Previo GIRO DE ITALIA 2017

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El pasado 25 de octubre tuvo lugar la presentación oficial del recorrido del Giro de Italia 2017, la edición número 100 de la “corsa rosa”, con inicio en la localidad de Alghero, en la isla de Cerdeña, el viernes el 5 de mayo y final en la ciudad de Milán, la capital de la Lombardía, el domingo 28 del mismo mes, para un total de 21 etapas y 3.570 km a recorrer, con 3 jornadas de descanso en lugar de las 2 habituales debido al traslado desde Cerdeña a Sicilia de los primeros días, incluyendo a lo largo de la ruta 2 contrarrelojes; 5 etapas de alta montaña, destacando el “tappone” de Bormio, con doble paso por el Stelvio (el 2º hasta Umbrail); 2 jornadas unipuerto, con un durísimo final en el Blockhaus y otro más suave en Oropa; 6 etapas quebradas y otras 6 básicamente llanas.

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Promo oficial  /  Vídeo presentación del recorrido

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Después de dos años con trazados de características similares, sobre todo en lo relativo al protagonismo de los puertos de paso, el recorrido del próximo Giro tiene algunos cambios importantes, con un considerable aumento en la dureza de finales en alto (aunque no así en su número), con tres llegadas en HC, Blockhaus, Piancavallo y Etna, más otras dos metas en subidas de 1ª, Ortisei y Oropa, mientras que por el contrario hay menos grandes puertos de paso (salvo en la dura jornada de Bormio) y se reduce la exigencia de la media montaña, con sólo una gran etapa de este tipo, Bagno di Romana, aunque hay otras jornadas quebradas que también pueden dar juego. En cuanto a las cronos, habrá un total de 67 km contrarreloj, en el rango de los últimos años si bien por sus perfiles, quebrada la 1ª y llana la 2ª, habría que remontarse a la edición de 2008 para ver algo realmente parecido.

Por otro lado, también llama la atención la distribución de las etapas a priori claves, con una dura jornada ya el 4º día, acabando en el Etna, y el exigente final en el Blockhaus en el 9º, aunque en una etapa básicamente unipuerto; una 2ª semana que si bien empieza fuerte, con la CRI larga y la mencionada etapa de Bagno di Romana, después tiene varios días de transición y un fin de semana más flojo de lo esperado; y una última semana donde se concentra la mayor dureza, con casi toda la alta montaña, incluída la impresionante etapa de Bormio, aunque terminando la prueba con una contrarreloj, algo que no sucedía desde la edición de 2012, también en Milán, no habiendo de hecho ni una sólo etapa llana en los últimos 8 días de carrera.

PRIMERA SEMANA

Así pues, la carrera comenzará con una etapa de 200 km entre las localidades de Alghero y Olbia, al norte de Cerdeña, siendo el tercer inicio de la historia del Giro en esta isla, tras los de 1991 y 2007, con una ruta a priori favorable para los velocistas pero donde la cota de San Pantaleo, con 3 km al 7% y la cima a 20 km de meta, añadirá emoción a la parte final. Al día siguiente, etapatrampa“, superando de nuevo los 200 km y con un recorrido quebrado ya desde la salida, incluyendo en la segunda mitad de la ruta las subidas a Nuoro (hasta el km 7) y Genna Silana, larga aunque muy tendida y coronándose a 44 km de meta, la mayor parte de descenso, si bien con varios repechos y habiendo un llano final antes de la meta en Tortolì, pudiendo resolverse tanto con un sprint reducido como con una escapada. En este sentido, ojo a la posibilidad de fuga-bidón si ningún equipo quiere asumir responsabilidades. Y como última jornada en Cerdeña, etapa corta y llana con llegada en la capital, Cagliari, siendo un día muy propicio para los sprinters.

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Después de la jornada de descanso y el largo traslado hasta Sicilia, será el turno para el primer final en alto de esta edición, con una etapa donde tras un inicio llano, circulando por la costa norte de la isla, la ruta girará hacia el interior en busca del larguísimo ascenso a Portella Femmina Morta, con más de 30 km y casi 1500 m de desnivel, aunque sin grandes rampas, para tras su descenso y una zona de repechos, destacando Bronte y Ragalna (4 km iniciales al 7%), afrontar la subida al Refugio Sapienza, en las laderas del Monte Etna, uno de los volcanes más activos de Europa. Por esta vertiente son 17,5 km al 6,7%, si bien en realidad es más duro de lo que indican las cifras, ya que un pequeño descenso y el falso llano final bajan la media, rondando casi siempre el 7-8% y pudiendo hacer bastante daño si el ritmo es elevado. Indicar que será el 50 aniversario de su estreno, con triunfo de Bitossi en 1967 y albergando también finales en 1989, con victoria Acacio da Silva (meta en una cota inferior), y 2011, en una etapa similar a la de 2017 aunque con Citelli como primer puerto y subida final por otra vertiente, con triunfo de Contador -> clasificación / vídeo, si bien la posterior sanción por el positivo del Tour 2010 hizo que la victoria recayera en Rujano.

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En la 5ª jornada, etapa con los primeros 100 km muy quebrados, destacando el muro de Trecastagni y la subida a Fornazzo, pero con un tercio final muy llano y propicio para los reagrupamientos, recorriendo la costa oeste de la isla en busca de la llegada en Messina, la 3ª ciudad mas poblada de Sicilia. Al día siguiente, después del traslado a la Italia continental, los corredores tendrán que afrontar una larga etapa entre las localidades de Reggio Calabria, en la “punta de la bota”, y Terme Luigiane, con 2 puertos en la parte inicial, Barriteri y Vibbo Valentia, dando paso a una zona central llana junto al mar Tirreno antes de que el terreno vuelva a complicarse en últimos 30 km, que con múltiples repechos, incluída la propia llegada, pueden resultar muy movidos. La 7ª etapa, con llegada en el pequeño municipio de Alberobello, en la región de Apulia, también superará los 200 km, aunque en este caso con un perfil básicamente llano y muy favorable para los sprinters, quienes debería aprovechar esta oportunidad, ya que no volverán a tener otra hasta mediados de la 2ª semana.

En la 8ª jornada regresa la media montaña, con una etapa junto a la costa del mar Adriático que incluye en su 2ª mitad el paso por el macizo del Gargano, con los puertos del Monte Sant´Angelo, Santa Tecla y Coppa del Fornaro, así como varios repechos, entre ellos la meta en Peschici, con 1,2 km al 8%, siendo un final propicio para “up-hill finishers”, con antecedentes en 2000 -> clasificación, con victoria de Di Luca; 2006 -> clasificación, con triunfo de Pellizotti; y 2008, con victoria de Priamo y liderato para Visconti. Al día siguiente, en una etapa muy corta pero con el final en plenos Abruzzos, será el turno para el ascenso más duro de esta edición: el Blockhaus oeste (cota 1670 m), vertiente inédita como subida desde 1973 -> vídeo, y en la que destaca el tramo pasado el pueblo de Roccamorice, con 13,5 km finales al 8,5%  hasta llegar a meta, poco después del hotel Mamma Rosa, acumulando desde Scafa más de 1600 m de desnivel y 380 de coef. APM. Un auténtico coloso, entre los puertos más exigentes en carrera y que pese al poco desgaste previo puede provocar grandes diferencias en meta, con los favoritos que no tengan un buen día perdiendo buena parte de sus opciones en la general.

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Al igual que en el caso del Etna, se trata del 50 aniversario de su estreno, con victoria de un jovencísimo Merckx en 1967 -> perfil de la etapa, acabando en la cima aunque subiendo por la vertiente de Pretoro, la más habitual en el Giro y que se utilizó también en la jornada de 2009, si bien en este último caso con meta en una cota inferior (en el mismo lugar donde acabará la etapa de 2017) pero subiendo por una variante inicial más dura, con triunfo de Pellizotti -> clasificación / vídeo, aunque su posterior sanción por dopaje le dio la victoria a Garzelli. El otro ascenso a esta montaña en el Giro en época reciente data de 2006, con llegada en el Passo Lanciano tras subir por Lettomanopello, la 2ª vertiente más dura tras Roccamorice, consiguiendo la victoria un intratable Ivan Basso -> clasificación / vídeo. Esta misma subida, utilizada como puerto de paso y bajando después por la vertiente de Pretoro, fue la utilizada en la etapa reina de la Tirreno Adriático 2014, con una gran victoria de Contador después de atacar a más de 30 km de meta, con la llegada situada tras el Muro de Guardiagrele.

SEGUNDA SEMANA

Después del día de descanso, con traslado incluído a la región de Umbria, la prueba se reanuda con la “Sagrantino stage”, una crono individual de 39 km entre Foligno y la villa de Montefalco, conocida por el vino Sagrantino, con un recorrido que se puede dividir en 3 partes: un inicio llano y muy favorable para los rodadores, con una larga recta hasta Bevagna, donde estará el primer punto de cronometraje; una zona central quebrada, con las subidas a San Marco, muy tendida (4,5 km al 4%) pero de trazado revirado, y Le Corone, con 1,3 km al 8% por una vía secundaria; y la parte final, con tendencia ascendente, sobre todo los últimos km, con un tramo de 1,4 km al 5-6%, pero sin rampas duras ni curvas cerradas, siendo un terreno para corredores de fuerza, con meta junto a las murallas. Una CRI muy variada, con ventaja para los rodadores completos pero donde si coincide un día lluvioso, como en Barolo 2014, con triunfo de Urán, o Greve in Chianti 2016, con victoria de Roglic, los escaladores podrían defenderse mejor de lo esperado, siendo en cualquier caso un día clave para el desarrollo posterior de la prueba.

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Al día siguiente, después de un largo traslado a Florencia, será el turno para una dura etapa de media montaña que rinde homenaje al gran Gino Bartali, teniendo que afrontar de salida el Passo della Consuma (parece que el inicio será por otra variante), con casi 1000 m desnivel, y Passo della Calla, con 11 km finales al 6%, para tras su descenso y una zona favorable encarar Sella di Raggio (falta el tramo final), irregular pero con una parte central muy exigente, antes del primer paso por Bagno di Romana, donde se iniciará un largo bucle con el encadenado de Montecoronaro y el inédito Monte Fumaiolo, destacando los 3 km finales al 8,5% y coronándose a 25 km de la llegada, casi todos ellos de descenso pero con un repecho a mitad de bajada y un tramo de 2,5 km llanos antes de meta. Una jornada muy interesante, tanto por el recorrido, con puertos ya desde el inicio y muy poco respiro a lo largo de la ruta, como por su colocación, con el desgaste de la crono pudiendo provocar sorpresas, aunque habrá que ver si los favoritos a la general se implican o queda como un día para escapadas.

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La 12ª etapa, con casi 240 km entre las ciudades de Forlì y Reggio Emilia, es la más larga de esta edición, incluyendo en su primera mitad los puertos de Colla di Casaglia y el tendido Valico Apenninico, pero con 100 km finales muy llanos, con la travesía por Modena y el callejeo final como aspectos más reseñables, siendo un día favorable para los sprinters, al igual que la siguiente jornada, en este caso ya totalmente plana y con larguísimas rectas durante el trazado, uniendo Reggio Emilia con la localidad de Tortona, en la provincia de Alessandria. Y harían bien los velocistas en aprovechar estas 2 jornadas, ya que en condiciones normales no tendrán más opciones en lo que queda de Giro.

En la jornada 14ª será el turno para una etapa muy corta entre Castellania, lugar de nacimiento del “Il Campionissimo” Fausto Coppi, y el Santuario de Oropa, Patrimonio de la Humanidad, con una irregular subida -> otro perfil (hasta la cota 1142 m) que alterna zonas de bastante dureza y descansillos, para unas cifras totales de 11,8 km al 6,2% de media, destacando los 6,7 km finales, al 8%. Indicar que se trata de la 6ª llegada del Giro en Oropa (incluyendo la CRI de 2007), con los antecedentes más famosos en 1993 -> clasificación, con Indurain sufriendo por ataque de Ugrumov, aunque conservó la maglia; y 1999 -> clasificación, con la impresionante remontada de Pantani tras quedar descolgado por un salto de cadena al inicio de la subida, ganando la etapa por delante de Jalabert. Más recientemente, también fue llegada en 2014 -> clasificación / vídeo, en una etapa que incluía Alpe di Novais y el Valico Bielmonte antes de Oropa, con triunfo de Battaglin tras imponerse a sus compañeros de escapada en un agónico sprint.

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En vísperas del descanso, jornada de media montaña entre Valdengo y la ciudad de Bérgamo, con los primeros 150 km sin dificultades reseñables pero incluyendo en la parte final el encadenado de Miragolo San Salvatore, con 6,2 km finales al 7,7%, y Selvino, con 2 km iniciales al 6,5% pero después muy tendido, coronándose a 28 de meta, con descenso plagado de curvas de “herradura”, aunque por buena carretera, antes de una zona llana y muy rectilínea previa a la explosiva cota de Bergamo Alta, con 1,4 km al 7% y un tramo adoquinado, restando desde la cima poco más de 3 km hasta meta, casi todos ellos de suave descenso. Señalar que los 50 km finales son idénticos a los del Giro de Lombardia 2016, con triunfo de Chaves -> clasificación / vídeo, pero sin embargo el trazado previo no tiene nada que ver, resultando decepcionante que los organizadores no hayan incluído S.Antonio Abbandonato, máxime cuando la etapa previa ya tiene un recorrido muy rebajado. Sobre antecedentes en la “corsa rosa”, las últimas llegadas en Bérgamo fueron en 2007 -> vídeo, con el colosal San Marco a mitad de la etapa y victoria de Garzelli; y 2009 -> vídeo, con triunfo para Siutsou llegando escapado a Bérgamo.

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TERCERA SEMANA

Después de la jornada de descanso, llega la etapa reina, con un impresionante recorrido de alta montaña que incluye en los últimos 150 km el famoso Passo Mortirolo -> perfil por tramos, aunque no por su vertiente habitual sino subido por donde se suele bajar, siendo de todos modos muy exigente, con 13 km finales al 7,5%, y teniendo además un complicado descenso hacia Grosio; una zona traicionera entre esa localidad y Bormio, con repechos duros; el mítico Passo dello Stelvio -> perfil oficial, con unas cifras totales de casi 22 km al 7,2% y siendo de nuevo Cima Coppi gracias a sus 2758 m de altitud; y tras el espectacular descenso, con hasta 48 “tornantis”, y un tramo llano de 10 km el encadenado Sª.María in Müstair (hasta km 13,8 del perfil) más el inédito Pass Umbrail, frontera entre Suiza e Italia y desde el año 2015 completamente asfaltado, con 13,4 km al 8,5% desde el cruce, para un coeficiente en torno a 340 APM si se incluye la subida previa a Santa María. Una vez coronado, a 20 km de meta, descenso hasta Bormio por la vertiente utilizada antes como subida, con algunas zonas muy reviradas pero la carretera en perfectas condiciones. En definitiva, una jornada brutal, tanto por orografía, con más de 5400 m de desnivel acumulado, como por kilometraje, estando al nivel de las etapas más duras de la historia y pudiendo haber grandes diferencias en meta a poco que haya batalla. Y ojo a las condiciones meteorológicas, que con puertos de tanta altitud resultan claves.

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En cuanto a llegadas previas, será el 7º final en Bormio desde 1953, cuando se estrenó el Stelvio (por la vertiente de Prato), con triunfo de etapa y maglia rosa para Coppi tras descolgar al anterior líder, el suizo Koblet, durante la subida, proclamándose al día siguiente ganador del Giro por 5ª vez. También es mítica la dantesca etapa de 1988, en este caso con el Passo di Gavia como último puerto, donde la nieve y el frío hicieron que los últimos 40 km se convirtieran en una pesadilla para los corredores, con triunfo de Breuking y liderato para Hampsten. La última llegada, repitiendo el paso por el Gavia, data del 2000, con triunfo de etapa de Simoni, si bien no hubo apenas diferencias entre los favoritos, manteniendo el liderato Casagrande. Respecto al Stelvio, también ha sido protagonista en varias ediciones recientes, siendo el final de la etapa reina en 2012,  con el estreno del Mortirolo por Tovo y triunfo para De Gendt -> clasificación / vídeo, siendo además clave para que lograra podio final; y penúltimo puerto camino de Val Martello en la polémica jornada de 2014, siendo decisivo para el triunfo de Quintana -> vídeo, tanto en la propia etapa como en la general, escapándose del resto de favoritos en el descenso del Stelvio tras una neutralización “a medias” por parte de los organizadores.

Volviendo al recorrido del próximo Giro, la etapa 17ª, entre las localidades de Tirano y Canazei, rondará de nuevo los 220 km, con el encadenado de Aprica por Stazzona, con 11 km a casi el 7%, y Passo Tonale por Edolo, con cerca de 1200 m de desnivel, antes de un largo tramo favorable previo a Giovo, con 8 km al 5,7% y coronándose a 80 km de meta, con la particularidad de que no tendrá bajada sino un terreno casi siempre ascendente hasta la meta en Canazei, aunque salvo la subida a Cavalese por Castello de Fiemme (3,7 km al 5-6%) no dejan de ser falsos llanos, siendo probable que la etapa queda para escapadas, si bien el kilometraje, unido al desgaste camino de Bormio, puede provocar sorpresas. Al día siguiente, etapa dolomítica, de sólo 137 km pero incluyendo el famoso Passo Pordoi, 12 km al 6,6%; Passo Valparola (últimos 11 km), de dureza similar; y el Passo Gardena, también con pendientes del 6-7% pero algo más corto (sin contar el falso llano previo), antes de un largo descenso en dirección a Ponte Gardena … aunque interrumpido por la trampa del Passo Pinei, (desde la cota 1170 m), con 2,8 km finales al 7,4%, y cuya bajada dará paso a la subida a Ortisei / Sankt Ulrich, con un tramo de 3 km al 9,7% antes de Pontives, donde estará la pancarta de puerto, aunque la subida continuará, ya con pendientes más suaves, hasta la línea de meta.

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Una etapa que si bien no es tan dura como aparenta el exagerado perfil, con subidas de dificultad media pareciendo grandes colosos, puede dar bastante juego si hay buen ritmo, circulando además por parajes preciosos. No obstante, dadas las posibilidades de la zona el recorrido es decepcionante, habiendo esquivado los puertos duros como Giau o el mítico Passo Fedaia -> variante Sottoguda, que se podría haber incluído como penúltimo puerto sin tener que cambiar salida ni llegada, subiendo a continuación el precioso Passo Sella y con un rápido descenso hasta meta, el mismo encadenado final de la espectacular etapa de Selva di Val Gardena 1998. Por otro lado, en cuanto a llegadas previas en Ortisei, hay dos antecedentes en el Giro: 1940, en una etapa corta con Falzarego, Pordoi y Sella en la que se impuso Bartali, con un jovencísimo Coppi conservando el liderato; y la durísima jornada de 2005, con 5000 m de desnivel aunque con mucha distancia entre el penúltimo puerto, el Passo Erbe, y la subida final a Ortisei, con triunfo de Parra y liderato para Savoldelli -> clasificación / vídeo.

En la 19ª etapa, más montaña, si bien con características diferentes, con 190 km entre San Candido, muy cerca de la frontera con Austria, y la estación de esquí de Piancavallo, en la región del Friuli, incluyendo de salida el Monte Croce di Comélico y el irregular ascenso a Cima Sappada, que dará paso a un largo descenso en busca de Tolmezzo, población de inicio de Sella Chianzutan, con 6,5 km finales a casi el 7% de media, para tras la bajada de este puerto afrontar una zona básicamente llana de 60 km antes de la subida a Piancavallo, con 13,8 km al 8% de media sin contar el falso llano final -> perfil oficial, incluyendo una 1ª mitad realmente dura, con 8 km al 9,4%, y pudiendo hacer mucho daño si se sube a tope desde el inicio, como en la etapa de 1998 con triunfo de Pantani -> vídeo, o resultar decepcionante si esperan a los últimos km, más tendidos. Sobre las alternativas, se podía mejorar la continuidad tanto manteniendo la aproximación por el este, con Forcella Monte Rest, como llegando por el oeste, incluyendo La Crosetta, aunque de cara al global de la carrera quizás lo mejor fuera quitar directamente Piancavallo, haciendo otro tipo de etapa para no condicionar las jornadas previas.

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Como última oportunidad para los escaladores, etapa de montaña sin final en alto, uniendo las localidades de Pordenone y Asiago, en la región del Veneto, con un recorrido que se puede dividir en dos partes muy diferentes: una 1ª mitad que alterna largos tramos llanos con repechos, destacando el Muro Ca del Poggio; y una 2ª parte que incluye dos grandes puertos: Monte Grappa N (km 2,4) -> perfil oficial, irregular pero muy largo, con más de 1300 m de desnivel acumulado, y tras su fuerte descenso por la vertiente sur y una zona llana, el inédito ascenso a Foza, en general constante al 7% y con un trazado muy escénico, plagado de “tornantis”, restando desde la cima 15 km de falsos llanos hasta meta, pudiendo verse bonitas persecuciones si la carrera llega rota a ese tramo. El último antecedente de Asiago data de 1993 -> clasificación, en una etapa muy larga aunque con un solo puerto, el Passo Stretto (el inicio fue por otra variante), imponiéndose Konishev tras una parte final muy movida, con varios favoritos perdiendo tiempo. Volviendo a la etapa de 2017, aunque la idea es buena a priori se echa de menos una vertiente más dura del Grappa, por ejemplo la subida por Semonzo -> propuesta de etapa, utilizada en 2010 y 2014, o incluso estrenar Bocca di Forca, brutal ascenso que se encadena con la parte final del Grappa, para favorecer que los favoritos tuvieran que dar la cara a mayor distancia de meta.

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Volviendo al trazado de la próxima edición, y después de 7 etapas de montaña consecutivas, el broche final a la carrera lo pondrá una crono llana de 28 km, con salida desde Monza, incluyendo una vuelta completa al circuito, antes de dirigirse a la capital de la Lombardía, con la meta en la preciosa “Piazza del Duomo” de Milán, junto a la Catedral, siendo una CRI muy propicia para los especialistas, ya que además del perfil plano, incluso con ligera tendencia favorable, hay largas rectas a partir del km 10, siendo un terreno perfecto para mover grandes desarrollos, si bien el desgaste de la montaña se puede notar, como ocurrió en las contrarreloj finales de 2011 (se redujo a 26 km) y 2012, también en Milán y de kilometrajes muy similares, aunque teniendo un recorrido más técnico, y triunfos para Millar y Pinotti respectivamente, con importantes cambios en la general en el último caso, con Hesjedal arrebatándole la maglia rosa a “Purito” y De Gendt alcanzando el podio en detrimento de Scarponi.

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Globalmente, un recorrido llamativo, con etapas “mediáticas” a lo largo de toda la prueba, empezando con las etapas de las islas en los primeros días, destacando sobre todo la jornada del Etna; continuando con las etapas de los Apeninos ya en la Italia continental, incluído el exigente final en el Blockhaus y la crono de Montefalco; y terminando con las etapas en los Alpes durante la última semana, despuntando sobremanera la jornada de Bormio, y con el epílogo de la crono final en Milán, lo que obligará a los favoritos a dar la cara durante las 3 semanas de carrera, habiendo además multitud de homenajes y una curiosa combinación de puertos clásicos (aunque se echan varios en falta, como Fedaia y Sestriere), subidas recuperadas después de muchos años y ascensos totalmente inéditos. Y gracias a los casi 70 km de contrarreloj, está equilibrado entre escaladores y rodadores, sobre todo respecto al Tour de Francia, donde los organizadores parecen empeñados en arrinconar las cronos, algo que no sólo resulta injusto sino que además va contra la historia de la carrera.

Sin embargo, pese a estos alicientes, si se compara con los 2 últimos Giros supone un paso atrás, al menos en nuestra opinión, con un exceso de finales en alto duros (aunque sin llegar a los extremos de 2014), que además están incluídos en etapas básicamente unipuerto o donde la subida final es la más exigente, al haber reducido los grandes puertos de paso, por lo que en condiciones normales esos días todo quedará para los últimos km, pudiendo además perjudicar a las etapas previas en el caso de Piancavallo, que a esas alturas de carrera parece un pegote. Y aunque no moleste al resto de jornadas, tampoco tiene sentido elegir una ruta tan llana antes Oropa, sobre todo cuando ya han programado antes un final unipuerto en el Blockhaus, resultando además incongruente que los organizadores se empeñen en homenajear a Pantani con etapas de este tipo, cuando él representaba justo lo contrario: la valentía y ambición para intentar romper la carrera desde lejos, sin esperar a los km finales.

Es cierto que no tiene que ser nada fácil cuadrar el recorrido, máxime en un Giro tan especial, con varios finales “obligados” y cubriendo casi todo Italia. Pero lo que resulta frustrante en el diseño de gran parte de las etapas de montaña de esta edición, tanto de media como de alta montaña, es que sin necesidad de cambiar salidas ni llegadas y con kilometrajes razonables había a priori mejores opciones (algo que ya pasó en otro centenario, el de 2009), con el mencionado caso de Oropa, donde lo lógico habría sido incluir Bielmonte; la jornada de Bérgamo, echándose en falta S.A.Abbandonato; la etapa de Ortisei, donde han esquivado los puertos rompedores: y Asiago, que si bien es un acierto que no acabe en alto, resulta decepcionante que hayan elegido la vertiente más blanda del Grappa. Y luego está el caso de Canazei, en cuyo lugar (o en el de Piancavallo) habría sido tenido mucho más sentido hacer una etapa llana, para que la última semana no estuviera tan cargada y evitar además la retirada masiva de sprinters.

No obstante, a lo largo de la prueba también hay otras jornadas que sí destacan positivamente, como Bormio y Bagno di Romana, donde los organizadores sí han aprovechado bien las respectivas zonas (aunque no deja de resultar extraño que prefieran subir Umbrail en lugar del Stelvio por Prato, la vertiente más mítica), así como las etapas de Tortoli y Etna en los primeros días, que llegando tan pronto cumplen de sobra. Y aunque a priori habría sido más interesante utilizarlo como puerto de paso, ya solo la recuperación del Blockhaus por Roccamorice es una buena noticia. De todos modos, la última palabra será de los corredores. Y si se muestran igual de combativos que en las dos últimas ediciones, sin miedo a lanzarse desde lejos, hay terreno suficiente para ver una carrera espectacular. Por otro lado, esperemos que también haya suerte con las condiciones meteorológicas, ya que hay dos etapas que en caso de temporal corren peligro: Bormio y Ortisei.

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3 comentarios en “Previo GIRO DE ITALIA 2017

  1. Hola
    No me disgusta el recorrido.Hay algo de crono(menos mal) y,en cuanto a la montaña,no se encadenan las etapas más duras,habiendo siempre algún dia de por medio.Además las hay de todo tipo(llegadas duras,menos duras,otras tras descenso…)Lo cambiaba por el del Tour a ojos cerrados
    Saludos

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