GIRO DE ITALIA 2017

Al igual que en las demás grandes vueltas, el análisis estará dividido en varias partes, para que no quede una entrada excesivamente larga y perjudique la búsqueda de información.

En esta primera parte: historia, análisis del recorrido y participación.

Las demás entradas sobre el Giro de Italia 2017:

  • Previo (análisis del recorrido tras la presentación, con enlaces a perfiles de etapas y puertos).
  • 1ª Semana (información de las etapas 1ª a 9ª).
  • 2ª Semana (análisis detallado de las etapas 10ª a 15ª).
  • 3ª semana (análisis detallado de las etapas 15ª a 21ª).

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Introducción

Durante las 3 próximas semanas, del 5 al 28 de mayo, se celebra la 100ª edición del Giro de Italia, también conocido como la “corsa rosa” y la primera de las grandes rondas por etapas de la temporada, restando aún el Tour de Francia y la Vuelta a España, destacando este año por la gran participación (pese a algunas bajas inesperadas), tanto de jóvenes promesas como de corredores consagrados, incluyendo a 2 ganadores de la carrera como máximos favoritos: Nairo Quintana y Vincenzo Nibali, aunque ojo también a Mikel Landa, Thibaut Pinot, Steven Kruijswijk, Adam Yates, Bauke Mollema, Tom Dumoulin, etc …

En cuanto al recorrido, la prueba se iniciará en Alghero, en la isla de Cerdeña, para tras visitar también Sicilia regresar a la Italia continental y dirigirse hacia el norte, atravesando los Apeninos y posteriormente los Alpes, terminando en la ciudad de Milán tras un total de 21 etapas y 3.615 km a recorrer, con 3 jornadas de descanso en lugar de las 2 habituales debido al traslado desde Cerdeña a Sicilia, e incluyendo a lo largo de la ruta 2 contrarrelojes, sumando 69 km; 5 etapas de alta montaña, destacando el “tappone de Bormio, con doble paso por el Stelvio (el 2º hasta Umbrail); 2 jornadas unipuerto, incluyendo un durísimo final en el Blockhaus; 6 etapas quebradas, destacando la jornada de Bagno di Romagna; y otras 6 básicamente llanas.

Historia

El origen de esta carrera data de inicios del siglo pasado, en 1908, cuando La Gazzetta dello Sport, en base a una idea del periodista Tullo Morgagni y en un intento por distanciarse de su principal competidor, Il Corriere della Sera, anunció en portada el 24 de agosto la celebración del primer Giro de Italia para el mes de mayo de 1909, adelántandose al diario rival que estaba a punto de lanzar una carrera por etapas de similares características.

Esta 1ª edición, homenajeada en el Giro 2009 con motivo de su centenario, partió de la Plaza Loreto de Milán y finalizó en la misma ciudad tras 8 etapas con kilometrajes casi siempre superiores a los 200 km, si bien entre cada etapa había como mínimo un día de descanso. La general se estableció en base a una clasificación por puntos, con victoria para Luigi Ganna. De los 127 corredores que iniciaron la carrera 123 eran italianos, presentándose sólo 4 corredores extranjeros, incluyendo a los franceses Louis Trousselier y Lucien Petit Breton, ganadores del Tour, si bien ninguno de ellos fue uno de los 49 ciclistas que consiguieron acabar la prueba.

Durante los años siguientes se mantuvo un nº de etapas similar, entre 8 y 12, y la general por puntos, incluyendo una edición en 1912 en que la carrera se disputó por equipos, hasta que en 1914, antes del parón de 4 años provocado por la 1ª Guerra Mundial, se adoptó la clasificación por tiempos individuales. En la década de los 30 hubo dos novedades importantes en la historia de la prueba: el maillot rosa, color emblema del periódico organizador y distintivo del líder a partir de 1931; y un aumento de etapas hasta llegar a las 20 de 1935, una cifra que ya se ha mantenido más o menos estable hasta la actualidad, con el único parón de los 4 años en que no pudo disputarse debido a la 2ª Guerra Mundial.

En su época inicial el Giro fue una carrera bastante localista, tanto en participación como en resultados, pero a partir de 1950 empezó a ganar protagonismo internacional, situándose al nivel del Tour de Francia durante los 60 y primera mitad de los 70. Sin embargo, a mediados de esa década empezó su declive, dejando al Tour en cabeza de las GV. Parte de esa pérdida de importancia fue motivada por una considerable rebaja en la dureza de los recorridos. Afortunadamente, esto cambió a finales de los 80. Y si bien ya no ha vuelto a estar al nivel mediático del Tour (al menos internacionalmente, en Italia si) la carrera ha recuperado su dureza y prestigio.

Los grandes dominadores de la prueba durante los primeros años fueron Carlo Galetti y Constante Girardengo, ambos con 2 triunfos y un 2º puesto; Giovanni Brunero, con 3 victorias y otros 3 podios entre 1920 y 1927; y sobre todo Alfredo Binda, apodado “la Gioconda” y que obtuvo 5 victorias en la general (1925, 27, 28, 29, 33) además de 41 triunfos de etapa, una cifra sólo superada por las 42 victorias de Mario Cipollini. El dominio de Binda a finales de la década de los 20 fue tal que los organizadores llegaron a ofrecerle dinero en 1930 para que no participara, corriendo en su lugar el Tour, donde ganó 2 etapas aunque no acabó la carrera.

A continuación llegó el turno de Gino Bartali (1936, 37, 46) e “Il Campionissimo” Fausto Coppi (1940, 47, 49, 52, 53), los mejores corredores italianos de la historia, junto con Binda, y que si no hubiera sido por la 2ª Guerra Mundial habrían conseguido un palmarés aún más espectacular. La rivalidad deportiva fue enorme, con el país dividido entre “Coppistas” y “Bartalistas”, si bien a nivel personal acabaron siendo grandes amigos. Destacar la edición de 1949, en la que Coppi se convirtió en leyenda gracias a su mítica escapada camino de Pinerolo. En esta época también sobresale Fiorenzo Magni, triple ganador de la prueba (1948, 51, 55).

Coppi en la etapa de Pinerolo 1949. Imagen Fotolog-Ciclismo Epico

Con 5 triunfos en la general, igualando a Binda y Coppi, está “el caníbal” Eddy Merckx (1968, 70, 72, 73, 74), que a finales de los 60 e inicios de los 70 impuso su tiranía en el Giro, aunque la calidad de sus rivales, en la época de mayor esplendor de la prueba, hizo que éstos no se fueran de vacío, destacando la perseverancia de Felice Gimondi, con 3 victorias (1967, 69, 76) y otros 6 podios, acabando en el “top-10″ durante 12 años consecutivos. También con 3 victorias está “el tejón” Bernard Hinault (1980, 82, 85), siendo después de Merckx el corredor no italiano con mayor éxito en el Giro, destacando también su compatriota Jacques Anquetil, con 2 victorias (1960, 64) y otros 4 podios.

En los últimos tiempos el mayor protagonista ha sido Gilberto Simoni, retirado en 2010 con 2 victorias (2001, 03) y otros 5 podios en su haber, sin bajarse del “cajón” desde 1999 hasta 2006 salvo por su polémica expulsión en 2002 (positivo por cocaína del que después fue exculpado). Los otros 4 corredores con 2 triunfos en la general en lo que llevamos de siglo son Paolo Savoldelli (2002, 05), Ivan Basso (2006, 10), Alberto Contador (2008 y 2015, acabando también 1º en 2011 pero descalificado posteriormente debido a la sanción por el positivo en el Tour) y Vincenzo Nibali (2013 y 2016).

En cuanto a los españoles, más allá de Contador sólo Miguel Indurain, con doblete en 1992 y 1993, se ha impuesto en la general, siendo además 3º en 1994, una edición memorable gracias a la irrupción de Pantani y a la fabulosa etapa del Mortirolo. No obstante, también destacan Miguel Poblet, pionero español en el Giro con 20 triunfos de etapa entre 1956 y 1961; Jose Manuel Fuente“el Tarangu”, que mantuvo apasionantes duelos con Merckx y Gimondi, siendo 2º en 1972 y 5º en el impresionante Giro de 1974, “the greatest show on earth”, tras ganar 5 etapas y la montaña; Francisco Galdós, 2º en 1975 y 3º en 1973; Abraham Olano, podio en 1996 y 2001, en el primer caso llegando líder hasta la penúltima etapa; Joaquim Rodríguez, rozando el triunfo en 2012; y Alejandro Valverde, podio en 2016.

El año pasado, en una edición que volvió a resultar espectacular, con 4 de las 5 mejores etapas del año, el triunfo fue para el italiano Vincenzo Nibali, que consiguió su 2º Giro, tras el de 2013, después de una impresionante remontada en las 2 últimas etapas de montaña, aunque resultando clave la caída del hasta entonces líder, Steven Kruijswijk, en el descenso del Agnello camino de Risoul, pasando la maglia a Esteban Chaves, que la perdería al dia siguiente ante el ataque de Nibali en la Lombarda, acabando finalmente 2º en la general, y con el mencionado Alejandro Valverde, ganador de la etapa de Andalo, completando el podio.

El podio de 2016, con Nibali, Chaves y Valverde. Foto Getty Images Sport/Cyclingnews

  1. Vincenzo Nibali (Astana)  86h 32′ 49”
  2. Esteban Chaves (Orica Greenedge) a 52”
  3. Alejandro Valverde (Movistar) a 1′ 17”
  4. Steven Kruijswijk (Lotto NL Jumbo) a 1′ 50”
  5. Rafal Majka (Tinkoff) a 4′ 37”
  6. Bob Jungels (Etixx Quick Step) a 8′ 31”
  7. Rigoberto Urán (Cannondale) a 11′ 47”
  8. Andrey Amador (Movistar) a 13′ 21”
  9. Darwin Atapuma (BMC) a 14′ 09”
  10. Kanstantsin Siutsou (Dimension Data) a 16′ 20”

Recorridos

A nivel de recorridos y como es lógico en una prueba con tantos años, el Giro ha pasado por épocas muy diversas -> dossier recorridos históricos de las GV, pero a partir de los años 40 casi siempre ha tenido un gran protagonismo la alta montaña, con grandes puertos de paso que unidos al modo en que se corría entonces rompían el pelotón a muchos km de meta, destacando jornadas como las de Pinerolo 1949 y Moena 1963, ambas entre las etapas más duras de la historia. A finales de los 60 y principios de los 70 empezaron a ganar importancia los finales en alto, ya fueran subidas sin salida, como el Blockhaus (aunque tiene cruces hasta cota 1650 m) y Tre Cime di Lavaredo, o puertos de paso utilizados como llegada, como el Stelvio (estrenado varios años antes, en 1953), aunque sin pasar de los 2-3 por cada edición.

Sin embargo, a finales de los 70 / principios de los 80 la carrera entró en una “época oscura”, con escasa dureza y trazados que no beneficiaban los ataques. De vez en cuando se incluían grandes puertos, pero en etapas con pocas subidas y mal encadenadas. Eran rutas pensadas para el lucimiento de los mejores corredores italianos, Saronni, Moser y Visentini, cuyo fuerte no era la montaña. Esta situación dio un vuelco completo a partir de 1987, cuando los organizadores no sólo volvieron a incluir grandes etapas de montaña, con especial protagonismo para la Marmolada (Passo Fedaia) y recuperando el Gavia en 1988, sino que comenzaron la búsqueda de puertos todavía más duros, estrenando el Mortirolo por Mazzo en 1991, el puerto más decisivo desde entonces, y Zoncolan por Ovaro en 2007 (subido por la otra vertiente en 2003), más brutal que el Mortirolo pero del que aún no se ha aprovechado todo su potencial, al utilizarse sólo como llegada.

En la última década y salvo años aislados, se ha consolidado como la GV con recorridos más llamativos. Y es que en el Giro, gracias a la riqueza orográfica italiana y a unos organizadores sin complejos (salvo excepciones …), se pueden ver algunos de los puertos más impresionantes de Europa, ya sean ascensiones con rampas durísimas o subidas interminables, dominando la lista de los puertos más duros en carrera; maratones de alta montaña que actualmente no se suelen ver en ninguna otra prueba, con casi siempre alguna etapa superando los 5000 m de desnivel; “serruchos” de media montaña; carreteras secundarias que estarían vetadas en otras pruebas; pistas de tierra que recuperan el ciclismo de antaño; repechos traicioneros cerca de meta, etc …

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El “tappone” dolomítico de 2016, con 5100 m de desnivel acumulado

No obstante, aunque esa actitud atrevida de los organizadores es digna de alabanza, creemos que no siempre han acertado en los recorridos, ya que en los últimos años 10-15 años las virtudes han sido muy grandes pero también los defectos, abusando de los finales en alto y reduciendo mucho las cronos (aunque estos aspectos se corrigieron en 2015 y 2016), dando lugar a recorridos tan interesantes como desequilibrados, dejando casi siempre varias de las etapas más espectaculares de la temporada pero también la sensación de que podrían haber sido mejores globalmente, aparte de más justos y propicios para el lucimiento de todo tipo de corredores.

Analizando a partir de 2005, los bandazos han sido constantes, pasando de un Giro 2005 espectacular, con buenas cronos y montaña propicia para los ataques lejanos, incluyendo una buena dosis de grandes puertos y destacando el estreno de Finestre, a una edición 2006 aún más exigente pero descompensada y con exceso de finales duros, aunque también había etapas muy bien diseñadas y donde se vió un gran espectáculo, como Aprica. El Giro 2007 tenía un recorrido mas “controlado” e incluía buenas etapas de alta montaña, destacando Briancon y Tre Cime, aunque con una estructura global discutible y poca contrarreloj, mientras que en la edición de 2008 la 1ª mitad era fantástica pero luego se caía en un tríptico de muros finales, Pampeago-Fedaia-Coronés, que propiciaron mucho conservadurismo, si bien otras etapas fueron muy entretenidas, como Monte Pora.

En el Giro 2009, centenario de la prueba, hubo un recorrido muy extraño, sin apenas grandes puertos de paso (excepto en la jornada de Monte Petrano) y con las etapas clave en los Apeninos, aunque con una media montaña muy interesante y una dura crono de 60 km en la 2ª semana. En la edición de 2010 la alta montaña regresó a lo grande, con etapas muy propicias para ataques lejanos, si bien faltaba una CRI larga, estando muy descompensado. A la hora de la verdad, gracias a la actitud ambiciosa de los corredores y a la fuga-bidón camino de L´Aquila, que hizo que los favoritos no pudieran especular, la carrera fue fabulosa, con las etapas de Aprica, Montalcino, Asolo, Zoncolan y L´Aquila entre las mejores del año, siendo una de las GV más espectaculares en lo que llevamos de siglo.

El trazado de 2011 fue muy polémico, llevando al límite las virtudes y defectos de la “era Zomegnan”: enorme dureza, con impresionantes jornadas de montaña, destacando el etapón de Gardeccia; valentía, incluyendo puertos complicados logísticamente y tramos de tierra; y un gran desequilibrio entre la montaña y el resto de terrenos, con poquísima crono y demasiadas llegadas en alto. Sin embargo, lo que generó más críticas fue un supuesto exceso de peligrosidad y la muerte de Weylandt -> seguridad y protestas en el Giro, lo que unido a opiniones que tildaban el recorrido de “inhumano” llevó a la cancelación del Monte Crostis, además de la posterior sustitución de Zomegnan por Michele Acquarone como director de la prueba.

El recorrido de 2012 volvió a ser muy exigente (pese a que muchos medios de comunicación decían lo contrario), pero el exceso de finales en alto duros, la enorme igualdad, con los favoritos mostrando una actitud demasiado conservadora, y la ausencia de una crono que forzara a los escaladores a moverse desde lejos hizo que el global de la carrera resultara decepcionante, aunque sí hubo varias etapas destacables, como Pian de Resinelli, Cortina d´Ampezzo y sobre todo la agónica jornada del Stelvio, donde un ataque de Thomas De Gendt en el Mortirolo acabó siendo clave para subiera al podio final en Milán, acompañando a Hesjedal y “Purito”.

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La etapa reina de 2012, último antecedente de Mortirolo + Stelvio (aunque el 1º por otra vertiente)

El trazado de 2013 era probablemente el más equilibrado del último lustro, ya que si bien incluia de nuevo muchos finales duros (6 de categoría Es o 1ª, incluyendo la cronoescalada a Polsa) había una larga crono individual de 55 km camino de Saltara, amén de una estupenda media montaña. Sin embargo, aunque esta última funcionó muy bien, destacando jornadas como Marina d´Ascea, Pescara e Ivrea, la carrera se quedó muy coja por culpa del mal tiempo, con puertos eliminados o “capados” en casi todas las etapas de alta montaña (sólo se salvó la jornada de Montasio), incluyendo la suspensión completa de la etapa de Val Martello, con Gavia y Stelvio.

La edición de 2014 tenía una alta montaña durísima, con hasta 12 ascensiones superando los 200 de coef. APM, pero sin embargo tanto la colocación de los puertos, con un abuso de llegadas en alto (10, cinco en HC), como de las propias etapas, con un brutal tríptico al final de la prueba, dejaba mucho que desear, estando además muy desequilibrado al no haber casi CRI llana y renunciando incomprensiblemente a lo que mejor había funcionado en 2013, la media montaña. A la hora de la verdad la carrera fue muy aburrida, salvándose sólo la etapa de Val Martello, tan polémica como decisiva, con una neutralización “a la carta” en el Stelvio, y momentos puntuales de otras jornadas.

El trazado de 2015 supuso un cambio completo respecto a 2014, reduciendo la cantidad y dureza de los finales en alto, no habiendo llegadas en HC, y apostando en su lugar por los puertos de paso, recuperando protagonismo tanto los grandes colosos como las pequeñas cotas cerca de meta, ya que además se recuperaba la media montaña, con multitud de etapas quebradas. Asimismo, hubo una contrarreloj de 60 km, algo que no se veía desde 2009 (aunque la de ese año era más quebrada). El resultado: una carrera espectacular desde el inicio hasta el final de la prueba, e incluyendo 2 de las 3 mejores etapas del año del año, Aprica y Sestriere, ambas con el mismo tipo de encadenado final “grande + pequeño”.

Recorrido del Giro 2017

Promo oficial  /  Vídeo presentación del recorrido

Después de dos años con trazados de características similares, sobre todo en lo relativo al protagonismo de los puertos de paso, el recorrido de este Giro tiene algunos cambios importantes, con un considerable aumento de dureza de los finales en alto (aunque no así en su número), con tres llegadas en HC, Blockhaus, Piancavallo y Etna, más otras dos metas en subidas de 1ª, Ortisei y Oropa, mientras que por el contrario hay menos grandes puertos de paso (salvo en la dura jornada de Bormio) y una menor exigencia en la media montaña, con sólo una gran etapa de este tipo, Bagno di Romana, aunque hay otras jornadas quebradas que también pueden dar juego. Respecto a las cronos, habrá 69 km de contrarreloj, una cifra en el rango de los últimos años si bien por sus perfiles, quebrada la 1ª y completamente llana la 2ª, habría que remontarse a la edición de 2008 para ver algo parecido.

Por otro lado, también llama la atención la distribución de las etapas a priori claves, empezando bastante fuerte, con una dura jornada el 4º día, en Sicilia, acabando en el Etna, y el exigente final en el Blockhaus en el 9º, aunque en una etapa básicamente unipuerto; una 2ª semana que si bien también comienza con etapas importantes, con la CRI larga y la mencionada etapa de Bagno di Romana, después tiene varios días de transición y un fin de semana más flojo de lo esperado; y una última semana donde se concentra la dureza, con casi toda la alta montaña, incluída la impresionante etapa de Bormio, donde debido a la altitud de los puertos las condiciones meteorológicas serán un factor clave, aunque terminando la prueba con una contrarreloj, algo que no sucedía desde la edición de 2012, también en Milán, no habiendo de hecho ni una sola etapa llana en los últimos 8 días de carrera.

Como decíamos al inicio, la prueba comienza en Alghero, con una etapa de más de 200 km entre este localidad y Olbia, al norte de Cerdeña, siendo el tercer inicio de la historia del Giro en esta isla, tras 1991 y 2007, con una ruta favorable para los velocistas pero incluyendo la cota de San Pantaleo a 21 km de meta y un tramo final peligroso, con varias curvas cerradas en los últimos 4 km. Al día siguiente, turno para la media montaña, superando de nuevo los 200 km y con un recorrido muy quebrado ya desde la salida, incluyendo en la segunda mitad de la ruta las subidas a Nuoro (hasta el km 7) y Genna Silana, larga aunque muy tendida y coronándose a 47 km de meta, la mayor parte de descenso, si bien con varios repechos y habiendo casi 10 km de llano final antes de la meta en Tortolì, pudiendo resolverse tanto con un sprint reducido como con una escapada. En este sentido, posibilidades de fuga-bidón si ningún equipo quiere asumir responsabilidades. Y como última jornada en Cerdeña, etapa corta y llana con llegada en la capital, Cagliari, existiendo riesgo de abanicos al circular en paralelo a la costa, mientras que en el km final destaca la presencia de pavé. En cualquier caso, un día muy propicio para los sprinters.

La 2ª etapa, con 220 km y un trazado muy quebrado, destacando Genna Silana

Después de la jornada de descanso y el largo traslado hasta Sicilia, llegará el primer final en alto de esta edición, con una etapa donde tras un inicio llano, circulando por la costa norte de la isla, la ruta girará hacia el interior en busca del larguísimo ascenso a Portella Femmina Morta, con más de 30 km y casi 1500 m de desnivel, aunque sin grandes rampas, para tras su descenso y una zona de repechos, destacando Bronte y Ragalna (4 km iniciales al 7%), afrontar la subida al Refugio Sapienza, en las laderas del colosal Monte Etna, uno de los volcanes más activos de Europa. Por esta vertiente el ascenso tiene 18 km al 6,6% de media, aunque muy irregulares, con tramos duros que se alternan con descansillos e incluso un pequeño descenso, pudiendo hacer bastante daño si el ritmo es elevado. Indicar que será el 50 aniversario de su estreno, con triunfo de Bitossi en 1967 y albergando también finales en 1989, con victoria Acacio da Silva (meta en una cota inferior), y 2011, en una etapa similar a la de 2017 aunque con Citelli como primer puerto y subida final por otra vertiente, con triunfo de Contador -> clasificación / vídeo, si bien la sanción por el positivo del Tour 2010 hizo que la victoria recayera en Rujano.

La jornada del Etna (4ª), con Femmina Morta y una dura subida final al Refugio Sapienza

En la 5ª jornada, etapa con los primeros 100 km muy quebrados, incluyendo hasta 4 subidas de cierta entidad, aunque sólo puntúa Andronico, pero con un último tercio muy llano y propicio para los reagrupamientos, recorriendo la costa oeste de la isla en busca del circuito final, de casi 11 km en torno a Messina, la 3ª ciudad mas poblada de Sicilia. Al día siguiente, después del traslado a la Italia continental, los corredores tendrán que afrontar una larga etapa entre las localidades de Reggio Calabria, en la “punta de la bota”, y Terme Luigiane, con 2 puertos en la parte inicial, Barriteri y Vibbo Valentia, dando paso a una zona central llana junto al mar Tirreno antes de que el terreno vuelva a complicarse en los últimos 40 km, que incluyendo múltiples repechos, dos de ellos en los km finales, pueden resultar muy movidos, siendo una jornada propicia para los clasicómanos, con el último antecedente de 2003, con triunfo de Garzelli -> vídeo, aunque el recorrido previo era distinto. La 7ª etapa, con llegada en el pequeño municipio de Alberobello, en la región de Apulia, también superará los 200 km, si bien en este caso con un perfil básicamente llano y favorable para los velocistas, aunque con final complicado -> mapa. En cualquier caso, deberían aprovechar esta oportunidad, ya que no volverán a tener otra hasta mediados de la 2ª semana.

En la 8ª jornada regresa la media montaña, con una etapa junto a la costa del mar Adriático que incluye en su 2ª mitad el paso por el macizo del Gargano, con los puertos del Monte Sant´Angelo, Santa Tecla y Coppa del Fornaro antes del repecho final en Peschici, con 1,5 km a casi el 6% (los últimos 200 m al 10%), siendo un final propicio para “up-hill finishers”, con antecedentes en el año 2000 -> clasificación, con victoria de Di Luca; 2006 -> clasificación, con triunfo de Pellizotti; y 2008, con victoria de Priamo y liderato para Visconti. Al día siguiente, una etapa clave, sin grandes dificultades durante los primeros 85 km … pero con final en plenos Abruzzos, en el ascenso más duro de esta edición: el Blockhaus oeste (cota 1660 m), vertiente inédita como subida desde 1973 -> vídeo, y en la que destaca el tramo pasado el pueblo de Roccamorice, con 13,6 km finales al 8,4%  hasta llegar a meta, poco después del hotel Mamma Rosa, acumulando desde Scafa más de 1600 m de desnivel y 380 de coef. APM. Un auténtico coloso, entre los puertos más exigentes en carrera y que pese al poco desgaste previo puede provocar grandes diferencias en meta, con los favoritos que no tengan un buen día perdiendo buena parte de sus opciones en la general.

La 9ª etapa, con final en el Blockhaus (cota 1665 m) por su vertiente más dura

Al igual que en el caso del Etna, se trata del 50 aniversario de su estreno, con victoria de un jovencísimo Merckx en 1967 -> perfil de la etapa, acabando en la cima aunque subiendo por la vertiente de Pretoro, la más habitual en el Giro y que se utilizó también en la jornada de 2009, si bien en este último caso con meta en una cota inferior (en el mismo lugar donde acabará la etapa de 2017) pero subiendo por una variante inicial distinta, con triunfo de Pellizotti -> clasificación / vídeo, aunque su posterior sanción por dopaje le dio la victoria a Garzelli. El otro ascenso a esta montaña en el Giro en época reciente data de 2006, con llegada en el Passo Lanciano tras subir por Lettomanopello, la 2ª vertiente más dura tras Roccamorice, consiguiendo la victoria un intratable Ivan Basso -> clasificación / vídeo. Esa misma subida, utilizada como puerto de paso y bajando después por la vertiente de Pretoro, fue la utilizada en la etapa reina de la Tirreno 2014, con una gran victoria de Contador después de atacar a más de 30 km de meta, con la llegada tras el Muro de Guardiagrele.

Superado el Blockhaus, jornada de descanso, con traslado incluído a la región de Umbria, antes de que la prueba se reanude con la “Sagrantino stage”, una crono individual de 40 km entre Foligno y la villa de Montefalco, conocida por el vino Sagrantino, con un recorrido que se puede dividir en 3 partes: un inicio llano y muy favorable para los rodadores, con una larga recta hasta Bevagna, donde estará el primer punto de cronometraje; una zona central quebrada (aunque no tanto como en la ruta original), destacando la irregular subida a Madonne delle Grazie, con 5 km al 3,5%; y la parte final, con tendencia ascendente, sobre todo los últimos km, pero sin rampas duras, siendo un terreno para corredores de fuerza, con la meta situada junto a las murallas. En definitiva, una CRI para rodadores completos, aunque si coincide un día lluvioso, como en Barolo 2014, con el triunfo de Urán, o Greve in Chianti 2016, con la victoria de Roglic, los escaladores podrían defenderse mejor de lo esperado, siendo en cualquier caso un día clave para el desarrollo posterior de la prueba.

La crono larga de esta edición, con 40 km entre Foligno y Montefalco

Al día siguiente, después de un largo traslado a Florencia, etapa de media montaña que rinde homenaje al gran Gino Bartali (nacido en la capital de La Toscana), afrontando de salida Passo della Consuma, con casi 1000 m desnivel, y el Passo della Calla, con 11 km finales al 6%, para tras su descenso, muy revirado, encarar el Passo del Carnaio (que sustituye al anunciado Sella di Raggio), muy irregular pero con zonas exigentes, antes del primer paso por Bagno di Romana, donde se iniciará un largo bucle con el encadenado Montecoronaro + Monte Fumaiolo, subida inédita donde destacan los 3 km finales, al 8,5%, y coronándose a unos 25 km de la llegada, la mayoría de descenso, incluyendo un primer tramo bastante complicado, pero con un repecho a mitad de bajada y 3,5 km llanos antes de meta. Una etapa muy interesante, tanto por el recorrido, con puertos ya desde el inicio y muy poco respiro a lo largo de la ruta, como por su colocación, con el desgaste de la crono pudiendo provocar sorpresas, aunque habrá que ver si los favoritos a la general se implican o queda como un día para escapadas consentidas.

La jornada de Bagno di Romagna (11ª), donde se rendirá homenaje a Gino Bartali

La 12ª etapa, con 230 km entre las ciudades de Forlì y Reggio Emilia, es la más larga de esta edición, incluyendo en su primera mitad los puertos de Colla di Casaglia y el tendido Valico Apenninico, pero con 100 km finales muy llanos, con la travesía por Modena y el callejeo final como aspectos más reseñables, siendo un día muy favorable para los sprinters, al igual que la siguiente jornada, en este caso ya totalmente plana y con larguísimas rectas durante el trazado, uniendo Reggio Emilia con la localidad de Tortona, en la provincia de Alessandria. Y harían bien los velocistas en aprovechar estas dos jornadas, ya que en condiciones normales no tendrán más opciones en lo que queda de prueba.

En la jornada 14ª, turno para una etapa muy corta entre Castellania, lugar de nacimiento del “Il Campionissimo” Fausto Coppi, y Santuario de Oropa, Patrimonio de la Humanidad, con una irregular subida final que alterna zonas bastante duras y descansillos, para unas cifras totales de 11,8 km al 6,2% de media, destacando los 6,7 km finales al 8%. Indicar que se trata de la 6ª llegada del Giro en Oropa, incluyendo la contrarreloj de 2007, con los antecedentes más famosos en 1993 -> clasificación, con Indurain sufriendo por el ataque de Ugrumov, aunque conservó maglia; y 1999 -> clasificación, con la impresionante remontada de Pantani tras quedar descolgado al inicio de la subida por un salto de cadena, ganando la etapa por delante de Jalabert. Más recientemente, también fue llegada en 2014 -> clasificación / vídeo, en una jornada que incluía Alpe di Novais y el Valico Bielmonte antes de Oropa, con triunfo de Battaglin tras imponerse a sus compañeros de escapada en un agónico sprint.

La etapa de Oropa (14ª), con homenaje a Coppi en la salida y a Pantani en la llegada

En vísperas del descanso, jornada de media montaña entre Valdengo y la ciudad de Bérgamo, con los primeros 150 km sin dificultades reseñables pero incluyendo en la parte final el encadenado de Miragolo San Salvatore, con 6,2 km finales al 7,7%, y Selvino, con 2 km iniciales al 6,5% pero después muy tendido, coronándose a 28 km de meta, con un descenso plagado de curvas de “herradura”, aunque por buena carretera, antes de una zona llana y muy rectilínea previa a la explosiva cota de Bergamo Alta, con 1,4 km al 7% y un tramo adoquinado, restando desde la cima poco más de 3 km a meta, casi todos ellos de suave descenso. Los 50 km finales son idénticos a los del Giro de Lombardia 2016, con triunfo de Chaves -> clasificación / vídeo, pero sin embargo el trazado previo no tiene nada que ver, resultando decepcionante que los organizadores no hayan incluído S.Antonio Abbandonato, máxime cuando la etapa previa ya tiene un recorrido muy rebajado. Sobre antecedentes en la “corsa rosa”, las últimas llegadas fueron en 2007 -> vídeo, con San Marco a mitad de la etapa y victoria de Garzelli; y 2009 -> vídeo, con triunfo para Siutsou llegando escapado a Bérgamo.

La jornada 15ª, con la parte final del recorrido del último Giro de Lombardía

Como inicio de la 3ª semana, la etapa reina, con un recorrido de alta montaña que incluye en los últimos 150 km el Passo del Mortirolo, aunque no por su vertiente habitual sino subido por donde se suele bajar, siendo de todos modos muy exigente, con 12,6 km finales al 7,6%, y teniendo además un complicado descenso hacia Grosio; una zona traicionera entre esa localidad y Bormio, con 2 repechos duros; el mítico Passo dello Stelvio -> perfil oficial, con unas cifras totales de casi 22 km al 7,2%, siendo de nuevo Cima Coppi gracias a sus 2758 m de altitud; y tras espectacular descenso, con hasta 48 “tornantis”, y un tramo llano de 10 km el encadenado de Sª.María in Müstair (hasta el km 13,8 del perfil) y el inédito Pass Umbrail, frontera entre Suiza e Italia y desde 2015 completamente asfaltado, con 13,5 km al 8,4% desde el cruce, para un coeficiente de 360 APM si se incluye Santa María. Una vez coronado, a 20 km de meta, descenso hacia Bormio por la vertiente utilizada antes como subida, con algunas zonas muy reviradas pero la carretera en perfecto estado. Una jornada durísima, tanto por orografía, con 5400 m de desnivel acumulado, como por kilometraje, estando al nivel de las etapas más duras de la historia y pudiendo provocar grandes diferencias a poco que haya batalla. Eso sí, ojo a las condiciones meteorológicas, que en caso de nevada pondrían en peligro la etapa.

El “tappone” de Bormio (16ª), con 5400 m de desnivel y la cima Coppi

En cuanto a llegadas previas, será el 7º final en Bormio desde 1953, cuando se estrenó el Stelvio (por la vertiente de Prato), con triunfo de etapa y maglia rosa para Coppi tras descolgar al anterior líder, el suizo Koblet, durante la subida, proclamándose al día siguiente ganador del Giro por 5ª vez. También es mítica la dantesca etapa de 1988, en este caso con el Passo di Gavia como último puerto, donde la nieve y el frío hicieron que los últimos 40 km se convirtieran en una pesadilla para los corredores, con triunfo de Breuking y liderato para Hampsten. La última llegada, repitiendo paso por el Gavia, data del 2000, con triunfo de etapa de Simoni, si bien no hubo apenas diferencias entre los favoritos, manteniendo el liderato Casagrande. Respecto al Stelvio, también ha sido protagonista en varias ediciones recientes, siendo el final de la etapa reina en 2012, con el estreno del Mortirolo por Tovo y triunfo para De Gendt -> clasificación / vídeo, siendo además clave para que lograra podio final; y penúltimo puerto camino de Val Martello en la polémica jornada de 2014, siendo decisivo para el triunfo de Quintana -> vídeo, tanto en la propia etapa como en la general, escapándose del resto de favoritos en la bajada del Stelvio tras una neutralización “a medias” por parte de los organizadores.

La 17ª jornada, con un inicio complicado y un terreno “pestoso” hasta meta

Volviendo al recorrido del próximo Giro, la etapa 17ª, entre Tirano y Canazei, rondará de nuevo los 220 km, con el encadenado de Aprica por Stazzona, con 11 km a casi el 7%, y Passo Tonale, acumulando desde Edolo 1200 m de desnivel, antes de un largo tramo favorable previo a Giovo, irregular pero con tramos duros, para un total de 6 km al 6,8%, y coronándose a 82 km de meta, con la particularidad de que no tendrá bajada sino un terreno casi siempre ascendente hasta meta, aunque salvo Cavalese por Castello de Fiemme (3,7 km al 5-6%) no dejan de ser falsos llanos, siendo probable que la etapa queda para escapadas, si bien el kilometraje, unido al desgaste camino de Bormio, puede provocar sorpresas. Al día siguiente, etapa dolomítica, de sólo 137 km pero incluyendo el famoso Passo Pordoi, con 12 km al 6,6%; Passo Valparola, de dureza muy similar; y el Passo Gardena, también con pendientes del 6-7% pero algo más corto (sin contar el falso llano previo), antes de un largo descenso en dirección a Ponte Gardena, aunque interrumpido por la trampa del Passo Pinei, con puntas del 15%, y cuya bajada dará paso a la subida a Ortisei, con un tramo de 3 km al 9,7% antes de la pancarta en Pontives, aunque la subida continúa, ya con pendientes más suaves, hasta casi la línea de meta, con el final sobre pavé.

La jornada de los Dolomitas (18ª), con cuatro puertos antes de la subida final a Ortisei

Una etapa que si bien no es tan dura como aparenta el exagerado perfil, con subidas de dificultad media pareciendo grandes colosos, puede dar bastante juego si hay buen ritmo, circulando además por parajes preciosos. No obstante, dadas las posibilidades de la zona el recorrido es decepcionante, habiendo esquivado los puertos duros como Giau o el mítico Passo Fedaia (variante Sottoguda), que se podría haber incluído como penúltimo puerto sin tener que cambiar salida ni llegada, subiendo a continuación el bonito Passo Sella y con un rápido descenso a meta -> perfil de alternativa, el mismo encadenado final de la espectacular etapa de Selva di Val Gardena 1998. Por otro lado, en cuanto a llegadas previas en Ortisei, hay dos antecedentes en el Giro: 1940, en una etapa corta con Falzarego, Pordoi y Sella en la que se impuso Bartali, con un joven Coppi conservando el liderato; y la durísima jornada de 2005, con 5000 m de desnivel aunque habiendo mucha distancia entre el penúltimo puerto, Passo Erbe, y la subida final a Ortisei, con triunfo de Parra y liderato para Savoldelli -> clasificación / vídeo.

En la 19ª etapa, más montaña, si bien con características diferentes, con 190 km entre San Candido, muy cerca de la frontera con Austria, y la estación de esquí de Piancavallo, en la región de Friuli, incluyendo de inicio Mt. Croce Comélico y el irregular ascenso a Cima Sappada, que dará paso a un largo descenso en busca de Tolmezzo, población de inicio de Sella Chianzutan, con 6,5 km finales al 7% de media, para tras la bajada de este puerto afrontar una zona básicamente llana de 60 km antes de la subida final a Piancavallo, con 13,8 km al 8% de media (sin contar el falso llano de meta), teniendo una 1ª mitad realmente dura, con 8 km al 9,4%, y pudiendo hacer mucho daño si se sube a tope desde el inicio, como en la etapa de 1998 con triunfo de Pantani -> vídeo, o resultar decepcionante si esperan a los últimos km, más tendidos. Sobre las alternativas, se podía mejorar la continuidad tanto llegando por el este, con Forcella Monte Rest, como por el oeste, incluyendo La Crosetta, aunque de cara al global de la carrera quizás lo mejor fuera quitar este final, haciendo otro tipo de etapa para no condicionar las jornadas previas. O cambiar el orden, haciendo esta jornada después de Canazei y en los días siguientes Pordenone-Ortisei y Moena-Asiago.

Como última oportunidad para los escaladores, etapa de montaña sin final en alto, uniendo las localidades de Pordenone y Asiago, en la región del Veneto, con un recorrido que se puede dividir en dos partes: una 1ª mitad que alterna largos tramos llanos con repechos, destacando el Muro Ca del Poggio; y una 2ª parte que incluye dos grandes puertos: el Monte Grappa N, irregular pero muy largo, con más de 1300 m de desnivel, y tras su fuerte descenso por la vertiente sur y una zona llana, el inédito ascenso a Foza, que cuenta con 12,5 km finales al 7% y un trazado muy escénico, plagado de “tornantis”, restando desde la cima 15 km de falsos llanos hasta meta, pudiendo verse bonitas persecuciones si la carrera llega rota a ese tramo. El último antecedente de Asiago data de 1993 -> clasificación, en una etapa muy larga aunque con un solo puerto, el Passo Stretto (el inicio fue distinto), imponiéndose Konishev tras una parte final muy movida, con varios favoritos perdiendo tiempo. Volviendo a la etapa de 2017, aunque la idea es buena a priori se echa de menos una vertiente más rompedora del Grappa, por ejemplo la subida por Semonzo -> propuesta de etapa, utilizada en 2010 y 2014, o incluso estrenar Bocca di Forca, brutal ascenso que se encadena con la parte final del Grappa, favoreciendo que los favoritos tuvieran que dar la cara a mayor distancia de meta.

La última etapa de montaña (20ª), con el Monte Grappa y Foza como grandes puertos

Después de 7 etapas de montaña consecutivas, el broche final lo pondrá una crono llana de 30 km, con salida desde Monza, incluyendo una vuelta completa al circuito, antes de dirigirse a la capital de la Lombardía, con la meta en la preciosa “Piazza del Duomo” de Milán, junto a la Catedral, siendo una CRI muy propicia para los especialistas, ya que además del perfil plano, incluso con ligera tendencia favorable, hay largas rectas a partir del km 10, siendo un terreno perfecto para mover grandes desarrollos, si bien el desgaste de la montaña se puede notar, como ocurrió en las contrarreloj finales de 2011 (se redujo a 26 km) y 2012, también en Milán y de kilometrajes muy similares, aunque teniendo un recorrido más técnico, imponiéndose Millar y Pinotti respectivamente, habiendo importantes cambios en la general en el último caso, con Hesjedal arrebatándole la maglia rosa a “Purito” y De Gendt alcanzando el podio en detrimento de Scarponi.

La contrarreloj final, con casi 30 km entre Monza y Milán

Globalmente, un recorrido llamativo, con etapas “mediáticas” a lo largo de toda la prueba, empezando con las etapas de las islas en los primeros días, donde destaca la jornada del Etna; continuando con las etapas de los Apeninos en la Italia continental, incluído el exigente final en el Blockhaus y la crono de Montefalco; y terminando con las etapas en los Alpes durante la última semana, despuntando sobremanera la jornada de Bormio, y con el epílogo de la CRI de Milán, lo que obligará a los favoritos a dar la cara durante las 3 semanas de carrera, habiendo además multitud de homenajes y una curiosa combinación de puertos clásicos (aunque se echan varios en falta, como Fedaia y Sestriere), subidas recuperadas después de muchos años y ascensos inéditos, con el top-15 de puertos sumando 3560 APM. Además, gracias a los 70 km de crono individual, está equilibrado entre escaladores y rodadores, sobre todo respecto al Tour de Francia, donde los organizadores parecen empeñados en arrinconar las cronos, algo que no sólo resulta injusto sino que además va contra la historia de la carrera.

Sin embargo, pese a estos alicientes, comparado con los 2 últimos Giros es decepcionante (al menos en nuestra opinión), sobre todo teniendo en cuenta las expectativas creadas al ser la edición centenaria de la prueba, contando con un exceso de finales duros, aunque sin llegar a los extremos de 2014, que además están en etapas básicamente unipuerto o donde la subida final es la más exigente del día, al haberse reducido los grandes puertos de paso (salvo en la etapa etapa reina), por lo que en condiciones normales esos días todo quedará para los últimos km, pudiendo además perjudicar a las etapas previas en el caso de Piancavallo, que a esas alturas de carrera parece un pegote. Y aunque no moleste al resto de jornadas, tampoco tiene sentido una ruta tan llana antes Oropa, sobre todo cuando ya han programado antes un final unipuerto en el Blockhaus, resultando además incongruente que los organizadores se empeñen en homenajear a Pantani con etapas de este tipo, cuando él representaba lo contrario: la valentía y ambición para intentar romper la carrera desde lejos, sin esperar a los km finales.

Es cierto que no tiene que ser nada fácil cuadrar el recorrido, máxime en un Giro tan especial, con varios finales “obligados” y cubriendo casi todo Italia. Pero lo que resulta frustrante en el diseño de la mayoría de etapas de montaña de esta edición, tanto de media como de alta, es que sin necesidad de cambiar salidas ni llegadas y con kilometrajes razonables había a priori mejores opciones (algo que ya pasó en otro centenario, el de 2009), con el mencionado caso de Oropa, donde lo lógico habría sido incluir Bielmonte; la jornada de Bérgamo, echándose en falta S.A.Abbandonato; la etapa de Ortisei, donde han esquivado los puertos rompedores: y Asiago, que si bien es un acierto que no acabe en alto, resulta decepcionante que hayan elegido la vertiente más blanda del Grappa. Y luego está el caso de Canazei, en cuyo lugar (o en el de Piancavallo) habría tenido mucho más sentido hacer una etapa llana, para que la última semana no estuviera tan cargada y evitar además la retirada masiva de sprinters.

No obstante, a lo largo de la prueba también hay otras jornadas sí destacan positivamente, como Bormio y Bagno di Romana, donde los organizadores han aprovechado bien las respectivas zonas (aunque no deja de resultar extraño que prefieran subir Umbrail en lugar del Stelvio por Prato, la vertiente más mítica), así como las etapas de Tortoli y Etna en los primeros días, que llegando tan pronto cumplen de sobra. Y aunque a priori habría sido más interesante utilizarlo como puerto de paso, ya solo la recuperación del Blockhaus por Roccamorice es una buena noticia. De todos modos, como siempre la última palabra será de los corredores. Y si se muestran igual de combativos que en las dos últimas ediciones, sin miedo a lanzarse desde lejos, hay terreno suficiente para ver una carrera espectacular. Por otro lado, ójala haya suerte con las condiciones meteorológicas, ya que hay dos etapas que en caso de temporal corren peligro, Ortisei y sobre todo Bormio, cuya suspensión dejaría la carrera muy coja.

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Participación

Como decíamos al inicio, la participación de este año es a priori estupenda, sobre todo a nivel de vueltómanos, con una interesante combinación de jóvenes promesas y corredores consagrados, incluyendo a 2 de los 3 últimos ganadores de la prueba, y contando también con varios de los mejores sprinters del pelotón. En total, y al igual que en los últimos años, serán de la partida 22 equipos, los 18 World Tour y 4 Continentales Profesionales (con polémica en la elección de estos últimos, al dejar fuera a Nippo Vini Fantini), completando un pelotón de 195 corredores.

No obstante, hace unos meses parecía que iba ser aún mejor, habiéndose producido varias bajas importantes, como la de Esteban Chaves, que finalmente ha escogido el Tour, y Fabio Aru, podio en 2015 y especialmente motivado para esta edición, al haber nacido en Cerdeña, pero al que una lesión de rodilla le ha obligado a renunciar. Precisamente del mismo equipo, Astana, es la ausencia más triste de esta edición: Michele Scarponi, que murió tras ser atropellado por una camioneta dos semanas antes del inicio de la prueba, cuando entrenaba en su pueblo natal, Filottrano. Descansa en paz, Michele.

equipos giro italia 2017

En principio, y al igual que ocurrió en 2015 con Alberto contador, hay un favorito muy claro al triunfo final, en este caso Nairo Quintana, si bien en una carrera tan dada a las sorpresas como el Giro tampoco puede confiarse, sobre todo si sus rivales, con Vincenzo Nibali a la cabeza, muestran la misma combatividad que se ha visto en las dos últimas ediciones.

Ranking de favoritos:

Nairo Quintana (Movistar)

Vencedor del Giro 2014, incluyendo 2 etapas, y de la Vuelta 2016, además de podio en los 3 últimos Tour, el colombiano de Movistar busca este año un doblete Giro-Tour que no consigue nadie desde Pantani en 1998. En esta edición tiene una montaña que se adapta bien a sus características, con subidas finales donde puede hacer mucho daño, y contando además con uno de los equipos mas fuertes, aunque con el hándicap de las cronos y de un Tour que si lo tiene demasiado en mente podría hacer que corra con el “freno de mano echado”, en lugar de sentenciar en cuanto tenga oportunidad.

Vincenzo Nibali (Bahrain Merida)

Ganador en 2013, cuando arrasó con 3 victorias y la general, y el año pasado, con una impresionante remontada en las últimas jornadas, además de podio en otras 2 ediciones, “el Tiburón del Estrecho” busca su 5º triunfo en una GV, donde lleva desde 2009 acabando siempre en el top-7 (excepto su expulsión en la Vuelta 2014). Este año llega tras una temporada irregular, aunque con reciente victoria en Croacia, y un equipo más flojo que en 2016, cuando resultó clave para su victoria, pero teniendo en cuenta su combatividad luchará hasta el final por  el triunfo.

Mikel Landa (Team Sky)

Tan irregular como brillante, el español de Sky intentará repetir su gran actuación de 2015, cuando acabó 3º, incluyendo 2 triunfos de etapa, además de dejar atrás lo ocurrido en 2016, cuando empezo la carrera como uno de los favoritos pero acabó abandonando por enfermedad. Y aunque sin victorias, llega en buena forma, habiendo sido 5º en el Tour de los Alpes, aunque habrá que ver como maneja el equipo la “bicefalia” con Thomas.

Steven Kruiswijk (Lotto NL Jumbo)

Top-ten en 3 ediciones, incluyendo 2016, cuando acabó 4º, Kruijswijk lleva varios años seguidos siendo uno de los corredores más fuertes del Giro, si bien el tiempo perdido en las primeras etapas en 2015 y la caída en el Agnello en 2016, cuando iba líder, le han impedido pisar el podio final, algo por lo que lo volverá a luchar en esta edición, si bien una reciente caída en el Tour de Yorkshire hace que llegue con dudas.

Thibaut Pinot (FDJ)

Podio en el Tour 2014, con apenas 24 años, el francés ha preferido este año centrarse en el Giro, dejando de lado un Tour donde la presión le ha afectado en las dos últimas ediciones. Tiene la ventaja de un recorrido bueno para sus características, estando además en plena forma, con podios en Tirreno Adriático y Tour de los Alpes, si bien con la incógnita que generan sus últimas actuaciones en GV, con hundimientos inesperados.

Tom Dumoulin (Team Sunweb),

Ganador de etapa en las 3 GV, incluído el último Giro, el holandés intentará mejorar su 6º puesto de la Vuelta 2015, cuando fue líder hasta el penúltimo día, destacando este año su podio en Abu Dhabi y acabando entre los 6 primeros en Tirreno y Strade Bianche. En esta edición le benefician las cronos, pero tendrá que ser más constante en la montaña, sin la irregularidad que ha mostrado hasta ahora.

Bauke Mollema (Trek Segafredo)

2º en el pasado Tour hasta una caída en la 19ª etapa, Mollema regresa a la corsa rosa 7 años después de su primera participación, cuando acabó 12º con sólo 23 años. Esta temporada ha ganado en San Juan y terminado 4º en Abu Dhabi, buscando en el Giro su primer podio en una GV, algo que hasta ahora se le resiste, habiendo sido 4º en la Vuelta y 6º en el Tour.

Adam Yates (Orica Scott)

Rozando el podio en el último Tour de Francia, al igual que este año en la Volta a Cataluña, Adam es la gran baza de Orica para repetir lo visto en el pasado Giro, cuando Chaves estuvo a punto de hacerse con el triunfo, siendo además el candidato nº 1 para la clasificación de los jóvenes, con a priori Jungels y Formolo como máximos rivales.

Ilnur Zakarin (Katusha Alpecin)

Gran revelación en 2015, con etapa incluída en el Giro, Zakarin busca resarcirse de lo ocurrido en la pasada edición, cuando tuvo que abandonar por una grave caída cuando iba 5º, destacando este año su 2º puesto en Abu Dhabi y el 6º en París-Niza. En principio el recorrido le va bastante bien, pero sigue teniendo el hándicap de sus problemas en los descensos.

Geraint Thomas (Team Sky)

Reciente vencedor del Tour de los Alpes y también entre los más fuertes en Tirreno Adriático, en ambos casos ganando etapa, Tomas llega a este Giro como “co-lider” del Sky, junto a Landa, aunque hasta ahora siempre se le ha atragantado la 3ª semana de las GV, sufriendo en la alta montaña, con sendos top-15 en el Tour como mejor resultado final.

Domenico Pozzovivo (Ag2r la Mondiale), top-ten en múltiples ediciones, incluyendo un 5º puesto en 2014, y que viene de ser podio en el reciente Tour de los Alpes; Bob Jungels (Quick Step), 6º y ganador de los jóvenes en la última edición, llegando este año tras una buena actuación en el Tour de Romandía; Tejay Van Garderen (BMC), dos veces 5º en el Tour de Francia, aunque debuta en el Giro, habiendo destacado esta temporada en Cataluña y Romandía; el combativo Pierre Rolland, rozando el podio en 2014 y este año 6º en el Tour de los Alpes, y Davide Formolo (Cannondale), ganador de etapa en 2015 y top ten en la Vuelta; Rui Costa (UAE Emirates), vencedor este año en Abu Dhabi y 2º en el Tour de Omán, si bien hasta ahora nunca ha luchado por la general de una GV, siendo probable que se centre en etapas parciales; Wilco Kelderman (Sunweb), 7º en 2014, igual que este año en Romandía; Andrey Amador (Movistar), 4º en 2015 y 8º el año pasado, aunque en esta edición a priori estará supeditado a Quintana.

Pudiendo también brillar en las etapas más duras, ya sea buscando un triunfo de etapa, top-10 en la general o ayudar a sus líderes: Patrick Konrad (Bora), 7º en País Vasco y podio en Murcia; Diego Rosa, 2º en el último Giro de Lombardía y 5º en la Ruta del Sol, Kenny Elissonde, podio en Herald Sun, y Sebastian Henao (Sky); Kanstantsin Siutsou, top-ten en 2 ediciones, Giovanni Visconti, ganador 2 etapas en 2013 y montaña en 2015, y el veterano Franco Pellizotti, rozando el podio en 2008 (Bahrain Merida); Sebastien Reichenbach, top-15 en el Tour y 7º en Andalucía, y Steve Morabito (FDJ); Ben Hermans, ganador en Omán y 2º en Com. Valenciana, y Rohan Dennis, ganador en la Provenza y 2º en la Tirreno Adriático (BMC); Hubert Dupont, rondando top-10 varios años, Alexandre Geniez, 9º en 2015 (Ag2r); Gorka Izagirre, ganador Amorebieta y 4º Niza, Victor de la Parte, Winner Anacona (Movistar); Luis León Sánchez, 4º en Vuelta al Algarve, y Darío Cataldo (Astana); el prometedor Hugh Carthy y Joe Dombrowski (Cannondale); Maxime Monfort, top-15 los últimos años, Bart de Clercq, etapa en 2011 (Lotto Soudal); Carlos Verona, 4º en Estella y 8º en Cataluña, y Rubén Plaza (Orica); Igor Antón (Dimension Data), ganador en el ZoncolanLaurens Ten Dam (Sunweb); Jurgen Van den Broeck, 7º en 2008, y Stef Clement (Lotto Jumbo); Robert Kiserlovski (Katusha), 10º varias ediciones; y Jan Hirt (CCC Sprandi), ganador Austria y podio en Croacia.

Entre los clasicómanos y “todoterreno”, además de algunos ya mencionados destacan Nathan Haas, rozando el podio en Amstel Gold Race y Down Under, Omar Fraile, 2º en Yorkshire, y Jacques van Rensburg (Dimension Data); Enrico Gasparotto, ya recuperado de su caída en la Amstel (Bahrain); Michael Woods, 2º en Estella y top-ten en Lieja, y Tom Slagter (Cannondale); Vasil Kiryenka (Sky), con 3 victorias en Giros anteriores y 2º en último Mundial CRI; Jose J. Rojas, campeón de España y este año podio en La Rioja y 5º Amstel (Movistar); Jasper Stuyven (Trek), 2º en Kurne y 4º en la Paris-Roubaix; Enrico Battaglin, 2 triunfos en ediciones previas, y Victor Campenaerts, plata en Europeo CRI, y Josh Van Emden, vencedor en A Través Flandes W (Lotto Jumbo); Roberto Ferrari, ganador etapa en 2012, y Marco Marcato (UAE); Dylan Teuns, podio en la Flecha Valona, y Silvan Dillier, 2º en DDWW (BMC); Filippo Pozzato, con etapa en 2010, y Matteo Bussato (Wilier); Dries Devenyns (Quick Step); Maciej Paterski (CCC Sprandi); Rudy Molard (FDJ), top-ten en Huy; Sergey Firsanov (Gazprom); Jose Gonçalves (Katusha), ganador en Turquía; Pello Bilbao (Astana); Simon Geschke (Sunweb); Adam Hansen (Lotto Soudal), con etapa en 2013.

Sprinters:

En cuanto a los velocistas, a priori sobresalen Andre Greipel (Lotto Soudal), con 6 triunfos en ediciones anteriores; Fernando Gaviria (Quick Step), ya con 4 victorias en lo que va de temporada; Caleb Ewan (Orica), que arrasó en Down Under y viene de ganar la regularidad en Yorkshire; Sacha Modolo (UAE), vencedor de 2 etapas en la edición de 2015, al igual que en el reciente Tour de Croacia y terminando 6º en Ronde van Vlaanderen; Giacomo Nizzolo (Trek), ganador de la regularidad en las últimas ediciones; Sam Bennett, con etapa en Niza, y Mateo Pelucchi (Bora). Otros sprinters con opciones: Moreno Hofland (Lotto Soudal), aunque estará supeditado a Greipel; Jacub Marecko (Wilier Tristina), con 3 victorias este año; Ariel Richeze (Quick Step), ganador de 2 etapas en el Giro 2007; Kristian Sbaragli (Dimension Data); Daniele Bennati (Movistar), con 3 triunfos en el Giro 2008; y Luka Mezgec (Orica), si bien a priori será el lanzador de Ewan.

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Sobre la retransmisión televisiva, la carrera se podrá ver en España a través de Eurosport y el canal vasco ETB (online en EITB.com), así como en páginas de streaming -> enlaces en steephill / procyclinglive, con el final de las etapas previsto en torno a las 17.20 h según los horarios intermedios.

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2 comentarios en “GIRO DE ITALIA 2017

  1. Hola amigos
    Como siempre comento tarde ,pero creo que vuestros excelentes análisis merecen reconocimiento.Para mi se han convertido en indispensables
    Poco que añadir por lo demás.Gran participación(aunque ha quedado muy mermada por la caida de hoy) y el recorrido mejorable.De todas formas,el año pasado,con un recorrido durísimo de alta montaña se vió un espectáculo formidable.A ver si este año se repite
    Un saludo

    • Muchas gracias Avelino.

      Respecto a la participacion, desde luego una pena la caída en la etapa del Blockhaus, perjudicamente gravemente a 3 de los candidatos (y dejando a Dumoulin sin su mejor gregario). Sobre el recorrido, además del etapón de Bormio lo mejor es que está equilibrado, gracias a los 70 km de CRI. Lo malo, el abuso de finales duros y que la mayoría de etapas de montaña sean bastante mejorables. En cualquier caso, ójala de aquí al final se vea un gran espectáculo.

      Saludos.

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