VUELTA A ESPAÑA 2026

Al igual que en las demás carreras de 3 semanas, el análisis de la prueba estará dividido en varias partes, para facilitar la búsqueda de la información y que no quede una entrada excesivamente larga.

En este artículo: participación, recorrido e historia de la prueba.

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Análisis general e historia


Durante las próximas semanas, del 22 de agosto al 13 de septiembre, se disputa la 81ª edición de la Vuelta a España, una de las 3 grandes rondas por etapas, junto a Giro de Italia y Tour de Francia, teniendo este año el recorrido más duro de las 3, rondando los 58000 m de desnivel acumulado, y con la presencia de Pogacar, que regresa a la carrera 7 años después de su única participación, cuando ganó 3 etapas y acabó en el podio final.

En la lucha por la general, el gran favorito es el mencionado Tadej Pogacar (UAE), que busca ganar la única GV que le falta en el palmarés, tras arrasar en sus últimas carreras, incluído el Tour. Y lo hace con un gran equipo, destacando Joao Almeida, 2º en 2025, aunque este año con muchos problemás físicos; Jay Vine, doble ganador de la montaña; Pavel Sivakov, Pablo Torres …

Por lo visto en el Giro de Italia, donde acabó 2º, y su reciente triunfo en Burgos, su principal rival para la general podría ser Felix Gall (Decathlon), aunque atención también a Oscar Onley (Ineos), 4º en el Tour 2025 y 2º en la Vuelta a Burgos; Richard Carapaz (EF), podio en las 3 GV, rozando el triunfo en la Vuelta 2020, y que viene de brillar en el Tour; Primoz Roglic (Red Bull), cuádruple ganador de la prueba, aunque hasta ahora no lleva buen año; Enric Mas (Movistar), múltiples veces 2º; Mattias Skjelmose (Lidl-Trek), 5º en el reciente Tour y 6º en la Vuelta hace 2 años; y Sepp Kuss (Visma), ganador de la Vuelta en 2023, cuando también hizo las 3 grandes.

Otros corredores que optar al top-10 y/o brillar en las etapas más duras: Tobias Johannessen (Uno-X), en su mejor año; Mikel Landa (Soudal), que busca ir a más según avance la carrera; Santiago Buitrago y Jack Haig (Bahrain); Marco Brenner (Tudor), ganador en Polonia; Ivan Romeo, ya recuperado, Cian Uijtdebroeks, y la revelación en 2024, Pablo Castrillo (Movistar); el veterano Pello Bilbao (Bahrain); Guillaume Martín (FDJ); Lorenzo Fortunato y Harold Tejada (Astana); David de la Cruz y Eddie Dumbar (Pinarello). Y jóvenes muy prometedores, como Jorgen Nordhagen y Ben Tullett (Visma); Leo Bisiaux y Matthew Riccitello (Decathlon); Jarno Widar (Lotto) y Luke Tuckwell (Red Bull);

En los clasicómanos y «todoterreno», además de algunos ya mencionados sobresalen los Visma: Wout Van Aert, Christophe Laporte y Matthew Brennan, así como los Lidl-Trek, con Mads Pedersen, ganador de los puntos las 3 GV, y Thibau Nys, aunque ha estado enfermo. Ojo también a Axel Laurence, Joshua Tarling y Ben Turner (Ineos); Orluis Aular (Movistar); Filippo Zanna, Ethan Hayter y Mauri Vansevenant (Soudal); Magnus Cort y Andreas Leknessund (Uno-X); Valentin Madouas y Rudy Molard (FDJ); Bryan Coquard (Cofidis); Alexey Lutsenko (NSN); Marcel Camprubí (Pinarello); Stefan Küng (Tudor); Pau Miquel (Bahrain); Vincenzo Albanese (EF); Fisher Black (Red Bull); Urko Berrade (Kern Pharma) y Jesús Herrada (Burgos BH)..

Más floja es la participación de sprinters puros, algo ya habitual las últimas ediciones, si bien estando presentes Jordi Meeus (Red Bull-Bora), 4 etapas este añó; y Kaden Groves (Alpecin), aunque no lleva buena temporada. No obstante, varios de los mencionados entre los clasicómanos estarán entre los favoritos en las llegadas masivas.

En cuanto al recorrido, que desde la presentación en diciembre ha tenido ajustes de kilometraje y varios cambios, sobretodo en la 20ª etapa,sustituyéndose Haza Llana por Hotel del Duque antes del Collado del Alguacil, se inicia de nuevo en el extranjero, en esta ocasión desde Mónaco, con una 1ª jornada en forma de crono individual, de casi 10 km y muy técnica, coincidiendo parte de la ruta con el circuito de Formula 1, seguida por la etapa de Manosque (2ª), ya en Francia, con más de 200 km y un terreno quebrado, con la propia llegada picando hacia arriba. Y en la 3ª jornada, primer final en alto, con el encadenado de Mont Louis / Col de la Perche y Font Romeu, este último de 10 km al 5% -> perfil y mapa.

No obstante, la etapa reina de los Pirineos es la siguiente, en Andorra (4ª), con solo 105 km pero incluyendo 4 puertos: el larguísimo Envalira de salida, coronándose a 2400 m; Beixalis, con un tramo de 2,5 km al 11%; Ordino, que tiene 10 km al 7%; y la Comella, con km inicial y final duros, antes de la bajada a meta, en Andorra la Vella, pudiendo dar mucho juego y siendo una buena trampa para los que hayan llegado cortos de forma. La jornada de Roquetas / Tierras del Ebro (5ª), ya en España, incluye varias cotas en el tercio final, puntuando Pauls a 25 km de meta, aunque lo más determinante puede ser el viento, con posibilidad de abanicos.

La etapa siguiente, en Castellón (6ª), es una de las más novedosas, con un perfil de media montaña donde tras un inicio complicado, destacando Serratella, y un primer ascenso al Desierto de las Palmas, se estrena su continuación hasta el Monte Bartolo, por una vertiente con 3 km de tierra y rampas durísimas, coronándose a 20 km de meta, con un descenso vertiginoso en su parte inicial. La montaña continúa camino de Valdelinares (7ª), en Teruel, con el Remolcador, Zucaína y Rubielos antes del encadenado final de San Rafael con Valdelinares, que tiene 7,5 km al 7-8% antes del llano de meta, con triunfos de Heras en 2005 y Anacona en 2014. Una jornada exigente, aunque es una pena que sigan sin aprovechar las opciones de la zona.

Cerrando la 1ª semana, etapa para los velocistas camino de Xeraco (8ª), en Valencia, incluyendo el suave ascenso a Barx a 25 km de meta, que no debería evitar el sprint masivo; y dura jornada de montaña en Alicante, con final en la Sierra de Aitana (9ª) tras una ruta plagada de puertos, destacando el estreno del Miserat (hasta km 6,2) en la Vuelta, aunque a más de 100 km de meta, y un primer paso por Tudons antes del largo ascenso final (desde km 5), con los últimos 14 km al 7% de media. En total, casi 190 km y 5000 m de desnivel acumulado, con una ruta similar (salvo por Miserat) a la de 2016, último antecedente de Aitana, con triunfo de Latour y Froome sentenciando la general.

Tras el día de descanso, etapa quebrada camino de Elche de la Sierra (10ª), en Albacete, con Socovos como último puerto y pudiento tanto triunfar una escapàda como resolverse con un sprint reducido; seguida por la jornada de Lorca (11ª), en Murcia, con Morrón de Totana a 35 km de meta, siendo a priori un día para los velocistas. La gran montaña regresa en Calar Alto (12ª), en la Sierra de los Filabres (Almería), con una ruta muy «pestosa» en la que sobresale Collado García antes del encadenado de Velefique (hasta km 20), con un tramo de 4,5 km a más del 9%, aunque luego baja al 6-7%, y Calar Alto (hasta km 16), por esta vertiente con un inicio muy duro, irregular zona central y un km al 10% muy cerca de meta.

Se trata de la 6ª etapa en esta zona -> Los Filabres en la Vuelta, siendo la 4ª con meta en Calar Alto (las otras 2 acabaron en Velefique), teniendo el mismo enlazado final de 2017, cuando se impuso «Superman» López. En cualquier caso, una zona con estupendas posibilidades

Los favoritos tendrán el ojo puesto en la etapa de La Pandera (14ª), en Jaén, con los puertos de los Villares y Locubín antes del muro de Valdepeñás y la dura subida final por Ranera, con varios km al 12% y rampas del 18% tras el último desvío. Estrenado en 2002, con triunfo de Heras, este final ya es un clásico de la prueba (aunque subiendo por los Villares), con otras 6 llegadas, ganando Valverde (2003), Kashechkin (2006), Cunego (2009), Majka (2017) y Carapaz (2022) -> historia en la Vuelta. Y cerrando la 2ª semana,

Tras el último descanso, ya en la 3ª semana, etapa en Huelva con inicio quebrado y final llano en Palos de la Frontera (16ª), para velocistas aunque pudiendo haber sorpresas; jornada muy llana en Sevilla (17ª), esta sí claramente para los sprinters; y crono individual de 32 km entre El Puerto y Jerez de la Frontera (18ª), en Cádiz, con la ruta llana, salvo 3 repechos, y muy expuesta al viento. Un día para grandes rodadores, aunque siendo la CRI «larga» se echa de menos una distancia superior para equilibrar mínimamente la montaña … que regresa camino de Peñas Blancas (19ª), en Málaga, teniendo varios puertos de desgaste, como Abejas y el Viento, antes del llano previo a Estepona, inicio del largo ascenso final, que tiene 19 km al 6,5%, habiendo ganado Carapaz en 2022.

El penúltimo día, la etapa reina, con casi 190 km camino del Collado del Alguacil (20ª), en Granada, con una zona «pestosa», incluyendo Blancares, antes del doble paso por El Purche, con varias zonas muy duras, y el ascenso al Dornajo por Güejar Sierra y Hotel del Duque, muy escénico y no falto de dureza, incluyendo 2 km al 12%, aunque el inicio y final es compartida con Haza Llana. Tras su descenso, 2ª subida a Güejar Sierra … pero desviándose hacia el inédito Collado del Alguacil, que con 8,5 km finales al 10% y un coeficiente APM superior a 300 puntos entra en la lista de puertos más duros en carrera, pudiendo marcar grandes diferencias, máxime teniendo en cuenta el desgaste previo, en una jornada que ronda los 5000 m de desnivel acumulado.

Apuntar que la ruta original era aún más dura, con un doble paso por Haza Llana, pero las lluvias de febrero se llevaron la ctra. por delante, impidiendo el paso -> noticia del cambio. No obstante, aunque El Duque es una buena solución (pese a que Unipublic decía hace unos años que la vía era demasiado estrecha …), es una pena que siga sin utilizarse Las Sabinas como puerto de paso, habiendo encajado tras el Dornajo. Y como despedida, la novedad de la jornada de Granada (21ª) en lugar del clásico final en Madrid, que salvo por el kilometraje tiene un recorrido tipo clásica, incluyendo 4 subidas a La Alhambra, aunque se ha cambiado el final original, con la meta en repecho, por una llegada en la ciudad, al estilo de la jornada de París de los últimos Tours.

Globalmente, un recorrido muy exigente, que como decíamos al inicio ronda los 58000 m de desnivel según cifras oficiales, teniendo las etapas importantes repartidas durante toda la prueba, si bien con la jornada reina y la CRI «larga» los últimos días, siendo de nuevo muy favorable para los escaladores.

En ese sentido, si bien repite parte de las características de los últimos años, como la exigencia de los puertos finales (6 llegadas en HC/1ª) y escasez de crono, se ha reducido el número de llegadas en alto (7) y aumentado la dureza previa, sin casi etapas unipuerto. Las etapas de montaña son en general más largas. Y la única muy corta, Andorra, tiene a cambio un gran diseño. También destaca el encadenado camino de Alguacil (aunque este último puede frenar ataques previos) y el atrevimiento con Bartolo en Castellón.

En el lado negativo, sigue el abuso de finales duros, pudiendo provocar que los puertos de paso previos queden solo como desgaste; y la escasez de crono, con apenas 41 km en total, haciendo que el recorrido vuelva a estar muy desequilibrado. Sobre la distribución geográfica, si bien no es lo ideal que se concentren tanto en una zona, ya ha pasado otros años, con toda la carrrera en el norte, y no hubo tanta polémica, aparte de que las 10 etapas en Andalucía han sido una solución de emergencia a que se «cayeran» las Islas Canarias.

En cualquier caso, como siempre la última palabra será de los corredores. Y si son combativos desde el inicio, aprovechando el terreno y sin esperar a las subidas finales, podrá verse un buen espectáculo. Y esperemos que no haya incidentes extradeportivos que provoquen cambios de ruta y suspensiones, como ocurrió el año pasado

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Historia

Aunque hubo intentos de celebrar la prueba en 1913 y 1925, la edición inaugural de la Vuelta tuvo lugar en 1935, con salida y llegada en Madrid tras 3.425 km repartidos en 14 etapas, siendo organizada por el diario Informaciones en base a una idea de Clemente Lopez Doriga, consiguiendo el triunfo el belga Gustaaf Deloor, que repitió en 1936. Hay que decir que los primeros años fueron muy complicados, tanto por las dificultades económicas de los organizadores como por causas externas, dejando de disputarse durante la Guerra Civil española, la 2ª Guerra Mundial, en 1949 y de 1951 a 1954, cuando el Diario Ya renunció a organizar la prueba (se había hecho cargo en 1945), de tal modo que en 20 años apenas se habían celebrado 9 ediciones.

Imagen de la Vuelta 1935. Foto de Juanfran de la Cruz, click ver hilo

Sin embargo, a partir de 1955  la carrera ya no sufrió más interrupciones, primero bajo el mando del El Correo Español / El Pueblo Vasco (hasta 1978), y mas tarde de Unipublic, organizadora de La Vuelta desde 1979, aunque siendo en la actualidad propiedad de ASO. No obstante, esta última época tampoco ha sido sencilla, estando a punto de desaparecer en 1979 y teniendo que cambiar en 1995 las tradicionales fechas de abril/mayo por el mes de septiembre para poder mantener una buena participación -> La Vuelta en Septiembre 1995-2015. Para ver análisis detallados de la historia, participación y recorridos durante las diversas épocas de La Vuelta hasta el año 2007, click en los siguientes enlaces:

Los dominadores del palmarés son los ciclistas españoles, con 32 victorias en la general frente a las 9 de Francia y 8 de Bélgica, destacando los 4 triunfos de Roberto Heras, 2000, 03, 04 y 05 (este último con polémica, debido a un positivo que luego fue anulado) y el esloveno Primoz Roglic (2019, 20, 21 y 24). Con 3 victorias están Alberto Contador, que ganó en 2008, 12 y 14, y el suizo Tony Rominger (1992-93-94), mientras que lograron 2 triunfos el belga Gustaaf Deloor (1935-36); los españoles Julian Berrendero (1941-42), Jose Manuel Fuente “El Tarangu” (1972-74) y Pedro Delgado (1985-89); el francés Bernard Hinault (1978-83); el suizo Alex Zulle (1996-97), récord de etapas líder, con 48; y el inglés Chris Froome (2011-17), con polémica en sus 2 victorias: la 1ª por la descalificación de Cobo y la 2ª dando positivo por Salbutamol pero siendo absuelto por la UCI.

Respecto a las demás clasificaciones, el ciclista más destacado en la montaña es Jose Luis Laguía, con 5 triunfos, seguido por Jose Mª. Jiménez “El Chava” y David Moncoutié, ambos con 4, mientras que en la regularidad dominan el irlandés Sean Kelly, el francés Laurent Jalabert y el mencionado Alejandro Valverde, con 4 victorias. En cuanto a los triunfos de etapa, el récord es para Delio Rodríguez, con 39 victorias, seguido por Alessandro Petacchi, con 20, y Laurent Jalabert y Rick Loy, ambos con 18 triunfos. Por otro lado, el ciclista con mayor número de participaciones es Iñigo Cuesta, con 17 Vueltas consecutivas entre 1994 y 2010, siendo también el que más ediciones ha terminado, 14, junto a Federico Etxabe.

El improvisado podio de 2025, con Vingegaard, Almeida y Pidcock.. Click ver hilo con los ganadores de las demás clasificaciones

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Recorridos

A nivel de recorrido y salvo ediciones concretas, la Vuelta ha sido históricamente la GV más floja (aunque con matices), algo lógico hasta los años 70, ya que la red de carreteras españolas dejaba mucho que desear y la mayoría de grandes puertos no estaban asfaltados (aunque los puertos de tierra eran habituales en Tour y Giro) pero que en la actualidad no tiene sentido, no habiendo motivos objetivos por los cuales la Vuelta no pueda tener recorridos igual de exigentes que las otras GV. Fue precisamente este mal aprovechamiento de la geografía española lo que originó que varios aficionados al ciclismo nos uniésemos formando la “Plataforma Recorridos Ciclistas: en España si hay montaña”, con el estudio para la mejora de los recorridos -Dossier-, publicado en 2008, como trabajo principal, abriendo luego el blog en 2009.

En las últimas décadas el problema no es tanto de dureza (de hecho algunas veces ha tenido el recorrido más duro, como este año) sino de modelo de etapa, abusando de finales en alto y la mayoría de veces con malos encadenados previos o etapas unipuerto, aunque esto ha cambiado en ediciones recientes, así como la marginación de los grandes puertos de paso, que si bien no abundan tanto como en Francia y sobre todo Italia sí existen en suficiente cantidad como para ir variando de un año a otro, habiendo además muchos 1ª duros que tampoco son aprovechados. Y es que la gran diferencia entre los puertos usados desde 1979 por Vuelta, Tour y Giro está precisamente en los Especiales de paso, con la Vuelta muy por detrás de las otras GV en este tema. De hecho, las subidas más icónicas son finales en alto: Lagos de Covadonga, estrenado en 1983, y el Angliru, subido por 1ª vez en 1999, dos de las ediciones míticas en la historia de la prueba.

No obstante, centrándonos en los últimos 20 años, sí ha habido ediciones con trazados globales interesantes, como en 200420062009, 201520172019, 2021 y 2023. Pero en general han predominado llegadas en alto en etapas unipuerto o con subidas alejadas entre sí, abusando de muros finales en varias ediciones, aunque esto se está corrigiendo, habiendo llegadas de otro tipo. Por otro lado, en la última década ha habido una gran reducción en los km contra el crono, haciendo además en ocasiones CRI muy quebradas, perjudicando a los rodadores, si bien este problema también es compartido por Giro y Tour -> cronos en las GV, que salvo excepciones, como Tour 2012 o Giro 2017, no han vuelto a programar dos CRI largas en la misma edición, aunque el Giro sí incluye de vez en cuando cronos de más de 50 km, la última en 2015.

El trazado de 2009 fue un gran avance sobre 2008 y enorme respecto a 2007. Y es que además de una dureza global similar a la de Tour y Giro, incluía una montaña mejor de lo habitual en la Vuelta, con buenos encadenados, muchos estrenos y trampas casi todos los días. De hecho, por fin hubo una etapa con 2 Especiales, La Ragua + Sierra Nevada por Purche-Sabinas, siendo espectacular (y lo habría sido aún más con la ruta original, sin rodeo antes de meta). No obstante, también tenía aspectos negativos, como el habitual exceso de finales en alto duros y cronos muy cortas, lo que unido a una pobre actitud de los favoritos en las etapas de Aitana, Velefique y Ávila hizo que resultara algo decepcionante, pese a que también hubo jornadas muy entretenidas, como la mencionada de Sierra Nevada, La Granja y La Pandera.

El recorrido de 2010 era llamativo, pero globalmente se quedaba “cojo” al carecer de jornadas para moverse desde lejos y tener solo una CRI, además de repetir mucho un tipo de trazado en las etapas de montaña, favoreciendo demasiado a los mismos corredores y propiciando que se viera “ciclismo-youtube”, con sólo batalla entre los favoritos en los km finales. En el lado positivo, casi todas las jornadas tenían alicientes, destacando una gran primera semana, y varios estrenos de subidas muy interesantes y/o mediáticas, como Coto Bello y la Bola del Mundo. A la postre, la carrera tuvo interés casi todos los días pero sin jornadas para recordar más alla de los últimos 10 km (salvo la bonita etapa de Valdepeñas de Jaén), aunque sorprendentemente casi todos los medios de comunicación la consideraron un éxito rotundo.

En 2011 se repetían varias constantes de años anteriores, como el gran nº de llegadas en alto, “trampas” en muchas jornadas, estreno de varias subidas y escasez de crono, pudiendo considerarse una mezcla de 2009 y 2010, aunque predominando 2010, sobre todo por la 1ª semana. Pero también tenía aspectos innovadores: una etapa de alta montaña sin final en alto, estrenando el Puerto de Ancares (aunque por Balouta y muy lejos de meta), 2 HC de paso y una última semana basada en la media montaña, con la gran noticia del regreso al País Vasco, si bien en etapas decepcionantes. Un trazado con aspectos positivos, al incluir alicientes casi todos los días, buenos encadenados y mucha dureza global, pero lastrado por otros tantos negativos, con exceso llegadas en alto, orden de algunas etapas y falta de una 2ª CRI, aunque mejorando a 2010.

En 2012 los organizadores llevaron la apuesta por los finales en alto al extremo, con 10 llegadas de este tipo y siendo en casi todos los casos la subida más dura de la etapa, varios con rampas desorbitadas. Por el contrario, no había apenas grandes puertos de paso (salvo en la etapa reina de Cuitu Negru) y sólo 39 km de CRI, estando muy desequilibrado. A la hora de la verdad, el duelo entre Contador, Purito y Valverde hizo que la carrera resultara emocionante, pero con la lucha restringida a los km finales de las etapas, algo lógico dado el trazado. La excepción fue la mítica jornada de Fuente Dé, con el ataque de Contador, y en menor medida Valdezcaray, curiosamente los 2 finales más tendidos. En nuestra opinión, una carrera de notable pero ni mucho menos “la mejor Vuelta de la historia”, como se la calificó desde varios medios de comunicación.

El trazado de 2013 repetía parte de las características de la edición anterior, como la enorme cantidad de llegadas en alto y la escasez de contrarreloj, pero aumentando la exigencia de los puertos de paso y con más variedad en los finales, siendo uno de los recorridos más duros en la historia de la Vuelta, con nada menos que 17 puertos por encima de 120 APM, incluyendo los inéditos Haza Llana y Peñas Blancas. Al final la carrera resultó bastante entretenida, habiendo además múltiples cambios de liderato y pelea hasta el penúltimo día, con el intento de remontada de Nibali en el Angliru, pero con la batalla entre los favoritos demasiado reducida a las subidas finales, echándose de menos alguna jornada con ataques lejanos, lo que unido a la victoria de Horner dejó una sensación más negativa que la de 2012

El recorrido de 2014 mantuvo en general el modelo de años anteriores, con múltiples finales en alto, casi siempre en la subida más dura de la etapa, varias llegadas en repecho y escasa contrarreloj, con 3 etapas cronometradas, incluyendo la CRE, pero que apenas sumaban 59 km, estando de nuevo desequilibrado. No obstante, había mayor variedad en la media montaña, mientras que las llegadas en alto eran menos extremas (salvo Camperona y Ancares por Pan do Zarco), estrenándose una gran cantidad de puertos, tanto de paso como final de etapa, varios de ellos muy duros. A la hora de la verdad, destacó el duelo Contador vs. Froome en las etapas de la Farrapona y Ancares, si bien la lucha volvió a quedar restringida a las subidas finales, no habiendo batalla desde lejos entre los favoritos en ninguna etapa.

En 2015 el trazado repitió varias de las constantes de ediciones previas, como la enorme cantidad de llegadas en alto, tanto puertos como finales en repechos, y la escasez de contrarreloj, con un total que no llegaba a los 50 km (si bien la CRI era más llana de lo habitual), aunque también había novedades, como los 12 finales inéditos y el tipo de montaña de la 3ª semana, basada en la media montaña y las llegadas tras descenso. Y fue precisamente en la última semana, después de un tríptico cantábrico que resultó decepcionante, cuando se vieron las mejores etapas (junto con la dura jornada de Andorra), como Riaza y sobre todo la preciosa etapa de Cercedilla, donde Aru y el equipo Astana aislaron al hasta entonces líder Dumoulin, atacando en la Morcuera, a más de 50 km de meta, y logrando el vuelco en la clasificación general.

El recorrido de 2016 tenía de nuevo múltiples finales en alto, muchos de ellos cortos y con rampas extremas, aunque habiendo también llegadas en subidas más largas, como el Aubisque, final de la etapa reina, que de nuevo se celebraba fuera de España, y escasez de crono individual, con sólo 37 km de CRI, si bien más favorable para los especialistas que en otras ediciones. Junto al abuso de muros finales, lo peor era la falta de grandes puertos, con únicamente HC / 1ª duros de paso en la etapa francesa. No obstante, y salvo por la “huelga encubierta” el día de Urdax, la carrera fue mejor de lo esperado, destacando la gran jornada de Formigal, donde un pequeño grupo de corredores, formado tras el ataque de salida de Contador e incluyendo también al líder Quintana, puso en jaque al Sky, siendo clave para el resultado final.

El trazado de 2017 era muy exigente, incluyendo múltiples etapas de media y alta montaña, con solo 4 jornadas llanas, y mayor cantidad de grandes puertos de paso de lo habitual, con 7 etapas incluyendo Primeras de paso, aunque curiosamente no había una etapa reina como tal, al estar los puertos más repartidos, coincidiendo además que las etapas con subidas más duras, Angliru y Sierra Nevada, eran muy cortas (menos de 130 km), echándose en falta una jornada para fondistas, mientras que la crono rondaba los 40 km. A la hora de la verdad la carrera resultó muy entretenida casi todos los días, con Alberto Contador como animador, ganando en el Angliru, si bien faltó una etapa realmente buena, donde el grupo se rompiera desde lejos y hubiera mucho tiempo de batalla entre los favoritos, para pasar a la historia.

El recorrido de 2018 tenía carácterísticas similares al de 2016, como el gran cantidad de finales en alto, especialmente de llegadas tipo muro, varios de ellos con rampas extremas y kilómetros enteros a más del 10%; y escasez de contrarreloj, con sólo 40 km de esta disciplina. A esto se unía la reducción en la dureza intermedia (en los grandes puertos, no en las cotas), sin Especiales de paso y muy pocos 1ª duros, de tal modo que cuando se disputó la prueba casi toda la lucha entre los favoritos quedó para las subidas finales, si bien con un último bloque en Andorra que resultó más entretenido de lo esperado, con La Rabassa a tope desde abajo y batalla desde lejos camino del Santuario de Canolich, a mitad de La Gallina.

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