MILAN SAN REMO 2020

Este sábado 8 de agosto se celebra la 111ª edición de la Milano-Sanremo, también conocida como “la Classicissimao “la clásica de la primavera”, y el primero de los 5 monumentos ciclistas, siendo una de las carreras de un día más importantes de la temporada. Este año hay grandes novedades, como el cambio de fecha, obligado por la pandemia del coronavirus, y que a su vez ha provocado un cambio de recorrido, con el mayor kilometraje de su historia, 305 km, y una ruta más quebrada antes del final, que eso sí, se mantiene idéntico, con la Cipressa y Poggio antes de la llegada en Via Roma. Asimismo, se reduce el nº de corredores por equipo de 7 a 6, con 27 escuadras participantes.

Historia

La edición inaugural, organizada por La Gazzetta dello Sport, tuvo lugar el 14 de abril de 1907, con un recorrido de 288 km y victoria del francés Lucien Petit-Breton tras más de 11 horas sobre la bicicleta. Desde entonces la carrera sólo ha dejado de celebrarse en 1916 y en 1944-45, debido a la 1ª y 2ª Guerra Mundial. La edición más mítica durante los primeros años fue la de 1910, cuando bajo un tiempo infernal, con frío y lluvia durante toda la prueba, sólo 4 corredores de los 63 que habían tomado la salida pudieron terminar la carrera, con triunfo para Eugène Christophe. También histórica fue la edición de 1946, en la que el gran Fausto Coppi se impuso con más de 14 minutos de ventaja tras recorrer los últimos 150 km en solitario.

Ya más recientemente, destaca la edición de 1992 -> vídeo completo – últimos km, con victoria para Sean Kelly tras un descenso “kamikaze” del Poggio, en el que consiguió neutralizar el ataque previo de Moreno Argentin, así como las ediciones de 2008 -> vídeo, cuando Fabian Cancellara se impuso en solitario tras un ataque a 2 km de la llegada, siendo el primero en lograrlo desde 1997; 2011, con la carrera rota desde muy lejos (en parte por varias caídas en el descenso de Le Manie) y 30 km finales espectaculares, con victoria de Mathew Goss por delante de Cancellara y Gilbert; y 2013, cuando la nieve obligó a neutralizar parte de la ruta, jugándose finalmente la victoria un grupo de 7 corredores, con triunfo de Gerald Ciolek tras superar en el sprint a Sagan y el propio Cancellara.

Los grandes dominadores del palmarés son los corredores italianos, con 51 victorias, destacando los 6 triunfos de Costante Girardengo, el cual además consiguió otros 5 podios, llegando a estar 10 años seguidos sin bajar del “cajón” (de 1917 a 1926); y las 4 victorias de Gino Bartali, con nada menos que 11 años de diferencia entre la 1ª y la última (de 1939 a 1950). Sin embargo, es el belga Eddy Merckx“el caníbal”, quien tiene el récord de triunfos en la prueba, con 7 victorias repartidas entre 1966 y 1976. Ya en los últimas décadas sobresale el alemán Eric Zabel, con 4 victorias entre 1997 y 2001, además de otros 2 podios.

En el caso de los corredores españoles, durante todo el siglo XX el único que subió al podio fue Miguel Poblet, el primer gran clasicómano español, con victorias en 1957 y 1959, además de un 2º puesto en 1958. Pero en los últimos años destaca sobremanera Oscar Freire, retirado en 2012 y que con sus 3 triunfos, en 2004, 2007 y 2010 (más un podio anterior en el año 2000) es el corredor más laureado de la prueba en los que llevamos de siglo XXI.

La pasada edición, si bien anodina antes del último tramo, tuvo 10 km finales espectaculares, con una brutal subida al Poggio y un descenso y llano final muy emocionantes, jugándose la victoria un grupo de 10 corredores. El triunfo fue para el francés Julian Alaphilippe (Deceuninck), en un estado de forma impresionante, seguido por el belga Oliver Naesen (Ag2r) y el polaco Michal Kwiatkowski (Ineos), ganador en 2017, completando el top-5 Peter Sagan (Bora) y Matej Mohoric (Bahrain).

El triunfo de Alaphilippe en 2019. Foto Getty Images, galería en Cyclingnews

Recorridos

Las principales características de la prueba son el largo kilometraje, rozando los 300 km, siendo con mucha diferencia la carrera de mayor longitud que se disputa actualmente, y un trazado con escasas dificultades orográficas y en general poco exigentes (aunque varias de ellas situadas en la parte final), lo que la convierte en el Monumento más favorable para los sprinters. De todos modos, no siempre ha sido una carrera propicia para los velocistas. Y no porque antiguamente hubiera mayor cantidad de repechos o más duros (todo lo contrario), sino porque la forma de correr, más ofensiva que la actual, el peor estado de las carreteras, el tipo de bicicletas y la diferente preparación de los ciclistas hacía que los sprints masivos fueran muy poco habituales, triunfando escapadas lejanas y corredores que podían no tener una gran punta de velocidad.

De hecho, durante muchos años la única subida reseñable fue el Passo del Turchino, que afrontado por el norte no pasa de ser un 3ª, colocado además muy lejos de meta. Pero a medida que la carrera fue resultando cada menos selectiva la organización fue endureciendo la ruta para evitar que grandes pelotones se jugaran la victoria al sprint, añadiendo diversas cotas. De este modo, en 1960 incluyeron el Poggio, una subida sin mayor dificultad (3,7 km al 3,7 %) pero cuya cercanía a la llegada y el hecho de que se afronte con muchos km en las piernas la convierten en decisiva, teniendo además un descenso bastante técnico. En 1982 le llegó el turno a la Cipressa, una cota algo más exigente (5,6 km al 4,1%) aunque a mayor distancia de meta. Desde esa edición el recorrido se mantuvo prácticamente inalterable durante más de 25 años.

El trazdo típico desde 1982 hasta 2007, aunque en 2001-2002 no se pasó por el Turchino

Hasta que hace unos años, en la edición de 2008, los organizadores, forzados por el exceso de llegadas masivas a finales de la década de los 90 y principios del 00, endurecieron de nuevo la ruta, añadiendo la cota de Le Manie, mucho más exigente que Cipressa y Poggio, con 4,7 km al 6,7%, aunque situada a 95 km de meta. Ese mismo año también variaron la calle donde finalizaba la prueba, pasando de la Via Roma a Lungomare Italo Calvino, lo que alejó la cima del Poggio de meta, pasando de 5,7 km a 6,2 km. Y el aumento de dureza funcionó, ya que en los años siguientes la mayor parte de ediciones se resolvieron mediante un ataque o al sprint en un pequeño grupo de corredores (2008, 2011, 2012 y 2013), aunque tampoco se eliminaron por completo las llegadas masivas (2009 y 2010), volviendo a ser una carrera imprevisible y con opciones para corredores de diferentes características.

El recorrido de 2008 a 2013, con Le Manie a 94 km de meta (en 2013 se recortó por la nieve)

No obstante, desde hace ya mucho tiempo se venía rumoreando con la inclusión de una nueva cota cerca de meta, la Pompeiana, algo más rompedora que Cipressa y Poggio, con 4,8 km al 5,2% de media (incluyendo un tramo de 400 m al 9,5%), y situada justo entre ambos. Y aunque el estreno de Le Manie pareció enfriar el interés de los organizadores, los rumores volvieron a aumentar en los años siguientes … hasta que en septiembre de 2013 se confirmó la noticia: la Milán San Remo cambiaba su recorrido para 2014, estrenandose la Pompeiana y eliminando precisamente Le Manie, acumulando una dureza similar (incluso algo inferior) pero mucho más concentrada en la parte final de la ruta, generando una gran polémica, con opiniones tanto negativas como positivas.

La ruta de 2015 a 2019, con la recuperación de la Via Roma como meta, acercando el Poggio

Sin embargo, no incluyeron ninguna de las 2 cotas, ni Pompeiana ni Le Manie. La explicación oficial sobre Pompeiana fue el mal estado de la carretera debido a las lluvias, no pudiendo garantizar la seguridad de los corredores, pero en el caso de Le Manie no aclararon nada, dejando el mismo recorrido de la mayoría de ediciones de 1982 a 2007. Lo más surrealista es que los organizadores dijeron que lo de Pompeiana sólo era un retraso, estando pendiente su estreno para 2015 … y ambas cotas volvieron a quedar fuera del trazado, sin dar de nuevo explicaciones sobre Le Manie, con el único cambio respecto a 2014 del regreso a la Via Roma como final de la prueba, acercando el Poggio a meta, manteniendo una ruta casi idéntica hasta 2019. Y es que este año cambia la ruta previa.

Recorrido Milán San Remo 2020

Dificultades montañosas:

  • Niella Belbo (km 165,2):  805 m – 13,4 km – 3,5 %  *sin falso llano posterior
  • Cota Bragioli (km 180):  740 m – 2 km – 6,4 %
  • Colle di Nava (km 235,4):  936 m – 4 km – 3,0 %
  • Cipressa (km 283,5):  239 m – 5,65 km – 4,1 %
  • Poggio di Sanremo (km 299,5):  160 m – 3,7 km – 3,7

Tras varios años con un recorrido muy similar, habiendo solo pequeños ajustes, la ruta de esta edición supone el mayor cambio desde hace varias décadas, Y es que para evitar la zona de costa entre Génova e Imperia, en agosto plagada de turistas, se ha modificado todo el trazado desde Milán hasta esa localidad, sustituyendo el Turchino y los Capos por Niella Belbo y Nava, aunque manteniendo Cipressa y Poggio antes de meta. Este cambio, unido a la imposibilidad de pasar por Alessandria, ha hecho que la distancia sea de 305 km (más los 10 de neutralizada), la mayor en la historia de la carrera.

Así pues, tras la salida la ruta se dirige hacia el suroeste, con 125 km básicamente llanos antes de un terreno ya más quebrado, con algunos repechos, previo al ascenso a Niella Belbo -> perfil y mapa, irregular pero con 3,5 km iniciales a casi el 6%, para tras un descansillo retomar la subida con otros 6 km al 3-5%, seguida por una zona de falsos llanos hasta alcanzar la cota máxima, en Monbarcaro. En esta localidad comienza el descenso, interrumpido por el repecho de Bragioli, con un primer km al 8%, en busca de Sela della Langhe y Ceva.

Tras el paso por esta población, con avituallamiento incluído, la ruta empieza a picar hacia arriba en busca del Colle di Nava, aunque por esta vertiente, excepto los últimos 4 km, al 3% de media, es más un falso llano que un auténtico puerto. No obstante, ojo a la bajada, con 10 km a casi el 7% y zonas reviradas, aunque por buena carretera, dando paso a un repecho y una zona de 10 km plagada de túneles en dirección a la localidad de Chiusavecchia, donde ya termina el descenso.

La suave vertiente N del Colle di Nava. Perfil Cyclingcols

Tras el paso por Chiusavecchia hay 20 km llanos, aunque con tendencia favorable, hasta llegar a San Lorenzo al Mare, localidad donde se abandona la Via Aurelia para afrontar la Cipressa -> perfil cada 200 m, una subida que con 4 km al 5% de media (sin contar el falso llano de la cima) y varias zonas al 7% suele hacer daño cuando el ritmo es elevado, siendo un punto clave para eliminar gregarios. Asimismo, los corredores no pueden despistarse en la bajada -> vídeo del descenso, con bastante pendiente y alguna curva complicada, aunque la carretera está en perfectas condiciones.

Los perfiles y datos oficiales de la Cipressa y el Poggio di Sanremo

Terminado el descenso, ya de vuelta en la Via Aurelia, hay 9 km llanos hasta el inicio de la subida más famosa de la prueba: el Poggio di San Remo -> perfil cada 200 m / vídeo. Es una ascensión corta y muy tendida, pero el desgaste acumulado, llegando este año con casi 300 km en las piernas, y la gran velocidad de subida, con habitualmente muchos ataques, provocan que se haga más dura de lo que indican sus cifras, aunque por supuesto también es clave el ritmo previo. La zona más exigente está poco antes de coronar, con 400 m al 6% y rampas máximas del 8%, siendo el lugar donde se suele producir la selección definitiva.

La parte final, con Cipressa y Poggio antes de la meta en Via Roma

Y al igual que en la cota previa, atención al complicado descenso -> vídeo, de nuevo más inclinado que la subida (aunque en este caso sin llegar al 5% de media) y con varias curvas cerradas, siendo clave para la resolución de la carrera en varias ediciones. Desde el final de la bajada hasta meta restan sólo 2,3 km, la mayoría en línea recta pero con un “zig-zag” ya dentro del último km, con una curva de 90º a izquierdas seguida por otra a derechas, que puede dificultar la colocación de los corredores en caso de sprint masivo, si bien la recta de meta, situada de nuevo en la Vía Roma, tiene más de 700 m, con sólo un ligero curveo a medio km del final.

El plano de los últimos km, con el Poggio y el pequeño llano hasta meta

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Participación

Pese al cambio de fecha, y como es habitual en esta prueba, la lista de participantes es magnífica, contando con gran parte de los velocistas y clasicómanos de primer nivel, incluídos los top-10 casi al completo de las últimas ediciones, si bien con las bajas de John Degenkolb, ganador en 2015; Jurgen Roelandts, 3º en 2016 y 5º en 2018; y Alejandro Valverde, 7º el año pasado. No obstante, hay una gran novedad. Y es la reducción de ciclistas por equipo, que pasa de 7 a 6, si bien a cambio se ha aumentado la cantidad de equipos, con 27 escuadras, 18 World Tour y 9 Continentales Profesionales, en lugar de los 25 de años anteriores, completando un pelotón de 162 corredores. Una medida que nos parece acertada, favoreciendo que la carrera sea más impredecible.

Esta circunstancia, unida a la fecha de la prueba y el nuevo trazado, hacen que no haya un favoritos claro, aunque a priori el equipo a batir es Deceuninck, contando con el vigente ganador, Julian Alaphillipe, si bien dejó dudas en Strade Bianche; el velocista San Bennett, ganador de etapa en Burgos; y corredores que pueden buscar la sorpresa, como Zdenek Stybar, reciente 6º en Siena, Bob Jungels, vencedor en Lieja en 2018, y Kasper Asgreen, ganador en Kuurne; además de un gregario de lujo como el “tractor” Tim Declercq.

Por otro lado, ojo a 2 ciclistas que llegan en plena forma: Wout Van Aert (Jumbo), brillante ganador de la Strade Bianche y que el año pasado ya estuvo aquí entre los mejores, acabando 6º; y Arnaud Demare (Groupama), vencedor en 2016, además de podio en 2018, y que viene de ganar la Milán-Turín. Asimismo, tampoco se puede descartar a Peter Sagan (Bora), cuyas condiciones son perfectas para esta carrera, habiendo estado varias veces muy cerca de la victoria; Mathieu Van der Poel (Alpecin), la “némesis” de Wout Van Aert en ciclocross y que en 2019 logró 11 victorias en carretera, aunque este año aún no se ha estrenado; Michael Matthews (Sunweb), podio en 2015, al igual que 2 veces en los Mundiales; Caleb Ewan, 2º en 2018, al igual que en la reciente Milán-Turín, y Philippe Gilbert, 3º en 2008 y 2011, siendo el único Monumento que se le resiste (Lotto Soudal).

Otros corredores con opciones: Fernando Gaviria, Alexander Kristoff, Davide Formolo y Tadej Pogacar (UAE); Michal Kwiatkowski, Gianni Moscon y Ben Swift (Ineos); Oliver Naesen (Ag2r la Mondiale); Matteo Trentin y Greg Van Avermaet (CCC Team); Alexey Lutsenko, Alex Aranburu y Gorka Izagirre (Astana); Sonny Colbrelli, Ivan Cortina y Matej Mohoric (Bahrain); Alberto Bettiol, Magnus Cort y Simon Clarke (EF); Vincenzo Nibali (Trek Segafredo); Giacomo Nizzolo, Boasson Hagen y Michael Valgren (NTT); Nacer Bouhanni (Arkea); Tiesj Benoot y Kragh Andersen (Sunweb); Elia Viviani y Cristophe Laporte (Cofidis); Davide Cimolai (Israel); Daniel Oss (Bora); Francesco Gavazzi (Androni); Michael Albasini (Mitchelton); Andrea Pasqualon (Circus Wanty); y Giovanni Visconti (Vini Zabu).

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En cuanto a la retransmisión televisiva, en España la carrera se podrá seguir en directo a través de Eurosport, conectando a las 15.50 h y con la llegada prevista en torno a las 18.30 h, según el horario intermedio -> enlaces en steephill.tv / cyclingfans.

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