TOUR DE FRANCIA 2017

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Al igual que en las demás carreras de 3 semanas, el análisis de la prueba estará dividido en varias partes, para facilitar la búsqueda de la información y que no quede una entrada excesivamente larga.

En esta 1ª parte: historia de la prueba y análisis del recorrido, incluyendo los enlaces a todas las etapas, puertos, antecedentes y valoración crítica.

Las demás entradas sobre el Tour de Francia 2017:

  • Previo (análisis del recorrido tras la presentación, con las etapas de montaña y enlaces a puertos).
  • Participación (equipos, ránking de los favoritos a la general, clasicómanos y velocistas).
  • 1ª Semana (etapas 1ª a 9ª, hasta el primer descanso).
  • 2ª Semana (etapas 10ª a 15ª, hasta el 2º descanso).
  • 3ª Semana (etapas 16ª a 21ª, hasta final de carrera).

Introducción e historia


Este sábado 1 de julio dará comienzo en Düsseldorf la 104ª edición del “Tour de France”, la prueba por etapas más prestigiosa de la temporada, así como la más esperada por la gran mayoría de los aficionados al ciclismo profesional, siendo el tercer acontecimiento deportivo más seguido después de los Mundiales de fútbol y las Olimpiadas, con la diferencia de que además se disputa cada año.

Como es habitual, la carrera contará con una gran participación, tanto de vueltómanos, incluídos casi todos los corredores que han ocupado el top-ten en las últimas ediciones, de nuevo con Chris Froome con máximo favorito, con Nairo Quintana, Alberto Contador, Richie Porte y demás intentando evitar su 4º triunfo; como de clasicómanos y velocistas, estando presentes la gran mayoría de sprinters de primer nivel. En cuanto al recorrido, es un trazado bastante novedoso, destacando la distribución de la montaña, con etapas en las 5 cordilleras, y la reducción de finales en alto, aumentando a cambio el protagonismo de los puertos de paso, mientras que en el lado negativo vuelve a estar la escasez de crono, algo ya habitual en los últimos años pero que en esta edición han llevado hasta el extremo, con sólo 36,5 km de contrarreloj.

El origen del Tour data de inicios del siglo pasado, cuando Geo Lefevre, redactor del periódico L´Auto (actualmente L´Equipe), le propuso a su director, Henry Desgranges, la celebración de una carrera ciclista que uniera las principales ciudades francesas, para conseguir aumentar las ventas del periódico y superar al diario competidor Le Velo. Así pues, en julio de 1903 y no sin dificultades, incluyendo un cambio de fechas respecto a lo que estaba previsto, se disputó la edición inaugural -> mapa, con 2.428 km divididos en 6 etapas y victoria final para Maurice Garin, con casi 3 horas de ventaja sobre el 2º clasificado y una velocidad media de 25,7 km/h.

Durante los primeros años los organizadores tuvieron muchos problemas para sacar la carrera adelante, lo que les llevó a buscar nuevos alicientes. De este modo, en 1905 la general se estableció en base a una clasificación por puntos (sumando la posición en cada etapa, siendo 1º el que acumulara menos puntos) en lugar de por tiempos, aunque volvería a calcularse de ese modo en 1913. Además, aumentó el nº de etapas de 6 a 11, sustituyendo el Col de la Republique, que había sido la única dificultad montañosa de las primeras ediciones, por Ballon d´Alsace en los Vosgos y Bayard + Laffrey en los Alpes.

Esto reactivó la prueba, pero cuando en 1909 Francois Faber, un corredor de casi 90 kilos, ganó 6 etapas y la general final, los organizadores decidieron jugarse el todo por el todo y estrenar los Pirineos en 1910, programando 2 etapas brutales, sobre todo por el kilometraje y las condiciones de la época, con los puertos sin asfaltar: Perpiñán-Luchon (289 km), con Port, Aspet y Ares; y Luchon-Bayona (326 km) -> galería fotográfica, teniendo que superar Peyresourde, Aspin, TourmaletAubisque y Osquich. Durante esta 2ª etapa, al coronar el Aubisque, se produjo el famoso grito de Octave Lapize en contra de los organizadores: “Assassins, vous êtes des assassins!”. En el artículo Memoria de un asesinato se puede rememorar la gestación y desarrollo de esta mítica etapa.

Lapize en el Tourmalet en 1910. Foto de arueda.com, click para crónica

A pesar de las quejas de los corredores, el éxito deportivo y mediático hizo que en 1911 los organizadores no sólo repitieran las jornadas pirenaicas sino que se atrevieran con el más difícil todavía: una etapa en el corazón de los Alpes, Chamonix-Grenoble (366 km), en la que se estrenó el impresionante Galibier (hasta la cota 2556 m, atravesando la parte final por el túnel). El ciclista que cornó en primer lugar fue Émile Georget, que tras 2h y 38′ de ascensión sin poner pie a tierra exclamó ante los aficionados: “¡Os he dejado pasmados”!. El impacto del Galibier fue tal que el propio Desgranges abrió el periódico L´Auto al día siguiente con un “acta de adoración” a la grandiosidad del puerto y el esfuerzo de los corredores para superarlo.

Ya con Pirineos y Alpes consolidados en el recorrido, el Tour fue creciendo en importancia, aumentando el kilometraje y nº de etapas, con los récords de 5.745 km en 1926 y 31 etapas en 1937 (12 normales, 5 dobles sectores y 3 triples), dejando sólo de disputarse durante las Guerras Mundiales: de 1915 a 1918 y de 1940 a 1946. Y fue en 1919, tras el 1º de estos conflictos, en el que murieron 3 ganadores de la prueba (Lucien Petit-Breton, Francois Faber y el propio Lapize), cuando el Tour estrenó una de sus señas de identidad: el maillot amarillo para distinguir al líder de la general. El resto de maillots fueron introducidos mucho más tarde, con el verde de la regularidad y el blanco con puntos rojos de la montaña estrenándose en 1953 y 1975 respectivamente.

A lo largo de la historia hay 4 corredores que destacan claramente en el palmarés del Tour, habiendo obtenido 5 victorias en la general: Jacques Anquetil (1957, 61, 62, 63 y 64), Eddy Merckx (1969, 70, 71, 72 y 74), Bernard Hinault (1978, 79, 81, 82 y 85) y de 1991 a 1995  Miguel Indurain, teniendo “el caníbal” el record de victorias de etapa y días de amarillo, con 34 y 96 respectivamente. Aclarar que hasta 2012 figuraba en cabeza del palmarés Lance Armstrong, con 7 triunfos consecutivos desde 1999 a 2005, pero su sanción por dopaje hizo que todos sus resultados a partir de agosto de 1998 fueran eliminados, quedando la victoria en la general vacante debido a “la nube de sospechas que permanece desde ese periodo oscuro”, según palabras del propio comunicado oficial que publicó la UCI.

Mención especial merecen Philippe Thijs y “el fraile volador”, Gino Bartali, con 3 y 2 victorias respectivamente pero que sin los parones provocados por las guerras mundiales podrían haber alcanzado un palmarés aún mejor. De hecho, fueron capaces de ganar antes y después de los conflictos bélicos, con 10 años de diferencia en el caso de Bartali (1938 a 1948). Otros ciclistas con resultados de mucho mérito son Raymond Poulidor, con 8 podios, y Joop Zoetemelk, con 7 (incluída una victoria), ambos con carreras muy largas pero perjudicados al haber coincidido con Anquetil y Merckx en el caso de “Pou Pou” y el propio Merckx e Hinault en el de Zoetemelk.

Respecto a los corredores españoles, hasta finales de los 50 sólo Bernardo Ruiz acabó en el podio (1952), pero desde entonces se han convertido en grandes protagonistas, destacando las victorias de F. M. Bahamontes en 1959 (+ 2 podios y 6 maillots de la montaña); Luis Ocaña en 1973, un triunfo que podría haber conseguido ya en 1971 de no ser por su grave caída en el descenso de Mente, cuando era líder; Pedro Delgado en 1988 (más otros 2 podios); el “repóker” de Indurain en los 90; Oscar Pereiro en 2006, tras la descalificación de Landis por positivo; Carlos Sastre en la edición de 2008, con un gran ataque en Alpe d´Huez; y Alberto Contador en 2007 y 2009 (también acabó 1º en 2010 pero fue sancionado posteriormente), colocándose como el tercer país con más triunfos después de Francia y Bélgica, con 36 y 18 victorias respectivamente.

Sobre el resto de categorías, el francés Richard Virenque tiene el mayor nº de victorias en la clasificación de la montaña, con 7 triunfos entre 1994 y 2004, superando las 6 que consiguieron dos de los mejores escaladores de la historia, el mencionado Bahamontes y Lucien Van Impe. Asimismo, el alemán Eric Zabel domina la clasificación de la regularidad, con 6 triunfos consecutivos entre 1996 y 2001, seguido por los 5 de de Peter Sagan, también consecutivos y que podría empatarle este año, y los 4 maillots verdes de Sean Kelly en la década de los 80; mientras que Jan Ullrich y Andy Shleck empatan a 3 victorias en la clasificación de los jóvenes.

El podio de 2016: Froome, Bardet y Quintana. Foto Tim de Waele / TDWsport, galería en Velonews

  1. Christopher Froome (Sky) 89 h 04′ 48” (39.62 km/h)
  2. Romain Bardet (Ag2r la Mondiale) a 4´05″
  3. Nairo Quintana (Movistar) a 4´21″
  4. Adam Yates (Orica Bike Exchange) a 4´42″
  5. Richie Porte (BMC)  a 5´17″
  6. Alejandro Valverde (Movistar) a 6´16”
  7. Joaquim Rodríguez (Katusha Alpecin) a 6´58″
  8. Louis Meintjes (Lampre Merida) a 6´58″
  9. Daniel Martin (Etixx Quick Step) a 7´04″
  10. Roman Kreuziguer (Tinkoff) a 7´11″

Recorridos

A lo largo de su historia, una de las señas de identidad de la prueba han sido una serie de grandes puertos de paso que por su dureza, sin rampas exageradas pero largos y con mucho desnivel, y habitual presencia en carrera han sido claves en muchas ediciones, convirtiéndose en míticos, destacando, junto a los ya mencionados Tourmalet, Aubisque, Peyresourde y Galibier, los puertos alpinos del Izoard y Vars, estrenados en 1922 y que serán protagonistas de la última etapa de montaña de esta edición, con Izoard estrenándose como meta; Glandon – Croix de Fer, en 1947; el Mont Ventoux en 1951, siendo después también llegada; Madeleine en1969, estrenándose en 1975 la dura vertiente sur, aún más exigente; y el Joux Plane en 1978, más corto que los anteriores pero con mayor pendiente media, con casi 12 km al 8,5%, y un peligroso descenso hasta Morzine.

En 1952 fue el turno para los primeros finales en alto, con el estreno de Alpe d´Huez“la montaña de los holandeses”Sestriere, en territorio italiano, y el volcán del Puy de Dôme, en el Macizo Central, todos con victorias de Coppi. Lo curioso es que este tipo de llegadas, hoy en día muy abundantes, no gustaron en su momento, ya que la lucha podía quedar reducida a la subida final. Como ejemplo las declaraciones de Jacques Goddet, jefe de de ciclismo en L´Equipe: “Nada incita a militar por llegadas en alto”. Esto provocó que salvo cronoescaladas (Ventoux 1958 y Puy de Dôme 1959) no hubiera más finales en alto hasta 1961, y sólo 1 ó 2 en ediciones posteriores. Sería en la década de los 70 cuando empezaron a ganar protagonismo, incluyendo el retorno de Alpe d´Huez en 1976, desde entonces la subida más icónica, con 29 ascensiones, 28 como meta.

El lado negativo es que al repetir tanto ciertas subidas han dejado de lado otras igual o incluso más interesantes, con grandes puertos inéditos u olvidados desde hace años por los organizadores, destacando el potencial de varias regiones muy poco transitadas por el Tour, como los Pirineos Atlánticos (IssarbeArthaburuAhusquyBurdinkurutzeta-Bagargi, etc …), Alpes del Sur (CayolleChampsCouilloleTurini, etc …) y la zona al este de la ciudad de Grenoble, con CoqLuitel, Allevard, etc… así como las “caras b” de algunos puertos clásicos que siguen inéditas (salvo en los tramos compartidos con la subida tradicional), como Madeleine SO, con 19 km al 8%; Luz Ardiden N, subido recientemente en la Ruta del Sur; y Col du Pré (Cormet Roselend O), con un tramo de 7 km al 9,4%. Un caso muy extraño es el del Iseran S, utilizado como bajada pero ignorado como subida desde 1963. O Spandelles, que pese a su perfecto encadenado con Aubisque/Soulor y Hautacam sigue inédito en el Tour, habiéndose incluído en otras carreras.

No obstante, en las últimas ediciones se han producido avances en este aspecto, como el estreno de Romme en 2009; Hourquette d´Ancizan en 2011; Grand Colombier, aunque no por su vertiente más dura, y Peguere en la edición de 2012; Chatillón-Semnoz y la continuación de Alpe d´Huez, Col de Sarenne, con su espectacular descenso, en 2013 (visto como subida en última Dauphiné); Petit Ballon y Chevreres en 2014; Col de Chaussy en 2015; el exigente Signal de Bisanne (cota 1720 m) en 2016; y muy especialmente este año, con un gran repaso a la cordillera del Jura en dos etapas: media montaña camino de la estación de Rousses, destacando el Monte de la Combe de Laisia; y sobre todo la jornada de Chambery, con 6 puertos, entre ellos el Col de Biche, estreno en profesionales, G.Colombier por vert. directa, inédito en el Tour, y Mont du Chat, que se recupera después de 4 décadas sin incluirse en carrera.

La 9º etapa de este año, con 3 grandes colosos en el Jura

Otra característica desde 1934, cuando se estrenaron en el Tour, ha sido la gran cantidad de km contrarreloj, con multitud de ediciones que entre CRI y cronos por equipos sumaban más de 100 km, no bajando de 170 entre finales de los años 70 y mediados de los 90, lo que unido a la dureza de la montaña hacía que para alcanzar el podio los ciclistas tenían que ser muy completos, subiendo bien y a la vez siendo grandes rodadores (o muy superiores en algún terreno), con el equipo como otro factor clave si había CRE. Sin embargo, a partir de 2008 y con la única excepción del año 2012, cuando volvió a haber un prólogo y 2 cronos individuales largas, ha habido un claro descenso en el nº y longitud de las cronos, llegando a los extremos de 2015, cuando se batieron todos los records negativos de CRI, con únicamente 14 km, y este año, con el total más bajo de km contrarreloj, 36,5 km (en 2015 la suma era más alta al haber crono por equipos).

Las cronos en las GV desde 1955 hasta 2014. Click para ver la entrada completa

En cuanto a la estructura, durante mucho tiempo el esquema del recorrido fue similar, algo provocado por las características orográficas del país pero también por el inmovilismo de los organizadores una vez que dieron con su trazado ideal. De este modo, desde mediados de los 60 hasta hace una década lo habitual era empezar con un prólogo, seguido por una 1ª semana de etapas llanas (y hasta los 80 con alguna jornada de pavé), incluyendo una larga crono por equipos y otra individual, para a continuación afrontar la alta montaña, ya fueran Alpes o Pirineos y normalmente rotando de una edición a otra, seguida por varias etapas de enlace antes de encarar el 2ª bloque montañoso y las jornadas de aproximación a París, con una CRI el penúltimo día.

Pero en los últimos años, ya con Prudhomme al mando tras sustituir a Leblanc, ha habido muchos cambios respecto a la tradición de la prueba, tanto para bien, con menos etapas llanas en la 1ª semana y más media montaña, como para mal, con la mencionada reducción de contrarreloj y la falta de etapas de alta montaña largas, haciendo además que la última gran etapa acabe en un HC. Así, después del notable recorrido de 2007, con una estupenda alta montaña y dos buenas cronos, faltando sólo más media montaña para el sobresaliente, llegó una edición 2008 novedosa, con una 1ª semana atractiva pero que después resultaba decepcionante al haber sólo una jornada con 3 grandes puertos, además de una estructura donde las etapas se estorbaban entre sí, con las llegadas en alto como final de bloque perjudicando las jornadas previas.

El trazado de 2009 fue aún más original … pero también más decepcionante, ya que tenía ideas interesantes pero creemos que muy mal ejecutadas: etapas de montaña sin finales duros pero con demasiado llano entre puertos o hasta meta, y una última jornada decisiva de montaña en vez de crono pero con final en alto y encima unipuerto. De hecho, en la mayoría de etapas había opciones mejores que las programadas. Además, la carrera estaba descompensada, con una 2ª semana muy floja y un total de CRI escaso. En el lado positivo, el etapón de Le Grand Bornand -> vídeo, que provocó grandes diferencias en meta, con el 10º a más de 6 minutos, siendo la mejor etapa de las tres grandes vueltas en la temporada 2009.

Comparado con 2009, el recorrido de 2010 fue un gran avance: no más de 2 etapas llanas seguidas, mucha media montaña y una alta montaña variada, además de incluir una etapa con pavé, siendo globalmente un trazado muy duro. Pero no todo era positivo: de nuevo pocos km de crono, un diseño mejorable en algunas etapas y ni un sólo gran puerto novedoso, algo que si habían aportado ediciones previas. A la hora de la verdad, la pobre actitud de los favoritos en etapas clave hizo que resultara decepcionante, aunque también hubo jornadas espectaculares, como St. Jean de Maurienne -> vídeo, con el grupo totalmente roto a 40 km de meta en la Madeleine, y la mencionada jornada del pavé, en la 1ª semana.

El trazado de 2011 se podía dividir en 2 partes: una 1ª mitad donde abundaban las jornadas llanas pero con final en repecho, y una 2ª mitad donde se acumulaban todas las etapas decisivas, con exceso de finales en alto duros (4 llegadas HC/1ª muy duro) y apenas 42,5 km de CRI, una cifra ridícula para un GV y que encima no llegaba hasta el penúltimo día. Esta descompensación, unida a una actitud “amarrategui” de la mayoría de favoritos, hizo que las 2 primeras semanas fueran muy aburridas, además de haber múltiples caídas, si bien la emocionante semana final, con espectaculares ataques lejanos de Contador camino de Gap y Alpe d´Huez, y de Andy Schleck en la etapa con meta en el Galibier, salvó la prueba.

En 2012 hubo un cambio radical, reduciendo la cantidad y dureza de finales en alto, recayendo el protagonismo en los puertos de paso, y aumentando crono, con 2 CRI largas (lo que no sucedía desde 2007), teniendo las etapas decisivas más repartidas. Sin embargo, pese a una buena idea general fallaba la ejecución, con un orden y diseño de etapas mejorable. Finalmente, la carrera tuvo 2 partes muy diferentes: una 1ª mitad muy entretenida, con ataques lejanos de los favoritos en varias etapas … pero una 2ª con Pirineos decepcionantes y notándose la ausencia de Contador y Schleck, con un exagerado dominio de Sky, donde estaban los 2 corredores más fuertes, Wiggins y Froome, y la general decidida muy pronto.

Al año siguiente los organizadores dieron marcha atrás a varios de los cambios de 2012, al aumentar la dureza de finales en alto y reducir la longitud de las cronos (además de hacer que la 2ª fuera mixta, incluyendo 2 puertos), con una cantidad sorprendente de novedades para tratarse de la 100ª edición, como el inicio en Córcega. La carrera resultó entretenida, aunque con el regusto amargo de que salvo la etapa de S.A.Montrond, donde los abanicos destrozaron el pelotón, no hubo ninguna jornada de sobresaliente, con la lucha entre los favoritos reducida a las subidas finales o el “coitus interruptus” de Bagneres de Bigorre, donde sí hubo batalla inicial pero después todo se calmó pese a que Froome estaba sin compañeros.

En 2014 fueron un paso más allá, alejándose de gran parte de las características habituales de la prueba, con un trazado repleto de etapas nerviosas, teniendo especial protagonismo la media montaña, sobre todo en los primeros 12 días, y una alta montaña más blanda, aunque con bastantes llegadas en alto, habiendo además sólo una crono que no llegaba hasta la 20ª etapa. Curiosamente y aunque por diferentes motivos, el desarrollo acabó siendo parecido al de 2012, con una 1ª mitad entretenida, destacando el etapón camino de Arenberg, pero con Pirineos decepcionantes (salvo la etapa de Luchon) y la general decidida muy pronto a favor de Nibali, que tras las caídas de Froome y Contador arrasó a sus rivales.

Recorrido del Tour de Francia 2017

Vídeo presentación del recorrido  /  Dossier de prensa (PDF 12 MB)

El perfil general de la primeras 10 etapas, con la llegada en Belles Filles y el paso por el Jura

Comparando el recorrido con el de otras ediciones, llama mucho la atención la amplia distribución de las jornadas montañosas, tanto a lo largo de la prueba como en el propio territorio francés, con menos días de lo habitual en Alpes y Pirineos, incluyendo sólo dos etapas en cada bloque, y ganando a cambio protagonismo el resto de macizos montañosas. De hecho, habrá etapas en las cinco cordilleras, algo que no sucedía desde el Tour 1992, destacando especialmente el caso del Jura, que como decíamos antes contará con 2 jornadas, una de ellas durísima y en la que se van a estrenar colosos como Biche y la vert. oeste de Grand Colombier, además de recuperar por fin el Mont du Chat, incomprensiblemente olvidado desde 1974.

Las últimas 11 etapas, con los Pirineos y Macizo Central antes de las jornadas alpinas y la CRI

Si a esto se le unen características ya vistas en 2016 pero que se han llevado al extremo, como la reducción de llegadas en alto, con únicamente 3 finales de este tipo (sin contar repechos), aunque paradójicamente el más duro, Col d´Izoard, se estrena como meta; la apuesta por finales tras la bajada de un gran puerto, con 4 llegadas tras el descenso de un HC o 1ª; la elección de subidas con % más elevados de lo tradicional en el Tour, incluyendo muchos puertos con km a más del 10%, varios de ellos con rampas extremas; y la escasez de km contrarreloj, con 2 cronos que apenas suman 36,5 km, la cifra total más baja desde que se hacen contrarrelojs (aunque en 2015 había aún menos CRI), el resultado es un recorrido tan novedoso como polémico.

Cumpliéndose el trigésimo aniversario de la salida del Tour desde Berlín, en la mítica edición de 1987, la carrera comenzará con una crono individual en Düsseldorf, al oeste de Alemania, con un recorrido llano de 14 km junto a las orillas del Rhin, con salida y llegada junto al Parque de Exposiciones, incluyendo largas rectas al inicio y final pero con una parte central más técnica y revirada, siendo favorable para los rodadores explosivos y donde se marcarán las primeras diferencias entre los favoritos. Al día siguiente, en una jornada que en su parte inicial atravesará el valle de Neander, donde fueron hallados los restos del hombre de Neanderthal, etapa llana con final en Lieja, siendo decepcionante que no hayan aprovechado las cotas de “La Decana” para hacer algo similar a la preciosa jornada de 1995 -> vídeo, última vez que se llegó en una etapa en línea del Tour a esta localidad belga, con exhibición de Indurain y triunfo de Bruyneel. La 3ª etapa ya es a priori más exigente y movida, con un trazado rompepiernas entre Verbiers y la población de Longwy, al norte de Francia, incluyendo repecho final de 1,6 km a casi el 6%, con puntas del 10% en la parte inicial, siendo un final propicio para los “up-hill finishers”.

La crono inicial en Düsseldorf (Alemania), click para ver el mapa

La 4ª jornada, de nuevo superando los 200 km, unirá las localidades de Mondorf les Bains, en Luxemburgo, y Vittel, ya de regreso en Francia, con un perfil llano favorable para los sprinters, si bien ojo a la posibilidad de abanicos en caso de viento lateral. Al día siguiente, etapa en Los Vosgos, con el primer final en alto de este Tour (sin contar Longwy): Planche de Belles Filles, una subida de 6 km en torno al 8,5% de media, incluyendo km enteros al 10% y puntas de hasta el 20% en el muro final -> perfil oficial. Por recorrido, con únicamente la cota de Esmoulières (2,5 km al 8%, picando después hacia arriba durante varios km) y el tendido Col de Chevestraye antes de la subida final, y situación en la prueba se parece a la etapa de su estreno en 2012, con triunfo para Froome -> clasificación / vídeo, lejos de la dureza de la etapa de 2014, en la que se impuso Nibali -> clasificación / vídeo, con 6 puertos antes de Belles Filles, destacando Petit Ballon, en cuyo descenso Contador sufrió una grave caída, Platzerwasel, con 7 km al 8,5%, y Col de Chevrères, con 2,5 km finales al 11% y que se podría haber incluído perfectamente este año, formando un gran encadenado con la última subida.

Las dos etapas siguientes, con llegadas en Troyes, en el departamento de Haute Marine, y Nuits Saint Georges respectivamente, son llanas y muy propicias para los sprinters, aunque pueden suponer un buen desgaste, ambas rondando los 215 km y con posibilidad de abanicos, sobre Nuits St. Georges, que si bien se estrena como llegada en el Tour ya ha sido final de etapa en varias ediciones de la París-Niza. El fin de semana regresará la montaña, con dos jornadas en el Jura, la 1ª de ellas con un perfil quebrado que incluye el Col de la Joux (últimos 6 km) y Cota de Viry, con un complicado e irregular descenso, con repecho incluído, atravesando el bosque, antes del inédito Monte de la Combe de Laisia Les Molunes, con 11,7 km al 6,4% y coronándose a sólo 12 km de meta -> perfil 23 km finales, que estará en las cercanías de Lamoura, una de las 4 villas que forman la estación de esquí de Rousses. Una jornada interesante, con un terreno difícil de controlar y que puede dar juego si los corredores se muestran combativos, con bonitas persecuciones en el tramo final, si bien dada la etapa siguiente es probable es que los favoritos prefieran reservar fuerzas. En cualquier caso, ojo a la posibilidad de fuga-bidón.

Y es que en la 9ª jornada, en vísperas del descanso, llega una etapa que incluso puede considerarse la reina a pesar de su temprana colocación, afrontando de salida el Col de Berentin, para tras descenso por Cuvery y la cota de Franclens el encadenado Biche + G.Colombier, el 1º de  ellos con una zona de 10 km al 9% -> perfil Col de la Biche, teniendo además un buen repecho tras el primer altillo, y el Grand Colombier por su vertiente directa (desde Virieu le Petit), que con 4,5 km iniciales al 12% y puntas del 22% está en las listas de km más duros y de rampas máximas superadas en carrera. Su rápido y peligroso descenso hasta Artemare, ya utilizado en 2016, dará paso a un tramo llano de casi 20 km antes de la cota de Jongieux y el impresionante Mont du Chat, con 8 km finales al 10,5% -> perfil oficial, para un total de 15,4 km al 7,6%. Una vez coronado, a 26 km de la meta en Chambery, fuerte descenso hacia Bourget du Lac, desde donde restarán 12 km, en general llanos pero con un repecho saliendo de Bourget que hará daño. Una jornada tan exigente como novedosa, pudiendo incluirse entre las etapas más duras, con el aliciente añadido de 3 subidas inéditas en el Tour y la recuperación de Chat después 43 años desde su único paso, en 1974 -> vídeo, coronando Gonzalo Aja pero siendo atrapado antes de meta, con triunfo de Merckx. No obstante, casi todos los favoritos ya lo conocen, al subirlo en el reciente Critérium Dauphiné, con triunfo de Fuglsang por delante de Porte y Froome -> clasificación / vídeo.

Sobre posibles alternativas, se podría haber reducido llano bajando G.Colombier por Culoz (aunque en marzo hubo un desprendimiento de rocas), así como haber estrenado la vertiente E de Chat, aún más dura y que forma un estupendo encadenado “grande + pequeño” con Epine o Vacheresse. En cualquier caso, terreno hay para que se vea un gran espectáculo, sobre todo si alguno de los favoritos se queda cortado ya en Colombier. Después del descanso y el traslado a la Dordoña, la prueba se reanuda con una etapa llana entre Perigueux y Bergerac, con el antecedente de 2014, aunque llegando desde el sur, en un día lluvioso con Navardauskas sorprendiendo al pelotón -> clasificación / vídeo. No obstante, la fama de esta ciudad en el Tour viene por crono de 1994, en la que Indurain arrasó, con el 3º a más de 4 minutos, recibiendo el apodo de “Tirano de Bergerac”. También albergó una CRI en 2014, si bien en sentido contrario, acabando en Perigueux y con victoria de Tony Martin. Volviendo a este Tour, después de Bergerac habrá otra jornada llana de 200 km, en este caso con meta en la ciudad de Pau, un final clásico, con nada menos que 58 llegadas, las dos últimas triunfando una escapada y con victorias de Pierrick Fedrigo, aunque lo más probable es que esta vez se resuelva con un sprint masivo.

En la 12ª jornada, turno para los Pirineos, con una larga etapa de montaña entre Pau y Peyragudes, sin grandes dificultades en la 1ª mitad pero que a partir de Fronsac incluye los puertos de Ares; el Col de Mente, con 9 km finales al 8% (sin contar bajada intermedia) y un descenso tristemente famoso por la caída de Ocaña en 1971, cuando era líder destacado; Port de Balés, con una subida irregular pero con tramos duros, destacando los 10,5 km finales, a casi el 8% de media a pesar de los descansillos, y una bajada complicada en su primer tramo; Col de Peyresourde (desde km 4), sin grandes rampas pero constante al 7-8%; y Peyragudes, con la novedad respecto a otros años de que no se acabará en la estación de esquí sino en el aeródromo, acortando el ascenso pero haciéndolo más duro, con 2,4 km al 8,4% y puntas del 16% en el tramo final. Una etapa con mucho desgaste y un buen encadenado, pudiendo dar mucho juego si la carrera se lanza desde lejos, aunque si dejan pasar Balés difícil que haya grandes diferencias. Esta combinación ya se vió en Tour 2012, con triunfo de Valverde gracias a una escapada -> clasificación / vídeo, aunque en la general no hubo cambios importantes; y en Vuelta 2013, con victoria para Geniez también tras una fuga lejana -> clasificación / vídeo, con los principales favoritos llegando juntos.

El 14 de julio, en el día de la fiesta nacional francesa, nueva jornada de montaña, aunque con características muy distintas, siendo la etapa más corta de esta edición (aparte de las cronos), con 100 km entre las localidades de Saint Girons y Foix, en el departamento de Ariège, si bien esto no significa que sea una jornada blanda, teniendo que superar los puertos de Latrape, con 5,6 km al 7-8%; Col d´Agnes, con 10 km a más del 8% de media; y tras su descenso, que incluye un repecho antes del cruce con la carretera del Port de Lers, el Col de Péguère, con una subida tendida hasta el Col des Cagnous, dónde se abandonará la ctra principal para entrar en una vía muy estrecha donde la pendiente se dispara, con 3,7 km a casi el 12% de media entre ese cruce y la cima, para un total de 9,4 km al 7,9%. Ya coronado, restarán 27 km para el final, la mayor parte de bajada (desde km 3,5) pero con los últimos 10 km prácticamente llanos, aunque manteniendo una tendencia favorable, con el acierto respecto a la etapa de 2012, estreno de Peguère y última llegada en Foix, con victoria de Luisle -> clasificación / vídeo, de no hacer un rodeo final, yendo directamente a meta. Eso sí, aunque la combinación etapa para fondistas + etapa explosiva puede dar mucho juego, creemos habría sido más lógico añadir el Col de Core de salida, manteniendo la idea de jornada corta, rondando los 130 km, pero sin que la reducción fuera tan exagerada.

No obstante, hace unas semanas hubo desprendimientos en Agnes, por lo que si no arregla a tiempo habrá cambios en la ruta, aunque mucho nos tememos que a peor. Superados los Pirineos, jornada rompepiernas entre Blagnac y Rodez, sin grandes puertos pero que incluirá múltiples repechos en su 2ª mitad, con una parte final idéntica a la de 2015, con La Primaube, 4 km al 5%, antes de un suave descenso previo al muro de St. Pierre, con cerca de 600 m al 9,5% y puntas del 15% -> km finales. El triunfo fue de Van Avermaet, superando a Sagan tras agónico sprint -> clasificación / vídeo, con cortes de tiempo en el pelotón. La etapa 15ª tendrá un recorrido de media montaña entre las localidades de Laissac y Le Puy en Velay, en el Macizo Central, destacando en la parte inicial el ascenso al Monte de Naves d´Aubrac y en los últimos 40 km el inédito Col de Peyra Taillade, con 1,5 km centrales al 12,5%, para un total de 8,3 km al 7,4%, restando desde la cima un terreno complicado hasta meta, por carreteras secundarias e incluyendo el repecho de Saint Vidal -> tracks de la ruta (falta inicio). Un día para escapadas, pudiendo haber batalla por la general si los favoritos tienen ganas de marcha. Respecto a los antecedentes, las últimas llegadas en Puy en Velay datan de 1996 -> vídeo, con triunfo para Pascal Richard, y 2005 -> clasificación, imponiéndose Guerini, en ambos casos resolviendo una fuga lejana de varios corredores.

Después del día de descanso, la carrera prosigue con una etapa de 165 km entre Le Puy en Velay y Romans sur Isère, que se estrena como meta en el Tour, con una ruta muy quebrada en su 1ª mitad pero llana en el último tramo, siendo propicia para los velocistas pero donde tampoco puede descartarse que triunfe una escapada, sobre todo si es numerosa. Al día siguiente, turno para la alta montaña, con una dura etapa que incluye de salida Col d´Ornon, para tras su descenso afrontar Croix de Fer, un puerto tan irregular como exigente, con zonas duras separados por varios descensos, para un total de 24 km al 5,2% de media, acumulando más de 1400 de desnivel. Tras su larga bajada, con una 1ª parte muy técnica y después varios repechos, y la travesía por St. Jean de Maurienne habrá 13 km llanos hasta Saint Michel, inicio del espectacular Col du Galibier N, que incluyendo Telegraphe supera los 450 APM, con un desnivel acumulado de 2100 m, estando en el top-12 de la lista de puertos mas duros en carrera y teniendo además una parte final muy escénica -> galería de fotos. Una vez coronado, a 2642 m de altitud, faltarán 28 km para acabar la etapa, con un descenso complicado hasta el cruce del Lautaret pero desde ahí muy tendido y por buena carretera, con los últimos 10 km de falso llano favorable hasta la meta en La Salle les Alpes, al pie de la estación de esquí de Serre Chevalier.

Aunque el Galibier es uno los puertos clásicos del Tour, con 58 ascensiones, hacía 6 años desde último paso, en 2011 (estaba programado en 2015 pero se canceló por desprendimientos en el túnel de Chambon, mientras que en el Giro fue final en 2013), cuando en honor a su centenario se subió 2 veces: por el sur, con meta en la cima, consiguiendo un gran triunfo Andy Schleck; y al día siguiente por el norte, si bien como primer puerto y evitando el km final al cruzar por el túnel, con un desatado Contador poniendo patas arriba la carrera -> vídeo, aunque hubo reagrupamiento antes de Alpe d´Huez, ganando la etapa Rolland y con liderato para Schleck, que lo perdería en la crono frente a Evans. En cuanto a Serre Chevalier, será la 5ª ocasión que patrocine una llegada, con antecedentes en 1974, con triunfo de L.Carril; 1975, victoria para Thevenet; 1986, con final en Granon y triunfo de Chozas; y 1993, con ruta similar a la de este año aunque sin Ornon, en la que Rominger e Indurain hicieron una auténtica escabechina -> clasificación / vídeo, mandando al 6º en la etapa a más de 3 minutos y medio.

Volviendo al recorrido de esta edición, la 18ª etapa será la última oportunidad para los escaladores, con salida desde Briancon y dirigiéndose primero hacia el sur, con paso por las localidades de Embrun y Barcelonette, antes de girar al N en busca del Col de Vars, con 5 km finales al 9%, y tras su descenso y paso por Guillestre el mítico Col d´Izoard, con 10 km finales casi siempre rondando el 8-9% -> perfil detallado, salvo por la bajada a 2,5 km de la cima, destacando los increíbles paisajes de la Casse Desserte. Uno de los puertos más bonitos de los Alpes y que se estrena como meta, habiendo sido incluído por última vez en 2014, aunque por la vertiente contraria, mientras que por esta cara el último antecedente data de 2011, siendo el puerto donde atacó Schleck -> clasificación / vídeo. Sobre la ruta de 2017, aunque los últimos 60 km son muy exigentes, la etapa completa traza un (casi) bucle bastante extraño, pudiendo además perjudicar a la jornada previa, algo evitable terminando en Briancon o cruzando las salidas y llegadas, acabando primero en el Izoard y al día siguiente en Serre Chevalier. De todos modos, como siempre los corredores tendrán la última palabra.

Al día siguiente, la etapa más larga de esta edición, con más de 220 km entre Embrun y Salon de Provence, junto al Mar Mediterráneo, con un perfil quebrado que incluye varios pequeños puertos, el último a 45 km de meta, siendo una jornada propicia para escapadas, aunque sin poder tampoco descartar un sprint. Indicar que si bien Salon de Provence se estrena como llegada en el Tour, en 2016 fue final etapa en París-Niza, en una jornada de media montaña con victoria de Lutsenko -> clasificación / vídeo. En la 20ª jornada será el turno para una contrarreloj de 22,5 km en Marsella, con salida y llegada en el “Orange Velodrome”, teniendo un recorrido urbano y muy llano a excepción de la corta pero dura subida a la catedral de Notre Dame de la Garde, con puntas del 17%. No obstante, aunque puede resultar decisiva en caso de que la clasificación llegue muy apretada, es una crono exageradamente corta para tratarse del Tour, sobre todo siendo la CRI “larga” de esta edición, quedando un recorrido muy desequilibrado. Como despedida de la prueba, después del largo traslado hasta París, la clásica etapa final con múltiples pasos por el circuito de los Campos Elíseos -> vídeo 2016, siendo una jornada muy favorable para los sprinters y que como es habitual servirá de homenaje para todos los ciclistas que hayan logrado aguantar las 3 semanas de carrera.

Haciendo una valoración crítica del recorrido, podemos resumir nuestra opinión en la frase notable en montaña, suspenso en contrarreloj. Y es que los aciertos en el primer apartado se ven lastrados por el desprecio que muestran los actuales organizadores del Tour a las cronos y a propia historia de la carrera, donde hasta hace unos años había que ser un corredor completo, rindiendo bien en todos los terrenos (o arrasar en alguno de ellos) para optar al podio. Ahora no es así, dando la sensación de que quieren evitar a toda costa que las cronos tengan influencia en la general, batiendo casi todos los récords negativos en el kilometraje de estas etapas, con distancias más propias de una carrera de una semana que de una Gran Vuelta. Y ya no es sólo que la suma total sea ridícula, sino que encima esta partida en dos, con la CRI más larga no llegando hasta el penúltimo día de carrera, mostrando el pánico que tienen a que colocada antes pudiera abrir diferencias en la clasificación.

No obstante, aunque el global resulta injusto, el apartado montañoso es muy interesante, con aspectos positivos tanto en su distribución durante la prueba, sin los bloques tan exagerados que en las últimas ediciones provocaban demasiado conservadurismo, visitando además zonas muy poco aprovechadas habitualmente; como en el diseño de las etapas, destacando los pocos finales en alto, lo que evita que salvo en etapas contadas los favoritos puedan esperar a los últimos km si quieren abrir hueco, favoreciendo la batalla desde lejos, y el protagonismo de puertos de paso, entre ellos 6 HC (4 superando los 300 APM) y otros tantos 1ª duros, siendo un recorrido más exigente de lo que parece. De hecho, el top-15 de puertos, incluyendo tanto subidas de paso como llegadas, ronda los 3650 APM, la cifra más alta de los últimos años. Eso sí, también hay cuestiones mejorables, principalmente en lo relativo a la etapa del Izoard, no sólo por su diseño sino porque podría condicionar la etapa previa, además de ser la jornada donde mejor hubiera encajado el homenaje al Giro por su 100ª edición. Otros detalles: incluir varias cotas camino de Lieja, añadir Chevreres antes de Belles Filles, reducir el llano tras Grand Colombier; incluir Core como primer puerto camino de Foix …

Volviendo al tema de las cronos, lo más frustrante es que se podía haber solucionado con un solo cambio, sin variar salidas ni llegadas: una CRI rondando los 50 km entre Perigueux y Bergerac. Otra opción, aún con menos pegas, habría sido mantener esa etapa en línea y alargar la crono de Marsella hasta esa distancia, quedando una suma de km contrarreloj nada exagerada, en torno a 65 km, y que habría ayudado a equilibrar la prueba. Y en la montaña, otro tanto el bloque alpino, en este caso cruzando salidas y llegadas: La Mure-Col d´Izoard y Briancon-Serre Chevalier. Otra opción, preservando el Izoard como puerto de paso y a su vez homenajeando al Giro, habría sido acabar la etapa con Montgenevre + Sestriere, siendo el broche perfecto incluir el Agnello como puerto previo al Izoard, si bien esto ya obligaría a cambiar la estructura de la última semana, haciendo la CRI de Marsella tras la jornada de descanso y a partir de ahí afrontar los Alpes de sur a norte, algo que por otro lado sería más lógico que la ruta prevista.

De todos modos, centrándonos en el recorrido original, a pesar de estar desequilibrado puede dar mucho juego si se unen las circunstancias  adecuadas (sólo hay que ver el ejemplo del Giro 2010), especialmente si la general se rompe en la 1ª semana, lo que podría favorecer que los rezagados intenten aprovechar al máximo las etapas pirenaicas, pudiendo verse ataques lejanos, y con los Alpes y la contrarreloj de Marsella para terminar de decidir. En cualquier caso, como siempre la última palabra será de los corredores. Y si muestran una actitud valiente y ambiciosa, sin repetir el pasotismo que se vio entre los aspirantes a la general en el último Tour (con algunas excepciones), podrá verse un buen espectáculo y una carrera entretenida.

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