Giro de Italia 1988 – Infierno en el Gavia

El próximo 4 de mayo comienza la 96ª edición del Giro de Italia. Una edición en la que los organizadores han programado un recorrido con muchos guiños a la historia de la “corsa rosa”, e incluso a la del Tour de Francia. Subidas como Monte Jafferau, en la que Merckx sentenció a Fuente en el Giro de 1972; Col du Galibier, en la que Pantani destrozó a Ullrich en 1998, poniendo patas arriba la clasificación del Tour; Tre cime di Lavaredo, donde se han escrito grandes gestas y que será la penúltima etapa del Giro, formarán parte de una carrera que tendrá en la antepenúltima y 19ª etapa otra jornada durísima, Ponte di Legno – Val Martello, precisamente la que nos lleva al aniversario que vamos a tratar.

La 19ª etapa del próximo Giro, con el Passo di Gavia justo de salida.

Sí, hablamos de Bormio 1988. Y es que se cumplen 25 años de una edición inolvidable, una edición que podría haber pasado a la historia como otra cualquiera, con un ganador probablemente italiano, quien sabe si Chioccioli, que tendría que esperar a 1991 para ganar su Giro, o extranjero, ya que la participación era de auténtico lujo.

Sin embargo, el empecinamiento de Vincenzo Torriani, director de la prueba, hizo que un día destinado a la suspensión de la etapa se corriera … o mejor dicho, se sobreviviera. Y dicho día es el que da prestigio a aquel Giro, el que hace que los corredores que completaron aquella carrera fueran tratados como héroes, como ciclistas antiguos, como leyendas. Tuvo lugar ya hace un cuarto de siglo …

Giro de Italia 1988. Drama camino de Bormio.

El perfil de la mítica etapa de Bormio 1988. Imagen de houseind.com

El domingo 5 de junio de 1988 es historia del ciclismo, el día que todos recuerdan, el día que los grandes del pelotón lloraron de sufrimiento, de frío y de dolor. El día que marcó muchas carreras deportivas. El día que el Passo di Gavia, subido anteriormente sólo en el Giro de 1960, se situó en el imaginario ciclístico para siempre.

La edición de 1988 era una carrera que presentaba un duelo italo-extranjero de muchos quilates. Los Giupponi, Saronni, Chioccioli, Visentini, etc se enfrentaban a una legión extranjera de alto nivel, con Delgado, Bernard, Breukink, Hampsten o Zimermann, entre otros, aspirando al podio. Lemond volvía a disputar una grande tras su accidente de caza, pero dado su precario estado de forma no contaba.

El mapa general del Giro 1988. Imagen de bikeraceinfo.com

El recorrido no era a priori nada del otro mundo, si bien estaba equilibrado. Había 4 cronos pero muy diferentes entre sí: prólogo, contrarreloj por equipos, cronoescalada y crono individual llana el último día. Por otro lado, las llegadas en alto a Campitello Matesse, Selvino y el durísimo Merano 2000, junto a otras etapas de montaña como las de Bormio con el Gavia y Chiesa Valmalenco (hasta el km 12) con el espectacular San Marco, apuntaban a un corredor completo de cara a la victoria, habiendo además una incursión en Austria a través del impresionante Passo del Rombo (Timmelsjoch), aunque muy lejos de la llegada en Innsbruck.

Comenzaba la prueba con uno de los favoritos en rosa. El francés Jean Francoise Bernard, en el que la afición gala tenía puestas sus esperanzas como sucesor de Hinault, ganaba el prólogo y daba el primer toque de atención a sus rivales. Las primeras etapas pasaban con Bernard dando buenas sensaciones (aunque perdía el liderato merced a unas escapada lejana en la 4ª jornada), con Chioccioli obteniendo la victoria en Campitello Matesse bajo una intensa lluvia -> clasificación y un líder, Massimo Podenzana, que era cuestión de tiempo que cediera. Lemond abandonaba sin dejar ningún atisbo de recuperación. Por otro lado, Delgado no terminaba de entrar en carrera y cedía mucho tiempo antes de las etapas alpinas, perdiendo casi 3 minutos en la jornada de Campitello. El americano Hampsten acechaba en la sombra.

Llegaba la hora de la verdad y Podenzana caía como fruta madura al llegar la montaña. La etapa con final en Selvino (12ª) veía por fin al español Delgado mostrar sus cartas, quedando 2º tras el norteamericano Hampsten, que se colocaba 5º en la general -> clasificación. Chioccioli era el nuevo líder … si bien en su equipo seguían confiando en Giupponi y Saronni.

Chioccioli festejando su liderato al término de la 12ª etapa. Imagen de cycling-passion.com

En la jornada siguiente nueva etapa de montaña, con llegada en Chiesa Valmalenco pero con el puerto clave, el colosal San Marco, muy lejos de meta. La victoria fue para el suizo Rominger, ganador del Giro en 1995 pero que aquí todavía en sus primeros años como profesional, mientras que todos los favoritos llegaron juntos pese a los ataques de Hampsten en San Marco. Así estaba la general después de la 13ª etapa:

  1. Franco Chioccioli – 64h 31′ 15″
  2. Urs Zimmermann, a 33″
  3. Roberto Visentin, a 55″
  4. Flavio Giupponi, a 1’10″
  5. Andrew Hampsten, a 1’18″
  6. Jean Francois Bernard, a 1’26″
  7. Erik Breukink, a 1’45″
  8. Beat Breu, a 2’08″
  9. Marco Giovanetti, a 3’07″
  10. Giuseppe Saronni, a 3’25″

Al día siguiente, domingo 5 de junio de 1988, había otra etapa importante, con los ascensos al Passo d´Aprica, con un tramo central de 10 km rondando el 7 %, y sobre todo el Passo di Gavia, con 14 km finales al 8,5% y tramos de tierra (en aquella época, desde finales de los 90 ya está completamente asfaltado), uno de los puertos más duros afrontados en carrera, además de un largo y complicado descenso hacia Bormio, si bien el kilometraje total era muy corto, apenas 120 km, y existía la posibilidad de suspensión del Gavia por la meteorología, ya que los pronósticos auguraban nieve y mal tiempo.

El Passo di Gavia por Ponte di Legno, con más de 1300 m de desnivel

Todo estaba en manos de Torriani, tan dado en otras ediciones a “capar” etapas pero también a buscar la épica cuando determinaba que “su” carrera lo necesitaba. Y aquel año el Giro no estaba acaparando mucha atención a pesar de la gran participación existente. Así que la etapa iba a disputarse íntegra, tal y como se había planificado. Sin embargo, nadie pensaba en un desarrollo como el que finalmente se dió … Además, eran muchas las incógnitas por despejar: ¿sería el día para que los Delgado, Zimmermann o Hampsten reventaran la carrera?, ¿y Chioccioli, era un líder sólido?, ¿cual sería el rendimiento de Bernard, se consagraría finalmente como sucesor de Hinault?.

Doce menos veinte de la mañana, y eran de la partida en Chiesa Valmalenco 154 corredores. Al acabar la jornada quedarían 139 ciclistas, bueno, no eran ciclistas, eran héroes … Il patrone’ Torriani decidía finalmente que la ruta programada se iba a cumplir, se ascendería el Passo Gavia … y se bajaría. El primer movimiento importante lo iban a protagonizar en las rampas de Aprica los corredores Stephan Joho y Roberto Pagnin, de los equipos Ariostea y Gewis respectivamente, que coronaban con casi un minuto de ventaja sobre un pelotón que ya intuía que la subida al Gavia podía ser tremenda. El gran grupo era liderado por el equipo del Tongo, que defendía a su líder Chioccioli pero también a Giupponi y Saronni.

Los escapados conseguían máximas de 2 minutos en el valle entre puertos, pero eran neutralizados a 10 kilómetros de la cima de un embarrado y helado Gavia. En ese momento saltaba del pelotón un valiente, un suicida, el holandés Johan Van der Velde. Las paredes de nieve cubrían la majestuosa subida y el pelotón se rompía en mil pedazos.

Photo: © Bettini

Hampsten al ataque en el tramo sin asfaltar. Imagen © Bettini Photo

El americano Hampsten aceleraba y tras aguantar en primera instancia, el líder Chioccioli cedía. Sólo Breukink era capaz de mantenerse a rueda. El resto ya se habían descolgado. Zimmermann aguantaba sin perder demasiado tiempo sobre el dúo, Delgado y Bernard sufrían pero estaban en carrera, otros como Visentini o Saronni cedían ya mucho tiempo. Y por delante, Van der Velde se iba en busca de la gloria.

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Van der Velde en cabeza durante la subida. Imagen de Velominati

Las diferencias iban cayendo, aunque Hampsten y Breukink seguían a Van der Velde a no mucha distancia. El líder Chioccioli resistía, junto a Giovanetti, defendiendo el pabellón italiano a poco más de medio minuto de Hampsten y Breukink, Zimmermann se resistía como podía y Delgado sufría. El 2º clasificado del último Tour no podía sino pedalear de forma autómata, Winnen y Giupponi le seguían a distancia, mientras Jean Francois Bernard cedía poco a poco. Los demás ya no contaban.

El holandés, sin ropa de abrigo, en la parte final del puerto. Imagen © Bettini Photo

Se acercaba a la cima un heroico Van der Velde. Coronaba en primera posición … pero iba sin mangos y sin leggins, no teniendo ninguna protección contra el frío, lo que le obligaría a pararse poco después. El 2º en la cima era el norteamericano Hampsten, con Breukink sólo unos metros por detrás. Pasaban a un minuto de Van der Velde.

Foto de Italian Cycling Journal

Una de las jugadas maestras de la etapa se daba en la cima del Gavia, donde el director del 7 Eleven de Hampsten esperaba a sus corredores con ropa y bebidas calientes. Ese pudo ser el momento clave no sólo de esta etapa, sino de todo el Giro. Y detrás un reguero de corredores: Zimmermann a 2 minutos, Giovanetti y Chioccioli a 2’20”, Delgado, Winnen y Hernández a 3′, Giupponi y Pagnin a 3’30”, Bernard a 4′, y así un reguero interminable.

Pero el sufrimiento aún no había terminado. Y es que el descenso hacia Bormio iba a ser aún peor que el ascenso, con corredores parando a causa del frío y metiéndose en sus coches de equipo, con un líder Chioccioli enrabietado con su equipo ya que no habían dejado coche con él y sí con Giupponi, no pudiendo cambiarse de ropa y cediendo más de lo esperado … y el holandés Van der Velde, cazado en el descenso por Hampsten y luego por Breukink, se olvidaba de la carrera. Tiritando y sufriendo como nunca, con los frenos de la bici congelados, se paraba, se metía en el coche de equipo a calentarse y cambiarse, y llegaba a realizar a pie los tramos de mayor pendiente de la bajada, alcanzando finalmente Bormio a casi 47 minutos del ganador.

Van der Velde poco después de la cima. Foto cyclingart.blogspot.com.es

Perico también paraba, y así tantos y tantos. Jean Francois Bernard pasaba a Delgado entre incredulidad por el parón del español. Más tarde, totalmente bloqueado y helado, debería parar él en peores condiciones en las que se había detenido el segoviano. Nada seguía una lógica, muchos bajaban a pie las terribles pendientes y otros buscaban refugio en los coches, mientras que por delante Hampsten y a unos pocos segundos Breukink estaban sentenciando el Giro.

Cuando ya se avistaba Bormio, el corredor holandés, que se había mantenido por detrás de Hampsten durante todo el descenso, conseguía adelantarlo y ganar la etapa de su vida, la más heroica de todas cuantas se hayan disputado en los últimos 40 años, con una meteorologia que recordaba a la dantesca etapa de 1956 con final en Bondone y épico triunfo para el gran Charly Gaul.

Breukink llegando 1º a la meta en Bormio. Foto laudioartezikloturismoa.blogspot.com.es click para ver más imágenes.

Hampsten cruzaba la meta a 7 segundos, era el nuevo líder, la nueva maglia rosa de la carrera, ya que Chioccioli aún tardaría en llegar. Todo era dantesco, Breukink se desmayaba al cruzar la meta, Hampsten era cubierto con mantas por sus auxiliares y el tiempo pasaba. Finalmente, tras más de 4 minutos de espera, llegaba un nuevo héroe, Tomasini, a 4’39”, seguido por otros 5 valientes en menos de medio minuto: Giupponi 4º a 4’55”, 5º Giovanetti a 4’58”, 6º Zimermann a 5’02”, 7º llegaba un exhausto líder, Chioccioli, cediendo 5’04”, y 8º Winnen, a 5’14”. Chioccioli había perdido el rosa, y probablemente el Giro, por una mezcla de factores entre los que estaba la desconfianza de su propio equipo. Su cara lo reflejaba todo …

Chioccioli tras superar la línea de meta. Foto cyclingart.blogspot

Finazzi entraba 9º, cediendo 7’04”, y Delgado 10º, a 7’08” de Breukink. Bernard, 14º, cedía más de 9 minutos, Saronni y Visentini por encima de 30 y como comentamos anteriormente Van der Velde, el hombre que coronó el coloso en primera posición, perdía 47 minutos. El propio Jean Francois Bernard, al cruzar la meta, profería todo tipo de insultos a la organización. El sucesor de Hinault veía como se le escapaban sus opciones de victoria en un día para la leyenda. Sus primeras palabras entre tiritona y tiritona fueron “putain, ils sont fous, sont fous”. En el podio, un pletórico pero a la vez algo inconsciente Hampsten festejaba su primer rosa.

delgadogavia

Delgado en Bormio. Foto pedaladasdehistoria.blogspot

Ciclistas llorando, temblando, inconscientes, deseando que nada de aquello hubiera pasado. Pero aquel día Torriani lo había decidido y la etapa le había dejado en un lugar en la historia, a él como organizador, pero también a todos los que sufrieron aquel día. Al día siguiente la Gazetta dello Sport publicaba “El día que los hombres lloraron”, mientras se hacía eco de las palabras de Bernard llamando locos a los organizadores, palabras que sonaban a épocas pretéritas con Octavie Lapize diciendo “vous etes asesines” al cruzar por 1ª vez el Aubisque en 1910.

Habíamos presenciado una etapa de otra época, que iba a marcar la carrera deportiva de muchos de sus protagonistas, y que sobretodo les iba a entregar el carnet de ciclista para siempre. Ya en páginas interiores el titular no podía ser más gráfico, “Primero Breukink, el más estúpido de todos”, en un artículo escrito por el periodista Angelo Zomegnan … años más tarde director de la carrera.

Crónica de la etapa en la Gazzetta. Imagen de secondat.blogspot.com

Así quedaba la general después de la etapa:

  1. Andrew Hampsten, 68h 26′ 97”
  2. Erik Breukink, a 15”
  3. Franco Chioccioli, a 3′ 54”
  4. Urs Zimmermann, a 4′ 25”
  5. Flavio Giupponi, a 4′ 55”
  6. Marco Giovannetti, a 6′ 55”
  7. Peter Winnen, a 8′ 23”
  8. Stefano Tomasini, a 8′ 48”
  9. Jean Francois Bernard, a 9′ 37”
  10. Beat Breu, a 10′ 19”
  11. Pedro Delgado, a 10′ 41”

Así pues, el duelo entre Hampsten y Breukink estaba servido, con una general que los había dejado separados sólo por 15″. Al día siguiente se tenía que subir el Stelvio de salida, para llegar posteriormente a Merano 2000 tras una dura ascensión. Esta vez sí, tras la enorme polémica generada por el Gavia, Torriani suspendería el paso por el Stelvio (no así el Rombo en la siguiente etapa) y se saldría de Spondinga camino de Merano 2000, con Bernard tomándose una pequeña revancha y venciendo en la etapa, en un día en el que la dureza de la subida final y el esfuerzo de la jornada previa provocó grandes diferencias, con el 5º a casi 3 minutos -> clasificación. Hampsten, por su parte, conseguía 27 segundos sobre Breukink, que ahora estaba a 42″, mientras que Zimmermann, 2º en la etapa, se colocaba tercero a 3’50”. Chioccioli tenía un mal día, si bien parece que la situación con su equipo no era la mejor tras ser abandonado el día anterior.

No podía sin embargo estar tranquilo Hampsten con Breukink, ya que quedaba una contrarreloj final llana donde el holandés era a priori favorito, por lo que debía aumentar las diferencias. Y eso era justo lo que iba a hacer el líder 3 jornadas después ganando la cronoescalada a Vetriolo Terme (al perfil de la subida hay que añadir 6 km de llano previo) -> clasificación, abriendo un hueco sobre Breukink de 1’51” en la general, en un día en el que Bernard no tomaba la salida tras haber sufrido una caída en las etapas previas.

Hampsten en la cronoescalada de Vetriolo Terme. Foto de ciclonet.it

Parecía que el Giro estaba sentenciado … pero Zimmermann iba a poner las cosas complicadas al día siguiente, camino de Arta Terme, llegando a ser rosa virtual. El suizo atacaba en el Passo Duran, junto al italiano Stefano Giuliani, y ampliaba ventajas en los pasos de Cibiana y Mauria, pero finalmente el largo tramo llano desde este último a meta (unos 60 kilómetros) impedían la gesta, si bien se colocaba 2º de la general, gracias a la 2º plaza de la etapa y a los 3 minutos obtenidos sobre el grupo de favoritos -> clasificación. Posteriormente, Breukink le arrebataría esa 2ª plaza a Zimmerman en la última etapa, una contrarreloj de 43 km que ganaba Piasecki y en la que Hampsten, 7º, sólo perdería 23” respecto a Breukink, 5º, haciéndose con la general final.

Era la primera victoria de un americano en el Giro, lo que sumado al triunfo de Greg Lemond en el Tour de 1986, dejaba claro que a falta de confirmar la recuperación de Lemond para el ciclismo, Estados Unidos se había convertido en un país importante en las grandes rondas.

La general final del Giro quedaba así:

  1. Andrew Hampsten (7-Eleven), 97h 18′ 56”
  2. Erik Breukink (Panasonic), a 1′ 43”
  3. Urs Zimmermann (Carrera), a 2′ 45”
  4. Flavio Giupponi (Del Tongo), a 6′ 56”
  5. Franco Chioccioli (Del Tongo), a 13′ 20”
  6. Marco Giovannetti (Gis Gelati), a 15′ 20”
  7. Pedro Delgado (Reynolds), a 17′ 02”
  8. Peter Winnen (Panasonic), a 18′ 14”
  9. Stefano Tomasini (Fanini-7 Up), a 27′ 01”
  10. Maurizio Vandelli (Atala-Ofmega), a 27′ 02”

Había sido un Giro emocionante, con una gran participación y alternativas, pero que iba a pasar a la historia básicamente por una etapa, una de las más épicas de la historia: la de Bormio, la del Gavia, la de la nieve, la de los héroes …

Gavia1988

– – – – –

A modo de epílogo, queríamos mostrar como en España es totalmente factible realizar etapas con un recorrido similar al de aquella mítica jornada. Es cierto que la clave de la etapa no estuvo en el recorrido, sino en las terribles condiciones meteorológicas y en la cabezonería del director de la prueba en que se disputara tal cual (algo que hoy en día no hubiera sucedido), así como en la valentía y coraje de los corredores para no abandonar. Pero también está claro que sin la presencia de un coloso como el Gavia el resultado habría sido muy distinto.

Y es que aquel Giro, pese a no tener un recorrido muy destacable (aunque si equilibrado y mucho mejor que los de finales de los 70, principios de los 80), ya incluía nada menos que 5 colosos de paso: San Marco, Gavia, Stelvio, Rombo y Duran, si bien tras lo sucedido en la jornada de Bormio el Stelvio fue suprimido y en el Rombo los corredores hicieron 2 amagos de plante, para finalmente coronar todos juntos … antes de un ataque del equipo Panasonic en la bajada que provocó una encarnizada persecución durante el resto de la etapa.

En cualquier caso, da envidia sana ver como los organizadores de Giro y Tour llevan mucho tiempo incluyendo sus grandes puertos y sin embargo la Vuelta sigue ignorando, salvo excepciones muy contadas, los Especiales de paso que hay en la península (y también los canarios, aunque no están en esa lista). De hecho, a lo largo de la historia de la Vuelta sólo se han incluído 6 subidas españolas de este tipo … y 4 de ellas a San Lorenzo, que a pesar de su gran dureza también se podría considerar un 1ª debido a su escasa longitud.

Y lo cierto es que hay otros grandes puertos de paso que también se han subido, pero como llegada. Es el caso de los 2 puertos que hemos escogido para hacer el papel del Gavia: Sierra Nevada por Güejar Sierra-Hotel del Duque (la 1ª mitad si está inédita) y Collado de Venta Luisa por Gergal. Es justo aclarar que ambos se quedan un poco por debajo de la dureza de la subida italiana, pero la exigencia total de la ruta, dejando de lado las condiciones meteorológicas, si sería muy similar, ya que el primer puerto es más duro que Aprica.

La primera de las “etapas gemelas” tendría lugar en la provincia de Granada, con inicio en Alfácar (aunque el tramo hasta Sierra de Huétor sería neutralizado) y llegada en Cenes de la Vega, un municipio de 7500 habitantes muy cercano a la capital. Durante la parte inicial de la ruta se pasaría por Granada capital, para dirigirse desde ahí hacia Monachil y el Collado del Muerto, más conocido como El Purche y que desde su estreno en la Vuelta 2004 se ha convertido en una de las subidas más espectaculares de la ronda española. Señalar que en la Vuelta 2013 volverá a ser protagonista, si bien el puerto más duro de su etapa es el Dornajo por Haza Llana, donde estará situada la meta.

Volviendo a la ruta, tras el descenso del Collado del Muerto se haría un primer paso por Cenes de la Vega, con varios km picando hacia arriba antes de afrontar el irregular ascenso hacia Güejar Sierra, para tras un corto descenso continuar la subida a Sierra Nevada por el Camino del Duque (hasta el km 30) una vía que en su primer tramo tiene características similares a la parte más dura del Gavia: estrecha, sinuosa y con 2 km a más del 10% de media. Después la pendiente suaviza, con la carretera ensanchando a partir del Dornajo, pero el esfuerzo podría pasar factura en el resto de la subida, coronando a casi 2400 m de altitud en el cruce superior a Pradollano. De ahí a meta habría casi 30 km de larga bajada (del km 2,3 al 7,8 se utilizaría otra variante) por buena carretera.

Existe la opción de endurecer la subida a Sierra Nevada aprovechando la vertiente de Haza Llana, cuya carretera, asfaltada hace muy pocos años, se estrenará en la Vuelta en la mencionada etapa con final en el Dornajo. Pero creemos que no sería una copia justa del Gavia, ya que sus rampas son muy superiores, con puntas de hasta el 21%, además de que su gran anchura no se parece en nada a la estrechez del puerto italiano.

Esta otra etapa se disputaría en territorio almeriense, con inicio en Berja, pero de nuevo con varios km de salida neutralizada para “calcar” la bajada de Chiesa Valmalenco, y llegada en Tíjola, localidad de unos 3500 habitantes situada al norte de  la Sierra de los Filabres, una zona con grandes posibilidades para el ciclismo gracias a puertos como Velefique y Calar Alto, este último con múltiples vertientes de categoría Especial (hasta la cima o hasta el Collado de Venta Luisa).

Tras el descenso de Sierra Alhamilla y una zona más o manos llana de 20 km, la 1ª ascensión sería el Puerto de Enix (Sierra de Gador), sin rampas fuertes pero bastante largo, con 16 km a casi el 6% de media. Su tendida bajada llevaría a los corredores hasta Gador, dando paso a una zona de falso llano antes de iniciar la subida a Gergal por una carretera paralela a la autovía y atravesando el desierto de Tabernas, por lo que el sol podría hacer de las suyas. Después de un altillo y una corta bajada la ascensión continúa, ya con pendientes más elevadas, hacia el Collado de Venta Luisa, que si bien descontando la subida previa a Gergal no alcanza la dureza del Gavia si se puede considerar un Especial, con 1250 m de desnivel y varios km enteros por encima del 9%.

En las etapas de la Vuelta que hasta ahora han incluído la subida por esta vertiente, se giraba hacia el oeste para acabar junto al observatorio de Calar Alto, pero en este caso se iría hacia el este, afrontando una larga e irregular bajada (desde el km 30) en busca de Tíjola, con un estructura similar al descenso del Gavia hacia Bormio, aunque con varios repechos que no tiene la bajada italiana y por una carretera más ancha. Otro posible final sería la localidad de Serón, a unos 26 km de Venta Luisa por la A-1178. Ésta última fue la opción que se utilizó como subida en la etapa de Velefique 2009, con victoria para Ryder Hesjedal.

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7 comentarios en “Giro de Italia 1988 – Infierno en el Gavia

  1. Como siempre felicitaros por vuestro trabajo. Quería aportar un par de datillos acerca de las copias de la etapa, en concreto la de Sierra Nevada. En primer lugar comentar que hace unos dias subí por la vertiente del Duque y el gps me dio 3 km por encima del 10%, en concreto era 10.4, 11.5 y 10.4% y q no es necesario el doble paso por Cenes, ya q se puede terminar la bajada del Purche por Pinos Genil, justo donde comenzaría la segunda subida. Por cierto, comentar q El Purche ha tenido desprendimientos en la última herradura, y cuando lo pasé solo había un carril practicable; Esperemos q se solucione para el paso de La Vuelta. También comentar q la Sierra Nevada Límite de 2011 (creo q era ese el año) hizo un recorrido q utilizó Purche y Duque hasta Pradollano, pero en mitad colocó un recorrido que incluía un doble paso por Blancares por sus dos vertientes, pero eso sí, se hizo en julio y se acabó arriba.

  2. Hola Kiddo, muchas gracias por las felicitaciones.

    Como bien dices, la vertiente del Hotel del Duque tiene un comienzo durísimo, aunque a veces no queda del todo reflejado en las altimetrías que incluyen la subida a Güejar Sierra. En cuanto al rodeo por Cenes de la Vega, lo hemos hecho voluntariamente para aumentar el tramo de falso llano entre puertos y asemejarlo más a la etapa de Bormio, que tiene casi 20 km entre Édolo y Ponte di Legno, mientras que con el rodeo por Cenes llegamos a 17 km aproximadamente.

    Gracias también por actualizar el estado de la subida al Purche, seguramente para la Vuelta no habrá problema y arreglarán antes el tramo del derrumbe. Respecto a la “Sierra Nevada Limite Road”, efectivamente subieron por el Hotel del Duque previo paso por el Purche y Blancares. Lo han hecho en 2 ocasiones: 2009 y 2011.

    Un saludo.

    • Simplemente un apunte; Ayer bajé por el Purche, y os puedo confirmar que ha quedado en perfecto estado de revista. Se han arreglado los desperfectos de las lluvias del invierno y la primavera… Habemus Purche!!!!

  3. Gracias por el aviso Kiddo.

    Ójala se vea una gran etapa. Junto con el Angliru, el Purche es el puerto que más espectáculo ha dado en la Vuelta en la última década, rompiéndose siempre el grupo y pudiéndose ver bonitas persecuciones hasta meta, tanto en los finales en Granada (2004, 06 y 07) como en la etapa de Sierra Nevada 2009. En esta ocasión restará una subida aún más dura, el Dornajo por Haza Llana, pero a poco que haya buen ritmo el grupo debería quedar ya muy reducido.

    Un saludo.

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