MILAN SAN REMO 2013 – Historia

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El próximo día 17 de marzo se celebra la 104ª edición de la “Milano-Sanremo”. También conocida como “la Classicissima o “la clásica de la primavera”, es el primero de los 5 monumentos ciclistas, siendo una de las carreras de un día más importantes de toda la temporada.

Este año la principal novedad es su cambio de fechas, ya que habitualmente se disputaba el sábado posterior a la Tirreno Adriático y a partir de esta edición se retrasa hasta el domingo -> noticia y explicaciones. Un cambio de día que también se pondrá en práctica en el Giro de Lombardía, equiparando a estas 2 grandes clásicas italianas al resto de monumentos.

La edición inaugural de la Milán-San Remo, organizada por La Gazzetta dello Sport, tuvo lugar el 14 de abril de 1907, con un recorrido de 288 km y victoria del francés Lucien Petit-Breton tras más de 11 horas sobre la bicicleta -> crónica e imágenes. Desde entonces la carrera sólo ha dejado de celebrarse  en 1916 y en 1944-45, debido a la 1ª y 2ª Guerra Mundial. La edición más mítica durante los primeros años fue la de 1910, cuando bajo un tiempo infernal, con frío y lluvia durante toda la prueba, sólo 4 corredores de los 63 que habían tomado la salida pudieron terminar la carrera, con triunfo para Eugène Christophe. También histórica fue la edición de 1946 -> crónica, en la que Fausto Coppi se impuso con más de 14 minutos de ventaja tras recorrer los últimos 150 km en solitario.

Ya más recientemente es muy destacable la carrera de 1992 -> vídeo, con victoria para el irlandés Sean Kelly tras un descenso “kamikaze” del Poggio en el que consiguió neutralizar el ataque previo de Moreno Argentin. También muy recordadas son las ediciones de 2008 -> vídeo, cuando el suizo Fabian Cancellara se impuso en solitario tras un poderoso ataque a 2 km de la llegada; y 2011, con la carrera rota desde lejos y 30 km finales espectaculares, obteniendo la victoria el australiano Mathew Goss por delante del propio Cancellara, con Philippe Gilbert ocupando el tercer puesto.

Los grandes dominadores del palmarés son los corredores italianos, con 50 victorias, destacando los 6 triunfos Costante Girardengo, el cual además consiguió otros 5 podios, llegando a estar 10 años seguidos sin bajar del “cajón” (de 1917 a 1926), y las 4 victorias de Gino Bartali, con nada menos que 11 años de diferencias entre la 1ª (1939) y la última (1950). Sin embargo, es el belga Eddy Merckx, “el caníbal”, el corredor que tiene el record de triunfos en la prueba, con 7 victorias repartidas entre 1966 y 1976. Ya en los últimas décadas sobresale el alemán Eriz Zabel, con 4 victorias entre 1997 y 2001 (además de otros 2 podios).

En cuanto a los ciclistas españoles, durante todo el siglo XX el único que consiguió subir al podio fue Miguel Poblet, el primer gran clasicómano español, con victorias en 1957 y 1959, además de un 2º puesto en 1958. Pero en los últimos años destaca sobremanera Oscar Freire, retirado el año pasado y que con sus 3 triunfos, en 2004, 07 y 10 (más un podio en el año 2000) es el corredor más laureado de la prueba en los que llevamos de siglo XXI.

El año pasado la victoria fue para el australiano Simon Gerrans, que tras un ataque de Vincenzo Nibali durante la subida al Poggio se “soldó” a su rueda, y posteriormente a la de Fabian Cancellara, ya ganador en 2008, para acabar imponiéndose a ambos en el sprint, con “Espartaco” ocupando el 2º lugar y Nibali el 3º. Los siguientes en cruzar la meta, encabezando el grupo perseguidor, fueron Peter Sagan y John Degenkolb.

Gerrans cruzando victorioso la meta, seguido por Cancellara y Nibali. Foto de Roberto Bettini

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A nivel de recorrido, las principales características de la Milán San Remo son el largo kilometraje, rozando los 300 km, siendo con bastante diferencia la prueba de mayor kilometraje que se disputa actualmente, y un trazado con escasas dificultades orográficas y no muy exigentes, aunque varias de ellas situadas en la parte final, lo que la convierte en la gran clásica más favorable para los sprinters de toda la temporada, si bien con el último cambio de trazado ya no lo tienen tan sencillo.

En cualquier caso, no siempre ha sido una carrera propicia para los velocistas. Y no porque el recorrido tuviera mayor cantidad de repechos o más duros (en realidad todo lo contrario), sino porque la propia forma de correr, mucho más ofensiva que la actual, y la diferente preparación de los corredores hacía que los sprints masivos fueran muy poco habituales, triunfando escapadas lejanas y corredores que no siempre tenían una gran punta de velocidad.

Durante muchos años la única subida reseñable fue el Passo del Turchino, que subido por el norte no pasa de ser un 3ª y colocado además muy lejos de meta. Pero a medida que la carrera fue resultando cada menos selectiva la organización fue endureciendo el recorrido, añadiendo diversas cotas. Asi, en 1960 incluyeron el Poggio, una cota sin mayor dificultad (3,7 km al 3,7 %) pero cuya cercanía  a la llegada y el hecho de que se afronte con muchos km en las piernas la convierten en decisiva. En 1982 llegó el turno de la Cipressa, una cota más exigente aunque situada a mayor distancia de meta. Desde esa edición el recorrido se mantuvo prácticamente inalterable durante más de 25 años.

El recorrido típico desde 1982 hasta 2007, aunque en 2001 y 2002 no se subió el Turchino.

Fue hace apenas 5 años, en la edición de 2008, cuando los organizadores, forzados por el exceso de llegadas masivas a finales de la década de los 90 y principios del 00, hicieron el último gran cambio en el recorrido, añadiendo la cota de Le Manie: mucho más exigente que Cipressa y Poggio, aunque situada a casi 100 km de la llegada. Ese mismo año también variaron la calle donde finalizaba la prueba, pasando de la Via Roma a Lungomare Italo Calvino -> mapa, lo que provocó un ligero aumento en la distancia desde la cima del Poggio a meta: de 5,7 km a 6,2 km.

El recorrido a partir de 2008, con la inclusión de Le Manie a 94 km de meta.

Y el endurecimiento del trazado funcionó, ya que desde entonces la mayor parte de ediciones se han resuelto mediante un ataque o al sprint en un pequeño grupo de corredores (2008, 2011 y 2012), aunque tampoco se han eliminado por completo las llegadas masivas (2009 y 2010), volviendo a ser una carrera muy imprevisible. Como suelen decir los corredores, “no es la más dura pero si la más difícil de ganar”.

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Via Roma, los campeones dejan su sello

Como decíamos anteriormente, en los últimos años el final de la Milán-San Remo está situado en Lungomare Italo Calvino, si bien nosotros vamos a tratar de recorrer parte de la historia de la Via Roma, que fue llegada desde 1949 hasta 2007. Y es que uno no puede pensar en las 7 victorias del “caníbal” Eddy Merckx sin recordar este final, o imaginarse al “professeur” Laurent Fignon levantar los brazos por 2 veces en otro lugar, en otra avenida, que no fuera la mítica Via Roma …

Milan San Remo 75, Merckx iguala a Girardengo en una primavera de clásicas canibalesca

Milan San Remo 75, Merckx iguala a Girardengo tras una primavera de clásicas canibalesca, con triunfos también en Flandes y Lieja.

Viernes 19 de Marzo, 1976, Girardengo y Merckx comparten 6 triunfos en la Classicissima. Pero el Eddy ya no es mismo que justo un año antes se dedicaba a arrasar en las clásicas. Su caída en Valloire y el puñetazo de un aficionado en el Puy de Dôme durante el último Tour le dejaban tocado para el resto de la temporada, y aunque él no lo sabía, ya era un Merckx crepuscular.

Sin embargo, los campeones tienen ese toque que les hace crecerse ante los retos. Y vencer la 7ª San Remo era casi más que un reto, una obligación para alguien que se había dedicado durante 7 años a tiranizar al ciclismo. Su ataque definitivo fue justo antes del Poggio y sólo Jean Luc Vandenbroucke, posteriormente eliminado por positivo, le seguía. El resto había dudado. La victoria ya no se le escaparía a Merckx, venciendo al sprint a su compatriota y dejando su último gran sello en esta carrera.

1976, la 7ª victoria de Merckx en la Milán San Remo. Fotografía de CorVos, click para ver crónica y galería fotográfica.

Habían pasado 10 años desde que un joven y prometedor belga sorprendiera a todos en la vía Roma defendiendo los colores franceses del Peugeot -> crónica y clasificación 1966. Repetiría al año siguiente y ya con Faema en 1969. Sus victorias en 1971, 72, 75 y 1976 serían con los colores del Molteni.

Muchas victorias, el que más, pero todas con un signo en común, final en la Via Roma. Esta San Remo de 1976 sería la última gran victoria para un Merckx que aún no era consciente de que el final había llegado, y aunque no fue hasta 1978 cuando se bajó definitivamente de la bicicleta, esta San Remo es vista con el paso del tiempo como la despedida real de Merckx del primer plano internacional. A partir de ahí todavía conseguiría en 1976 y 1977 “top-10” en clásicas y en 2 GV, Giro 76 y Tour 77, pero para Merckx eso ya no era competir.

Curiosamente ningún ganador de Tour volvió a vencer en San Remo hasta 1988, 12 años despues. Y lo hizo un corredor aparentemente decadente del que ya no se esperaba demasiado, un bravo, un inconformista, otro campeón. El francés Laurent Fignon. Cruzaba 1º el parisino la meta de la Via Roma ante sorpresa de todos, ya que a pesar de realizar una buena temporada 87 no veían en él mas que un campeón venido a menos. Precisamente este año se cumplen las bodas de plata de aquel triunfo de Fignon. Una victoria que hacía pensar que su temporada 88 podía ser la de su reencuentro con la gloria. La solitaria lo impediría.

El triunfo de Fignon en 1988 por delante de Fondriest. Foto de velopaint.blogspot.com

Fignon, que se había mantenido a la expectativa durante buena parte de la prueba, reservando fuerzas, surgió en el momento clave para marcharse con Maurizio Fondriest. El francés aprovechaba un impás de tranquilidad en el Poggio para atacar con todo y sólo el joven italiano (ganador de esta carrera en 1993) conseguía cogerle rueda. Sin embargo Fignon le batía fácilmente al sprint -> vídeo. Curiosamente esa temporada acabaría con Fondriest de arcoiris tras una polémica carrera.

En 1989 Fignon volvía a San Remo para demostrar que las carreras de fondo le venían como anillo al dedo, ganando por segunda vez consecutiva, algo que sólo Merckx y De Vlaeminck habían conseguido de entre los vencedores no italianos. Y esa sí que iba a ser una victoria preludio de una gran temporada, en la que finalizaría como número 1 de mundo, a pesar de quedar marcado por la contrarreloj de Versalles del Tour, en la que perdió la carrera contra Greg Lemond por sólo 8 segundos.

Un Fignon que repetía táctica en la Classicissima, dejando hacer durante buen parte de la carrera, en un día en que las condiciones meteorológicas eran sin duda peores que el año anterior. Se despreocupaba el francés hasta que, en las cercanías del Poggio, se lanzó en la persecución del entonces cabeza de carrera, el holandés Frans Maasen, al que posteriormente conseguía soltar cerca de la cima, para proclamarse vencedor en solitario en Via Roma -> vídeo.

Se convertía así en el primer francés en ganar en 2 ocasiones en San Remo, una gesta que todavía sigue vigente. De hecho, los dos mejores corredores franceses de la historia, Hinault y Anquetil, no vencieron nunca en San Remo, mientras que campeones como Bobet, Poulidor o Jalabert sólo lo hicieron en una ocasión. Y ambas victorias de Fignon, al igual que las 7 de Merckx, habían tenido un mismo escenario, la mítica y grande, Via Roma …

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