 500 m al 8-9%, y descansillos e incluso 2 pequeñas bajadas, terminando con 2,2 km al 6,5%. Una CRI para corredores completos, capaces de rodar a 50 km/h en el llano y de subir luego a buen ritmo, teniendo que saber gestionar las fuerzas para no hundirse en la parte final. No obstante, aunque puede haber grandes diferencias, siendo la crono larga de esta edición se echa de menos una distancia superior, rondando los 45 km.

La CRI de San Marino (9ª), con los primeros 2/3 llanos y final en subida

Sobre los antecedentes de San Marino, hasta finales del pasado siglo era un clásico del Giro, acogiendo 12 llegadas entre los años 1951 y 1998, realizándose 8 de ellas en forma de contrarreloj: la 1ª en 1951, con 24 km y triunfo de Giancarlo Astrua, y la última en 1997, con 18 km, ganando la etapa y haciéndose con el liderato Pavel Tonkov, que para la distancia que era abrió bastantes diferencias, con el 8º a más de un minuto -> clasificación. Respecto a las cronos largas de las últimas ediciones, la de CRI de Rovereto 2018 tenía también 34 km, si bien era más llana y estaba al inicio de la 3ª semana, imponiéndose Dennis y con Yates manteniendo el rosa, aunque lo perdería días más tarde en la etapa Finestre. Más similar a la de este año por perfil y colocación sería Montefalco 2017, si bien rondaba los 40 km, logrando la victoria y el liderato Dumoulin, a la postre vencedor de la carrera.

SEGUNDA SEMANA

Después del descanso, la prueba se reanuda con 2 etapas llanas seguidas: la 1ª entre Ravena y Modena, en la Emilia Romagna, siendo la mayor dificultad el paso por varias localidades, con estrechamientos, rotondas y demás, para ya en Modena tener una recta de meta de 2 km, con un tramo de pavé urbano de 450 m en buenas condiciones; y la 2ª entre Carpi y Novi Ligure, siendo lo más reseñable la distancia, 221 km, y un final que pica ligeramente hacia arriba, lo que no quita para que vuelva a ser un día totalmente favorable para los sprinters. Y deberían aprovecharlo, ya que a partir de aquí es turno para la montaña, con una etapa de 158 km entre Cuneo y Pinerolo, en la región del Piemonte, incluyendo las subidas no puntuadas a Rosanna y Paesana antes de un primer paso por meta y el muro de San Maurizio, realizando un bucle final con el inédito Montoso, que con casi 9 km al 9,5% puede destrozar el grupo, aunque tras su peligroso descenso habrá unos 20 km llanos de regreso a Pinerolo, con un nuevo paso por San Maurizio, con 500 m al 13% y puntas del 20%, estando además adoquinado, justo antes de meta, en una jornada que puede ser espectacular si los favoritos se implican … o decepcionante si prefieren guardar fuerzas para días siguientes, como ocurrió en Pinerolo 2016 -> vídeo, también con S.Maurizio pero con Pramartino como puerto previo, ganado Trentin. Por otro lado, aunque la etapa se vende como homenaje a Coppi y la mítica Cuneo-Pinerolo del Giro de 1949, lo cierto es que el recorrido intermedio no se parece en nada, ni en la distancia, 254 km, ni en los puertos.

La jornada de Pinerolo (12ª), destacando Montoso, el primer gran puerto de este Giro

En la jornada siguiente, con 196 km entre Pinerolo y Lago Serrú, en pleno Nivolet, llega el primer final en alto de esta edición (sin contar las cronos), teniendo además un recorrido previo muy exigente, incluyendo de salida Cumiana, no puntuado, y el Colle de Lys por su vertiente sur, con casi 1000 m de desnivel y que sólo se había utilizado como bajada. Tras su largo e irregular descenso y el paso por Lanzo Torinese habrá una zona de repechos hasta llegar a Cuorgné, inicio de la inédita subida a Pian del Lupo, que tiene 9,4 km finales al 8,7%, pudiendo seleccionar bastante el grupo. Una vez coronado, descenso muy técnico hacia Pont Canavese, donde el terreno empieza a picar hacia arriba en busca del espectacular Colle del Nivolet -> galería de fotos, si bien no se llegará hasta la cima, terminando en cota 2250 m, junto al Lago Serrú, lo que no quita para que sea una subida muy exigente, con un tramo de 3 km a casi el 9% antes de Ceresole Reale, yendo por la ctra. antigua para evitar el túnel, y los últimos 5 km al 9,2% de media, para unas cifras oficiales de 20,3 km a casi el 6%, aunque no han contado el tramo previo a Noasca. En definitiva, una etapa tan dura, con más de 4500 m de desnivel, como novedosa, estrenando Lupo y Lago Serrú en profesionales. Eso sí, una pena que no se hayan atrevido con la subida completa, que se corona a 2615 m de altitud, pudiendo haber acabado en el párking del refugio Savoia tras un km de descenso.

La 13ª etapa, con 3 grandes subidas inéditas, incluído el ascenso al Lago Serrú (Nivolet)

En la 14ª etapa continúa la alta montaña, en este caso con la etapa en línea más corta de la prueba … pero también una de las más duras. Y es que en los 131 km entre Saint Vincent y Courmayeur no hay apenas respiro, incluyendo 6 puertos. De salida Verrayes, con casi 7 km al 8%, para tras su descenso afrontar el única tramo llano largo en busca de Aosta, capital de la región, afrontando a continuación el encadenado de Verrogne, con 1000 m de desnivel y zonas muy exigentes, y Les Combes, con 8,2 km al 7%. Su fuerte bajada dará paso a una zona de falsos llano en busca de La Salle, con 2 km al 8,5%, y Morgex, inicio del Colle San Carlo, que tiene 10,5 km al 10% de media -> perfil oficial, sin rampas extremas pero tampoco descansillos, siendo el mejor punto para que los escaladores ataquen. Ya coronado, a 25 km de meta, largo descenso, con mucha pendiente de inicio pero que después suaviza, hasta Pre Sant Didier, comenzando ahí el ascenso final, con 3,2 km al 6% antes de una pequeña bajada y otros 3 km de subida, ya más tendidos, en busca del Monte Bianco, pasado Courmayeur. Señalar que el único final previo en esta localidad tuvo lugar en 1959, con casi 300 km y victoria de Gaul, arrebatándole el liderato a Anquetil. En cuanto a San Carlo, la última subida fue en el año 2006, terminando la etapa en La Thuille con triunfo de Piepoli -> clasificación / vídeo, que coronó junto a Basso pero le descolgó en la bajada, peligrosa por la lluvia.

La explosiva etapa de Courmayeur (14ª), con 3900 m de desnivel en apenas 130 km

Y como final de la 1ª semana, una etapa de más de 230 km entre Ivrea y Como, junto al precioso lago homónimo, con una ruta que más alla del repecho inicial de Zimone, con 4,6 km al 5%, no incluye dificultades orográficas durante los primeros 160 km … pero cuya parte final es muy exigente, repitiendo gran parte del trazado de las últimas ediciones del Giro de Lombardía, con el encadenado de Madonna del Ghisallo, con varios km al 9-10%, y Colma de Sormano (desde el km 9,5), aunque por la ctra principal, no por el terrible muro, antes de un tramo llano junto al lago en busca del ascenso a Civiglio, muy constante, con 4 km al 10%, y coronándose a menos de 9 km de meta, con un descenso técnico, por una vía con zonas muy estrechas, de regreso a Como -> perfil y plano del final. No obstante, aunque los últimos km pueden ser muy movidos, con algún favorito pagando el esfuerzo de días previos, una pena que se haya eliminado San Fermo, que en la etapa anunciada originalmente estaba después de Civiglio, formando un gran enlazado. Sobre los antecedentes, hay que remontarse a 1987 para encontrar la última llegada del Giro de Italia, con triunfo de Rosola al sprint, si bien es final de Lombardía los últimos años, con victoria de Nibali en 2017 y de Pinot en 2018, en ambos casos atacando desde lejos y llegando en solitario a meta.

La jornada 15ª, muy larga y con una parte final similar a la del Giro de Lombardía

TERCERA SEMANA

Después de la última jornada de descanso, turno para la etapa reina, con nada menos que 226 km entre Lovere y Ponte di Legno, en la Val Camonica, incluyendo de salida el encadenado de Presolana, con 11 km al 6%, aunque los organizadores solo han contado los 4 últimos, y Croce di Salven, con primer tramo 2 km al 8,7%, para tras descenso hacia Breno encarar un largo falso llano ascendente, con 9 km al 4% entre Edolo y Vezza d’Oglio, en busca de un primer paso por meta y el Passo Gavia -> fotos, teniendo 16,5 km al 8% y coronándose a más de 2600 m de altitud, siendo la Cima Coppi de esta edición y un puerto mítico desde la dantesca etapa de 1988, con el frío y la nieve convirtiendo en un infierno tanto la subida como la larga bajada hacia Bormio. Volviendo a la ruta de este año, el descenso dará paso a 30 km de falso llano favorable hasta llegar a Mazzo, pueblo del inicio del Passo Mortirolo -> perfil / plano, el puerto más decisivo del Giro las últimas décadas y que con 12 km al 10,8% de media y un coeficiente APM de 480 está en el top-10 de puertos más exigentes en carrera. Una vez coronado, a 28 km de meta, fuerte descenso (hasta km 12,7) por vertiente de Monno, para ya en la carretera principal, y en lugar de ir hacia Aprica, dirigirse de nuevo hacia Ponte di Legno, si bien las características de este último tramo son similares: subida muy tendida, con 15 km al 2-3%, incluyendo 4 km iniciales al 4,2%, pero que con la carrera rota y el desgaste previo puede hacer mucho daño, ampliando diferencias, con la meta en viale Venecia -> perfil / plano. Una jornada brutal, por trazado entre las etapas más duras de la historia, y donde los últimos 40 km van a ser un sálvese quién pueda. 

La etapa reina (16ª), con los míticos Gavia y Mortirolo, rondando los 5500 m de desnivel

Señalar que éste es solo el 2ª final del Giro en Ponte di Legno, con el único antecedente de 1971, con triunfo de Farisato y Pettersson manteniendo el rosa, si bien la ruta era distinta, llegando desde el oeste con San Pellegrino, Mendola y Tonale. En cambio el Gavia y el Mortirolo sí son clásicos de la prueba en las últimas décadas: sin contar este año, 9 subidas el 1º desde 1988, todas menos una por la vertiente sur; y 13 subidas el 2º desde su estreno en 1990, 10 de ellas por Mazzo y con la mayoría de etapas acabando en Aprica, siendo la más mítica la de 1994, con la batalla entre Pantani, Indurain y Berzin -> crónica detallada / vídeo, y la última en la edición de 2015, con triunfo de Landa, su 2ª etapa en ese Giro, y Contador consolidando el liderato -> clasificación / vídeo, si bien en 2017 se subió por Monno. Por otro lado, ojo a las condiciones meteorológicas, que en el caso del Gavia, además de lo ocurrido en 1988, impidieron su paso en 1989 y 2013, por lo que sería recomendable que los organizadores tengan pensada una alternativa, con múltiples opciones gracias a las vertientes del Mortirolo y puertos cercanos como Trivigno.

La siguiente etapa también es de montaña, con 180 km entre Commezzadura, en la Val di Sole, y el centro de biatlón de Anterselva, junto al lago homónimo, en pleno Passo Stalle, cuya cima hace frontera con Austria. En la parte inicial los corredores tendrán que superar el Passo Mendola, subiendo por una vertiente inédita, para tras su largo descenso afrontar casi 50 km más o menos llanos, aunque con tendencia ascendente, en busca de la localidad de Bressanone, que dará paso al enlazado de Elvas / Nas, con 3 km iniciales a más del 8%, Terento, con 4,5 km centrales al 9%, y la propia subida final (hasta km 7) en Anterselva, con un perfil en escalera, alternándose tramos de subida con zonas llanas, y terminando con un tramo de 4 km al 8,5% antes del último km -> perfil / mapa, realizando un curioso “lazo” para acceder al estadio, que en 2020 volverá a ser la sede del campeonato del mundo de biatlón. Una etapa traicionera, con puertos más duros de lo que indican sus categorías oficiales (de hecho no han puntuado Mendola), y en la que se puede pagar el desgaste de la jornada previa, con posibles sorpresas en la subida final.

El inédito final en Anterselva (17ª), tras un recorrido previo de media montaña

La 18ª etapa, si bien tiene una distancia elevada, con 220 km entre Valdaora, en el Trentino Alto Adige, y Santa Maria di Sala, en las cercanías de Venecia, capital del Véneto, es a priori la más sencilla de los últimos 10 días, con un perfil que salvo por el ascenso inicial a Cimabanche, muy tendido, y Pieve de Alpago, con casi 6 km al 5%, tiene en general tendencia favorable hasta llegar a Conegliano, con los últimos 65 km de la etapa muy llanos, siendo la única oportunidad para los velocistas durante la 3ª semana. Y es que al día siguiente regresa la montaña, con una etapa de 150 km entre Treviso y la pequeña localidad de San Martino di Castrozza, en la cota 1470 m del clásico Passo Rolle, incluyendo las subidas no puntuadas a Sta. Mª. della Vittoria, con 2 km iniciales muy duros, y Valdobiadene-Combai antes del Passo San Boldo, con 3,5 km finales al 8,5% y múltiples tornanti -> perfil oficial, 5 de ellos dentro de túneles. Tras su descenso habrá un largo tramo de falsos llanos hasta Fonzaso, inicio del suave ascenso a Lamon, con 6 km al 4,5%, dando paso a una zona de casi 20 km picando hacia arriba, atravesando la Val Cismon con varios túneles en busca de Fiera di Primero y la subida final a San Martino, con 11,5 km al 6,2%, sin grandes rampas pero muy regular, aunque no será fácil que se abran huecos entre los favoritos, como ya se vio en la jornada de 2009 -> vídeo con victoria de Di Luca y más de 30 corredores en 15 segundos, habiendo también llegadas en 1954, imponiéndose Wagtsmans, y 1982, con triunfo de Vicente Belda.

La 19ª etapa, con 4 puertos, 2 no puntuados, antes de la subida a San Martino di Castrozza

En la 20ª etapa, última oportunidad para los escaladores, con 194 km y un recorrido casi circular entre Feltre, en la provincia de Belluno, y el Monte Avena, incluyendo 5 puertos antes de la subida final. Salvo por los 8 km iniciales, la 1ª mitad de la etapa no tiene nada de llano, afrontando Cima di Campo, con una subida de 1100 m de desnivel y un largo descenso, con repecho incluído, antes del 2º puerto más duro de este año, el colosal Passo Manghen, por esta vertiente con 23 km al 7,2%, los últimos 6,5 km al 10% -> perfil oficial (falta primer tramo), pudiendo hacer una gran selección, aunque por distancia a meta sería raro que ataque alguno de los favoritos. Tras su fuerte descenso y el repecho de Castello di Fiemme habrá 14 km planos hasta Predazzo, inicio del Passo Rolle, por esta vertiente con 2 tramos de unos 6 km al 6-7% separados por una zona de falsos llanos, coronándose a 60 km de meta, con una larga bajada seguida por 20 km de terreno favorable hasta Ponte Oltra, siendo la ctra. del día anterior pero en sentido contrario. Esta localidad dará paso al encadenado final, con el irregular ascenso a Croce d’Aune, que tiene varios km al 9-10% cerca de la cima, precediendo a la inédita subida al Monte Avena, que cuenta con casi 7 km al 7,3% de media, con la pendiente muy constante. Una etapa durísima, si bien su desarrollo es impredecible, pudiendo liarse de salida, en Manghen o que los favoritos se reserven para el enlazado final, donde en cualquier caso debería notarse el desgaste previo.

La penúltima jornada, con casi 200 km y alrededor de 5300 m de desnivel acumulado

Señalar que la etapa presentada inicialmente tenía una subida final distinta, con Monte Avena por Croce d’Aune sin descenso intermedio, alcanzando la cota más alta tras 2 km al 10% y con un último km antes de meta de bajada por pista de tierra, siendo muy posible que éste haya sido el motivo del cambio, aunque no ha habido explicación ofial. Y como cierre de esta edición, una crono de 17 km en Verona, teniendo un trazado muy técnico e incluyendo a mitad de la ruta el ascenso a Torricelle, con 4,5 km al 4-5% de media, para tras su descenso y 4 km llanos acabar en el Arena de Verona, sirviendo como homenaje para todos los que hayan logrado completar la prueba. Se trata de un recorrido muy similar, aunque 2 km más largo, al de la crono de 2010 -> vídeo, también el último día y con victoria de Larson, mientras que en la general no hubo cambios entre los 3 primeros, con Basso, Arroyo y Nibali como podio final de esa gran edición. Sí hubo vuelco en las cronos finales de 2012 y 2017, en Milán, pero eran más largas, con casi 30 km, y llanas. Por otro lado, señalar que esta CRI recorre las mismas zonas del circuito de los Mundiales de 1999 y 2004, aunque yendo en sentido contrario, con sendas victorias de Oscar Freire.

La contrarreloj final en Verona, con 17 km y el ascenso a Torricelle

Globalmente, y a pesar de una 1ª mitad del trazado más monótona de lo habitual, es un recorrido muy exigente y de gran fondo, tanto por los  kilometrajes, con 7 jornadas superando los 220 km y únicamente 5 etapas en línea por debajo de 180 km, como por la dureza de los últimos 10 díasrepletos de montaña, destacando los “taponnes” de Ponte di Legno, Courmayeur, Monte Avena y Lago Serrú, exigentes y con terreno para atacar desde lejos, pudiendo también dar juego Como, Anterselva y Pinerolo, aunque estas últimas con trazados mejorables. En el lado negativofalta alguna etapa rompedora en la 1ª semana, habiendo jornadas quebradas pero a priori poco selectivas, lo que se podría corregir sin cambiar salidas ni llegadas, por ejemplo con Lanciano camino de L’Aquila o Cesane el día de Pesaro. Y estaría bien que fuera media montaña una de las etapas llanas tras el primer descanso, quitando a cambio dureza en la 3ª semana, quedando un Giro más compensado. También hay escasez de crono llana, resultando excesivo que las tres tengan recorrido mixto, algo solucionable quitando Torricelle en la de Verona y alargando el tramo plano en la de San Marino, equilibrando la prueba. Respecto al diseño de las etapas 19ª y 20ª, para favorecer los ataques se podían haber cruzado las llegadas: Treviso-Monte Avena y Feltre-San Martino, terminando tras descenso.

En cualquier caso, más allá de estas pegas un trazado de notable, yendo de menos a más y con terreno para que se vea un gran espectáculo, sobre todo en la 2ª mitad de carrera, aunque como siempre la última palabra será de los corredores. En ese sentido, ójala se muestran combativos durante toda la prueba, sin reservarse para las subidas finales. Y esperemos que también ayuden las condiciones meteorológicas, sin temporales que provoquen la modificación o aún peor, la suspensión de las etapas, habiendo habido ya alguna edición reciente, como la de 2013, muy afectada por el mal tiempo.

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5 comentarios en “GIRO DE ITALIA 2019 – Recorrido

  1. Genial como siempre el análisis del recorrido. Como se ha podido comprobar y como cabía esperar al ver el recorrido, las 11 primeras etapas han resultado sosas, ha faltado alguna emboscada, cosa habitual otros años en el giro, y han faltado al menos un par de etapitas más de media montaña. Han sido muchas las jornadas llanas y hacía tiempo que no veía unos primeros 10 días de una gran vuelta tan aburridos. Vale que luego la dureza de la montaña que hay es inigualable en ninguna otra carrera pero se ha echado en falta más alicientes en el recorrido de esos primeros 10 días.
    El etapón del Lago Serru sí que nos deparó emociones, entrando los 33 primeros de uno en uno salvo Roglic y Nibali por el marcaje al que se sometieron. Una pena que se no se vaya a subir el Gavia y sobre todo una pena el cambio de recorrido, subiendo puertos de poca dureza habiendo opción en la zona de colocar otros de mucha más entidad como el Valico de Santa Cristina o el Válico di Trivigno. No entiendo el porqué reducir tanto la dureza de esa jornada habiendo alternativas que podrían mantener la épica en la etapa.
    En cuanto a la penúltima etapa creo que el Manghen está demasiado lejos de meta como para que se lance la carrera desde allí, si no hubiera una crono el último día incluso se podría dar, pero habiendo una crono siempre se reserva más.
    Muchas gracias por seguir presentándonos estos detallados análisis de los recorridos!!

    • Quizás por el sentido de la carrera hubiera sido mejor colocar el Monte Padrio y el Passo Garda en lugar de Santa Cristina o Valico di Trivigno, en cualquier caso puertazos comparados con los que han metido

  2. En fin los organizadores han hecho lo que han podido ,pero el riesgo es muy alto,sigue siendo una etapa dura pero le falta alguno de esos puertos mencionados,pero van a llegar con mucho desgaste de las últimas 4 etapas de montaña

  3. Muchas gracias a todos por los comentarios.

    Es cierto que las primeras 11 etapas eran más sosas de lo habitual, echándose en falta más emboscadas cerca de meta y alguna etapa de media montaña más selectiva, habiendo varias quebradas pero poco rompedoras. Y el remate eran las 2 totalmente llanas justo tras el descanso, lo que dejó mal sabor de boca.

    Pero a cambio la 2ª mitad de la prueba es tremenda, con etapas de montaña muy exigentes y varias de ellas muy propicias para la batalla desde lejos, como ya se ha podido ver en el bloque de Pinerolo, Lago Serru, Courmayeur y Como, viéndose más espectáculo en 4 días que en otras GV enteras. Y queda la 3ª semana.

    Sobre la etapa de Ponte di Legno, con tanta nieve la decisión de suprimir el Gavia es lógica, pero es que alternativa elegida, aunque sigue siendo una etapa dura, rebaja mucho su exigencia respecto a la original. Y no tendría por que haber sido así, ya que como apunta Juliusdrj había otras opciones. De todos modos, al inicio del Mortirolo se va a llegar con bastante desgaste. Y de ahí a meta debería ser un sálvese quién pueda

    En cuanto a la penúltima etapa, es muy dura pero efectivamente es complicado, aunque no imposible, que haya batalla entre los favoritos en Manghen, estando a más de 100 km y con 3 puertos hasta meta. Creemos que lo mejor habría sido cruzar las llegadas: Treviso-Monte Avena y Feltre-San Martino, llegando a este último tras descenso de Rolle.

    Saludos.

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